jueves, 14 de octubre de 2010

¿Greenpeace anaranjado?


Hay un tema recurrente que, de tanto en tanto, aparece y siempre encuentro algo para agregar a la reflexión que, en mi caso, no tengo aún del todo resuelta.

El disparador fue, esta vez, lo sucedido en Paraná en el encuentro de las mujeres autoconvocadas. En esta ocasión no sólo existieron agresiones verbales sino también físicas como lo relata una de las víctimas y puede leerse en este link.

Me parece admirable el empeño y constancia con el que un numeroso grupo de mujeres católicas argentinas concurren año a año a esta asamblea en la que desagua el miasma más fétido del país. Hay que tener valentía y estómago. Pero, ¿por qué lo hacen? No creo que se trate por una defensa biológica de la vida, algo así como “ecologistas por la humanidad” o Greenpeace de la raza humana. La mera defensa de la vida por la vida misma generalmente convierte a los defensores en adherentes a la religión de la vida y no a la religión del Logos Divino, y terminan transformados en talibanes biológicos, que usan rosarios y frases piadosas pero que, en realidad, han cambiado de fe. Inconscientemente han dejado de adherir a la fe sobrenatural para volcarse a una meramente natural, en pos de la cual son capaces de entregar su vida. Sin mucha diferencia con los activistas de Greenpeace que se cuelgan de los buques balleneros, a riesgo de su integridad física, para impedir que maten a los simpáticos cetáceos.

Creo que “nuestras” mujeres lo hacen por convicciones religiosas sobrenaturales. Pero, me pregunto, ¿es lo adecuado? ¿Sirve para algo? ¿Vale la pena?

Ya discutimos algunos aspectos de este tema en ocasión de la aprobación del sodomonio, cuando una muchedumbre anaranjada invadió la plaza del Congreso, manifestación que fue previsiblemente inútil. En esa oportunidad convenimos que, a pesar del previsible fracaso, era necesario salir a la calle. Con respecto al caso de las féminas autoconvocadas, no me interesa plantear aquí su utilidad. Particularmente, considero que es una pérdida enorme de energías y de recursos para nada. Pero, como siempre advierto, puedo estar equivocado y me postura es discutible.

Me interesa, en cambio, aportar otro elemento a la discusión de fondo: la naturaleza del apostolado en nuestros tiempos de apostasía. Hace ya casi tres años publiqué un post acerca de la concepción de Ronald Knox sobre este tema. Él afirmaba que su misión era la de ser el cayado del pastor y no el anzuelo del pescador. Es decir, el apostolado consistía en conservar lo que se tenía (el tene quod habes de la carta a los filadelfios en el Apocalipsis), y no en hacerse responsable, y tratar de pescar, a cuanto descarriado andaba suelto.

El Cardenal Newman dice algo similar en el segundo tomo de sus Sermones Parroquiales. El Evangelio persuade a través de los sacramentos y de “la vida de los hombres buenos, como testigos visibles y representantes de Aquel que es la Persuasión misma”. Es decir, lo que persuade y convierte es Cristo -los sacramentos- y mi testimonio de “hombre bueno”. No lo hacen mis acciones apostólicas incluyan éstas, o no, piñas, sopapos e insultos. Como el mismo Newman dice en otro de sus sermones, esta vez del primer tomo, Jesús habló de “que el Evangelio se predique, no como medio de conversión, sino para ser testigo en contra del mundo”.

En los tiempos actuales -al menos-, creo que nuestra función como cristianos consiste en ser testigos del Testigo fiel, y no en convertir a los prójimos, tarea para la cual somos inútiles. Ya pasaron las épocas de los apostolados de masas y de las búsquedas de conversiones en racimo merced a coloridos autos de fe, llámenselos á estos como se los llame. Si alguna vez fue lícito bregar por triunfalismos de la fe –cosa que dudo-, hoy, ciertamente, dejó de tener el menor sentido.

(Me doy cuenta ahora que este es, en realidad, el tema de fondo: el lugar de la fe y de los cristianos en el mundo. Será para el próximo post).

Sucede con mucha frecuencia, y más de una vez me ocurrió a mí, que consideramos que seremos verdaderamente religiosos, es decir, fieles a Cristo, si nos sacrificamos y hacemos este tipo de apostolados barulleros. Pero, como escribía el beato Newman, “no nos hacemos religiosos por expresar sentimientos religiosos” o, lo que es lo mismo, por dar vivas a Cristo Rey en una procesión o estamparle un bofetón a un marxista o a una abortista. La religiosidad consiste, fundamentalmente, en la obediencia a Dios que se traduce, en gran medida, en obediencia a sí mismo. Ser lo que somos, es decir, cristianos. Esa es la verdadera religiosidad.

P.S. descolocado: Se sugirió en Chile que la mina San José fuese convertida en santuario. El presidente Sebastián Piñera dijo: “Los santuarios son para los santos. Aquí construiremos un memorial”. Nuestro Cardenal Primado, en cambio, reconoce el “santuario” de Cromañón, enviando regularmente a alguno de sus obispos paniaguados a celebrar misa en el lugar del martirio de los testigos de la cumbia. ¡Piñera cardenal!

P.S.: Si a veces tardan en publicarse algunos comentarios es porque Blogger los manda a la bandeja de Spam, y tengo que ir a rescatarlos.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Wanderer!!! Una vez más nos regala un post esclarecedor!!!
Muchas gracias!!!
En Cristo
Gigaset

Coronel Kurtz dijo...

No sé si éste es el caso. No creo que las chicas que se inmolan en estos "encuentros" lo hagan para convertir abortistas. Supongo que el objetivo es demorar la legalización completa del aborto lo más que se pueda. Actuar de katejón, de alguna manera.

Respecto a las consideraciones generales, más allá de este caso concreto, la verdad es que no me queda nada claro. Puede ser que en el caso de sacerdotes sea más conveniente una acción de cuidado del rebaño (dándole las herramientas para que ese rebaño pueda cuidarse a sí mismo), antes que intentar agrandarlo (sólo para que se confundan de pastor o de corral a las primeras de cambio).

Pero en el caso de los laicos, no estoy tan seguro. En un mundo ideal, donde fuese posible la aislación absoluta, quizá. Pero en este mundo sublunar que nos toca, lo cierto es que eso es muy difícil, y cada vez más. Conozco casos de gente que hubiese querido escolarizar en casa a sus hijos, pero que, dado que ambos trabajan de 10 a 12 horas todos los días, es un imposible. Alguien dirá, "que se marchen al campo", pero convengamos que en la Argentina la infraestructura es bastante mala y que hay muchos casos donde uno necesita estar cerca de hospitales, familiares, etc. Los pueblos rurales que, como decía el P. Petit tienen los ojos puestos en la gran ciudad, a veces son peores.

Por otro lado, me resuena el "sal de Babilonia" de Isaías. "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" que dice el Apocalipsis.

Y quizá ya no sea posible resistir... Pero hasta tanto se den las señales que nos han sido prometidas, no sabemos si ese proceso durará décadas, siglos, y mientras tanto, tendremos hijos y nietos a los que debemos proteger ya desde ahora impidiendo que los corrompan.

lupus dijo...

Estamos de acuerdo, amigo Wanderer, en líneas generales. Por mi parte, sigo como ud.: sin poder resolver como desearía ciertos aspectos de la "praxis"... Respeto y valoro la militancia de estas mujeres y creo que estas escaramuzas les pertenecen a ellas de un modo especial. Además, andá a decirles que se queden en el molde... Y les falta poco para ser ellas las primeras en repartir trompadas. Lo único que falta es que se pongan adelante las que ya no tienen ganas de charlar y discernir, y hay varias.

Pero, por otro lado, ya se está perdiendo de vista toda referencia espiritual y doctrinal. ¿Es posible conservarla? Del otro lado es el orquerío, la marabunta, el zurderío kakarela, el mundo jíbaro, la trombosis incompleta del tuerto, la cornípeta madama y avivato el bigotudo. Un asco, una cosa puerca, llena de odio e inspiradora de odio, algo sin nombre, miserable y oprobioso. El País de Bonafini, de Tinelli el Bocazas, del Niño Pijo, del Soporífero Radical. Y de "este lado", bueno, ya sabemos cuántos chiches se amontonan en nuestra juguetería. Estamos un poquito sonados.

Pero, mi amigo, no descuidaría otro dato: la turba incolora, la masa evanescente, la mayoría eternamente desactivada, el magisterio multitudinario de las persianas bajadas. Porque, ¿cuántos son los orcos? La misma poquedad de siempre, fanática, revulsiva, seca y perezosa para cualquier labor humana. Pero, ¿cuántos ocupan la zona gris?

Estamos de acuerdo: primero el testimonio de la fe, preservar lo esencial, el seguimiento de Cristo, etc. Los que quieren hacer algo, hacen lo que pueden, agotándose cada vez más y obteniendo cada vez menos. Eso, en sí, no es reprochable. Nosotros, acá, estamos más o menos en la misma.

sebas dijo...

""Pero, mi amigo, no descuidaría otro dato: la turba incolora, la masa evanescente, la mayoría eternamente desactivada, el magisterio multitudinario de las persianas bajadas"""

Destaco y coincido con tu comentario. No es reprochable en sí, salvo por un detalle: esos “movimientos” los gesta la Iglesia en muchos casos. No sé ahora, pero sé de otros.

""Pero, por otro lado, ya se está perdiendo de vista toda referencia espiritual y doctrinal.""

saludos

lupus dijo...

Estimado, descontando que sabemos a qué nos referimos, me parece necesario ser un poco más cautelosos a la hora de acusar, y también más precisos. No es "la Iglesia" la causa de tantas macanas, sino más bien la que nos preserva de ellas. Para eso está, en primerísimo lugar: para redimirnos de nuestros pecados, del primero al último. Mejor podríamos hablar de las macanas de "los miembros de la Iglesia", nosotros y los otros. Y también de la desventura del ateísmo, de la herejía, del racionalismo, de las religiones adversas, del nuevo orden, etc. Y de la efectiva acción de los demonios, ya que estamos, y bien que estamos.

Se ha dicho acá y en muchos lados: no hay nada peor que la grieta interna, la implosión, la quinta columna, la traición, la mundanidad, la perfidia y todo lo que se agita adentro para igualarse a lo de afuera, en vez de lo contrario.

Pero no, no es "la Iglesia". Creo que debemos volver a trabajar un poco en este sentido, para que lo sepan todos. El misterio de iniquidad se extiende como una sombra, se va como asociando, pero no viene incluido.

Anónimo dijo...

Che, ¿es por obediencia a vos mismo por lo que tenés este blog? Alguna vez dijiste que, más allá de la inicial diversión, lo continuabas porque te veías apremiado por hacer algún tipo de apostolado; ahora, este blog no persuade a través de "los sacramentos" ni de los hombres buenos. Entonces, ¿para qué lo mantenés? No sólo hay criterios evangélicos stricto sensu (y perdón por mis latines equivocados) para apreciar una actividad o una postura.

A algunos puede parecerles también un desperdicio de energías, y no por eso vas a dejar de publicarlo.

Bueno, esas mujeres tal vez pecan de ingenuas, aunque no lo creo porque sufren en carne propia a las brujas, tendrán sus motivos, que ni vos ni yo podemos saber. Andá y preguntales a las que haya ido en representación de tu provincia. Creo que en la mayoría de los casos, buscan, como dijo otro comentador, defender la vida inocente amenazada por una inminente ley de aborto, pero también, una cultura de la vida, que vos aborrecés, fundada en la familia. Con el efecto deletéreo que tiene una ley injusta (perdón por la contradicción de los términos) en la socidad. Tal vez, pienses diferente cuando no haya quien empuje tu silla de ruedas. Defienden un principio de ley natural, y buscan preservar al país de otra abominación legal. Pero, para vos parece que ni la ley ni nada es importante, porque te bastás a vos mismo, con tus entelequias. Sin embargo, hay otra gente que sigue día a día luchando para ofrecerles a sus hijos algo que no sea lo más parecido al infierno.

Sorry que estoy agresiva, pero hace un mes que no cede mi congestión y eso me provoca mal humor. Y más cuando leo tus sesudas disquisiciones, mientras estás cómodamente sentado frente a la compu, sin que te afecten en concreto los problemas que sí aquejan a la mayoría de la gente normal.

Y perdón si prejuzgo,

Peleadora

Benigno dijo...

Que se yo.
A mi me parece que no es en vano, adhiero con lo que dice el Coronel, estan tratando de demorar un poco mas las cosas.
Yo en lo personal muy de vez en cuando tambien lo hago, a veces en alguna que otra manifestacion y muchas por medio de internet o mails. Es una lucha en vano? si se lo mira desde las conversiones que hice, si, porque me consta que no converti a nadie. Pero si se lo mira por los varios miles de niños que por ahora se estan salvando de ser abortados por los "retrasos" en la legalizacion de esa masacre creo que la actividad es exitosa.

Yo en lo personal, me veo cada vez, terminando mis dias en el campanario de la Iglesia tal como el cura de la pelicula Tierra y Libertad.
En el medio espero poder terminar de educar en la Fe a mi familia y dejar de pecar como lo hago.

Anónimo dijo...

Yo creo que es una pérdida de tiempo ir a estos encuentros nacionales de mujeres.

Celebro el hecho de que a chicas (adolescentes muchas veces), todavía se les prenda fuego el alma y su primer impulso sea ir a detener la avanzada abortista, como sea, como se pueda. Con el cuerpo si hace falta.

Veo que para las que alguna vez fueron, es un viaje iniciático.

Ven a los orcos por primera vez, desmbozadamente. Empizan a entender que su padre o su marido, pueden ser exagerados, pero no tanto.. la cosa está que arde y es cierto.

Pero hay dos cosas que no me cierran.

1)No estoy obligado a tolerar el insulto a Dios. El padre Ezcurra ponía un ejemplo: "un tipo que por amor a Dios (y no por cobardía), toleraba un insulto y no reaccionaba, poniendo la otra mejilla. Hizo bien.
Ahora, el mismo tipo va esta vez con su novia y un atorrante le toca el traste a la chica. ¿Qué va a hacer el buen cristiano ahora, se pregunta Ezcurra, ofrecerle la otra mejilla?
Ése no es un cristiano, es un ESTÚPIDO" termina diciendo el vasco.

La verdad que ir (como fui) para ver desfilar a los orcos, puteando a Dios mismo, haciendo animaladas con objetos de culto llevados al efecto, etc. y no salirme de una posición pasiva, no tiene sentido. Puedo tolerar que me escupan a mi, puedo rebajarme y hacerme el último yo, por amor a Dios.

Pero no puedo tolerar que denigren a Dios, o su Iglesia y no reaccionar para evitarlo, y menos en nombre de Dios mismo ("no las provoques, nosotros somos católicos, no somos como ellas").

Si vas a la guerra, vas a tener que pelear. Estos grupos reclutan soldados y después piden que sean todos capellanes. Es un sinsentido. Y no creo que se haga un bien rezando el rosario frente a una posesa que se masturba con un crucifijo.


2)La legitimación de la Democracia.
Los famosos talleres, en donde se tratan los tópicos (trabajo, educación, aborto) al final redactan sus conclusiones, en base a una votación. O sea que el aborto puede ser una abominación un año y otro año puede ser un derecho largamente postergado. Y nuestras mujeres, sin quererlo legitiman esa acción. Demás está decir que es una votación ficticia. Pero incluso si ganáramos las votaciones siempre, todavía me opondría.

Creo que hay que aprovechar el fuego que despierta en nuestras mujeres y tal vez dejarlas ir alguna vez por que como dije, creo que es un viaje iniciático, una espiadita del averno, pero después en casa hay que enseñarles a mirar el tema desde arriba.

Uno que quiere ser de Cristo

PS: muy buenos lo que dice el Coronel Kurtz

bruto oscuro dijo...

Ante mi falta de luces y letras solo se me ocurre citar aquí a de Prada

Con el aborto entronizado como derecho sólo acabará el testimonio contagioso de las personas que acojan amorosamente la vida, que prediquen con el ejemplo teniendo hijos y mostrando a sus contemporáneos el inmenso bien que esos hijos traen al mundo; provocando, en fin, entre sus contemporáneos envidia (sana envidia) de ese bien que a ellos les falta. Esto mismo fue lo que hizo un patricio llamado Filemón, hace veinte siglos, acogiendo como un hermano a su esclavo Onésimo, en una sociedad que había encumbrado la esclavitud a la categoría de derecho: sembrar la semilla de una conversión social.

Anónimo dijo...

-Bonnie, estoy un poco harto.
-¿De qué estás harto, cariño?
-Más atrás se están matando con denuncias, sospechas y pericias para saber si un obispillo tuvo la carne débil o si ha sido difamado.
-Sí, leí eso, Clyde... Tú sabes: a las pruebas deberán remitirse.
-Es que las pruebas quedaron "reservadas", no se sabe bien por qué.
-También eso merecerá una explicación.
-¿Y si no hay pruebas, cielito, o las que hay sólo se ajustan a interpretación y no a derecho?
-Entonces PCI será el NYT vernáculo... Esperemos que haya algo más, Clyde. En caso de que no, un mea culpa oportuno limitaría el perjuicio, creo.
-No sé, Bonnie, está ese deseo de que las cosas nos salgan siempre mal... Se señalan, se atacan unos a otros. Todos se creen el sheriff... Los bandidos no dejan de ocupar las lomas cercanas, mientras nosotros incendiamos nuestros ranchos.
-Pero no todo nos sale mal, amorcito. Fíjate cómo tomamos la plaza, y la organización que estamos montando ahora mismo...
-Si tú lo dices... Pero... para lo que sirvió la plaza... En cuanto a la organización, hasta ahora no pasan de decidir nuevas fechas de reuniones. Y las "autoconvocadas"...
-¡No se te ocurra meterte con ellas, Clyde, te lo advierto!
-Pero, mi amor... algunas hablan de "martirio", ¿no te parece demasiado?
-Tal vez, pero no discutiré eso contigo. Los hombres no pueden entender de qué somos capaces las chicas cuando se trata de niños, de nacimientos, de...
-Oh Bonnie, ¿por qué no tenemos un hijo?
-Porque te conozco, Clyde. Querrías otro más después del primero, y otro... Eso me llevaría mucho tiempo. Imagínate, ¡tantas batallas pro-life a la vista, tantos abortos por evitar y yo encerrada en una granja llena de niños!
-Bonnie...
-¿¡Qué!?
-Lo que te dije: estoy un poco harto.

Beatriz Reyes Oribe dijo...

Muy divertido el comentario de Clyde.

Y de acuerdo con el "anónimo que quiere ser de Cristo".

Copio lo que escribí a la Red: "hagamos jornadas paralelas.
Acá no se trata de tener miedo o no.
Igualmente creo que las mujeres no somos llamadas a la guerra cuerpo a cuerpo. Somos llamadas a ser esposas y madres y creo que estamos acá también para defender eso. Dejemos a las otras, que reniegan de ser esposas, de ser madres, de ser mujeres, en realidad, que se maten, se peguen (y en una de esas nos hacen un favor, je je)
En estas cosas se invierte una energía y un tiempo que debe ser inteligentemente ofrecido a Dios.
La misma plata, el mismo tiempo, los mismos viajes se pueden usar para desarrollar algo por nosotras mismas. No tenemos necesidad de plegarnos a "ellas". Insisto en que daría más frutos reales, aunque no fuese tan espectacular.
Dejemos que sean ellas, las antimujeres, las guerrilleras, las peleonas, las machonas, etc.
Nosotras nos defendemos como mujeres. Y me parece que , salvo situaciones extraordinarias, las mujeres no vamos a la guerra.

Tenemos la urgente necesidad de formar a generaciones más jóvenes de mujeres que están aturdidas con todo este "lío". No nos gastemos en tratar de cambiar a estas bestias que parecen salidas del infierno".

Al Coronel le diría que no sé por qué ellas también tienen que trabajar 10 horas afuera. Lo que se ahorra en colegios doble escolaridad se usa para una educación como Dios manda.

Saludos

Anónimo dijo...

Sí Lupus, entiendo tu replica, más allá del juego de palabras. Coincido con los lugares comunes de los comentarios. Esperemos que ese movimiento no sea un movimiento sin más, sino una cruzada; que sea con fe, esto es, no una derrota que combate, sino como dice Kierkegaard, una victoria que combate; esperemos que no sea contra la democracia, sino contra el Enemigo. Asimismo, no esperemos ningún resultado, porque la causa es justa. Ahora bien, también me gustaría no andar resignado en relación a la curia, pues las noticias que me llegan más bien parecen indicar que sus compromisos respecto a las grandes causas son externos y políticos.

Gelfand dijo...

Estoy de acuerdo con el blogger. Creo que esta "cruzada" es una perdida enorme de energía para nada. Pero creo que en esto hay una lógica femenina que a los hombres no nos es tan fácil de entender (algo de esto señalaba C.Lewis y también Clyde).
Respecto que la defensa de la vida no genera la conversión al Dios Logos, creo que no es del todo cierto. No son pocos los caso de personas, sobre todos en EE.UU., que se han covertido a partir del testimonio que ha dado la Iglesia con respecto a ciertos temas morales. Es verdad que a veces puede ser una fe poco profunda. Pero en mundo donde hay zonas "cristianas y occidentales" donde el 70% se declara ateos practicantes, no parece poca cosa.
Respecto del tema central no me parece justo hacer una diferenciación tan tajante. La historia de la Iglesia muestra que las grandes etapas misionarias, tenían como centro un profunda vida de fe.
Como decía el General "en el movimiento hay lugar para todos. Hay muchachos mas activos, hay otros mas contemplativos."

Anónimo dijo...

Coincido con Bruto Oscuro.

Hace unos días decía Fellay:

"Los fieles tienen un importante rol de testimonio, de demostrar que la vida cristiana como siempre fue entendida, con sus exigencias y el respeto de la ley de Dios, es perfectamente posible en el mundo moderno. La vida cristiana llevada a la práctica es un ejemplo concreto del que tiene necesidad el hombre de la calle".

En la misma línea, escuché hace muy poco un hermoso sermón del P. Bertrand Labouche, donde nos hablaba de la alegría y del buen ejemplo. De como una madre cristiana con sus niños aunque atareada está feliz y sirve de ejemplo, mientras (esto lo agrego yo), se sorprenden al ver su prole las contraceptivas siempre empapadas de su nadez.

Saludos,

El Carlista.

Ps. Me alegro por su post Wanderer, que nos reencuentra, como diría Ortega y Gasset, con lo deportivo de un lugar donde se piensa. Reencuentro necesario después de lo visto. Ahora estamos nuevamente en "este jovial rigor intelectual" que nos conforma.

En el canto que canta la garganta,
el premio más cabal para el que canta; cantó Goethe.

Anónimo dijo...

Ps.
También me alegro.
Por un momento pensé que habíamos perdido la gratuidad del pensar disfrutándolo en sí.

Anónimo dijo...

Wanderer,
Es una causa perdida, lo unico que queda es cuidar el ghetto necon. Hagamos lobby para que nos den una playa sin bikinis!

El Obrador

Anónimo dijo...

No deja de sorprenderme cómo los hombres y en especial las mujeres son sabedores que tarde o temprano tendrán unas vidas de perros juntados, sin hijos, o con solo uno, o de hombres diferentes, o con "familias ensambladas" y sin embargo esperan a los 40 o 50 años para darse cuenta que tienen una vida de porquería que ya no modificarán por imperativo biológico.

Y lo más gracioso resulta ser que hasta los 35, momento en que aun no se dieron del todo cuenta de lo terrible a lo que se han subido, tampoco es que la pasan mejor que los jóvenes padres de familia. Ni remotamente.

Es dable suponer que el demonio no les entrega todo en esta vida para quitérselos en la próxima. Más bien parece ser que les quita todo en este mundo para el la próxima vida seguir en la nada.

Tiene sentido si interpretamos los pequeños y "auténticos" momentos de felicidad en la tierra como reflejos muy disminuidos de lo que les espera a los que finalmente sean salvos.