miércoles, 29 de junio de 2011

El último Corpus





Ayer hablé con un amigo que, descorazonado, me espetó: “A la iglesia argentina le queda poco tiempo. Va a ser destruida”. Lo sabía exagerado y tremendista pero esto ya me pareció demasiado, y le pedí entonces fundamentos de tamaña y casi sacrílega afirmación. No me dio argumentos. Simplemente me contó su experiencia del sábado pasado.
Convalecía en su casa del gran Buenos Aires cuando se enteró que por el frente de su morada pasaría la procesión del Corpus Christi. Conmovido por el inesperado acontecimiento, salió raudo de su lecho, vistió una bata de anchas solapas de terciopelo azul y, asomado a la ventana, desafiando al frío, esperó el paso del augusto cortejo.
De lo primero que se anoticiaron sus sentidos fue del sonido de tambores redoblantes, que le trajeron a la memoria los piquetes que cotidianamente interrumpen su viaje a la capital. Mayor asombro aún le causó el hecho de que, quienes ejecutaban tales instrumentos musicales y quienes los rodeaban, era un grupo humano similar a los comandados por D’Elia. Sin embargo, esos sonidos pronto fueron acallados por otros aún más inquietantes: una murga completa, con toda la estridencia de su música y del colorido de sus disfraces. Un apelotonado grupo de personas precedía al obispo de la diócesis que, con polerón negro y cuello derramado, entre sacrílego y chabacano, sobre una simplísima alba, transportaba la custodia con el sacrosanto Cuerpo del Señor.
Mi amigo no necesitó argumentos para convencerse. El triste espectáculo que se desarrollaba bajo su balcón era suficiente para predecir el fin próximo de la iglesia católica en Argentina.
Y yo, más racional, argumenté en contra. Pero no sé si me salió. Veamos:
1. Desde los ’70 las procesiones y ceremonias religiosas son iguales en nuestro país, y nada grave ha pasado.
No estoy tan seguro. Quienes fuimos niños en los ’70 y adolescentes en los ’80, sufrimos el progresismo que, hay que decirlo, no se animaba aún a la murga y a la estética piquetera. Pero, más allá de lo escenográfico, el progresismo tenía algo. Distorsionado y herético si se quiere, pero había algo. La eucaristía no era ya el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad del Señor, pero era el Pan de Vida. Los cantitos no hablaban de adoración sino de ir a Él para tener la vida. No me gustaban, pero repetían, más o menos, el sermón eucarístico de San Juan. En esos progres setentistas había teología, mala y contaminada, pero algo había. Ahora ya no hay nada. Es como pasar de Rodolfo Walsh a Victoria Donda. Es la vacuidad pura en los discursos, cantos y homilías. No hay más que sociología desleída y reflexión política de quinta categoría. El obispo protagonista de la procesión que relato, decía en su homilía: “Mañana se realiza la Jornada internacional contra el uso indebido y el tráfico de drogas. Este tema también atenta contra la vida de nuestros niños adolescentes y jóvenes, la edad del inicio del consumo ¡ahora es de los ocho años!, y el ochenta por ciento de los adolescentes y jóvenes hospitalizados los fines de semana están drogados o alcoholizados. En mi visita a nuestras escuelas y colegios, pregunto a las chicas y los chicos sobre el tema, todos saben quién vende, dónde, de qué calidad y a que precio. Estamos cayendo en el acostumbramiento de ver que este veneno daña y mata, y estamos viendo más “tolerancia social al consumo, pero no a los adictos”. Nos faltan brazos para abrazarlos y ayudarlos. Se legisla para consumir, pero no se legisla para desterrar el narcotráfico. Nos están destruyendo las familias y se está empeñando el futuro de nuestros adolescentes y jóvenes más vulnerables”. Asombrosa profundidad eucarística…
2. Son casos aislados. No se puede generalizar.
Probablemente el folclore de las procesiones cambia de una diócesis a otras. No habrá murgas, y en algunas quizás encontremos palio, incienso y pendones con borlas doradas. Pero el corazón en todas ellas está podrido. Por más anticlericales que nos proclamemos, debemos reconocer que el corazón de la diócesis es el obispo. Y el episcopado argentino está desahuciado, sin posibilidad alguna de recuperación. Y terminé de darme cuenta de esta realidad con el nombramiento de Mons. Zecca como arzobispo de Tucumán. Mal que me pese, debo admitir que era el mejor candidato o, dicho de otra manera, no había otro mejor. Y si alguien piensa que sí lo había, que cante. Pero con realismo, que no valen aquí locas esperanzas caballerescas. Conozco varios curas piadosos, inteligentes y tradicionales pero, si estuviera en mi poder, ¿los propondría como obispos? Sería condenarlos al infierno de la nomenklatura de la que no saldría ni vivos ni sanos, y neutralizaría su silenciosa pero efectiva labor pastoral actual. Solamente locos lindos de otras décadas como Kruk y Laise se animaron a meterse en el fangal, y no siempre salieron bien parados.
Además, y hemos dicho de ser realistas, ¿cómo haríamos para atravesar la burocracia? ¿Cómo haríamos para que el curita bueno que conocemos llegue a obispo? ¿Cómo podría proponerlo el nuncio al aquelarre episcopal argentino? ¿Cómo pasaría a la Congregación de Obispo? ¿Cómo se sortearían las trenzas de la curia? Meter un par de obispos apenas medianamente buenos le costó el exilio a un gran cura, y conseguir la mitra le costó innumerables viajes, títulos académicos y jornadas enteras de lavado intensivo de medias y zoquetes episcopales a Peter the Flintstones, ¿cómo podría pasar entonces el cura piadoso que conocemos?
3. La iglesia argentina no puede ser destruida.
¿Por qué?
a. Porque no.
Discutiría la respuesta si la iglesia argentina tuviera una base histórica de hombres santos que constituyeran una suerte de plafón fundacional. Pero más bien sucede lo contrario. No tenemos obispos santos y no tenemos curas santos que hayan marcado huella profunda. Mejor no recordemos a los curas y obispos fundadores de la iglesia argentina. Basta leer Los curas de la revolución, de Nancy Calvo (Emecé, 2002) o Historia de los anticlericales argentinos, de Roberto Di Stefano (Sudamericana, 2010) para conocer nuestro orígenes. Los que prefieren narrar la novelita rosa, allá ellos; pero hay que tratar de no creer los propios mitos.
b. Porque Argentina es la tierra de la Virgen.
Hablemos en serio, que lo único que nos falta es sumar al nacionalismo político el nacionalismo eclesiástico. La Argentina es tierra de la Virgen por Luján, como Bolivia lo es por Andacollo, Brasil por Aparecida y México por Guadalupe. La Santísima Virgen no hizo un milagro solamente a las riberas del Luján. Hizo muchos otros, y más portentosos, en otras tierras. No nos sintamos privilegiados, entonces. Somos un pueblito más del montón del pueblo de Dios; ni más ni menos que otros.
c. Es sacrílego pensar que Dios destruiría una Iglesia. Jamás haría eso porque sería destruir su obra y millones de almas se condenarían.
Efectivamente, sería muy triste. Pero Dios podría hacerlo y, de hecho, lo hizo. A pesar de San Agustín, de Santa Mónica y de miles de mártires -de los que Argentina no tiene ni uno solito-, Dios permitió la destrucción total de las iglesias del norte de África. ¿Qué queda de Hipona? Nada de nada. A pesar de San Atanasio, San Cirilo y tantísimos otros santos y mártires alejandrinos, Dios permitió que la iglesia cristiana egipcia fuera arrasada por el islamismo. A pesar de San Efrén el Sirio, San Juan Damasceno y de los Santos Padres de los concilios ecuménicos, Dios permitió que las iglesias de Asia Menor fueran ganadas por el nestorianismo y, luego, por el islamismo. Es triste, pero es así. Dios puede permitir sin ningún problema de consciencia que la iglesia argentina sea destruida.

Todos los argumentos para oponer a mi amigo son rebatibles. Yo igual creo que exagera, pero no tengo razones para demostrarlo.

42 comentarios:

Juancho dijo...

Wanderer:

Vuelvo a comentar aunque la última vez que lo hice me mandó a pasear olímpicamente.

No sabía que tenía amigos en Zona Sur de GBA.

Si, es muy triste. Lo murguero en nuestra diócesis tiene larga data.

Me acuerdo las procesiones del Domingo del Buen Pastor, en la década del 90, los gritos y las irreverencias en la básilica del Sagrado Corazón de San Justo.

Yo seminarista veía eso y me preguntaba: ¿En serio quiero ser cura?.

Juancho.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:

Para los que somos gallegos (strictu sensu), traduzca por favor lo de la murga, los piquetes y el cuello del obispo (supongo que se refiere a esa bufanda postmoderna que luce en la foto)

Gracias

Fr. Juan de Santo Tomás

Wanderer dijo...

Fr. Juan: una imagen vale más que mil palabras. El cuello del obispo, ya lo vio. Murga puede ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=TS7UPQIc6Ok
y piquetes aquí: http://www.youtube.com/watch?v=NGkE7uJCNPg&feature=related

Anónimo dijo...

Impactante. Espero que tampoco empleasen la camisola del F.C. Barcelona en la procesión (por quitar hierro)

Saludos y misereres

Fr. Juan de S.T.

Coronel Kurtz dijo...

No estoy tan seguro con lo de Zecca. Conozco unos cuantos curas del montón que, sin ser tradis ni nacionalistas, son lo suficientemente piadosos y (lo que es muy importante) buena gente. Zecca es desagradable (tanto a la vista como al olfato y al oído) y es perverso.

En cuanto al resto, de acuerdo. Aunque, le diría a su amigo que a la Iglesia argentina no la tiene que destruir Dios, se va a destruir sola; tiempo al tiempo.

Anónimo dijo...

Wanderer, ud parece un ex nacionalista que dejó el racionalismo pero se quedó con el pesimismo.

Alberto

Anónimo dijo...

Wanderer la nota es de archivo? me parece que llegó como 40 años tarde Ud.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Don Wanderer, le dejo una inquietud: estaría bueno que comentaran algo sobre el grupúsculo FUNDAR -"familia eclesial"(sic)-, el cual fue protegido por Zecca durante su desgobierno de la "uca".
Con respecto a Laise.., no sé..., yo no lo habría mencionado...
Y Pedro Picapiedra... ay Patria mía!

Juancho dijo...

Si por destruida se entiende que nos van a pasar a degüello, creo que no.

Si por destruida quiere decir la progresiva irrelevancia de la Iglesia en la vida social, el proceso ya está en marcha.

Al menos en GBA. Pienso que en la Argentina vieja que aún subsiste en las provincias el mal no avanzó aún tanto.

Juancho.

Anónimo dijo...

doy fe que hay algunas -no tan pocas como uno estaría tentado a pensar- parroquias, capillas, algunos curas, grupos de jóvenes, etc., que hacen las cosas bien, con una piedad viril, con liturgia en serio, con teología sólida. Y si por un sólo justo estaba dispuesto a salvar la ciudad, creo que por ellos podrá salvar nuestra Iglesia argentina. Y respecto a nuestros orígenes, aunque es verdad que no ostentamos los pergaminos de otras iglesias, tenemos aunque sea al cura Brochero, que en silencio y entre las sierras vivió y murió por Dios y las almas que le habían sido confiadas...

Uno que pasa de vez en cuando por acá...

Beatriz dijo...

Aunque, le diría a su amigo que a la Iglesia argentina no la tiene que destruir Dios, se va a destruir sola; tiempo al tiempo.

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No soy argentina así que no tengo idea si lo que se dice por acá es totalmente cierto, pero en el caso que lo sea, si la Iglesia argentina se auto-destruye (me parece un error decir que 'Dios la destruirá'), la reconstruirá el Señor, quizás es necesario caer muy profundo para levantarse, cuando más oscura está la noche significa que muy pronto amanecerá.

La fe de las personas no la podemos medir, por más música no-sacra nunca sabremos cuánto agrada (o no) a Dios esa alma sencilla que acude a la procesión para rendir culto al Corpus Christi. Está en la Biblia. Dios siempre se reserva un 'resto fiel'. No destruyó Sodoma y Gomorra mientras Lot estuvo presente.

Sobre la bufanda del sacerdote, supongo que siente frío o tiene faringitis, un poco de caridad.

Anónimo dijo...

No será el momento para restaurar a la Iglesia que peregrina en la Argentina con nuestra propia piedad, con nuestros sacrificios y oraciones. En la argentina hubo y hay muchos seglares santos, hubo Obispos santos y hay sacerdotes santos. Como decía un santo sacerdote: ¿Y por casa como andamos? ¿Tendremos la santidad que en esta, nuestra hora, es necesaria? Restauremos entonces a nuestra Iglesia.....
ECNS

Desendencia de Ioreth dijo...

Hace rato que reniego con estas cosas
Solo puedo entenderlas, en algún sentido gracias a lo que decía el santo Padre Pío de estas cosas

"¿No bastaba, Oh Padre Eterno, haber permitido una vez que este Hijo tuyo haya sido entregado al furor de los enemigos judíos?
¿Cómo soporta, oh Padre, tu piadosísimo corazón el ver a tu Hijo Unigénito dejado de lado o incluso despreciado por tantos indignos cristianos? (...) ¿Quién, por lo tanto, oh Dios, defenderá este mansísimo Cordero, que nunca abre la boca por su causa y sólo la abre por nosotros?
Padre, no puedo pedirte que saques a Jesús de en medio nuestro, si no ¿cómo podría vivir yo, débil y frágil, sin este alimento eucarístico? Padre santo, te pido que aceleres el fin del mundo o que termines con tanta iniquidad que contra la persona adorable de tu Unigénito, continuamente se permiten (Epist. II. 343)"

Anónimo dijo...

Yo detesto la marcha de corpus, lo peor es que cada año va menos gente.

Bah, no sé si peor. Sería bueno que fueran pocos y fieles, que muchos dispersos.
No hay con qué darle.

Anónimo dijo...

¿Es lícito para un buen cristiano experimentar un fastidio supremo cuando durante la Consagración en las misas de la Parroquia del pueblo de Pilar se escucha un engolado "Señor Mío y Dios Mío" en lugar del silencio? El silencio ¿no corresponde más?

Anónimo dijo...

No lo creo, amigo. Ante un clero y una feligresía que cree cada vez menos en la presencia real, no le viene mal que recuerde la frase del apóstol incrédulo. Quizás a tan sólo una persona que se encuentre papando moscas en ese momento, le de por pensar en la frase y en su contexto y por vía inductiva concluya en que él también está frente a Cristo en cuerpo y sangre.

Anónimo dijo...

Estimado habitante de Pilar. No es una cuestión de gustos. Está mandado el silencio durante la consagración. Este documento le puede servir:

“Acerca del modo de recitar la Plegaria Eucarística conviene recordar, en primer lugar, que es una plegaria presidencial, es decir, que corresponde al sacerdote que preside la celebración – y a los que concelebran con él en las partes que se han de decir en común-. El celebrante principal actúa, por tanto, como ministro de Cristo en su nombre (in persona Christi) y como intérprete y portavoz de la oración del pueblo santo y de todos los circunstantes. Esto exige que la pronuncie con voz alta y clara, para que todos la escuchen atentamente; y que durante la Plegaria el órgano y otros instrumentos guarden silencio. La asamblea no está en actitud pasiva, sino en sintonía con el celebrante, interviniendo únicamente en las aclamaciones con las que a su debido tiempo expresa su adhesión a la Plegaria del que preside haciendo las veces de Cristo. Intervenir fuera del modo previsto, como ocurre cuando toda la asamblea dice la doxología, desfigura la función del ministro sacerdotal y distorsiona la imagen de la misma asamblea que representa a la Iglesia.”
Citado textualmente de los “Comentarios del Nuevo Ordinario de la Misa”, Comisión Episcopal de Liturgia, Conferencia Episcopal Argentina, Cap. IV, Pto. 4, B), 6; 15 de agosto de 1989.

M.M.

Anónimo dijo...

Wanderer... que pasa! esto se va al tacho casi casi como esa procesión de corpus que pasó por mi calle entonando maravillosas canciones como "la cumbia de cristooooo, aguannte cristoooo" y otras grandes obras de la música sacra.

Señor de Pilar, considere que, al menos, los parroquianos de su pueblo confiesan el Señorío de Jesucristo, Dios nuestro y todo en una sola frase.

Conste que no me agradan las jaculatorias, no se por que, menos esas que con malicia llamo "de vieja beata" pero mire que hay cosas mucho peores (como darle la comunión a herejes que niegan la presencia Real).

Wanderer, un shot de energía!

Sursum Corda!

El Séptimo Rey Mago

Cantinflas dijo...

Ya que ENS se autocensuró y que Ud, amigo Wanderer, está en la pasividad más profunda desde su existencia, solo me queda, como blog en los que no se habla SOLO de cuchicheos de sacristía el de este tipo: www.entrenabellavista.wordpress.com

Seguramente terminará poniendo cosas sobre cardenales, monaguillos y otras cosas, mientras tanto, sobrevive.

Son todos iguales.

Cantinflas

Anónimo dijo...

W: Cómo era lo de Castellani??? "La caridad heroica de algunos fieles, transformada en amistad hasta la muerte, sostendrá en el mundo los islotes de la Fe"?
O algo por el estilo...
Creo que va por ahí la cosa.
Dummy.

Beatriz dijo...

Para M.M.

"La asamblea no está en actitud pasiva, sino en sintonía con el celebrante, interviniendo únicamente en las aclamaciones con las que a su debido tiempo expresa su adhesión a la Plegaria del que preside haciendo las veces de Cristo. Intervenir fuera del modo previsto, como ocurre cuando toda la asamblea dice la doxología, desfigura la función del ministro sacerdotal y distorsiona la imagen de la misma asamblea que representa a la Iglesia."
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La encíclica Mediator Dei acepta las devociones privadas durante la liturgia.

Me resulta difícil de entender que a un católico fiel le puede molestar que otros fieles en misa después de la consagración digan en voz baja (o alta) "Señor Mío y Dios Mío", la expresión de adoración del apóstol Tomás cuando tocó las heridas de Cristo y confirmó que El era su Dios y Señor.

Esos católicos le dicen en actitud de adoración "Señor Mío y Dios Mío" a Jesús sacramentado. ¿No será que se les cae la tesis que el novus ordo fomenta espíritu protestante?

¿Adorar a Jesús “desfigura la función del ministro sacerdotal y distorsiona la imagen de la misma asamblea que representa a la Iglesia”?

Esa mezquindad me resulta nauseabunda....nada está bien en el novus ordo, ni siquiera una demostración de fe y adoración pública al Corpus Christi, tan solo porque las normas dicen que hay que guardar silencio. ¿Han leído el evangelio? ¿Saben acaso qué le respondía Jesús a los fariseos?

Anónimo dijo...

Me gusta lo del Séptimo Rey Mago. Esto no sorprende a nadie. La porquería la comemos hace mucho, muchísimo.

Beatriz dijo...

Estimado habitante de Pilar. No es una cuestión de gustos. Está mandado el silencio durante la consagración. Este documento le puede servir:
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Parece que el comentario que envié ayer no llegó.

Resulta difícil comprender que un católico se fastidie porque otros fieles católicos después de la consagración dicen "Señor Mío y Dios Mío", la exclamación de adoración del apóstol Tomás después de tocar las marcas de la crucifixión del Señor.

Esos fieles católicos del novus ordo están adorando a Jesús.

Pero como el documento tal dice que hay que guardar silencio después de la consagración, pues eso, NO adoren a Jesús sacramentado....¿Han leído por casualidad lo que Jesús respondía a los fariseos?

¿No será que se les cae la tesis que el novus ordo fomenta espíritu protestante?

Para los que critican el "Señor Mío y Dios Mío", gracias a Dios Pío XII era mucho más comprensivo:

Mediator Dei, Pío XII

"133. No pocos fieles, en efecto, son incapaces de usar el «Misal Romano», aun cuando esté escrito en lengua vulgar, y no todos están en condiciones de comprender rectamente, como conviene, los ritos y las ceremonias litúrgicas. El ingenio, el carácter y la índole de los hombres son tan variados y diferentes, que no todos pueden ser igualmente impresionados y guiados por las oraciones, los cantos o las acciones sagradas realizadas en común.

Además, las necesidades y las disposiciones de las almas no son iguales en todos ni son siempre las mismas en cada persona. ¿Quién, pues, podrá decir, movido de tal prejuicio, que todos estos cristianos no pueden participar en el Sacrificio Eucarístico y gozar sus beneficios? Pueden ciertamente hacerlo de otras maneras, que a algunos les resultan fáciles, como por ejemplo, meditando piadosamente los misterios de Jesucristo o realizando ejercicios de piedad y rezando otras oraciones, que, aunque diferentes en la forma de los sagrados ritos, corresponden a ellos por su naturaleza."



Otra pregunta: ¿será publicado este comentario?

Wanderer dijo...

Beatriz, No siempre tengo el tiempo de estar chequeando y moderando los mensajes. A veces, tengo otras obligaciones que atender. Y todavía no me da la cara para pedir plata como hace hacen los infocatólicos para sostener el blog.

AC dijo...

Beatriz:

la liturgia manda acciones para el culto público. Cierto que antiguamente incluso se concedía indulgencia a los fieles que en voz baja durante la elavación decían Jesús mío y Dios mío. Pero no parecería correcto hacerlo en voz alta, porque la liturgia no acepta acciones espontáneas que sí pueden ser laudables en privado.

Sobre lo que dice respecto de adoradores del Novus Ordo, me parece que no tiene nada que ver. Es más, este suceso la contradice a Ud, porque los fieles tienen que "romper las reglas" para poder adorar, pues el Novus Ordo no lo preve en modo adecuado. Gana la piedad popular al masonismo bugniniano.

Beatriz dijo...

Y todavía no me da la cara para pedir plata como hace hacen los infocatólicos para sostener el blog.
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De simple lectora de Infocatólica y algunos pocos comentarios no paso...ahora, pedir donativos para sostener el sitio no es inmoral ¿o si?


Con publicar uno era suficiente, de todas maneras, gracias.

Anónimo dijo...

Estimada Beatriz, nadie se opone a un devoto y silente "Señor Mío y Dios Mío". El asunto es cuando esa frase se convierte en cancioncilla guitarrera interpretada por tres pos-adolescentes en tono teen-angels eclesial.
El documento citado sólo tenía la intención de fundamentar que en el Novus Ordo el silencio absoluto, de música y aclamaciones, está mandado durante toda la Plegaria Eucarística. Por ende, cualquier violación de esta rúbrica, por más devota que sea, está fuera de lugar.

M.M.

Beatriz dijo...

Gana la piedad popular al masonismo bugniniano.
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Es bien cierto eso de que todo depende del cristal con que se mire. A mi juicio el novus ordo no fomenta espíritu protestante. Ese "Señor Mío y Dios Mío" no está en el misal (me han dicho que se recitaba también antes del Concilio), no sé en qué momento empezó, lo único que sé es que lo recitan muchos, y es una forma de decir "allí está mi Dios y Señor" que a mí particularmente me gusta escucharla y recitarla, no nos malogren el gusto de hacerlo, y es en voz baja pero son tantos que por eso resuena en el recinto. Y si alguien lo dice en voz alta, pues eso, no me molesta, una manifestación de fe pública nunca me molestaría, por más norma que lo prohíba.

Y por cierto, una noticia que supongo alegrará al amigo de Wanderer:

http://himmeltur.blogspot.com/2011/06/il-cardinale-angelo-scola-milano.html

según algunos es el próximo Papa.

Anónimo dijo...

Es monseñor lugones????

Anónimo dijo...

una pregunta : es monseñor lugones???

Anónimo dijo...

Es monseñor lugones???????????????????????????????????????????????????????????????????????????????'

Beatriz dijo...

"Sobre lo que dice respecto de adoradores del Novus Ordo, me parece que no tiene nada que ver. Es más, este suceso la contradice a Ud, porque los fieles tienen que "romper las reglas" para poder adorar, pues el Novus Ordo no lo preve en modo adecuado"

A.C al parecer usted cree poseer el don de leer corazones. En el novus ordo con o sin el "Señor Mio y Dios mio" hay adoracion eucaristica. En fin, algun dia se daran cuenta...

Anónimo dijo...

su amigo es cura? jejeje

Anónimo dijo...

M.M, Beatriz y otros,

Es interesante lo que hablan respecto la Presencia Real en el Novus Ordo Missae.
Más allá de que alguno pueda considerar que fomenta el espíritu protestante en lo que respecta a la cuestión (como yo creo), me parece aún más definitivo el agregado del "ven Señor Jesús". Ya saldrán con que se habla de la Segunda Venida, etc, etc, obvio, pero lo hacen JUSTO cuando Nuestro Señor Jesucristo ESTÁ ALLÍ.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Volvé, Wanderer!

Genjo dijo...

Wanderer:
paso todos los días por su sitio, camino de sus favoritos. Casi le tengo convertido en página de inicio. Se le echa de menos.

Javier del Río dijo...

Comienzo a preocuparme.
¿Está usted vivo?
¡Date signum!

Anónimo dijo...

Are you sleeping Wanderius?
Dummy.

Anónimo dijo...

"En esos progres setentistas había teología, mala y contaminada, pero algo había. Ahora ya no hay nada."

Si no hay ahora nada, quiere decir que no dejaron nada; y eso quiere decir que no había nada. O lo que había era malo, porque dejó... NADA.

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer ¿por qué ha abandonado su blog, que casi siempre ha tenido un nivel buenos de discusión en temas católicos?

Anónimo dijo...

volvio!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Pienso que nuestra iglesia cae por falta de fe (dos seminarista en mi diocesis de GBA), por falta de gente capaz frente a las parroquias (que mal educan a los fieles que se acercan). El liberalismo individual de cada sacerdote, etc.
No es pesimismo es una realidad cotidiana que tengo que soportar cada sabado en reuniones de catecismo familiar. Uno quiere señalar lo que es correcto y te contestan que la iglesia de antes no existe, sino que una que cambia con la realidad y con ella sus reglas.