miércoles, 2 de febrero de 2011

Un regalo para Perpleja


Jack Toller me acerca la traducción de unas líneas del Card. Newman como obsequio para nuestra amiga Perpleja, cuyos comentarios movieron a la reflexión a más de uno:

El recuerdo de quienes nos precedieron

Por otra parte, mientras de esta manera el recuerdo de los muertos nos da tiento, también constituye un gran consuelo, especialmente en esta época del mundo, cuando la Iglesia Universal ha caído en errores y se encuentra divida, rama versus rama.

¿Qué cosa sostendrá nuestra fe (por la gracia de Dios) cuando tratamos de adherir a las verdades antiguas, y pareciese que quedamos solos? ¿Qué sostendrá al “centinela sobre los muros de Jerusalén” contra el menosprecio y celos del mundo, las acusaciones de querer llamar la atención, de ser fantasiosos, extravagantes e insensatos? ¿Qué nos mantendrá interiormente tranquilos y pacíficos cuando se nos acusa de “inquietar a Israel” y “profetizar desgracias”? ¿Qué cosa sino es la visión de los santos de todas las edad, cuyos pasos seguimos? ¿Qué cosa sino la mística imagen de Cristo estampada sobre nuestros corazones y recuerdos?

¡Los tiempos de primigenia pureza y verdad no han pasado! ¡Aún están presentes! No estamos solos, por mucho que lo parezca. Pocos de los que ahora están vivos están en condiciones de comprendernos u homologarnos; pero aquellas multitudes del tiempo primitivo, que creyeron, y enseñaron, y adoraron, tal como lo hacemos nosotros, todavía están vivos en la presencia de Dios, y en sus gestas del pasado y sus voces actuales, exclaman desde el Altar. Nos animan con su ejemplo, nos dan vivas mientras nos acompañan, están a nuestra derecha y a nuestra izquierda, los mártires, los confesores y otros santos, que recurrían a los mismos credos, y celebraban los mismos misterios y predicaban el mismo evangelio que nosotros. Y a ellos se les unió, a medida que pasaban las edades, incluso en épocas oscuras, o, peor aún, incluso en tiempos de divisiones, nuevos testigos de la Iglesia de aquí abajo.

En el mundo de los espíritus no hay diferencias de partido. Por cierto que claramente constituye nuestro deber, mientras estamos en este mundo, argumentar y pelear hasta por los detalles de la Verdad, según los veamos con las luces de las que disponemos; y por cierto que hay una Verdad más allá de la discordancia de nuestros pareceres. Pero a la larga, aquella Verdad es discernida sencillamente por los espíritus de los justos; los agregados humanos, las instituciones humanas, las cosas humanas, no les hacen mella, allí en el estado, invisible para nosotros, en el que están. Han sido segregados de la carne. Grecia y Roma, Inglaterra y Francia, no le otorga color a esas almas que han sido lavadas en un solo bautismo, alimentados por un solo cuerpo, y moldeados en una sola fe. Si han caminado en el Espíritu Santo los adversarios de antaño, ni bien muertos, inmediatamente se ponen de acuerdo. Las armonías se combinan y llenan el templo, mientras que los compases discordantes y las imperfecciones desaparecen. Por tanto, buena cosa es inclinarnos hacia el mundo invisible, “qué bueno es estar allí”, y edificar tabernáculos para aquellos que hablan “un lenguaje puro” y que “sirven al Señor con unánime sentir”; por cierto, no para quitarlos de sus seguros santuarios, no para honrarlos supersticiosamente, ni atribuirles más poder que el que tienen, sino para contemplarlos silenciosamente para nuestra edificación y de ese modo, alentando nuestra fe, avivando nuestra paciencia, protegiéndonos de los pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos, impidiendo que confiemos en nosotros mismos y obligándonos a vernos (como realmente debiéramos siempre vernos) como sólo seguidores de la doctrina de quienes nos precedieron, sin prestarle la menor atención a los maestros de novedades, a los fundadores de nuevas escuelas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Tener siempre presente a nuestros muertos efectivamente nos da tiento.

Hay un dogma de fe que repetimos en el Credo y al que ya nadie atiende: la Comunión de los Santos. Común unión que va de Jesucristo a nosotros, pasando por los santos y las almas de purgatorio.

Y es una lástima, pues hay dogmas que pueden parecernos duros, rigoristas, a los que solo podemos intentar contemplar en el mejor de los casos y otros que no. De los últimos diríamos que "son todo ganancia".

La Comunión de los Santos es de estos últimos. No pide más que piedad hacia nuestros muertos, lo que es más un salvavidas que una carga. Después es todo ganancia. Nos mete entre ellos y ellos interceden por nosotros y nosotros por ellos, y en estos mutuos servicios sobrenaturales estrechamos lazos. Nos aleja de la banalidad sin demasiados esfuerzos, metiéndonos en el mundo del espíritu sin sensiblerías ni errores.

Y muchas veces nos devuelve esas compañías ya perdidas y que aprendemos a valorar del todo cuando ya no las tenemos a mano. Pero las tenemos, están ahí, entre nosotros. Es dogma de fe.

Sigo creyendo lo que alguna vez le dije a Fray Rabieta (q.e.p.d.): una vida sin muertos no es vida.

El Carlista.

Gelfand dijo...

Yo no estoy de acuerdo con la campaña de Wanderer contra los "neocon". Pero creo que hay algo de verdad. Como muestra, dejo la carta que los Legionarios estan haciendo circular. Perdóneme Perpleja que le arruine el regalo.

Marcial Maciel: «Una figura enigmática» para Benedicto XVI
Las cosas que han sucedido en la Legión de Cristo desde hace dos años, no terminan de cuadrar en el privilegiadísimo cerebro de Joseph Ratzinger, hoy jefe Supremo de la Iglesia católica.

Hay algo absolutamente contradictorio en el asunto. Y él, con su mente aguda y luminosa, acostumbrado a hallar siempre la concordancia perfecta entre la fe y la razón, no ha podido encontrar la explicación.

¡Pobre Papa! Por un lado, alguien de su absoluta confianza (no sabemos quién) le muestra en el año 2000 (no antes) "testimonios inequívocos" (no sabemos de quién) de que Marcial Maciel tuvo "una vida de aventuras, disipada, extraviada".

Para su mente racional y extraordinariamente lúcida, el silogismo era obvio: Si el árbol está podrido, los frutos lo estarán también.

Y el mismo Card. Ratzinger, siendo aún prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, lo había afirmado con total convicción cuando Seewald le preguntó, en el 2002, acerca de la manera de distinguir a los falsos profetas (esta entrevista está publicada en el libro "Dios y el mundo"). El cardenal, en ese momento, responde sin dudar: "¿Qué frutos produce él y su círculo? Analiza esto y verás a qué conduce." [...] "Los frutos son la norma y esto es válido siempre"

"Esto es válido siempre" es una afirmación seria y contundente (y aún más cuando es dicha por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe), así que para el cerebro del Card. Ratzinger no existía duda alguna: si le han demostrado con "testimonios inequívocos" que la vida del P. Maciel (el árbol) fue una vida corrupta, no puede haber más que una conclusión directa e ineludible: la Legión y el Regnum Christi (sus frutos) estarán igual de corrompidos que el árbol que los engendró. No hay vuelta de hoja, con toda seguridad habrá que disolverla.

Gelfand dijo...

(Aquí sigue)Pero... su convicción se derrumbó al recibir los informes de los visitadores apostólicos que nombró para la Legión, hombres de su absoluta confianza, quienes, de manera unánime atestiguaron "que han encontrado un gran número de religiosos ejemplares, honestos, llenos de talento, muchos de los cuales jóvenes, que buscan a Cristo con celo auténtico y que ofrecen toda su existencia a la difusión del Reino de Dios." Y, en lugar de aconsejar al Papa disolver la Legión, le aconsejaron justo lo contrario: preservar el núcleo del carisma (la Militia Christi) y preservar el entusiasmo apostólico que encontraron.

Me imagino la cara de interrogación que habrá puesto el Papa ante este informe, que para colmo, ha sido ratificado después por la experiencia positiva que ha tenido el Card. Velasio de Paolis, Delegado Pontificio para la Legión y el Regnum Christi: "agradecer al Señor por el don de la congregación de los Legionarios de Cristo a la Iglesia. La Iglesia ha obtenido, a través de este don, a anunciadores del Reino de Dios, o mejor, del Reino de Cristo" (homilía 4 de enero del 2001)

Nuestro muy querido y admirado Benedicto XVI, inteligente y sabio como pocas personas en el mundo, se encuentra ante dos piezas de un rompecabezas que no pueden unirse entre sí. ¿Un árbol corrupto que da frutos buenos? ¡Eso contradice a lo que su razón le dicta y contradice las enseñanzas de Cristo!

El Papa ha tenido la confianza de hacernos partícipes de esta confusión que siente en su interior, al responder a Seewald (en La Luz del mundo) que lo verdaderamente notable del caso Maciel es LA CONTRADICCIÖN.

"Este es el hecho notable, la contradicción: que, por así decirlo, un falso profeta haya podido tener un efecto positivo."

El Papa se encuentra ante un enigma que no ha podido resolver y nosotros estamos con él en esta terrible interrogación que cuestiona lo más íntimo de nuestra fe, pues sólo hay dos opciones: O Jesucristo fue un mentiroso o, si no, forzosamente hay algo que no se ha descubierto aún en los “testimonios inequívocos” que le mostraron al Papa.

¿Cómo terminará esta historia? Todos lo sabemos: en el día del Juicio Final la verdad saldrá a la luz y el cerebro del Papa podrá descansar. Mientras tanto no nos queda más que orar y seguir siendo fieles en el lugar en el que Dios nos ha puesto.

Hoy se cumplen tres años de la muerte del P. Maciel y los legionarios lo estarán recordando, en todos los rincones del mundo, con una misa penitencial.

Anónimo dijo...

Existiendo Ordenes fundadas por santos, para qué inventar nuevas congregaciones, movimientos, institutos o cómo se llamen?. Dónde están los benedictinos, franciscanos, dominícos, salesianos, carmelitas, jesuitas...

Anónimo dijo...

¡Gracias, Wanderer y JT, por el regalo!

Gelfand, esa carta es de la directora de Catholic Net, de la tal Lucrecia riega las plantas. Ya ha corrido bastante tinta sobre el tema, la verdad, creo que, como dijo alguien por ahí, alucina!!! la mujer. Dése una vueltita por infocatólica (y espero que no se piensen que es propaganda! es sólo donde la leí, o por A. Tornielli y ya verá. No hay peor ciego que el que se niega a ver la realidad que le entra por los ojos.

Perpleja, ya no tan enchinchada

Anónimo dijo...

Hermoso regalo.
Dummy.

Coronel Kurtz dijo...

Hablando de esta señora, por favor miren estas dos fotografías: Lucrecia Rego de Planas [aquí] y Marcial Maciel [aquí]. ¿No era esta señora la que se decía "La Otra Hija de Maciel"? Pienso ahora que tal vez lo suyo no era tan metafórico.

Mary Lennox dijo...

Perdon Gelfand:
Pero Lógicamente hay respuesta:
Un Silogismo de proposiciones falsas puede por accidente dar una conclusión verdadera.
Pero yo no me encuentro perpleja por lo que pasa, porque sé que no todo son rosas en esa congregación y en ese movimiento. Hay muchos allí que accidentalmente hacen el bien, lobos vestidos de corderos, que se aprovechan de las ovejas que están allí de buena fe.
Atentamente
Mary Lennox
Ex Regnum Christi