lunes, 9 de mayo de 2011

"Debemos escapar del boludario"


Entrevista de Jack Tollers al Anónimo Normando (I)

Personaje esquivo, resultó difícil, pero finalmente El Anónimo Normando accedió a esta entrevista, después de haber establecido claramente las condiciones: mate, parque y silencio. Así fue que concertamos la cosa en un espléndido jardín donde la charla se desarrolló con natural fluidez. Y sí, lo regamos todo con unos cuantos amargos.
 

Tollers:           ¿De dónde el pseudónimo?
El Anónimo:         Se trata más bien de un libro que de un personaje. Se conoce como “el Anónimo normando” (alrededor del 1100), escrito por un partidario del Imperio. El origen del seudónimo fue una especie de broma amable para el ignoto Wanderer, cuando vi que su nombre de correo era “Gibelino”. Se me ocurrió pensar que un gibelino iba a reconocer inmediatamente el título de uno de los textos fundacionales de esa corriente. Sacralidad del rey, etc., y tiene hoy, para algún avisado, una cierta carga de anticlericalismo. Un poco rebuscado, dirá Ud. Pero si uno no puede hacer esos chistes en Wanderer…

Tollers:            Usted siempre fue firme defensor del buen humor, pero viendo lo que ocurre a nuestro alrededor… ¿es tan importante?
El Anónimo:         Precisamente por lo que ocurre a nuestro alrededor es decisivo mantener vivo el buen humor. El pecado reinante en nuestro tiempo es la acedia, la mala tristeza. Es bueno que nos entristezca el mal presente, pero en su justa medida y en cuanto no nos impida obrar el bien, dice Santo Tomás. La acedia no nos deja percibir el bien divino como bien, y nos quita el gozo de la caridad. El Enemigo se goza en nuestra pena. Y nos quiere amargos, fríos, quejumbrosos, embolantes, en fin. Claro que la constante risita estúpida, la mueca grotesca del gracioso profesional, el bomológico, es insoportable. Pero eso también sale de una raíz acédica. Es la otra cara de la moneda.

Buen humor, entonces. Reírse en primer lugar de uno mismo, como recomienda Chesterton, lo que requiere una cuota de humildad. No tomarnos demasiado en serio, no infatuarnos. Eso nos ubica y nos da paz (la tranquilidad en el orden). El humor es síntoma de sensatez y equilibrio. Los figurones, los del “ceño vanamente severo” que dice Fray Luis, los patéticos inquisidores frustrados, los chupacirios… ¡Fuera, bicho!

Tollers:            ¿Chupacirios? Dicen que un santo triste es un triste santo… Pero están los otros, también, ¿no?, los boludos alegres.
El Anónimo:         Siempre Escilla y Caribdis, los virgilianos escollos más o menos simétricos. En cualquiera de los dos naufragamos. Ese es el drama de fondo. Y la única salida es mantener el rumbo, no elegir en cuál  estrellarnos. Debemos, en el más íntimo hondón del alma, negarnos a elegir, porque esa es la trampa del Diablo.

¿Macri o Kirchner? ¿Longobardi ó 678? ¿Ricardo Fort o Carta Abierta? Y así ad nauseam. Elija. Defínase.  

¿Los boludos alegres o los boludos tristes? Ningún boludo, que abundan como los hongos después de la lluvia. Ni Bergoglio ni… hay demasiados ejemplos. Pero pongamos un santurronazo agobiado de escapularios, flagelos, cilicios, estampitas, escrúpulos, devociones que se superponen y colisionan en el tiempo, manuales de moral decimonónicos, el limbo, los tocamientos, las miradillas, Harry Potter es diabólico, los sesenta granaderos, etc. etc. 

Parodias. Hay que releer una vez por año “Lo paródico” de Castellani.

Los boludos alegres: “Más allá…de mis miedos más allá… de mi in-se-guri-dá … quiero abrazarme a tu proyecto…” ¿Se puede concebir algo tan tonto, adocenado y feo? En el otro lado lo encontraremos sin mucho esfuerzo. Debemos escapar del boludario.

Tollers:            Contra malicia, milicia. ¿Y contra la estulticia? Risas seguramente, aunque la estulticia católica parece dominar los espíritus. En particular, pienso en nuestros obispos… en general tan poco inteligentes. Y ahora con un Papa que lo es, parecen más burros que nunca.
El Anónimo:         Hay varias cosas en esta pregunta. Bien elegida la palabra “estulticia”, que no es mera cortedad, sino una actitud del hombre todo, que en la Escritura aparece como propia del “necio” o el “loco” en mal sentido. Es un persistir en no querer ver, porque si veo pongo en peligro mi autocomplacencia y toda clase de ventajas mundanas.

En fin, cómo se combate: en uno mismo, asintiendo agradecido a la verdad. Y en el clima anticultural que nos envuelve, con humor, en primer lugar, que descubre el ridículo. Pero sobre todo, contra estulticia… paciencia, y mostrar lo verdadero, lo bueno y lo bello, que son lo mismo. Mostrarlo sin mostrarnos a nosotros mismos, desapareciendo para no obstruir. Como el Bautista: “Conviene que Él crezca y que yo disminuya”. Como Parsifal, el ‘primo del novio’, ‘el que se va bonitamente’. Eso es mejor que la crítica, necesaria por cierto, pero que no basta.  

Los mundiales de fútbol son ocasión para una epifanía de estulticia. Por ejemplo: “Debemos agradecer a los muchachos, que lo dieron todo”. Uno puede preguntar inocentemente: “¿Jugaron gratis, para nuestro solaz y esparcimiento?”. Pero las bubuzelas pueden más.  

No se destruye sino lo que se sustituye, creo que decía Mao. Sólo el esplendor de la verdad sacia el corazón del hombre. La estulticia lo seca.

Tollers:            En un reciente artículo suyo cita un episodio de las Crónicas de Narnia que se encuentra en “La silla de plata”. Me ha hecho particular impresión contemplar a Jill muerta de miedo ante un León que sólo la mira. Tanto miedo que casi, casi prefiere morir de sed, antes que acercarse a él. ¿Usted le tiene miedo a Dios?
El Anónimo:         Debería tenerle un poco más, pues es el  principio de la sabiduría. Temor reverencial y no servil, dicen los maestros, es el que hay que tener, por conciencia de la propia miseria.

Creo que Jill tiene nuestros miedos con un agregado: puesto que lo ve, experimenta lo que en inglés se significa por "awe"; y como nosotros, que no lo vemos, miedo de lo que nos puede pedir, más intuido que razonado; vergüenza, también. Y tenemos miedo del juicio, con toda razón.

Pero uno trata de considerar que Dios es "clemente y rico en misericordia". El pasaje del Hijo pródigo, que nos consuela tanto, nos da a veces más miedo de nuestra dureza de corazón. Uno a veces se ve más en papel del hijo mayor que en el que vuelve.

Tollers:            ¿Siempre fue religioso, siempre le interesó la religión, incluso de chico? ¿Nunca tuvo una crisis de fe?
El Anónimo:         Visto desde ahora, creo que siempre viví en la Iglesia como naturalmente. De chico en ambiente católico, pacíficamente, aunque no clerical. Nunca fui monaguillo ni nada de eso. Pero en la familia, y colegio de curas, en paz. A eso de los once y doce años, pasé por una experiencia que ahora llamaría chestertoniana: la realidad se me aparecía como maravillosa, totalmente “encantada”, inagotable y absolutamente atractiva. Con un amigo de entonces recordábamos esos días como nuestra “Belle Époque”. Y la fe infantil era un telón de fondo. Y cuando comenzaron los años adolescentes, llenos de cosas inquietantes, y muchas feas, encontré un cura que me convenció para siempre de lo que se me representa como un núcleo diamantino al cual no podía sino asentir, porque estaba cierto de que era verdad. Y nunca más dudé de eso, una especie de fundamento que no podía dejar de reconocer. De modo que no tuve estrictamente nunca una “crisis de fe”. Sí por cierto toda clase de perplejidades, incoherencias, angustias, oscuridades, etc., pero siempre estaban de mi parte, digamos. Las quiebras eran personales, pero aquellas certezas fundamentales no se conmovían.

Supongo que es una gracia inmerecida―como toda gracia, obviamente. Ahora me doy cuenta de lo que ese cura me regaló: la fe de la Iglesia, en la cual se insertaban armónicamente todas las otras certezas.

Esto no significa que no haya dolores, sufrimiento, pecado, miserias. Pero no puedo dejar de percibir todo eso como mío: las propias macanas se me aparecen como traiciones, y me llenan de vergüenza. Solo, en silencio, siempre sé cómo son las cosas en el fondo. Que obre en consecuencia es otro cantar. Que tenga “consolaciones” es otra cosa. Pero veo con toda claridad, aun en los momentos más negros –que son innumerables― que la fe es la verdad. Como ve, es bastante poco interesante. Pero es así, y si dijera otra cosa, mentiría a sabiendas.

29 comentarios:

Anónimo dijo...

qué feo que te dibujaron, Normando!

ddJ

SP5, a un pioneer del oeste dijo...

Los que corremos picadas en la Gaona vieja, de Haedo a Morón ida y vuelta, lo bancamos al normando.

Anónimo dijo...

Tollers, entrevistó al Procrastinator? No puede faltar esa entrevista!!!!

Wanderer dijo...

Me uno al clamor popular: Tollers debe entrevistar al Procrastinator.

Anónimo dijo...

Hablando de tristeza, el otro día vi la película “The Sunset Limited” que trata sobre el suicidio. Trabaja Samuel Jackson y Tommy Lee Jones. Estaría bueno que algún sabio del blog le haga un comentario. Podría preguntarse ¿Cual es la diferencia entre un católico de hoy y ese suicida?

saludos

jack tollers dijo...

Pero ¡alto ahí! ¡momentito, señores!

No sé quién es el Procrastinator, ni mucho menos dónde vive.

J. T.

Anónimo dijo...

Tollers, me late que le insinúan que entreviste al ruso.

Anónimo dijo...

J.T.
Tal vez sea E.A., el profe de los profes.
Y si no, entrevístelo lo mismo.

Anónimo dijo...

Procrastinator: alguien que pospone laburo. Merda! soy yo! (y otros tantos creo en este blog)

El Septimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Excelente, Normando, tenía razón el viejo Jack.

Lupus

Anónimo dijo...

El título del post podría muy bien ser una típica frase al estilo Bergoglio, pero aún él se cuidaría de utilizar ese término, a pesar de su conocida afición al vocabulario "de la calle".

En fin, sobre asociacines libres...

Hipercrítica

Anónimo dijo...

Excelente lo del humor como antídoto.

Anónimo dijo...

Que le parecerá a los católicos de Papua , China , Mongolia , Sri Lanka ,Tanzania ..etc ….las cosas que se trata en ese blog católico ??

Javier

Anónimo dijo...

Para el que no sabe a quien votar.......

http://www.zenit.org/article-39203?l=spanish

Anónimo dijo...

Javier,
No sé.
Pero estamos de acuerdo en inculturizarnos...

Chichipío.

Castor dijo...

Cuantas boludeces este Javier escribe... a todos lo católicos les debe interesar lo mesmo: la Gloria de Dios y la salvación del alma

Anónimo dijo...

El Séptimo Rey Mago, le hablaba a los sabios jaja. Alguno debe haber.

La película para mi esta bastante bien hecha. Tiene doctrina. Una vuelta de rosca a las ideas del suicida, y es cristianismo jaja

Che, coincido también con lo de la alegría. Necesitamos alegría.

saludos

Anónimo dijo...

Chichipio...

..inculturizarse y tambian culturizarse ...
Javier

Kukuhunter dijo...

No sé por qué, pero se me hace que Javier es un cura Kuku...

Anónimo dijo...

Sorprende el olfato de Kukuhunter.
Rara vez se equivoca.

larvatus prodeo dijo...

Hipercrítica:

Bergoglio habla con lenguaje de calle desde el púlpito.

El Anónimo, en la calle.

Le pido que no sea bolu... (¡bueh!, acá no sé dónde estoy).

L. P.

Anónimo dijo...

Acá , somos todos “ procrastinator “ :…. no resolviendo nunca nada , siempre pateando la pelota por adelante culpando a otros nuestras desgracias ….

Juancho dijo...

Les recomiendo leer la discusión acerca del "divorcio imperfecto" en "La Espada de Doble Filo".

Entrada:

http://www.infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php

"para casarse con 400 años de atraso".

Las intervenciones de Luis.

No conocía el pensamiento católico clásico sobre ese tema.

Juancho

Anónimo dijo...

L.P., no me extraña que los utilice, todos, sin exceptuar a los nacionalistas católicos, a los católicos del palo, a los católicos a secas, emplean ese latiguillo de forma permanente. A mí las malas palabras me molestan, a pesar de oírlas y leerlas continuamente. Y más aún cuando quien las dice o escribe es un eclesiástico. Además, a fuerza de usarlas, ya no significan nada. Empobrecen el vocabulario, y en muchos casos, reflejan pobreza de pensamiento.

Pero ya se sabe que acá muchos se caracterizan por la callerosidad, así que no me extraña que que usted me endilgue ese epiteto.

Y además, mi comentario viene a que el titular del post me hizo acordar a los titulares de los diarios cuando citan algún discurso o lo que fuere del cardenal. Nada más. No hice ningún juicio crítico, salvo que, debido a mi firma, usted lo tomara por tal.

Hipercrítica (sin duda, fuera de lugar, en el sentido literal del término)

Anónimo dijo...

Anónimo que me nombra,

No se a quien le hablaba, sepa disculparme, pero no le entiendo.

Otra cosa, QUE PELÍCULA?

El Séptimo Rey Mago

PD: si, siempre necesitamos alegría.

Anónimo dijo...

qué significa kuku?

Anónimo dijo...

Kukuhunter,

Tampco es tan dificil, esos paises solo son nombrados en labios de un kukú o en un cuento de Rudyard Kipling.

Kipling escribió The White Man´s Burden, Karlonch piensa en publicar the Kuku´s Burden". Viene con muchas fotos de la madre teresa, un reciente beato y y el cardenal Mc Carrick, único anglófono "kukuable".

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

No podemos escaper del boludario ..........

Anónimo dijo...

No hay problema septimo rey mago, es costumbre no entendernos (en general). Uno puede decir cualquier cosa. Da lo mismo.

saludos