miércoles, 9 de noviembre de 2011

La gran herejía de Arancedo



Un amigo, el mismo de la robe de chambre azul, me comentó una interesante anécdota que tiene por protagonista al flamante presidente de la CEA, Mons. Arancedo.
Resulta ser que, en la segunda mitad de los ’80, un muchachito de la zona del Gran Buenos Aires de la que Arancedo era obispo auxiliar, ingresó al seminario de San Rafael. Por disposición del obispo esa sede, Mons. León Kruk, debía comunicarle a su propio ordinario la decisión de marcharse. Y allá fue el ensotanado joven.
No más ingresar al obispado ataviado con semejante vestimenta, el hoy presidente de la CEA montó en cólera, y rápidamente quiso saber los motivos por los cuales había preferido el seminario cuyano al suyo propio. Con el candor propio de los años, el muchacho le respondió: “Porque en otros seminarios se enseñan herejías”. Y el purpurado le respondió con la certeza que le daba su carácter apostólico: “Ya no existen más las herejías”. Sorprendido, y buscando congraciarse con el obispo, el clérigo le prometió: “Sin embargo, monseñor, una vez que sea ordenado en San Rafael estoy dispuesto a regresar a esta diócesis”. “Ah no, -respondió Arancedo-, eso jamás. Si no obedecés ahora tampoco vas a obedecer después”.
Permitámonos una exégesis de las palabras episcopales: Resulta claro y concluyente que para Mons. Arancedo ya no existen problemas doctrinales dentro de la Iglesia católica. A lo sumo, habrá diversidad de opiniones, aspectos más acentuados que otros, conveniencias coyunturales de resaltar ciertas facetas de la doctrina, etc., pero no hay herejías. Una solución interesante y similar a la de Moreno: si se niega la realidad, los problemas desaparecen; si no hay herejías, no hay conflictos en la Iglesia.
Sin embargo, no todo es color de rosa porque ciertamente hay un problema que persiste: la desobediencia. Es decir, no hay inconvenientes en la Iglesia conciliar con que se nieguen o se cuestionen los dogmas; no hay problemas con que en seminarios y en universidades católicas se enseñe doctrinas contrarias a la fe de la Iglesia. El problema es que se desobedezca. He aquí la gran herejía de la Iglesia contemporánea. Y en esto está de acuerdo todo el zoológico eclesial: lefes, progres, conservadores, líneas medias, neocones. Para irse al cielo hay que obedecer a Arancedo, a Escrivá, a Ianuzzi, a Buela o a Maciel. Ellos son caminos seguros de salvación.
Linda joyita tenemos como presidente de la CEA.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No será que el problema está en la negación de los dogmas y en la desobediencia? O acaso ¿Vd. no creerá que la soberbia de la vida es un cuento? Se advierte cierto espíritu de suficiencia.

Wanderer dijo...

Anónimo de recién: casi casi da en el clavo. Podría haber dicho "Se advierto cierto mal espíritu", y estábamos hechos.

Anónimo dijo...

Wanderer,

Antropocentrismo intraeclesial y nada más: eclesiolatría. Esa es la herejía de Arancedo y de todos los demás.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Hoy Terzio, en su blog “Ex Orbe”, se ocupa sustancialmente del mismo tema en un estupendo post. Si hay un Cristo de la Fe (o sea un “cuento chino”) y un Jesús de la Historia (que por muy majo que fuese, no era diferente a ustedes o yo. Alguien con buenas intenciones y mala suerte.) y ambas doctrinas valen. Como valen todas las doctrinas y sus contrarias, dado que no hay herejías . Si lo que decimos profesar en el Credo no es más que cháchara de otros tiempos, imposible de creer tal cual; pienso que lo más honesto es apagar la luz, bajar la persiana y esconderse en algún rincón sin hacer mucho ruido. No hace mucho leía sobre el suplicio de horas al que fue sometido San Gabriel Lalemant, Santo Patrón de Canadá. Es una lástima que nadie le hubiese advertido de toda esta sutil teología, (como a todos los demás mártires que le precedieron y le siguieron), tal vez hubiese decidido quedarse en París disfrutando de los placeres de la capital.
Carnacki

Anónimo dijo...

Hoy un conocido me contó que se mete para cura cartujo... la Iglesia argentina también tiene de esos...

Anónimo dijo...

Arancedo es otra prueba de que la teoría evolucionista ("los progres se extinguen porque no tienen hijos") es una idiotez. Los Arancedo eran una familia "ultra", el obispo tiene una hermana monja "conserva" y un hermano laico "de los de antes".
A ver si nos entendemos: los progres vienen por TUS hijos.

Anónimo dijo...

"Quien obedece no se equivoca!"----

Dummy Akriteriosus Stultencicus y punto final.

Juancho dijo...

Es paradójico como, los que exigen obediencia a los subditos, no la dan a sus superiores.

Todos estos obispos mandamases: ¿obedecen al Papa? ¿En todo? ¿Obedecen al Magisterio? ¿A todo?

Juancho.

Anónimo dijo...

El primo de Alfonsín.

Raúl

Anónimo dijo...

¿La causa de la desobediencia? Tiene que ver con lo que se oye, verdad? "Puedo comprender que frente a tales informes, la gente, especialmente los allegados a las víctimas, digan ésta ya no es más mi Iglesia", comentó BVI.

Yo no sé qué pasa en los seminarios (ni quisiera saber demasiado), pero sé que la gente esta sorda. El hombre común esta sordo.
Yo por ejemplo a la publicidad de Obispo Mons. Eduardo María Taussig con esa musiquita y la pantalla color de rosa, no lo puedo escuchar. Eso para mí no es católico. ¿Qué quieren que les diga? No es católico. Me parece un error predicar como boludos sólo porque es cierto que en Mendoza está lleno de boludos.

Bah, no se puede hablar… Mons. tiene éxito: http://www.mdzol.com/mdz/nota/339605-confirmaciones-religiosas-en-san-rafael-y-malargue/
Éxito masivo. Es San Pablo. Sin dudas.
¿Que más se puede pedir? Uno hoy puede ser protestante y católico al mismo tiempo.
saludos

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Sí. A mí me van a disculpar, pero creo que cualquier cosa que nos saque del bergoglismo ortodoxo es buena. Es decir, de la chabacanería intelectual y verbal, del carriosismo eclesial, del acusismo innominado, del canyenguismo, del correr por izquierda a los Kirchner, de la falta de educación, de los tedeums-mitines, de la demagogia infatuada, de las categorías verbales bizarras ("contenedores existenciales" para hablar de los pobres) etcetera.
Si hasta me parece un acierto grande como una casa ir a verla a la Presidenta y regalarle un ícono del Buen Pastor. La chabela ayer estaba exultante.

Beatriz dijo...

Wanderer, me va a disculpar, no soy argentina pero quien se expresa así sobre la familia no está tan errado:

“Muchas familias están como agredidas por ideas ajenas a lo que ellas piensan, y que se introducen dentro de su propia casa. Hay que tener en cuenta la importancia de la estabilidad, del trabajo. Hoy día pareciera que la familia estable fuera un discurso del pasado o de la derecha. Algunos piensan que para ser progresista hay que hablar de ‘otra familia’. No se pondera el amor, la fidelidad, la entrega”

O esto:

"La riqueza de la Iglesia es Jesucristo que es el mismo ayer, hoy y lo será siempre. Por lo tanto no hay una etapa postcristiana. No hay nostalgia de un pasado que fue sino la esperanza de un mañana que tenemos que construir desde Jesucristo. Él es el centro, se nos ha revelado, y esa revelación llega también a la inteligencia del hombre. La revelación también es verdad que está llamada a iluminar y dar sentido al hombre. No es solamente un sentimiento ocasional o un recetario de fe de respuesta a mis problemas. Es una verdad que da sentido a la vida del hombre. Como ser creado y como ser que camina en el tiempo, y hasta tiene sentido la muerte desde su fe. Por eso creo que para nosotros, en ese diálogo con el mundo, tenemos que compartir mucho de lo que es el centro de nuestra fe: Jesucristo. Él es la verdad revelada para nosotros y es eso lo que tenemos que ofrecerle al mundo."

Lo que cuenta de la anécdota no tengo por qué dudarlo, pero las personas cambian de opinión muchas veces en silencio. Lo he visto en mis años por internet, incluso ateos...

Un post explicando que la obediencia ciega no es católica quizás iluminaría a sus obispos. Explicar en actitud de diálogo, no atacar. Aplicar eso de 'hacer con los demás como quisiera que hagan conmigo'. Si la persona es honesta, entenderá. Y si no entiende, usted brillará ante Dios y ante los hombres. Es solo un consejo.