viernes, 21 de enero de 2011

Aclaración importante sobre el tema en debate


Me ha enviado un amigo el siguiente texto:

Alguno podría argumentar a favor de la infalibilidad de todas las canonizaciones, con el texto de la NOTA DOCTRINAL ILUSTRATIVA (29-V-1998) de laCongregación para la doctrina de la fe. Y es cierto que en esa Nota, la CDF incluye entre los ejemplos de verdades conectadas con la revelación por necesidad histórica, la «canonización de los santos». La canonización de un santo sería un «hecho dogmático» (Cfr. n. 11, titulado «Ejemplificaciones»).

Pero el valor magisterial de la mencionada Nota fue objeto de un importante debate público. Y el Cardenal Razinger precisó al P. Ladislas Örsy el valor de la nota ilustrativa, en los siguientes términos:

«Me alegro de poder confirmar, al menos en un punto, las explicaciones del P. Örsy. Me refiero al "Comentario doctrinal". Es cierto que este texto, en su conjunto, fue elaborado por la Congregación, propuesto en sus distintas fases en presencia del Cardenal y finalmente aprobado por él. Recibió también la aprobación del Santo Padre. Pero se estaba de acuerdo en que este texto no debía ostentar una propia condición vinculante, sino que se ofrecería sólo como una ayuda para la interpretación y, por consiguiente, no debía publicarse en la forma de un documento con autoridad propia.

Por otra parte, la forma escogida de su publicación se decidió para mostrar que no se trataba de un trabajo privado del Prefecto y del Secretario de la Congregación, sino de una ayuda autorizada para comprender el texto. Esto puede criticarse. Y el P. Örsy podría acaso decir aquí con derecho que tal género sí constituye algo nuevo. Y ¿por qué no? En todo caso, la conclusión que ha sacado el P. Örsy es exacta: por este texto los ejemplos aducidos no adquieren ningún valor que antes ya no tuviesen. Adrede se escogieron sólo ejemplos de cuyo rango constase o por documentos del magisterio o por el consenso de auctores probati. En este sentido, nadie ha de sentirse constreñido autoritariamente por este texto


Me dirán los entendidos en teología si puedo sacar las siguientes conclusiones:

1. Que la canonización de los santos sea una verdad conectada con la revelación, es decir, dogmática, no se sigue necesariamente ("no es vinculante").

2. Nadie está obligado a creer en la infalibilidad de las canonizaciones.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En mi modesta opinión, antes que este documento de la CDF, cuyo valor relativiza el mismo Ratzinger, habría que leer bien la Pastor Aeternus, capítulo IV, que delimita bien el alcance del dogma de la infalibilidad papal. Es interesante que la teoría de los "hechos dogmáticos" se haya desarrollado antes de la definiciòn del Vaticano I. Quizás sea hora de revisarla a la luz de la doctrina de ese Concilio, sin que nos acusen de posconciliares de Pìo IX.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En particular, sería interesante meditar estas palabras de la Constitución:

"Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe"

Anónimo dijo...

Dice Belarmino que el Papa no puede errar en ninguna de las cosas necesarias para la salvación: la doctrina de la Fe, la doctrina sobre las costumbres, el culto y la NOCION CLARA DE LO BUENO Y DE LO MALO, de tal modo que desde “toda la Iglesia se puede apelar al Pontífice, más de él no se puede apelar, por lo cual es necesario que toda la Iglesia yerre si el Pontífice yerra”. (Algo como lo del ángel bajado del cielo)
Proponer las virtudes heroicas de un cristiano para su imitación, desde mi punto de vista, compromete este último punto necesario de la inerrancia pontificia.
Nadie puede defender la tesis de que un papa se vea preservado de la sandez, por derecho divino. Discutir esto es perder el tiempo.
La cuestión es si esas sandeces, del tipo que le sacan sarpullidlo a JT, son esenciales o accidentales a la Fe. Y aquí tenemos tres puertas para abrir: lo que percibo como sandez no es tal (Pieper y la realidad); la sandez existe y es accidental, por lo que nos encontramos discutiendo lo evidente: que la estupidez tiene parte en la naturaleza humana y más cuando se ejerce el gobierno; o, lo más grave, que la sandez exista y afecte esencialmente a las cosas necesarias para la Salvación, en cuyo caso “lasciate ogne speranza voi ch´intrate” por esta puerta.
Sospecho, entonces, que la discusión esta mal planteada: la pregunta no debe ser si está bien o mal canonizar a JPII o hasta que punto me obliga (moralismo del hacer y no moral del ser).
La pregunta a formular es: si es posible que un Pontífice proponga como camino de santidad, el vicio en vez de la virtud; proponer como verdad, el error o promulgar como BUENO, lo MALO. En una palabra: SI EL PAPA PUEDE IR CONTRA LAS COSAS NECESARIAS PARA LA SALVACION o, dicho de otro modo, SI UN PAPA PUEDE O NO SER HEREJE. Todo lo demás, será cuestión de gusto.
Y que aquí se abra la caja de pandora.

Carmelo, el guelfo

Anónimo dijo...

En efecto, la teoría de los hechos dogmáticos ya era intuida por muchos teólogos antes del Vaticano I, pues el Vaticano I, como todo concilio, define lo que ya existía, pero no crea nada.

A la luz del Vaticano I (que es dogmático - de fe) las canonizaciones carecen de "materia" de infalibilidad y esto ya lo sabía Santo Tomás de Aquino siglos antes.

Coronel Kurtz dijo...

Carmelo: ¿Puede proporcionar la cita de Belarmino? Porque hasta donde sé la inerrancia del Papa no es dogma de fe.

Anónimo dijo...

En un post anterior , Wanderer hace referencia a Karolus Magnus .

Para los que leyeron la vida de Santa Juana de Arco , se acordaran de esa anécdota interesante .
Ella lleva el Delfín Carlos para su consagración a Reims . Durante la consagración , tiene esa visión .

“ Veo San Luis y San Carlomagno de rodillas delante del trono de Dios orando para el reino de Francia .”

Carlomagno nunca fue canonizado por la Iglesia , pero si por Juana de Arco .

Revelación privada dirán algunos .

Obaldo

Anónimo dijo...

Veamos si Carmelo le responde al coronel. Me parece que va a pasar como siempre: mutis por el foro.
Y yo me pregunto, ¿Hay inerrancia en Bellarmino?
Miguel Cerulario

Gelfand dijo...

Díganme si no es una paradoja que por un lado pidan que el Papa vuelva a ser la figura que fue durante el primer milenio y por el otro se exijan ciertas garantias en el proceso que no existían durante el primer milenio, donde bastaba la "aclamación popular".

Martin Ellingham dijo...

Carmelo:

Respondo a los párrafos de su mensaje:

1º.- Es problemático extraer las opiniones de Bellarmino del contexto probabilista en el que se mueve como pez en el agua. Muchas veces opina: dice cosas no como ciertas, sino como probables, en mayor o menor grado, según los casos. El objeto material directo de la definición infalible, según el Vaticano I, es “fe y costumbres”. Sobre el objeto indirecto, no dijo nada.

2º.- El Papa no es inerrante. Son algunos actos de su Magisterio los que están exentos de error, por el carisma de la infalibilidad. Si la proposición de las virtudes heroicas de un cristiano para su imitación fuera un derivado necesario de la infalibilidad de los actos del Romano Pontífice, así lo habría enseñado el Vaticano I y el Vaticano II (LG, 25).

3º.- Si nadie discute sobre las sandeces, por economía no discutamos al respecto. Las sandeces son accidentales a la fe; pero algunos creen –erróneamente- que la inmunidad de sandez es de fide. El peligro de esa creencia es que, confrontada con la realidad, traiga una fuerte frustración que conduzca a la pérdida de la fe teologal.

4º.- La cuestión está bien planteada si se la formula bien y usa de la distinción, que es un modus sciendi. La primer cuestión es la oportunidad de una beatificación/canonización. Y es cuestión opinable, como lo fue la oportunidad de la definición dogmática de la infalibilidad del Papa (cfr. Newman), y es opinable hoy la de si es oportuno definir que «María es corredentora». La segunda cuestión, también puede ser bien planteada: si el acto de canonización es infalible. El moralismo se cuela per accidens, y embarra la cancha, cuando lo que se busca es negar con certeza que un canonizado goza de la visión beatífica, lo que es imposible para un homo viator.

5º.- El párrafo amalgama en una cuestión varias cuestiones distintas. A) No parece posible que pudiera canonizarse a un condenado. En cambio, podría ocurrir que se canonizase a uno que está en el purgatorio. Y en cuanto a la ejemplaridad del purgante, el error sería parcial; por lo que el sujeto sería imitable en cuanto sus virtudes, e inimitable en cuanto a sus defectos. El problema es que la imitación de los santos suele plantearse de un modo mecánico, no iluminado por la prudencia sobrenatural y los dones. B) La cuestión del «papa herético» fue una «hipótesis» considerada no sólo por Bellarmino. Un «futurible», ciertamente, pues no se registran casos históricos. Y que no un imposible teológico, se prueba tanto por el tratamiento que le dieron en su tiempo grandes teólogos (Bellarmino, Cayetano, Torquemada, etc.) como por la ausencia de definición magisterial condenatoria. Claro que una vez admitida la posibilidad del hecho, surgen numerosísimas sub-cuestiones, en torno a las consecuencias de semejante posibilidad. La caja de Pandora la abren los que hacen uso ideológico o práctico de una hipótesis de laboratorio. Pero el abuso, no prohíbe el uso.

Saludos.

Anónimo dijo...

Gelfand, como siempre, mezcla.

En el primer milenio no creían que eran de fe las canonizaciones por más aclamación popular que pudiera haber.

Di Palma, Marcos.

Anónimo dijo...

En la Basilica de Luján hay dos grandes vitrales a la derecha e izquierda de la puerta central de entrada, en uno está San Constantino Emperador y en el otro “San Carlomagno”, por lo menos así lo dicen las flámulas que rodean las imágenes...


Gervasio

Anónimo dijo...

Como no Coronel, ahi va mi respuesta:

"Non solum in decretis Fidei errare non potest summus Pontifex; sed neque in praeceptis morum quae toti Ecclesiae prescribuntur, et quae in rebus necessariis ad salutem, vel in iis quae per se bona, vel mala sunt, versantur" ("Controversiarum de Summo Pontifice" citada y desarrollada por Abascal, S."El Papa..." pag 283 Ed. Tradición 1979).
La segunda cita: "De Sumo Pontifice", I. II, cap 13 y 14, citado por Abascal, idem pag 349.

"et proinde minus posee Petrum errare, quam Ecclesiam" San Gregorio Magno (Epistola 37, lib VI a Eulogio; ibid pag 320).

Espero que sea útil.

Ahora Coronel, concediendo que la inerrancia no fuera un dogma de Fe,me gustaria escuchar su respuesta sobre la pregunta planteada:¿puede un papa errar en cuestiones esenciales de Fe o en las cosas que sean intrinsecamente buenas o malas?¿Puede un papa ser hereje?.

Miguel Cerulario, no se si hay inerrancia en Belarmino. En ud, evidentemente no.Por eso va mi respuesta y la misma pregunta para ud.

Carmelo, el guelfo.

Anónimo dijo...

Gervasio: ¿Los vitrales de la basílica de Luján gozan de infalibilidad?

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

De nuevo, Carmelo: lea la Pastor Aeternus. Si el Papa es infalible sólo en las condiciones que fija la Constitución, es obvio que es falible (id est, que puede errar) cuando no las cumple. Pura lógica.
Por cierto, el ejemplo de Juan XXII. errando gravemente como doctor privado debería ser suficiente. No tengo la paciencia ni la erudición de Martin Ellingham para explicar que la eventual incursión en el error de un Papa no lo convierte automáticamente en hereje, dado que requeriría contumacia.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Por cierto, si Carlomagno y Constantino son beatos, cualquiera puede serlo, incluido Juan Pablo II. En ese caso, propondría hacer lo que sugiere el insigne teólogo antropólatra Higinio Fernández: definir qué Pontífices no son santos, asumiendo una presunción, a priori, de que todos lo son.

Gelfand dijo...

Marcos di Palma:
Pienso y pienso y no se que cosa es lo que estoy mezclando.

Anónimo dijo...

Gervasio, usted no le presta atención a la guía de turismo?! que ya lo había señalado.

Pero creo que su intención (de ella), era no más hacer constar que no se siguió mucho escándalo para el pueblo fiel (que en su mayoría no ha de saber quiénes fueron) de que fueran considerados santos quienes no han sido "canonizados" siguiendo las reglas. O que sólo han sido canonizados por unos vitralistas ocasionales.

Pero en este caso concreto, lo veo un poco diferente, porque la gente sí sabe quién fue JPII..., aparte de que acá sí interviene un papa en la beatificación.

Y quede claro que GdT no pretende hacer ningún tipo de teología de vitrales ni de ningún otro tipo.

GdeT (maradonizada)

Anónimo dijo...

"...vel in iis quae per se bona, vel mala sunt, versantur"

Carmelo,las partículas "per se" aquí atañen a lo legislado por la ley natural. Y así, el Papa no podría decir sicut doctorem universalem et ex chathedra: "hay un círculo cuadrado".

Ojo con el latín Carmelo, ojo. Y ojo con la traducción que ud. usa.

Que de seguro no se embarcó usted en el original.

Plutarco.

Anónimo dijo...

Dado que d W. ha dado por finiquitado el tema "definitivamente", no hay más que hablar.

Ahora d. Martin ud dice:

"El Papa no es inerrante. Son algunos actos de su Magisterio los que están exentos de error, por el carisma de la infalibilidad"

Es decir (tratando de enteder su tesis, y obviando el otro carisma que es la "idefectibilidad" en la Fe) ¿ud estaría sosteniendo algo por el estilo (disculpe el simplismo): "la inerrancia no es inherente al oficio propio del pontífice (enseñar y confirmar en la Fe)excepto en casos excepcionales (ex-cathedra). Luego, en todo lo demás no pasaria de ser como una especie de d. Bergoglio con mas poder, que no obliga en conciencia si no queremos"?

Plenamente de acuerdo con lo del peligro de ideologizar la Fe: es la tésis que sostengo desde unos cuantos años.

Carmelo, el guelfo

Wanderer dijo...

Ánimo Carmelo, ¿vio que cuando quiere puede? La cosa es exactamente como Ud. la define: "La inerrancia no es inherente al oficio propio del pontífice (enseñar y confirmar en la Fe)excepto en casos excepcionales (ex-cathedra). Luego, en todo lo demás no pasaria de ser como una especie de d. Bergoglio con mas poder, que no obliga en conciencia si no queremos"? Yo simplemente afinaría un poco la última parte: no es una especie de Bergoglio ni de cualquier otro obispo, sino obispo de Roma, lo cual implica tribunal de última apelación: define los casos más difíciles.
Ahora le que está aprendiendo teología, le queda aprender latín. Ánimo!

Anónimo dijo...

a) Comento, no hago “teología de vitrales”, es sólo un dato aportado al tema.

b) Uno de mis mejores maestros enseñaba -tal vez debido a su gran romanismo- que las “canonizaciones” no comprometían la infalibilidad del Papa (por lo que en la persona de éste podía haber error o ser hereje), sino que dependían de la santidad de la Iglesia. Sin embargo esto me parece inconsecuente, puesto que se supone que la Iglesia no puede proponer a la veneración, y a fortiori como modelo, a un “santo” depravado.

c) En la Iglesia antigua -si, en esa del primer milenario- la aclamación de los fieles era en efecto principal elemento a tener en cuenta, puesto que se suponía (y no sin razón) que nadie mejor que quienes habían conocido al santo eran los testigos de su martirio, de su confesión, de sus milagros, de su oración, en una palabra de su santidad... Y que además tanto quienes lo veneraban espontáneamente como el venerado eran ortodoxos en la Fe.

d) Uno de los principales problemas que provoca la proclamación dogmática de “la infalibilidad pontificia” -y que impide for ever la unión de la Iglesia Romana con la Iglesia Ortodoxa- es que hace del “oficio” un criterio absoluto y lo distingue de las circunstancias personales. Para decirlo de otro modo, disocia la infalibilidad, de la santidad. A ojos de los “orientales” ortodoxos, esta distinción y disociación separan dos atributos que deberían ir unidos, y lo ven como un nestorianismo eclesiológico.

c) No uso “guía de turismo”, siempre trato de andar por las mías...

Gervasio, de paso y de paseo por la costa argentina

Anónimo dijo...

"SI UN PAPA PUEDE O NO SER HEREJE"

Está el caso del Papa Honorio, por un lado sostenía la doctrina correcta de las dos voluntades aunque la enseñaba con términos ambiguos, y por el otro lado, alababa a los herejes Sergio y Ciro por sus esfuerzos para mantener la unidad de la Iglesia(¿?) y pidió que se evitara toda discusión sobre el asunto (Sergio le pidió esto para silenciar a toda la Iglesia sobre esa cuestión mientras el monotelismo echaba raíces). También se dice que Sergio engañó a Honorio al explicarle su doctrina herética en forma velada. Ya conocemos la historia: Honorio fue anatemizado por la Iglesia, después de los herejes (no entre ellos) como uno que "con su negligencia fomentó el crecimiento de los falsos asertos de los herejes".

Creo firmemente que nunca tendremos un Papa hereje, por esas palabras de Cristo a Pedro: "he rogado por ti", pero negligente como Honorio, si, es posible, un Papa que exponga una doctrina en forma ambigua como doctor privado, es probable, un Papa que no tenga la capacidad teológica para reconocer el error o el engaño de sus asesores, si, también es posible. Hay un refrán que dice que quien no recuerda el pasado, está condenado a volver a vivirlo.

Honorio no fue hereje por un pelín, por una "o" en lugar de un "y" como sostenían los monotelistas:

- Ciro enseñaba: "operando acciones divina Y humana" (una única voluntad)

- Honorio dijo: "Tú debes confesar, junto con nosotros, un Cristo nuestro Señor, operando en cada naturaleza, operación divina O humana” (in uirisque naturas divina vel humana operantem)


Por eso considero saludable personas que expresen sus objeciones, si lo hacen con conocimiento y educación. Detesto el rumor, la mentira, las acusaciones sin fundamento.

Beatriz