lunes, 18 de octubre de 2010

El resto fiel




Aunque más de una vez lo he escrito, no está demás insistir en la dinámica que tiene en ocasiones este blog. A partir de un post, que muchas veces destaca un aspecto de la cuestión y omite otros que la complementan, los comentarios tienden a equilibrar recordando lo que no ha sido dicho. Por ejemplo, en el post anterior quizás se acentuaba demasiado una postura de algún modo quietista, pero vinieron los comentarios de Lupus, del Coronel Kurtz y de Gelfand para equilibrar. Algo así como un movimiento dialéctico en el que yo propongo la tesis, los comentaristas la antítesis y, de ese modo, logramos la síntesis.

Había quedado pendiente el tema del lugar de la Iglesia en el mundo que ahora quiero proponer a la luz, nuevamente, del cardenal Newman.

Recuerdo que, cuando era adolescente, me devoré los dos tomos de las obras completas de Hugo Wast. Uno de los escritos que más me gustó y que leí varias veces –creo que se llamaba Una ciudad en estado de gracias-, era el relato del congreso eucarístico del ´34. En la Argentina alfonsinista, esa memoria de cincuenta años atrás era el sueño de un país donde la religión católica se enseñoreaba sin discusión. ¡Si todo Buenos Aires estaba rendido a los pies del Santísimo cuando era conducido por el cardenal Pacelli! Viví mi adolescencia y mi juventud embriagado en esos anhelos de triunfalismo cristiano, y no me arrepiento. Es, o era, lo que correspondía en esa etapa de la vida.

Pero ahora, como Newman, desconfío de las esperanzas de resurgimiento religioso o de los sueños de una patria católica. El cardenal confesó “ser suspicaz respecto a cualquier religión que se presente como la religión de un pueblo o de una época”. Más bien por el contrario, “el símbolo de la verdadera religión es la luz que brilla en la oscuridad”, y “aunque sin dudas hay temporadas en la que surge un repentino entusiasmo por la Verdad… también tal popularidad de la Verdad es repentina, va y viene, sin crecimiento regular ni estancia duradera”.

Toda la Biblia, desde los profetas hasta el Evangelio, está recorrida por la idea del resto fiel o el pequeño rebaño. Pocos eran los que le creían a los profetas y pocos fueron los que le creyeron al Señor. Y si hoy Él volviera, es muy probable que la mayoría de los cristianos lo rechazara como antes hicieron los judíos. No sé bien por qué ni desde cuando, pero estamos matrizados con la idea de un cristianismo mesiánico y cuasi temporal, en el que las naciones sean católicas, y desde sus gobernantes hasta el último de los súbditos esté sometido al poder de Cristo. Algo así como Franco entrando bajo palio y el cardenal Gomá saludando con brazo en alto. La idea, reconozco, es atractiva, pero ¿es cristiana? No estoy tan seguro que sea eso lo que quiere el Señor.

Como dice Newman, a pesar de la gran influencia positiva del cristianismo debe admitirse que la multitud de los hombres “ha permanecido, desde el punto de vista espiritual, igual que antes”. Es triste, pero es un hecho: “la naturaleza humana permanece como era, aunque se haya bautizado”. El verdadero triunfo del Evangelio es elevar a los elegidos, que son unos pocos, a la santidad”. El resto, como dice San Mateo, “escuchan pero no oyen; miran pero no ven”, y esto ocurría cuando el mismo Verbo les hablaba. No pretendamos que ahora sea distinto cuando el que habla es Bergoglio. Si se demostrara que el cristianismo no es más que una fábula, para la mayoría de los cristianos, la cosa no cambiaría en nada; seguiría todo igual puesto que “ellos no van tan lejos como para tener amor por la religión”.

Es que “es cansador para el hombre natural servir a Dios con humildad y en la oscuridad”. La religión es para pocos; el resto fiel, los elegidos.

(Algo así decía Kierkegaard. Que nos lo explique Ruth).

62 comentarios:

Martin Ellingham dijo...

Estimado Wanderer:

Algo del Aquinate, puede ayudar a pensar:

«(…)Finalmente, es propio de los amigos convivir, como se dice en VIII Ethic. Pero el Apóstol amonesta a no convivir con los pecadores diciendo: Salid de en medio de ellos (2 Cor 6,17)…

(…) Se debe evitar, ciertamente, que los débiles convivan con los pecadores por el peligro que corren de verse pervertidos por ellos. En cuanto a los perfectos, en cambio, cuya corrupción no se teme, es laudable que mantengan relaciones con los pecadores para convertirlos. Así el Señor comía y bebía con ellos, como consta en la Escritura (Mt 9,10-11). Sin embargo, se debe evitar la convivencia con los pecadores en un consorcio de pecado. Así dice el Apóstol: Salid de en medio de ellos y no toquéis nada inmundo (2 Cor 6,17), o sea, el consentimiento en el pecado. » (S. Th., II-II, q. 25, a. 6)

Pienso que la Cristiandad sí es un ideal cristiano. Puede dejar de serlo cuando se pierde la tensión esjatológica, primariamente personal, pero también la colectiva. Cuando el medio se vuelve un fin cerrado. Quiero decir que la salvación es tarea personal, y nunca debemos perderlo de vista, pero las condiciones sociales externas pueden facilitarla o dificultarla para muchos.

Un censor cristianísimo jamás podrá evitar el pecado de pensamiento, que es suficiente para perder la gracia. Pero no es esa su misión, nunca ha sido su cometido.

Si el orden social no sirve para facilitar, de alguna manera, la salvación personal, no sirve para (casi) nada, está deslegitimado, y lo más barato es reducir el Estado a su mínima expresión, algo muy del paladar de los liberales de la Escuela Austriaca.

Saludos.

Anónimo dijo...

Le aseguro que de no haber sido derrotado por las armas el comunismo republicano en la España del 36-39 por la "matriz católica"; no habría quedado ni siquiera un resto fiel. Gloria a aquellos últimos cruzados que supieron ver en toda su dimensión el ppal mal de esa época y de esa circunstancia. Mención aparte es cuando con el tiempo, la acción del Maligno y la tibieza del hombre, lo mejor se corrompe y así lo peor pasa a ser sinónimo de apostasía.
Saludos cordiales,
Alfonso von Leeb

Anónimo dijo...

¡Qué suerte que tenemos de ser de los pocos para quienes es la relgión y los elegidos del resto que volverá! Y que no somos como los demás, adúlteros y ladrones.

Cómo se equivocaron los apóstoles pretendiendo ir y bautizar a todas las criaturas, a todas las naciones, ¿no se daban cuenta de que ellos eran los elegidos, y de que la religión es sólo para los puros, que la tenemos re clara, mientras los demás nunca vuelven en sí, y se hunden cada vez más en el fango con sus bellotas?

¡Qué portento de humildad y oscuridad la nuestra!

Wanderer dijo...

Anónimo de las 16:30: Como digo al inicio del blog, soy consciente de que estoy marcando sólo uno de los extremos, y que son los comentaristas los que, con sus aportes, equilibran el tema. Es la idea. Es una manera de pensar entre todos estas cuestiones.
Pero con ironías previsibles y de baja calidad, no se logra el objetivo. Ni siquiera se piensa.

Anónimo dijo...

Amigo Wanderer y otros,

"Política católica": sanata, y sanseacabó.

Que dirán...

El Séptimo Rey Mago

Sancho dijo...

"Un censor cristianísimo jamás podrá evitar el pecado de pensamiento, que es suficiente para perder la gracia"

Un poco rigorista, ¿no? Por es regla de tres, un giencólogo también se pasaría toda la jornada laboral pecando y jugándose la salvación.

Sobre la Cristiandad, me parece que fue un regalo de Dios y la sangre de los primeros cristianos, pero al final acabó desperdiciada por todos. Cuando un régimen como aquel cae como un castillo de naipes, algo fallaba.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Un clasico post wandereniano, con la frase final provocadora. La religión es para pocos. Apto para generar, en los detractores del blog, acusaciones de criptocalvinismo y fariseísmo, cuando no de ingresar en complicadas exégesis sobre los alcances del "pro multis".

El caso es que la religión es para todos, pero que pocos se interesan en la religión en serio. Esto es un dato objetivo, tan constatable como lo que le pasó a Pascal cuando dejó la matemática e ingresó en el estudio de las humanidades y de las grandes cuestiones existenciales, con la esperanza de tener mas personas con las cuales debatir. Fue al revés, eran menos. Mejor haber seguido con las ciencias duras, era menos solitario.

Y no es cuestión de virtuosos versus viciosos, santos versus pecadores, intelectuales versus patanes. El hecho bruto y desnudo es que quienes se interesan en la religión, o mejor dicho, en Dios, son pocos, no necesariamente los mejores. Aunque más no sea para denigrarlo, como es el caso del pobre Hitchens.

Son pocos, muy pocos. Y de eso sí que daría fe Kierkegaard. O el mismo Jesús, que bien especifica que los hombres en la época del Diluvio, y en la epoca del Final, y en la época del Medio, se casarán, tendrán hijos, comprarán casas... esas son las inquietudes de los hijos de los hombres, esa es la verdad. Aquellos a los que nos interesa la religión somos los eternos aguafiestas -involuntarios, eso sí, no podemos evitarlo, no es mérito propio y hasta podría ser un demérito, como en el caso de Hitchens- de la fiesta de la Vida. Prueben hablar de religión en un casamiento, en una comida, en una reunión social. Ya se sabe que de esos temas no se habla en sociedad, lo dice la etiqueta inglesa.

La religión es para todos, pero pocos se interesan en ella. Que se salven muchos o pocos, no nos concierne, Dios sabrá, Dios salva a pesar de haberse arrepentido en su corazón de haber creado esos hombres que en la época del Diluvio compraban y vendían y se casaban (eso es una herejía, dijo el mejor de los tomistas argentinos en una Jornada, hace unos cuantos años - hasta que le mostré la cita del Génesis).

La religión es para todos, pero las cosas se reciben al modo del recipiente. La religión, es, pues, para pocos, porque pocos acuden al convite.

Anónimo dijo...

Yo me animaria a decir que muchos de los que escribimos aqui, parece que tenemos cierta obsesión por refinar el curioso arte de la "sistematización del pesimismo", de la que habla S. Alberto: con razones muy pias, por cierto, pero pesimismo al fin. Que no tengamos televisión o vivamos como si fueramos el resto fiel, no significa que estemos a salvo de la tentación de la "evasión" de la realidad.

Carmelo el guelfo


"Pesimistas y Optimistas"
Conferencia a señoras pronunciada en Viña del Mar en 1946.

Hecho curioso, paradoja cruel. Nunca como hoy el mundo ha manifestado tantos deseos de gozar, y nunca como hoy se había visto un dolor colectivo mayor. Al hambre natural de gozo, propia de todo hombre, ha venido a sumarse la serie de descubrimientos que ofrecen hacer de esta vida un paraíso: la radio que alegra las horas de soledad; el cine que armoniza fantásticamente la belleza humana, el encanto del paisaje, las dulzuras de la música en argumentos dramáticos, que toman a todo el hombre; el avión que le permite estar en pocas horas en Buenos Aires; en Nueva York, en Londres o en Roma... la cordillera que ve invadida su soledad por miles de turistas que saborean un placer nuevo: el vértigo del peligro; la prensa que penetra por todas las puertas aún las más cerradas por el estímulo de la curiosidad, por la sugestión del gráfico y de la fotografía. Fiestas, Excursiones, Casinos, Regatas, todo para gozar... Y sin embargo, hecho curioso, el mundo está más triste hoy que nunca; ha sido necesario inventar técnicas médicas para curar la tristeza. Frente a esta angustia contemporánea muchas soluciones se piensan a diario:

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Anónimo dijo...

///
Algunas soluciones son del tipo de la evasión. En su grado mínimo es huir a pensar; atontarse... Para eso sirve maravillosamente la radio, el auto, el cine, el casino, … Se está, no me atrevería a decir ocupado, pero sí, haciendo algo que nos permita escapar de nosotros mismos, huir de nuestros problemas, no ver las dificultades. Es la eterna política del avestruz. Esta política de la evasión lleva a algunos más lejos, a la morfina, al "opio" que se está introduciendo, al trago, demasiado introducido, e incluso al suicidio… Otros, más pensadores, no siguen el camino de la "evasión", sino que afrontan el problema filosóficamente y llegan a doctrinas que son la sistematización del pesimismo.
Para ambos grupos el fondo, confesado o no, es que la vida es triste, un gran dolor, y termina con un gran fracaso: la muerte. Y sin embargo, la vida no es triste sino alegre, el mundo no es un desierto, sino un jardín; nacemos, no para sufrir, sino para gozar; el fin de esta vida no es morir sino vivir. ¿Cuál es la filosofía que nos enseña esta doctrina? ¡¡El Cristianismo!!

Pero para quien sabe que su vida no viene de la nada, sino de Dios, el cambio es total. Yo soy la obra de las manos de Dios. Él es el responsable de mi vida.
El cristiano no pasa por el mundo con los ojos cerrados, sino con los ojos muy abiertos, y en la naturaleza, en la música, y en el arte todo... goza, se deleita, ensancha su espíritu porque sabe que todo eso es una huella de Dios, que todo eso es bello, que esas flores no se marchitan... porque su belleza más completa y cabal la va a encontrar en el mismo Dios.

"Dios es amor", dice San Juan al definirlo, y nosotros nos hemos confiado al amor de Dios (1Jn 4,8.16).(…)Él, pues es amigo, esposo, más aún, Padre. Estamos tan acostumbrados a esta revelación de la paternidad divina que no nos extraña. Dios, Señor, sí, pero ¿Padre? ¿Padre de verdad? Y de verdad, tan verdad es padre: "Para que nos llamemos y seamos hijos de Dios" (1Jn 3,1). Cuando oréis... ¡Mi Padre y Padre vuestro! Padre que provee el vestido, el alimento, Padre que nos recibe con sus brazos abiertos cuando hemos fallado a nuestra naturaleza de hijos y pecamos. Si tomamos esta idea profundamente en serio, ¿cómo no ser optimistas en la vida?

Ni la muerte misma enturbia la alegría profunda del cristiano. Los antiguos, ¡cómo la temían! ¡La gran derrota! En cambio, para el cristiano no es la derrota, sino la victoria: el momento de ver a Dios. Esta vida se nos ha dado para buscar a Dios, la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerlo. Llega el momento en que, después del camino, se llega al término.
Si el viaje nos parece pesado, pensemos en el término que está quizás muy cerca. En nuestro viaje de Santiago a Viña, estamos quizás llegando a Quilpué... Y al pensar que el tiempo que queda es corto, apresuremos el paso, hagamos el bien con mayor brío, hagamos partícipes de nuestra alegría a nuestros hermanos, porque el término está cerca. Se acabará la ocasión de sufrir por Cristo, aprovechemos las últimas gotas de amargura y tomémoslas con amor.
Y así, contentos, siempre contentos. La Iglesia y los hogares cristianos, deben ser centros de alegría. Los cristianos siempre alegres, que el santo triste es un triste santo. Jaculatorias que broten del fondo del alma, contento, Señor, contento. Y para estarlo, decirle a Dios siempre: "Sí, Padre".
El que hace la voluntad de Dios ama a Dios, y aquél que ama a Dios pondrá en Él su morada, y brotará en el fondo de su alma una fuente de aguas vivas, de paz y de gozo, que brotan hasta la vida eterna.
Cristo es la fuente de nuestra alegría. En la medida que vivamos en Él viviremos felices.

San Alberto Hurtado S.J

Jacobita dijo...

Wanderer, sin mala intención, creo que le podría hacer bien una relectura de Enthusiasm, de Knox (yo lo estoy leyendo ahora). Lo de una Iglesia para las élites es la base de todo movimiento entusiasta:
"Si pudiera estar seguro de la buena voluntad del lector, habría llamado a esta tendencia “ultrasobrenaturalismo”. Porque ese es el carácter real del entusiasta; espera resultados más evidentes de la gracia de Dios que el resto de nosotros. Ve que efectos la religión puede tener, a veces tiene, en la transformación completa de la vida y la perspectiva de un hombre; estos casos excepcionales (así nos contentamos en considerarlos) son para él el nivel común de logro religioso. Para él no habrá “casi-Cristianos”, hermanos más débiles que andan con lentitud y tropiezan, que (si hay que decir la verdad) querrían tener un pie en cada mundo, cuya ambición es cumplir y no destacarse."

Creo que lo de andar pensando sobre "el resto fiel", "se salvan pocos", etc... es peligroso porque puede llevar a A)desesperación o a B)"Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni tampoco como ese publicano".

Por un momento, yo fui más propenso a B). Ahora predomina la tendencia a A), más que nada porque por mucho que quiera engañarme no hay forma humana de verme como un Católico de élite. Mi esperanza es colarme por los pelos en el purgatorio.

Pienso que todos los bautizados, como escribió Chesterton, están sujetos por un sedal y que, por mucho que se hayan alejado de Dios, Él puede en cualquier momento hacerlos que vuelvan a su lado. Que nadie conoce "the appalling strangeness of the mercy of God". Y que aunque la Justicia y la Misericordia de Dios son infinitas, la Misericordia es mayor (aunque no sepa como puede ser eso; pero si no, estaríamos apañados).

Que si nos creemos sellados como "resto fiel" y andamos mirando a los "pseudo-Cristianos" por encima del hombro, vamos a pegar un tropezón serio y los publicanos y las prostitutas nos precederán en el Reino de los Cielos.

Martin Ellingham dijo...

Sancho, no me expliqué bien o no me entendió, porque no tiene nada de rigorista. En efecto, el "mejor censor" no puede evitar que su hermano peque interiormente; y si el pecado es grave, pierde la gracia; y eso no es rigorismo sino el abc de la vida sobrenatural.

Saludos.

Wanderer dijo...

Jacobita: Ud. tiene razón. La mayoría de los movimientos sectarios, como bien lo demuestra Knox en su maravilloso libro, comenzaron por creerse el resto fiel. Pero también comenzaron por creer que, con el entusiasmo,bastaba con convertir a todo el mundo a Cristo, cuando esto es imposible, porque pocos son los que se convierten.
Creo que Enthusiasm apoya ambas posturas.

Bross, Mario dijo...

Ludovicus.

El mejor de los tomistas argentinos actuales?

Se refiere a Felix Lamas o a Caturelli?

Anónimo dijo...

El mejor tomista actual es Felix Lamas, discípulo por excelencia de Soaje.

Pero supongo que si la Jornada era dada por un tomista y sobre cuestiones religiosas, Ludovicus se refiere a Caturelli.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No, la anécdota se refiere al mismo Maestro Guido.

Sancho dijo...

Disculpe, Martin, le había entendido otra cosa.
Saludos.

Anónimo dijo...

Malachi Martin dijo:

Agudo su post, Wanderer, pero muy real al afirmar “es cansador para el hombre natural servir a Dios con humildad y en la oscuridad”.

Esta es la razón de que respondan muy pocos, el "hombre natural" no quiere dejar de ser natural. Está muy cómodo en su "naturaleidad"...

Aferrarse a las estructuras naturales, por muy bautizadas que estén, va en contra del dinamismo de la Gracia, que culmina en la vida humana transfigurada.Humana, sí, pero TRANSFIGURADA, aún en esta vida...

Saludos, Wanderer, y saludos también a Ludovicus.

- M. Martin -

Gelfand dijo...

Pero el resto fiel no debe ser como la levadura y la sal? Y si no lo es, no la pasará mal?
Para mi el problema, simplificando mucho, esta en una equivocada lectura del pasado, y por lo tanto del futuro. La Cristiandad no fue el producto de reyes y emperadores. Sino al revés. En términos que podrían ofender alguno, las autoridades cristianas fueron la superestructura de una estructura social, cultural y, sobre todo, espiritual cristiana.
Nuestra función no es intervenir en política. En esto, para mi se equivocan por derecha y por izquierda. La verdadera opción es actuar en lo social, cultural y, de nuevo sobre todo, lo espiritual. Esto puede ser decepcionante para algunos, pero a cambio esta al alcance de todos. A. hablando sobre la perfidia de la ONU contra la Tradición Nacional o B. atacando a los Kirchner no se dan cuenta que mientras ellos persiguen a los lobos, las ovejas se les mueren de inanición.

P.D.: Lamas el mejor tomista actual? Me parece que el Pbro. I.Andereggen le saca vaaaarios cuerpos.

Juancho dijo...

Cuando los discípulos le preguntaron a nuestro Señor si eran pocos los que se salvaban, les contestó:

Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán

Pareciera decirnos que hagamos de cuenta que son pocos los que se salvan.

Entonces comenzarán a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas".
Pero él les dirá: "No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!


Muchos que se creían "cercanos" (de alguna manera) al Señor, van a ser rechazados.

Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios. // Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos.

jack tollers dijo...

¿San Alberto Hurtado?

No es santo de mi devoción. Santo de mi devoción es Castellani, otro jesuita, contemporáneo suyo, que supo decir cosas bien distintas. Como en su famosa carta a Barletta:

"Los santos antiguos, fueron lucientes y luminosos; algunas veces milagrosamente fuertes: Bernardo de Claraval, que escribe como un igual a todos los señores feudales de Europa, y los levanta en mesnadas que arroja contra el Turco; Ignacio de Loyola, que organiza batallones espirituales para luchar contra la Reforma; Teresa de Jesús, que recorre España fundando "palomarcitos de la Virgen" refugios de la penitencia y la contemplación, cenáculos de gozo doliente de la fe; Isidro Labrador, a quien un ángel le ara el campo cuando concurre a las manifestaciones peronistas; Vicente Ferrer, que hace temblar a los pecadores y corrije a media Europa con el anuncio del próximo Fin del Mundo, que después no se verificó; Francisco de Paula, que hace tiritar a Luis Onceno; Juana de Arco, que manda batallones, gana batallas y desafía llorando a la hoguera; Domingo de Guzmán, que inventó la que debajo de él solamente fue Santa Inquisición; el pobrecito de Asís, poeta llagado; Luis Gonzaga, tronchado lirio de caridad; Antonio de Padua, dotador de doncellas y milagrero jefe... La lista sería interminable.

Esos santos de antes ya no hacen fe en el mundo. Es que ya no hay más tampoco, visiblemente al menos. Son historias, son imágenes de yeso, y son biografías untuosas en latín. O son vistas en el cine, entre una "de cow-boys" y otra "de amores".

Delante de ellos, yo me quedo boquiabierto, pero no puedo hablar; no puedo hablar con ellos como con hermanos. Pasan sobre mí envueltos en sus armaduras, hopalandas o aureolas.

Si estoy triste no me consuelan, porque ellos no fueron tristes. Si estoy alegre no se congratulan, porque mi alegría de perro cansado no es el éxtasis de ellos. Ellos eran vigiles y madrugadores, y yo lo que quiero es dormir. Mis dificultades, ellos no las tuvieron ni las entienden. ¿Qué le diría yo si lo viera a mi padre San Ignacio de Loyola? Me callaría como un muerto. Lo mismo que delante de su sucesor Juan Bautista Jannssens. A Santa Teresa cuando una monja le iba con tentaciones sexuales, se le fruncía el entrecejo y decía: "Vaya a la madre Tal y Cual, porque yo de esas cosas nada entiendo". Así todos esos santos fuertes, no entenderían nada de mis impotencias; todos esos luminosos, de mis oscuridades. ¡Cantad al Señor, hermano! —me dirían—. ¡Exultad en el Señor Dios fuerte, tañed la lira y la cítara y dad saltos de alegría como el recental al ver la ubre; porque grande es el Señor y abundosa su misericordia! ¡Alegráos en el Señor siempre! ¡De nuevo os digo: alegraos!

Un cuerno."

Un recontracuerno.

J. T.

jack tollers dijo...

Ludovicus, acabo de tropezarme con una de Santo Tomás que sería el resumen de lo dicho por usted:

"Voluntas non inquirendi de fide non est voluntas non credendi".

Pieper se extiende lungo sobre este asunto.

Valeas,

J. T.

jack tollers dijo...

¡Acá el comentario de Pieper"

"Más que una decidida incredulidad, normalmente aparece como contraria a la fe una desatención profundamente arraigada, de la que ya hemos hablado. Esta falta de atención no debe ser atacada llamándola inexactamente “incredulidad”, y, lo que es más, no es así como será superada."

J. T.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

es así, querido Jack. "Otro día te escucharemos", dijeron los aeropagitas. "Me compré una yunta de bueyes y tengo que ir a probarlos", dicen en el Evangelio.

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo Tollers.

La falta de atención, el rezo repetitivo y automático, la recepción de los sacramentos por costumbre...

He allí una tara recurrente y que no es contraria a la fe.
Nos agarra a todos por épocas. Aun en momentos donde no dejamos de escuchar misa y cosas por el estilo.
Son momentos en que porque perdimos el celo somos también más permeables al camelo religioso que corre parejo por izquierda y derecha.

Hay que hacer el esfuerzo de mantenerse alerta. Dichoso el que vela. Igualmente se cae por tener en la cabeza lo malo, lo neutro o lo bueno. En esto siempre se cae, salvo los santos, ya que la santidad es la que hace que el pensamiento abandone todo lo demás para volverse completamente hacia Dios, el pensamiento puro.

También la virtud moral, que no teologal (dato importante), de religión, tiene una muy estrecha relación con la santidad y la atención. Decimos que la virtud de religión es la que consiste en honrar a Dios con un culto.
Y qué habitual es ver gente con fe auténtica, con esa gracia infusa, que patina en la virtud de religión, a la que podría acceder como a cualquier otra virtud moral con intentarlo seriamente, con “poner allí el ojo”.
Es que el show panderetero y guitarril es posible por la desatención de los contertulios, no por falta de fe, o al menos no necesarimente, ni siempre.

En fin, son solo ejemplos. El tema de la atención pega en todas las aristas de la religión. Es central.

Saludos,

El Carlista.

Sancho dijo...

¿Y no será que Dios hoy quiere santos débiles, en lugar de los santos fuertes de la Cristiandad?

Siempre me ha llamado la atención que los Apóstoles parecían más débiles que santos posteriores, más recios y fuertes, como Santa Teresa, San Bernardo, etc. La Cristiandad, ese remiendo de lo romano y lo germánico, era dura. Nuestra sociedad es frágil. Los santos de hoy no pueden ser tan fuertes y pasionales como los de la E. Media.

Anónimo dijo...

Lo que hago cuando tengo momentos, a veces largos, en que me sé desatento, es quitarme lastre.

Por ejemplo:

Voy a misa aunque sea para ir y no atender ni intentándolo. Mucho menos el sermón. Hay que cumplir el precepto.

Pero no rezo el rosario para repetir como un loco algo que no llega a ser ni siquiera un monólogo, pues ni yo mismo escucho las oraciones. En estas épocas prefiero un Padrenuestro, tres Avemarías, un Gloria y un Pésame metiéndole garra. Y aun así algún Avemaría se me escapa de memoria.

Otra forma de sacarme automatismos es esforzarme por no santiguarme frente a toda iglesia por la que pase.

Es que este lastre, cuando no es espiritualmente auténtico, es tan incómodo como antropocéntrico. Es mezclarar la religión con detalles innecesarios. Como el decorado excesivo de la arquitectura barroca, que afea.

Es una (falsa) espiritualidad barroca.

Para ir al cielo hay que estar liviano.

Anónimo dijo...

J.T.
Si usted quiere un cuerno, muy bien, que así sea.
De todos modos, hay santos alegres y otros que pueden llegar a la santidad tras una vida terrible.
Es cuestión de circunstancias personales, del propio genio o carácter, etc. No estrictamente de santidad.
Castellani tenía mal genio.
Fue un cabrón.
Hay una biografía que lo prueba mejor que sus propios libros.

Tristán.

Teseo dijo...

Tristán:

ud. no entendió una papa del ladrillo verde.

Y de cabrón a cura chileno socialista hay un abismo.

Teseo dijo...

...con perdón de los socialistas y chilenos.

Teseo dijo...

Anónimo de las 08:41:

yo ando un poco como usted. Pero de lungo eh...

Quizás el minotauro barroco nos injertó un poco de acidia.

Anónimo dijo...

Creo que, en su justa medida, el automatismo puede ser bueno, porque es lo que hace que rece cuando no tnega ganas. Está en mí el hacer carne esas palabras que digo (casi)automáticamente.

Ramón

Leonardo Kempis dijo...

No es acaso una lucha a la cual todos estamos llamados a realizarla pero depende de Èl y sòlo de Èl el conceder el triunfo? Y me refiero no solo a la re-instauraciòn de la Cristiandad, si se quiere, sino al por todos conocidos: "Reinado Social de Cristo", que la DSI dice que es preminentemente sobre los corazones y despues (o por efecto) sobre las instituciones...Y al librarla (por unos pocos claro està)¿no es que se va a dar lo que dice NS de que muchos son los llamados y poco los elegidos? Ese llamado o proclamación del Evangelio ¿no es la que debemos de realizar nosotros mismos (ojalá estemos dentro de esos pocos) como causa instrumental? De ser asì don Wanderer su dialèctica es falsa, usted ya tiene la respuesta y lo sabe. Si no estoy entendiendo expliquen por favor.
In cor Iesu!
LK

Leonardo Kempis dijo...

Respecto del "automatismo" no sè si considerarlo como algo bueno en determinadas circunstancias, no sé trata de un rezar por rezar (en esos casos ni siquiera sè si se trata de una oración), no me imagino a Cristo rezando mecanicamente, creo que el piloto automàtico es fruto de nuestra naturaleza caida, entendible, pero nunca buena ni justificable, sino fruto de una espiritualidad muchas veces basadas en alguna especie de voluntarismo, distinto es el caso de una sequedad espiritual, en los cuales teniendo los afectos crucificados los ofrecemos a Dios en la oración , siempre concientes de que es nuestra propia limitación, pero CONCIENTES, nunca por automatismo. Qué se yo...Tal vez Loudovicus tenga algo para decir al respecto que clarfique...

Anónimo dijo...

"Y de cabrón a cura chileno socialista hay un abismo".

Le ruego Teseo, explíqueme qué quiso decir con ello que ahora efectivamente no le entendí una papa.

Gracias.

Tristán.

Anónimo dijo...

Me rebelé contra aquello de "cumplir el precepto", hasta me suena mal...

Desganado anónimo.

Teseo dijo...

Tristán:

Creí que refrendaba Ud. lo de Carmelo el Güelfo, que cita a Alberto Hurtado, el "santo alegre".

Por ello del "cura socialista chileno".

Suyo.

Anónimo dijo...

La mejor síntesis del anti barroquismo wandereniano: "para subir al cielo hay que estar liviano".

Enjundiosa, sintética, exacta, un perfecto extracto en ocho palabras.

Sancho dijo...

El Sagrado Corazón prometió al beato Bernardo de Hoyos que renaría en España y con más devoción que en otros lugares. De lo cual se puede deducir que Cristo reinaría en diversos países y, cabe pensar, que no sólo individualmente en algunos fieles, sino también institucionalmente.

La cristianización de la política tiene sus efectos positivos y negativos. Entre los primeros, que las leyes son justas y que aquellos ciudadanos más indolentes moral y espiritualmente, al menos reciben desde lo público una noción clara de lo que está bien y lo que está mal. Lo mismo pasa hoy, pero a la inversa, con lo que no es raro encontrar cristianos que justifican el divorcio o el aborto porque así lo hacen las autoridades políticas.

Entre los efectos negativos, sin duda está la fe sociológica y un acusado fariseísmo que confiere a la religión una mecanización hueca. Este carácter, creo, ha provocado rechazo en almas despistadas, pero lo suficientemente sinceras para aceptar como sagrado lo que era de cartón piedra.

Gelfand dijo...

Haciendo un excrusus sobre el tema de la oración. Me parece que alguno puede caer en cierto escrupúlo. Quién cree que puede rezar 50 ave maría sin ninguna distracción?? Si lo hace, es por gracia divina. Y las gracias Dios no esta obligado a darlas, sino no serían gracias. El pecado (y venial) está en empezar a rezar sin la debida preparación o por una costumbre social (si en el monasterio todos lo rezan, yo lo tengo que rezar). Que le pregunten a Santa Teresa que de automatismos y desatenciones sabe mas que todos nosotros juntos.

Anónimo dijo...

Sancho: Interesante su razonamiento. Es lamentable, sin embargo, que lo apoye en una visión que tuvo un beato bastante desconocido. ¿Por qué esa manía de amontonar mensajes celestiales y visiones?
Juana Garabandal

pichón de luzbel dijo...

Cuando merma mi atención sobre el hecho religioso a la vez lo hace sobre otras cuestiones. Nunca me viene solo con las cosas de la fe.

Así es que me puedo dar cuenta por otros síntomas que la religión no me está importando nada.

Es normal que cuando decae mi interés por la religión también lo haga sobre el arte y hasta por la delicadeza más elemental. Llego a aceptar el tango y tararear algunos de ellos.

Sancho dijo...

Estimado anónimo de las 12.18, en España el P. Hoyos no es precisamente un desconocido y, de hecho, fue quien extendió por la patria la devoción al Sagrado Corazón. La promesa del Corazón de Jesús realizada a través suyo, alimentó antaño las esperanzas de muchos españoles y hoy de unos pocos.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Pichón que ¡no vola porque e' pichone!

Si es como cuenta, ponga especial atención, pues a la luz del buen gusto más elemental, de Castellani, de Ibarguren y especialmente de Ramón Doll, lo del tango empeora la cosa todavía más.

El tango atrofia la sensibilidad a veces definitivamente, y otras lo suficiente.

Además no hay necesidad: es una música horrible de llorones con facón, chirusas de percal y vino Carlón.

Alguien debería estudiar seriamente cuál fue la injerencia del tango en la decadencia del pensar argentino al no haberse limitado a sonar asquerosamente, sino, además, a contibuir en la formación del burro engrupido, del tonto con esquina y otras desgracias.

Gelfand dijo...

Blogger: Porque suprimió el comentario de Aquinasiano?

Wanderer dijo...

Porque era ofensivo para un profesor de la UCA.

El Séptimo Rey Mago dijo...

"Porque era ofensivo para un profesor de la UCA". Dice Wanderer respecto de un comentario que "despublicó".

Yo creo que también puse un comentario "ofensivo" para con un profesor (o dos) de la UCA.

Se puede bajar la caña contra los kukuses, contra los lefebvristas, contra bergoglio, contra batman y contra robin, pero hacer un chiste sobre un profesor (o dos) de la UCA significa la excomunión automática reservada a la santa sede wandereriana. Flojito eh!

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Para el ignorante que habla sobre el tango, sobre el que me pregunnto ¿será criollo?, o incluso ¿será humano?


El tango

Donde estaran? pregunta la elegia
de quienes ya no son, como si hubiera
una region en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aun y el Todavia.

Donde estara (repito) el malevaje
que fundo en polvorientos callejones
de tierra o en perdidas poblaciones
la secta del cuchillo y del coraje?

Donde estaran aquellos que pasaron,
dejando a la epopeya un episodio,
una fabula al tiempo, y que sin odio,
lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Los busco en su leyenda, en la postrera
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda algo de esa chusma valerosa
de los Corrales y de Balvanera.

Que oscuros callejones o que yermo
del otro mundo habitara la dura
sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?

Y ese Iberra fatal (de quien los santos
se apiaden) que en un puente de la via,
mato a su hermano el ñato, que debia
mas muertes que el, y así asi igualo los tantos.

Una mitologia de puñales
lentamente se anula en el olvido;
una canción de gesta se ha perdido
en sordidas noticias policiales.

Hay otra brasa, otra candente rosa
de la ceniza que los guarda enteros;
ahi estan los soberbios cuchilleros
y el peso de la daga silenciosa.

Aunque la daga hostil o esa otra daga,
el Tiempo, los perdieron en el fango,
hoy, más alla del tiempo y de la aciaga
muerte, esos muertos viven en el tango.

En la musica estan, en el cordaje
de la lenta guitarra trabajosa,
que trama en la milonga venturosa
la fiesta y la inocencia del coraje.

Gira en el hueco la amarilla rueda
de caballos y leones, y oigo el eco
de esos tangos de Arolas y de Greco
que yo he visto bailar en la vereda,

en un instante que hoy emerge aislado,
sin antes ni después, contra el olvido,
y que tiene el sabor de lo perdido,
de lo perdido y lo recuperado.

En los acordes hay antiguas cosas:
El otro patio y la entrevista parra.
(Detras de las paredes recelosas
el Sur guarda un puñal y una guitarra.)

Esa rafaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafia;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodia,

que solo es tiempo. El tango crea un turbio
pasado irreal que de algun modo es cierto,
el recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio.


************

Alguien le dice al tango


Tango que he visto bailar
contra un ocaso amarillo
por quienes eran capaces
de otro baile, el del cuchillo.
Tango de aquel Maldonado
con menos agua que barro,
tango silbado al pasar
desde el pescante del carro.

Despreocupado y zafado,
siempre mirabas de frente.
Tango que fuiste la dicha
de ser hombre y ser valiente.
Tango que fuiste feliz,
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo;
el recuerdo y el olvido.

Desde ese ayer, ¡cuántas cosas
a los dos nos han pasado!
Las partidas y el pesar
de amar y no ser amado.
Yo habré muerto y seguirás
orillando nuestra vida.
Buenos Aires no te olvida,
tango que fuiste y serás.


Jorge Luis Borges

Anónimo dijo...

Decía don Benjamín Benavídes que el fariseísmo, tal como está escrito en los Evangelios, tiene como siete grados: 1) La religión se vuelve exterior y ostentatoria; 2) la religión se vuelve rutina y oficio; 3) la religión se vuelve negocio o “granjería”; 4) la religión se vuelve poder o influencia, medio de dominar al prójimo; 5) aversión a los que son auténticamente religiosos; 6) persecución a los que son religiosos de veras; 7) sacrilegio y homicidio.
Leonardo Castellani, El Evangelio de Jesucristo
Comentario al Domingo X después de Pentecostés

Anónimo dijo...

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

El tango es una cosa fea como arte, pero no necesariamente dañina.

Al P. Lira aunque chileno le encantaba y no solo fue un gigante metafísico sino además y particularmente filósofo del arte.

- A él no lo afecto por chileno. El ámbito tangueril no fue su salsa.
- Ok, pero entonces el tango no es necesarimente creador de plebeyos, como quería Castellani.

El problema del tango va más allá de su fealdad y es que creó una filosofía mala, muy mala, en muchas personas, como hoy crea una filosofía (o ideología, o lo que sea) la cumbia villera y la murga que consigue feriados. Sirvió de modelo en los más vulnerables de seso.

- Pero no todo tango es malo, Discépolo fue un gran poeta.
- ¡Bueno, entonces yo también!

Saludos,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Digo:

La religión es para todos. OK. Commpleto: para todos lo que quieran (no todo es gracia, deben cooperar la volunta y la libertad humana). OK entonces. Y cierro, además de voluntad y libertad se necesita a la gracia (para que no salten.)

Si, la religión es para todos los individuos. Hoy se olvida al último sujeto de la frase, y se olvida que los individuos hoy viven tiempos "menguados y cartagienes" (como repetía el Dr. Molinario), así que no hay que escandalizarse que sean pocos los que salven.

Incluso, entre esos que se dicen "del palo" la mayoría se va a perder, y tristemente va a ser por ser "del palo".

Saludos,

PS. Hablando groseramente, si en el infierno habrá muchos tradicionalistas -además de miríadas de progres-. Y es que lo interesante de la salvación es que no hay fórmulas para salvarse, se salvan individuos no grupos (y eso no es liberalismo, siempre fue asi sino pregúntele a Judas, que conoció a Cristo y muchos opinamos que esta condenado).

Wanderer dijo...

Séptimo -Rey: No joda. Ud. sabe a qué me refiero. Una cosa es estar en desacuerdo con los lefe y con Bergoglio, y otra decirle perejil a L. que, sépalo, no es santo de mi devoción.

Anónimo dijo...

Anónimo, usted no tiene en cuenta que no es lo mismo una poesía sobre el tango de Borges que el tango de los tangueros.

Hay un abismo.

Anónimo dijo...

Para el que no le gusta el tango: http://www.youtube.com/watch?v=UtYfE83T86o

reescuchálo, y bueno, si después seguís pensando igual, y no te gusta, vos te la perdés...

Cada quien con su locura

Anónimo dijo...

Estimado Gelfand:
Con todo respeto por su opinión, le recomiendo seguir leyendo al Dr. Lamas, sin duda alguna lo más serio que hay en la Argentina.
Ver www.viadialectica.com

Saludos.

Gelfand dijo...

Estimado anónimo de las 10:04. Terminando, que al blogger creo que poco le interesa esta discusión sobre el tomismo argentino, no considero que Lamas no sea válido. Algo de él y de Soaje tuve que estudiar en la Universidad. A mi modesto entender era un tomismo sobre todo filosófico, y, a veces, excesivamente rígido (algo que sobre el tomismo, lamentablemente se volvió un lugar común). El problema es que sobre la filosofía del tomismo en algunos ambientes católicos no hay discusión. El Opus, la Legión, el IVE, todos tomán la filosfía de Santo Tomás. En cambio derrapan de lo lindo cuando tienen que estudiar la teología.
En esto es donde creo que lo supera el P.Andereggen. Que asume la filosofía, pero también la teología. Que, como bien dijo el mensaje "despublicado" hace una sintesis y no una mera repetición, y que lee a Santo Tomás dentro de la tradición de los Padres, sobre todo de Agustín, al interno de la escolástica junto a Alberto y Buenaventura y la tradición posterior.
Saludos.

Anónimo dijo...

Estimado:

Vea, soy un criollo viejo (más de 200 años en esta tierra por tres costados, y unos 150 por lado tano, como Carlos Pellegrini) y el tango -sobre todo la música- me es agradable como le era agradable a Borges, que era otro criollo y se inspiró en él para escribir su poema. Lo fue siempre y aviso que me faltan unos años todavía para los cuarenta.

Es cierto que, como en todo, existen las deformaciones, la mala calidad, el arte corrompido, etc. Pero eso es como condenar al catolicismo porque Justo Laguna devino obispo.

Esa música de Arolas y del Greco, como también la de Piazzolla, es una forma sublime del arte y, además, es expresión de la patria (porteña) y del ser nacional, que muchas veces no coincide con el ser nacional como lo conciben los nacionalistas.

Saludos,

Anónimo dijo...

..."es expresión de la patria (porteña) y del ser nacional"...

¡Ahí te quería agarrar!

¿"Ontología Tangábile" la hubiese llamado Piazzolla?

Sin palabras, suficiente, nada más, no es necesario.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Carlista:

En un país federal existe la patria porteña, como la bonaerense, la salteña o la riojana.

Son las pequeñas patrias, con sus costumbres y usanzas -mucho más sanas que las "patrias" abstractas y conceptuales del mundo moderno, las ONG donde además pueden entrar algunos submundos ideológicos "católicos" (Opus, Legionarios, etc., llénese a piacere) y que reemplazaron las parroquias también territoriales y conectadas a una realidad vital, circundante, concreta.

Como existen Baviera, Sajonia y Austria en Alemania. Benedicto XVI se define como Bávaro, no como alemán.

Y un porteño decía -hasta hace unas décadas- que era porteño antes que argentino. Después vino la identificación, usurpación, del porteño de toda la argentinidad (si es que hay tal cosa, siendo una creación a sangre y fuego de Rosas, Mitre y el General Roca).

Lo que Ud. dice es como pretender, por ejemplo, que New York o Londres son ciudades grandes sin identidad, y no mundos cuya fascinante historia, composición humana y riqueza cultural supera a muchas naciones del mundo. Como Buenos Aires tiene el tango, NY tiene el Jazz como música propia (y que como el tango, tampoco puede reinvindicar al jazz como absolutamente suyo).

PS: Aclaro, no soy porteño aunque tengo con esta Ciudad una secreta amistad fundada en la sangre.

Anónimo dijo...

Con perdón de Wanderer, que nos fuimos por las ramas:

Amigo, no se enoje, pero hablar una vez más del “ser nacional” siendo que nadie sabe qué cosa es, no tiene mayor sentido.
Reconozco que este ser sí es una arenga. Como arenga sirve.

Kirchner, por ejemplo, les podrá decir a los que vienen en micros naranjas desde zona Sur –como lo hizo en un acto público- que “el nacional es la masa del pueblo”. Sí, sí, la MA-SA.
Con esto se consigue que los mejores les griten: “¡negros de m….!”.

Alguien más educado, todavía individuo, podrá decir que dicho ser es lo contrario: lo excelente, lo noble; pues sin esto ni este ispa - ni ninguno- tiene gollete.
Con esto otro se consigue que la masa exclame:”’¡oligarcas!”, confundiendo la nobleza (que son los que realizan el esfuerzo espontáneo y lujoso – lujoso en el sentido de no utilitario) con tener guita.

Y por último, los que como usted, sin definir al ser nacional, hablan de sus compuestos, como ser el tango.
A esto se puede responder que para el caso, si el tango por existir en Capital es parte del ser nacional porteño, la cumbia también, pues yo vivo en González Catán y allí el “chingui-chingui” es cosa más seria que ir preso.
Le digo más, con este criterio ontológico-musical, el radicalmente asqueroso reguetón, aunque foráneo, constituye también el ser nacional, pues en las nunca más decadentemente masivas clases media, media alta y alta, es la música elegida por la juventud más idiota que supimos conseguir a la fecha.

Pero no solo lo anterior. Hablar de ser nacional es a tal punto un error que ni siquiera podemos incluir en él al catolicismo (¡bueno, bueno, no se enojen, que ya les digo porqué!).
Si el catolicismo fuese parte del “ser” nacional, siendo que la Argentina no es católica, deberíamos afirmar que ésta no existe, pero la cosa es que existe.
Algunos “esencialistas” –que dicen seguir a Tomás, pero yo lo dudo …- alegan que no es católico este país a simple vista pero sí en su origen y “esencia”. ¡Me cacho en diez, eso es mala filosofía! ¡Ens y esse van de la mano!, exclamó Gilson.
Hay una forma aceptable de hablar “del catolicismo nacional” o de un territorio que retornó al paganismo y es como lo hizo Caturelli en su “des-cubrir” lo “cubierto”. Lo hizo con motivo del “Descubrimiento de América”. Pero eso no es filosofía, sino teología de la historia, y como usted sabe, en ese ámbito todo vale.

Por eso, como arenga, lo del ser nacional …ta’ bien. Pero nada más.

Un fuerte abraso y siga escuchando tangos, que mientras no haga suyas sus ideas no le hará daño.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Carlista:

No confunda las cosas. El tango tiene que ver con la Argentina o Buenos Aires aunque nadie lo escuche, y en unos años no se pueda comprar un disco de tango. Esto no cambia lo que el tango es, y que es en relación a la Argentina.

De la misma forma que la tarantela tiene que ver con Nápoles, aunque ya nadie baile la tarantela en Nápoles.

O el cristianismo con Europa, aunque hoy todos los europeos -cultos e incultos- sean ateos (incluyendo a algunos altos prelados de la Iglesia Romana).

En fin, existe el ser nacional. Mucho más difícil de definir en Argentina que en España. Claro que es histórico y que cambia. Pero Ud. no puede relacionar el nacimiento y desarrollo del tango con otra zona geográfica o nación que el Río de la la Plata. Si después el Río de la Plata apostata de su pasado y escucha cumbia villera, lo que dejó de existir fue el ser nacional argentino que dio vida al tango, reemplazado -por libre voluntad- por una musica foránea, sea rock, cumbia, reggae ton o lo que Ud. quiera. Expresará ya otra Argentina, otro ser nacional. Pero aquél existió, único, concreto, producto de un pasado y de una fusión de corrientes.

Serán "nuevos criollos" o "criollos apóstatas", o quizás ya las mayoría ni siquiera desciendan de criollos por eso no les gusta el tango ni el folklore. No sé. Prefirieron eso a sus antepasados, o no tienen antepasados. Es así.

Yo, siendo quién soy, me doy cuenta que vivo de otro modo en Argentina. Me doy cuenta que soy muy distintos de muchos "argentinos", pero no tengo dudas de que lo único que puedo ser es argentino. Mis padres me hablan de antepasado que estaban aquí mucho antes de 1853, y me alegra y entusiasma eso. Pero me doy cuenta que los que son como yo o parecidos a mi son pocos. Y después, el redto es gente extraña, o distinta, argentinos también pero no como yo. Lo que no tengo dudas es que yo soy argentino genuinamente, ellos también pero no sé todavía con qué genuinidad.

Parecen evocaciones pero no se vive igual la patria según el pasado de cada uno en relación a esa patria.

Saludos,

Anónimo dijo...

"En fin, existe el ser nacional. Mucho más difícil de definir en Argentina que en España. Claro que es histórico y que cambia. Pero Ud. no puede relacionar el nacimiento y desarrollo del tango con otra zona geográfica o nación que el Río de la la Plata. Si después el Río de la Plata apostata de su pasado y escucha cumbia villera, lo que dejó de existir fue el ser nacional argentino que dio vida al tango, reemplazado -por libre voluntad- por una musica foránea, sea rock, cumbia, reggae ton o lo que Ud. quiera. Expresará ya otra Argentina, otro ser nacional".

Fenómeno.
Entonces al del tango, hoy en día, en vez de "ser nacional" llámelo "fue nacional" o si quiere (yo no quiero) "deber ser nacional","forma sin materia nacional", "ens sin esse nacional", "esencia sin existencia nacional", pues "el ser" es OTRA COSA.

Otro abrazo más, esta vez pichuquiano.