miércoles, 19 de enero de 2011

Ay Carmelo!


No se asusten. No se trata de la versión masculina de la película de Carlos Saura.
Muchas veces me han preguntado por mail por qué motivo publico los comentarios de Carmelo, el Güelfo, que dicen nada con muchas palabras ampulosas -lo que ha sido definido como "argumentos circulares-, y hay una respuesta: más allá de que el pequeño Carmelo me causa simpatía, es el motivo para que geniales comentadores como Ludovicus lo zamarreen de lo lindo y desplieguen, de ese modo, un aporte más que interesante para todos nosotros.
Así entonces, a raíz del comentario neocon de Carmelo que apareció en el post anterior a raíz de la próxima beatificación de Juan Pablo II, Ludovicus duda en contestarle, pero se decide, y dice:

¿Valdrá la pena contestarle, Carmelo? ¿Valdrá la pena aclarar que no me da pena la beatificación en sí, sino su trámite chapucero y sobre todo sus efectos? ¿Valdrá la pena decir que la oportunidad y efectos de una beatificación en nada comprometen la asistencia del Espíritu Santo? ¿Valdrá la pena especificar que la beatificación nada tiene que ver con el destino eterno del alma de Karol Wojtyla, de quien tengo por altísimamente probable su salvación? (por cierto, mi certeza vale tanto como la de las multitudes embriagadas que lo aclamaban -muy poco) ¿Valdrá la pena aclarar que si la beatificación compromete al magisterio ordinario, también lo compromete, según los manualistas módicos que Usted lee, proclamar "guía eficaz de la juventud" a un pederasta y drogadicto, nombrarlo delegado a Sínodos para la formación sacerdotal, etc?

Entre otros efectos de la beatificación:

1) Besar el Corán, asistir a un acto sincrético con cultos animistas y permitir ser objeto de una "limpia" por parte de una chamana mejicana pasan a ser actos de un beato, que yo sepa nunca públicamente arrepentidos. Son actos modélicos de los pontificados. Pues no, no y no. Cada uno de estos actos tiene un mártir muerto por no realizarlos. La intención sería buenísima, yo no juzgo (eso se lo dejo a Usted, Carmelo) intenciones, pero el acto objetivo es inaceptable. Non possumus. Aunque baje un ángel del Cielo y lo haga. Juan Pablo se equivocó públicamente y fiero. No porque lo diga yo, se equivocó contra toda la Tradición católica. Sin perjuicio de que esté en el Cielo, ningún problema con eso. Ahora, se ha agregado un arma más al arsenal neocon: cada vez que alguien realice alguna de estas imposturas, se dirá: "lo hizo un beato". ¿Y cuánto tiempo falta para que otro neocon diga "si un beato consideró a Maciel y lo alabó como lo hizo, ¿no sería bueno Maciel?" ?¿Beato mata Papa en ejercicio?

2) El escándalo de las víctimas de Maciel, que apelaron reiteradamente al Santo Padre. O era un incompetente (mala elección de los colaboradores, necedad marmórea, incapacidad de decidir, imprudencia política en grado sumo), o era jurídicamente incapaz (senilidad, enfermedad), o era cómplice. No hay alternativa. En cualquier caso, se beatifica eso. Y que quiere que le diga, el escàndalo de un alma no vale una beatificación. Por cierto, la beatificación no compromete nada. Se han beatificado personas inexistentes, y que yo sepa eso no las arroja súbitamente en la existencia. En alguna región de centro Europa encontrará beatos de diverso jaez. En Aquisgrán, escuchará hablar de cierto beato Karolus Magnus. No confundir con Ioannes Paulus.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias don Wanderer por dedicarme un post. No pensé que siendo un neófito en la blogosfera, pasaría tan rápido a la fama.(regla de oro: lo intrascendente es mejor ignorarlo antes que promocionarlo)

Además debo darle las gracias por la tolerancia a mis comentarios y por haber encontrado para ellos un lugar en el mundo (por medio de un estricto sistema de etiquetado: neocon, zombi, papólatra y otras yerbas de la muy frondosa estantería).

Ay Carmelo, donde te metiste!!!

Sin embargo, creo que la alternancia de opiniones enriquece su blog y de alguna forma, me provee de una forma lícita de divertimento: no me la coarte; desoiga a los consejeros y téngame un poco de paciencia.

Pero lamento que se pierda tiempo en estas disputas que devienen en personales, cuando el enemigo, se lo puedo asegurar, no es Carmelo; ni siquiera Carmela. Hágame caso: toléreme pero no pierda tiempo en Carmelo, no lo vale.

Ahora si el problema es no compartir la visión que se pretende verdadera...

En cuanto a los otros considerandos, creo que se quedó corto: soy conciente de que lo mio, probablemente, nunca sera un destello en el firmamento de genialidades intelectuales. Se hace lo que se puede con lo que se tiene.

Por ende, puede que me vapule Ludovicus y otros mas instruidos, para diversión de todos; acepto el riesgo; pero admítame, al menos, el consuelo y el reconocimiento de que lo escrito es genuinamente producto de mi caletre, con la pocas o muchas luces que Dios nos da.
Y este esfuerzo es el único camino que conozco para no volverse un zombie: si sabe de otro, por caridad, démelo a conocer.

Ay Carmelo!, el guelfo

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No terminaron de secarse los bits de mi comentario ("lo que la Historia vomitará, ¿cómo se explicará?") y aparece la carta del nuncio en Irlanda,de 1997, y sale Lombardi a explicar. Esto va a ser una carnicería.
Como para no sentir pena. Jodido, Carmelo, sería si nos alegráramos de estas cosas. Por el contrario, nos entristecen.

Anónimo dijo...

Si, Ludovico.

Los zombies conservadores -son todos medios idiotas, a diferencia de los genios tradicionalistas- van a empezar a justificar -y quizás también a ejecutar- el besar diariamente el corán, a frecuentar chamanas, etc. "porque lo hizo un beato, Juan Pablo II".

Qué suerte que en la blogósfera hay gente tran brillante como Ludovicus, que rápidamente comprendió que el Concilio y las beatificaciones y canonizaciones posteriores destruyeron la fe de los que lo adoptaron -quizás también el actual Papa- y que ya están perdidos, cosa de la que él y los iluminados como él se salvaron...

Anónimo dijo...

No hace falta ir a Aquisgrán (aunque no falten ganas), en Luján no más se pueden ver dos vitrales de San Carlomagno y San Constantino.

Guía de turismo

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo Ludovicus. Pero no se aflija (en demasía) porque:
"Con el mismo realismo con que hoy admitimos los pecados de los papas y su inadecuación a la grandeza de su ministerio, hemos de reconocer también que Pedro ha sido siempre la roca contra las ideologías, contra la reducción de la Palabra a lo que en una época determinada esta en boga, contra la sumisión a los poderosos de este mundo. Al reconocer este hecho de la historia, no celebramos a los hombres, sino que tributamos alabanza al Señor, que no abandona a la Iglesia y ha querido realizar ser roca a través de Pedro, la pequeña piedra de tropiezo.(...)Negar esto no es más fe ni más humildad, sino retroceder frente a la humildad, que reconoce la voluntad de Dios exactamente como es. Por tanto la promesa hecha a Pedro y su realización histórica siguen siendo, en lo más hondo, motivo perenne de alegría: los poderes del infierno no prevalecerán contra ella".(JcR)

Confieso que los argumentos pueden seguir siendo “circulares”, por una especie de escrúpulo contra lo que se ha dado en llamar (por mí) la “retórica anular”; es decir, la trillada suposición (muy razonable y racional, por cierto) de que, luego de Pio XII, todo pontífice es sospechoso de “herejía” hasta que demuestre lo contrario. Pero como descarto que este tipo de argumentos puedan anidar por aquí, considéresela una mera manía de la mascota del blog y a seguir viviendo.

Lo del ángel bajado del cielo bien sabemos que es un “argumentum ad absurdum”, que concede esa pizca de solemnidad que requiere una gran verdad: la Palabra de Dios es inmutable. Pero respecto a la Tradición,nadie dudará que conforma junto a las Sagradas Escrituras y al Magisterio (el cual tiene sentido solo en el Primado como principio de Unidad), una trinidad que no se puede disociar sin peligro de encontrarse sosteniendo la propia inclinación personal. Y “de semejante elección ideológica puede nacer un club, un círculo de amigos, un partido, pero no una Iglesia que trascienda los contrastes y congregue a los hombres en la paz de Dios”.(JcR)

Nadie nos exige besar el Corán ni ir Asís, si no nos place (y a mí, particularmente no me place); al fin y al cabo, “la iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza”.
Pero de ahí a teorizar de que la Cabeza visible de la Iglesia merece ser decapitada por no adecuarse a “nuestro” concepto de ortodoxia, hay un largo trecho.
Y como Ud bien dice don W, “non possumus”.

Carmelo, el güelfo.

PD: don W, recién caigo; ¿lo de pequeño es un elogio “evangélico” o una comparación amistosa con el viaje de Gulliver al país de los gigantes?

Wanderer dijo...

Carmelo: La verdad que no lo entiendo y tendré que dar razón a los que me piden que lo censure, como el Pato a los Lesluthierces. Resulta que ahora no solamente utiliza argumentos circulares sino que también inventa. Dígame en qué lugar de su escrito Ludovicus dice que hay que decapitar a la Cabeza de la Iglesia cuando no hace lo que nosotros consideramos ortodoxo. Lo que nuestro común amigo dice es que no hay que beatificarlo, id est, ponerlo como modelo y exaltar sus actos. Vaya que hay diferencia entre una cosa y otra!
Lo de pequeño es por lo de simpático. En general, los pequeños son simpáticos.

jack tollers dijo...

Lo que más lamento es tener que recordar de nuevo la larga lista de imprecisiones, disparates, bolazos, irreverencias, tonterías y tropiezos de un larguísimo pontificado que pareció empezar tan bien, restableciendo la devoción a Nuestra Señora...

Habría querido sepultar todo eso en mi memoria bajo un piadoso manto de olvido. Pero, si de repente lo quieren beatificar... no puedo sino recordar.

Y currente cálamo, entre otras cosas, Asís, la estafa con Fátima, el recital de Diego Torres, la canonización de Escrivá, la inflexibilidad con los lefes, la tolerancia con Maciel y con legiones de pedófilos, la desautorización de la Sábana Santa, las frases desafortunadas (vgr. "la guerra, ese fenómeno siempre injusto", cuando Malvinas, la condena del "capitalismo salvaje", como si hubiera uno que no lo fuera), el loco encomio de Vaticano II, el respaldo total a Sodano y su cáfila de delincuentes, el affaire del Banco Ambrosiano y el asilo diplomático a Marcinkus, los vicarios pedidos de perdón por las Cruzadas, por el asunto de Galileo y la reivindicación de Lutero, de las Madres de Plaza de Mayo, los misterios "luminosos" de su nuevo Rosario, el agregado de una última estación al vía crucis, etc...

Así, a vuelo de pájaro, lo que quería olvidar.

Y ahora, con este asunto súbito, me han obligado a recordarlo todo.

Me cacho en diez.

J. T.

Anónimo dijo...

Yo tampoco veo clara la beatificación de Juan Pablo II, especialmente por el caso Maciel y sucesos como el de Asís.

Pero reconozco que me gustan los Misterios luminosos que añadió al Rosario. ¿Por qué no le gustan, Jack? Me interesa su opinión.

Saludos

Anónimo dijo...

Me parece que esa beatificación , es solamente para hacerle la contra a Jack Tollers .........

Juan 2

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Sí, Wanderer, por eso me doy cuenta cabal de que no vale la pena contestarle a Carmelo. Siempre deforma la posiciòn del adversario, imputàndole un hombre de paja que destruye concienzudamente. Antes, me acusó de pesimismo negrísimo, de sostener una especie de invierno eclesial, cuando me permití dudar sobre la posconciliar Primavera de la Iglesia.
Ahora me confunde con una especie de Robespierre gibelino, ávido de decapitaciones incluso pòstumas, que ni Formoso podrìa haber soñado en sus peores pesadillas.
Pues allá el.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

No obstante, permítaseme un solo comentario, que no puedo resistir, sobre el argumento de Carmelo, respecto de que "nadie te obliga a besar el Corán o ir a Asís"; es exactamente el argumento de quienes dicen que nadie te obliga a hacerte un aborto. O, para aplicarlo a la permisividad frente al caso Maciel, jovialmente alguien, inspirado en el argumento carmelístico, podrìa decirte que "nadie te obliga a sodomizar a tu hijo, o a ser sodomizado (bueno, esto es relativo, sabemos que Maciel no le hacía asco a nada).
Màs que güelfo, Carmelo ya parece un liberal del Risorgimento, de esos que pensaban que Pìo IX era uno de ellos. Y es que del liberalismo al ultramontanismo hay un shortcut muy rápido.

Anónimo dijo...

Estimados d. W:

Evidentemente no me entiende...perdón, no me supe explicar.
Ud, toma esto como una "disputatio"; yo lo tomo como una charla de café entre amigos.

Yo no escribo ni en contra de Ludovicus ni contra ud. No los considero mis enemigos ni mis adversarios.Ni Carmelo,(se lo aclare), lo es suyo.

No sé tampoco de donde sacó que acuso al amigo Ludo de verdugo sedevacantista. Descarto que ambos son cristianos veros y punto; delicadeza no correspondida. Paso.

Simplemente, doy mi opinión sobre un tema y resalto algunas cosillas que me parecen importantes: Carmelo solo pretende mamarrachear un traje... que se lo ponga quién le plazca.

Ludo, le pido un poco menos de ímpetu; el argumento que usted denomina carmelistico, no es más que la reafirmación de una gigantesca verdad: un católico, en la Iglesia, tiene veinte veces más libertad que un hombre envuelto en las redes de los ideologismos o las redes de compromisos puritanos (GKC); ser católico obliga sólo adherir a lo esencial y libertad en lo accidental; no dogmatizar lo que no es "dogmatizable" (salvo que querramos zombies).

Ahora, si ud. considera que Asis o besar el Corán,(lo haya hecho un papa, un santo o quién sea) pone en peligro el depósito de la fe y los fundamentos de la Iglesia, debo interpretar que para Ud esto es esencial y no accidental. Y esto es totalmente otra cuestión.

Y que nos escandalicemos de que la Iglesia aloje patanes, sodomitas, ladrones y perduelis, aunque se llamen Maciel, JPII o Carmelo, francamente Ludo me parece un poco puritano (será quizás por mi liberalismo)

Alguien tiene que desempeñar el poco simpático papel de abogado del diablo, que tanto se reclama: nos volveremos un poco "liberales" cuando opine que desbarrancamos al "ultramontanismo" y visceversa.Supongo que abra otros muchos mejores que Carmelo, quien desde ya ofrece el puesto de "putching ball" del blog.


Carmelo, el guelfo

PD: d. W, debo confesarle tambien que, aunque peguen de a dos, me empiezan a caer simpáticos.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Carmelo,
¿Si besar el Corán no pone en peligro el fundamento de la fe, qué lo pone? ¿Recitar a Les Luthiers?
Y no me escandalizo que la Iglesia albergue sodomitas; me escandalizo de que los encubra y que se beatifique a quien hizo tan poco para desmontar el sistema de encubrimiento.
Toto corde,

Anónimo dijo...

Carmelo, yo no soy tradicionalista y no estoy de acuerdo con que JPII encubrió a Maciel, en mi opinión fue engañado por sus más cercanos colaboradores (de Judas ya sabemos) y en parte él no creyó porque le resultaba difícil creerlo (alguien más hizo este comentario), como si a Wanderer le dijeran que Ludovicus es un abusador de menores, o viceversa, creo que todos reaccionamos un poco así cuando se trata de alguien a quien estimamos mucho, no lo podemos creer; sin embargo me parece saludable para la Iglesia las objeciones que hacen por acá sobre la rapidez en la beatificación de JPII. Hay que estar abiertos y leerlo todo y escucharlo todo. Un santo que admiro como San Martín de Porres falleció en 1639 y fue canonizado en 1962, tuvieron que pasar 260 años para elevarlo a los altares, Bernardita Soubirous, la vidente de Lourdes, falleció en 1879 y fue canonizada en 1933, después de 50 años, estando su cuerpo incorrupto...y así, si revisamos la historia de los santos vemos que con todos el proceso duró varias décadas para ser elevado a los altares.

Beatriz