lunes, 12 de diciembre de 2011

El freezer


Hay un tema que vengo hablando desde hace tiempo con amigos y, en general, acordamos en el diagnóstico. La hipótesis podría formularse del siguiente modo: “Las casas de formación religiosa -seminarios, noviciados, etc.- tanto femeninos como masculinos se comportan en muchos casos como una suerte de freezer en tanto “congelan” al adolescente o joven en el grado de madurez que había alcanzado al momento del ingreso”.
Y empiezo con un argumento de autoridad. Hace algunos meses, un amigo me transmitió esta asombrosa expresión que había escuchado personalmente de uno de los formadores de un seminario “del palo”: “Que una persona cambie en su modo de ser entre los ocho y los dieciocho años, es normal. Pero que cambie entre los dieciocho y los cuarenta está indicando que algo no está bien”. Es clara la convicción del cura que llevaba más de diez años como profesor de seminario y con importantes responsabilidades dentro del mismo.
La idea que él maneja y que, podemos suponer, manejan los superiores de esa casa de formación, es que el modo de ser, de pensar, de actuar, de expresarse de un adolescente de dieciocho años debe permanecer intacto para el resto de su vida. La cuestión es que el modo de ser o de expresarse no es más que el reflejo del complejo que compone la vida íntima de la persona y que incluye sus emociones, sus sentimientos, su historia personal, sus pasiones más o menos desordenadas, etc. Dicho de un modo más sencillo, es la afectividad uno de los factores que condiciona el modo de ser personal, y la afectividad de un chico o chica de dieciocho años es, necesariamente, inmadura.
Según la directiva expresada por el sacerdote, el seminarista debe ser “freezado” en esa etapa de su vida afectiva, es decir, debe ser preservado en la inmadurez propia de la adolescencia o primera juventud. El seminario se convierte, entonces, en un monstruoso experimento criogenético que lanza al mundo, luego de siete u ocho años de formación, a seres completamente indefensos e incapaces de jugar el papel y de afrontar las responsabilidades propias de su edad y estado.
Y los resultados están a la vista. Yo he visto en numerosas ocasiones a monjas de 70 años jugando con muñecas y emocionarse infantilmente con las chucherías que sus amigas le regalan. He visto curas con más de diez años de ordenados que conservan exactamente las mismas expresiones, los mismos tics, las mismas bromas, las mismas conversaciones que tenían en sus años de seminaristas.
Y la actitud es comprensible. Han vivido ocho años en una suerte de “conservadora” en la que se extreman los mecanismos de control, como es lógico que sea. El seminarista está preservado a fin de que pueda permanecer fiel a su vocación y encuentre todas las ayudas y auxilios necesarios para enfrentarse y vencer a los peligros que le acecharán. Cuando sale al mundo, el golpe es durísimo porque, de un momento a otro, han caído todos los andamiajes que lo sostenían y las armas que naturalmente debería tener, es decir, su madurez y equilibrio afectivo personal, no los posee. Frente a esto, yo veo que puede tomar tres actitudes: o se arroja a los brazos del mundo, o se refugia en su inmadurez de adolescente o sale adelante santificándose, pero esto último es para pocos, cada vez menos.
¿Hay excepciones? Muchísimas. Por ejemplo, los amigos y conocidos sacerdotes que tengo que ingresaron al seminario de grandes, es decir, después de haber terminado una carrera universitaria, están todos perfectamente ubicados en su rol. Igualmente sucede con la mayoría de los monjes. Creo que la vida monástica exige, necesariamente, un equilibrio constante que acompañe desde el inicio ese tipo de vida. Quien no lo va adquiriendo, pronto abandona el monasterio.
¿Cuál es la solución? Fácil: eliminar los seminarios y, si esto no es posible, no admitir ingresantes menores de 24 años, con una carrera universitaria finalizada o bien, “con experiencia laboral acreditable”.

67 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen post. Sólo algunas apreciaciones, relativas al “qué hacer entonces”. Como bien dijo Castellani, los argentinos somos aficionados al GENIOL, que todo lo soluciona. No es malo el GENIOL, claro está, sino su hipertrofia, o la adicción.
Lo que a partir de Trento fue pensado como un arma para aunar los criterios EN CONTRA de la reforma, devino en el monstruo que tenemos a la vista.
Creo que no es malo el seminario, en sí mismo. No hay un ente seminario, sino más bien agregación de entes en un mixtum llamado seminario. El edificio, el obispo y los superiores son estructuras humanas. Y por eso capaz de perfeccionarse, tanto como la naturaleza del futuro presbítero lo requiera. Es bueno el GENIOL, siempre que se lo tome en la medida indicada por la natura del enfermo y sin descartar otros remedios.
Un/unos formador/es loco, más un edificio deplorable, más un obispo tractoril (mucha fuerza y pocas luces) da como resultado… lo que todos ya saben. Y lo que en Paraguay ya están empezando a saber…
Parece imposible pensar en una mejor solución que el cierre de los seminarios. Los más conservadores ven en esto una avanzada ya vieja del progresismo: volver a los tiempos apostólicos. Allí los futuros y pocos presbíteros se formaban tête à tête con su obispo. De ellos recibían la doctrina y las costumbres. Y tienen razón los que se alarmen ante esto, porque no tenemos stricte sensu obispos ahora.
Por lo demás, el apostolado de los curas en las parroquias en netamente juvenil. Muy pocos se encaraman con gente madura, y prefieren personas de su altura y comprensión: jóvenes. La Iglesia ha dejado un bache enorme en el sector universitario. Y cuando la vemos en acción deseamos ardientemente que desaparezca, y deje lugar a los zurdos y demás heterodoxos, que por lo menos saben lo que quieren.
Concuerdo en que hay que seleccionar cuidadosamente a los candidatos. Y una vez admitidos a la vida de seminarista, seguirle el tranco. Con algo de suerte, en tres o cuatro años se lo podrá echar, en el caso de no servir para el oficio. Porque esa es otra: los obispos no admiten expulsiones. Los superiores suelen vérselas en figuritas para actuar. Lo que habla de falta de libertad.
Por otro lado… Imagínese un edificio como Paraná, La Plata o Villa Devoto. Calculemos 100 seminaristas, por dar un número. ¿Me quieren explicar cómo diantres hacen 3 o cuatro superiores para “llegar” a cada uno? ¿Qué clase de educación imparten? Sin duda que estandarizada. Lo mismo para todos. Es un hecho que se desprende de solo considerar la estructura. Estructura mata sujeto, no hay otra.
Por otro lado… la vida de los seminaristas. Tengo conocidos que han sido o son seminaristas. No puedo entender cómo, por poner un ejemplo tonto, un pibe de 18 años, crecido en una sociedad post-moderna permisivista, tenga que pedir permiso para llamar por teléfono, comprar un paquete de cigarrillos o encargar una pizza. Hay un corte básico en la dinámica de la vida cotidiana en el momento que se traspasan los umbrales del seminario. Un intento de arrebatar el yo personal para implantar el yo colectivo. O como dice un amigo clérigo, convencido de sus palabras, de “entregar la voluntad”. Aberración antropológica ignaciana, qué quieren.


Sirius Black.

Anónimo dijo...

Los conocidos que tengo en el seminario, o recién ordenados (de dos seminarios BIEN diferentes) son exactamente como Ud. describe a ese "seminarista ideal" del que habla: los chistes turulos que aprendió de los seminaristas más grandes (que los repetirán hasta la tumba misma), el descubrimiento de que los libros son algo más que esas cosas que papá (si tiene) tiene en casa y que te daban a leer en el colegio secundario, etc. Creo que los peores de todos (los chistes) de seminarista novel son los de minas. La testosterona les grita desde adentro y se transforma en granos, chistes semiverdes o medio boludos y comentarios de lo que dijo otro de grados superiores.
No se si siempre fue así y creo que no lo era en base a que del Concilio a esta parte pasó de todo (y por encima!) y además, la gran revolución social del siglo XXI, Internet de Banda Ancha (con fotos, boludos que chatean, nosotros acá, facebook, celulares grossos, etc). No es lo mismo recordar las gambas de una compañera del colegio, de la vecina de en frente o de una amiga de una hermana que verlas por Facebook (porque conocí a algunos que tienen facebook, quizás lleno de "me gusta La Misa", "soy fan de San Martín de Tours" o "Se hacer rosarios de macramé", pero facebook al fin).

Además la falta de formación que se recibe en los colegios es pasmosa. TODOS LOS COLEGIOS. Cosa que combinada con el boludismo generalizado, los padres idiotizados, los tíos ateos, las primas veloces de cachas y los compañeritos granudos prematuramente padres, produce que el chico (porque es chico) que entra al seminario sea una masa de quilombos, mala formación, y lo peor de todo: SIN TEMPLE.

Tiene razón Ud. Wanderer; un nene de 18 pirulos no está para el seminario a priori. Tiene razón también Ud. Cirius. A mí la psicología ignaciana me da urticaria.

El Séptimo Rey Mago

Gusarapo dijo...

Apoyo lo que dice Sirius Black acerca de la presencia de los obispos en las universidades.
En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo había una imagen de la Virgen de Lourdes en el primer piso desde hacía décadas. El año pasado, la profesora representante de la Pastoral Universitaria, que depende directamente del arzobispo Arancibia, solicitó por nota a la decana que se retirara la imagen de la Virgen porque la facultad era un espacio pluralista. y pidió, además, que se colocara en una especie de capilla multireligiosa que piensan construir. La imagen fue removida.
Todo fue hecho con el conocimiento y aprobación del impresentable Arancibia. Menos mal que se va!

Ricardo dijo...

Coincido con los anteriores posts de este interesante tema. Si bien en la falta de vocaciones no siempre es posible ponerse demasiado detallista, es imperioso que la admisión a los seminarios sea para hombres mayores de 24 años, como se propone. Hace años conocí bien de cerca un seminario diocesano del conurbano bonaerense -en tiempos en que tuvo abundantes vocaciones- donde todos los seminaristas eran tan jovenes que el colegio parecía una estudiantina de película para adolescentes. Otro tema importante son los sacerdotes "formadores" que conviven con los seminariastas para su orientación: deberían ser curas con años de sacerdocio y adecuada capacitación pedagógica y de dirección espiritual y -por supuesto- ejemplaridad de vida. Si los "formadores" son parte de la "estudiantina" estamos perdidos. Ni que hablar del contenido de la enseñanza y la calidad de la misma. Nunca estuve de acuerdo con el "trabajo pastoral" de los seminaristas durante los fines de semana en diversas parroquias diocesanas, y más aún cuando se los destina casi exclusivamente a ocuparse de los jovenes, siendo ellos mismos muy jovenes; así no se sale nunca de la adolescencia. Es mejor tener poquitos seminaristas y curas que muchos y malos o traumados.

Anónimo dijo...

Buen post.
"Pero que cambie entre los dieciocho y los cuarenta está indicando que algo no está bien”
O_O
Coincido completamente en que si se llego a ese grado de imbecilidad es hora de restringir el mal cerrando los seminarios.
Saludos

Coronel Kurtz dijo...

A veces el seminario ni siquiera es un freezer, sino un tapper.

El freezer aunque sea conserva cierta frescura en los alimentos, lo que se guarda en el tapper a la larga se termina echando a perder... como mucho muchachito que ingresa al seminario.

Por mi lado, no estoy tan seguro que lo del límite de veinti tantos y con carrera universitaria / experiencia laboral sea la solución. Conozco, al menos, dos órdenes religiosas que aplican este criterio y, si bien los curas que ordenan son de un nivel un poquito superior, en el camino dejan a mucho novicio o seminarista con vidas truncadas o destrozadas.

Me parece que algunos problemas tienen que ver más con el contexto en el que viven los jóvenes actualmente, independientemente del estado de vida elegido. Me he cansado de ver a jóvenes de veinti tantos, buenos católicos, con depresión galopante. Y este "diagnóstico" no discrimina: no importa si dicho joven es varón o mujer, porteño o provinciano, si ha elegido una carrera que "da plata" o ha seguido "su vocación", si va a Misa a la calle Venezuela o al Pilar, si es de familia de clase media o si tiene apellido... Se sienten verdaderamente sapos de otro pozo, incomprendidos por padres que vivieron en otra época, hostilizados por un medioambiente donde son "raros", insatisfechos con perspectivas de vida "que no son vida"...

Desconozco las causas pero me parece que el panorama es más amplio que sólo el seminario.

El diablillo dijo...

Magnífico planteamiento. La conclusión está justificada, además, por los problemas conductuales que se manifiestan por muchos neopresbíteros al abandonar el seminario. Es lo que se denomina "crisis de realismo", que se acentúa cuantó más frío esté el congelador. En otras latitudes al congelador se le ha denominado "burbuja".
En una ocasión se me ocurrió comentarle a un eclesiástico con responsabilidades educativas de este tipo, que teniendo en cuenta el mundo contemporáneo, la fragmentación ideológica, social, conductual, etc., lo adecuado sería no ordenar a nadie con menos de treinta años. Se puede añadir lo que dice Wanderer, con una experiencia laboral o estudiantil. Eso amplía horizontes. El eclesiástico respondía con un genérico tópico: es que si hacen eso, a lo mejor no ingresan al seminario. Una respuesta que revela una inanidad confesa de mecanismos formativos, que ha de contentarse con "preservar" al tipo hasta que se le impongan las manos, y después, que se "abandone a la gracia". Los resultados ahí están.

Savonarola dijo...

¿Que mas podemos pedir, en esta civilización tan idólatra de la juventud? pues eso...

El problema, es que los obispos tienen miedo de que se les acabe el negocio (Porque lo que hacen con la Iglesia tiene mucho de negocio), las almas poco importan, importa el beneficio que generan. Pero si la juventud se lanza en masa a la apostasía, entonces hay que agarrarla de algún modo y la juvenificación de la Iglesia es uno muy eficaz.

Es el mismo motivo por el que se pasan por el arco del triunfo las normas eclesiásticas y traen a mi tierra las reliquias de un beato cuyo culto sólo estaría autorizado en polonia... marketing

Bendiciones en nuestra Santa Madre Santa María de Guadalupe...

Anónimo dijo...

Los últimos parrafos, prácticamente describen el proceder y mecanismo del OD para la selección de sus sacerdotes...

jeronimodelrey

Anónimo dijo...

jeronimodelrey, ¿a qué últimos párrafos se refiere? ¿a los del post? ¿o al de los comentarios?

Anónimo dijo...

Del post:
"...es decir, después de haber terminado una carrera universitaria, están todos perfectamente ubicados en su rol..."

jdelr

Anónimo dijo...

Soy ex-numerario del Opus Dei y quiero aclarar que lo de la "experiencia laboral acreditable" esta escrito, pero se sigue más o menos...

Muchos que en el Opus Dei tienen experiencia laboral real -no en obras corporativas del OD, que tienen el mismo irrealismo del OD en cuánto a los numerarios- terminan abandonando el Opus Dei.

De hecho los últimos sacerdotes argentinos ordenados por el OD tienen nulo contacto con el mundo real, su vida se formó, transcurrió y se desarrolló en el microclima del OD.

La madurez les llegará... no sé.

PS: el Padre Fernando Miguens -con todo lo que pueda decirse de él en cuanto a su pensamiento progresista- estuvo -siendo sacerdote- en contacto con la realidad extra-Opus. Y se fue de la Obra siendo sacerdote, y sigue ejerciendo en una parroquia.

Gelfand dijo...

Acá donde tengo que poner "Me gusta" para el comentario del Coronel.
Bromas a parte. Si dicen que la adolescencia se estiró hasta los 30 años o más. Si ya nadie se casa hasta después de los 25 largos, no entiendo porque tienen que ordenar antes de eso.
Yo estoy de acuerdo con Wanderer, primero que estudien o trabajen, después que entren al seminario. El problema es que lo urgente no deja lugar a lo importante. Y al menos en nuestro país los obispos lo único que mirán es la necesidad de curas. Desde Aguer hasta Melani.
P.D.: Por otro lado mandar a hoy a alguien que cree que quiere ser sacerdote a estudiar a una gran ciudad es peor que ponerlos en el Coliseo con los leones. Y si entran al seminario es casi imposible hacerles entender en que no hay apuro para ser ordenados y que aprovechen para estudiar y formarse...

Anónimo dijo...

Gracias jdelr, mi pregunta venía por lo siguiente: no conozco mucho a los sacerdotes del OD, pero si un poco mejor a los numerarios. Y me parece que eso de que promueven el entrar a la Obra post carrera universitaria no es así. Los numerarios y ex numerarios que conozco han entrado de adolescentes y luego han obtenido su título. Hoy me enteré que entró un conocido con tan sólo 17 años, y que ya venía preparándose desde los 15 o 16.
Yo creía que los numerarios si tenían un contacto real con el mundo, pero me equivoqué (por lo menos los que conozco no lo tienen). Claro, no están tan perdidos como los curas, v.g. los del IVE, pero tienen un grado de infancia afectiva sorprendente. Por supuesto, muchos parecen hombres hechos y derechos con una gran formación y vida espiritual, pero son pura cáscara.

Anónimo dijo...

Gran comentario Gelfand!

Dummy.

Anónimo dijo...

Coronel, pero eso es desde que el mundo es mundo, desde La Quiaca a Tierra del Fuego y desde la villa al jet set, pasando por musulmanes, judíos y cristianos.

Padres que no sean a la vez educadores que imponen un orden y afectuosos con sus hijos, haciéndolos sentir sapos de otro pozo y no parte de un acerbo heredado que deben honrar, no pueden menos que ser dañinos y en el mejor de los casos no hacerle daño a sus hijos por ser inocuos. O les cagan la vida o los hacen idiotas. Pero también se puede lograr ese equilibrio de amor e imposiciones propias del educador, como pasa no poco seguido, cuando la tradición es vivida integral y naturalmente. El problema del sapo de otro pozo se lo puede ver cuando se es tradicionalista solo el domingo, olvidando que es la mesa y la misa.

Troglodita en sus 13.

Anónimo dijo...

Se puede saber en que parroquia ejerce el P. Fernando Miguens?

Anónimo dijo...

Coincido mucho con el comentario de Coronel Kurtz. Pónganse en los zapatos de un chico de 17/18 que está terminando la secundaria. De tus compañeros hay 3-4 que son realmente practicantes, o fuiste a un público y sos el único del colegio. A esa edad no siempre sabés qué querés de la vida: si vas a un grupo de parroquia donde se enseña un cristianismo de fiesta y murga, ¿cómo vas a elegir bien?
Yo conozco dos chicos que no les dejaron entrar al seminario, así que no están haciendo todas las cosas mal.
Lo de la "depresión galopante", es todo un tema. Miren, yo conozco las comunidades de 6 parroquias al rededor de mi casa, lo cual representa dos años de buscar una comunidad donde tener un grupo de ¿amigos/compañeros? que crean el mensaje de cristo para compartir experiencias y ayudarnos entre nosotros. Terminé por encontrarlos, pero les aseguro que la discriminación por ser fiel a la totalidad del cristianismo fue mucho mayor en las 6 parroquias anteriores que entre mis amigos del colegio.Unos son mis amigos de siempre, y me aceptan como soy: "bueno, no se viene de putas con nosotros porque es cristiano". Pero si adentro del edificio de la Parroquia te dicen que hacés o no hacés algo porque sos un boludo, y que "total, dios te quiere igual", entonces sí entiendo que alguno se deprima. A veces es difícil ser cristiano. Es entendible que alguien que tenga poca personalidad ande con cara larga.
Y las "perspectivas de vida", como dice el coronel... la probabilidad de conocer a una mujer practicante es bastante baja, y si además de eso queremos que sea medio bonita y con estudios universitarios, la "perspectiva" es más una fantasía.

(Claro que no siempre es así, de hecho yo no me puedo quejar... el que busca encuentra, sólo que no todos buscan con suficiente insistencia)

Bueno ante el mal panorama, para otros empieza a surgir un camino de vida que te lo pintan como felicidad y alegría cantando y bailando en ronda tomados de las manos. Es la mentalidad de marcha de corpus christi, en que la vida cristiana es una fiesta donde están todos contentos.
Por eso hay grupos de la iglesia que son peligrosos. Ir a un lugar donde el cristianismo no implica sacrificio es un suicidio espiritual; y se nota cuando los dirigentes no van a misa. ¿De qué sacrificio puede hablar la persona que no participa en él? Es una falta de fe muy grave creer que la felicidad tiene que ser acá, porque muchas veces viene de la mano con no estar del todo seguro de que existe un allá.

Y así entran al freezer y ya tienen su felicidad en este mundo que estaban buscando, no hace falta crecer más. Estás en el seminario, lejos de la realidad, hasta que un día te hacés diácono y sin saber qué pasó estás metido en una vida parroquial que no se parece en nada a la del seminario, y mucho menos a las rondas de guitarra que te imaginabas al principio. ¿Y ahora qué hacemos?

Una luz de esperanza: mi amigo seminarista me comentó que en Devoto agregaron un año extra en que parás todo y te vas a vivir a una parroquia, no cursás la facultad ni nada. Sólo vivís en la parroquia para ver la vida parroquial y entender a qué estás aspirando.
Igual lo que hace falta es gente con 25 años de cristiano, que sepa como funciona la vida y recién entonces se ordene - pero para eso hace falta tiempo.

En fin, discupá wanderer que mandé un libro. Un abrazo.

Andrés

Anónimo dijo...

Muchachos, la cosa es simple: Se terminaron las RECETAS.
Ahora la vida es realidad cruda y dura.
Sobre el OD, recuerdo haber escuchado a un numerario, ahora cura, decir en un círculo que "obviamente que si te enterás que la chica con la que salís no es virgen, la tenés que dejar". Con ese nivel de puritanismo vamos para donde vamos: Necesitan tuppers cada vez más herméticos.

Edmundo

El diablillo dijo...

Gelfand, el problema es que -como dijo Guitton- el problema del mal sólo se plantea cuando se está mal.

Anónimo dijo...

"Y las "perspectivas de vida", como dice el coronel... la probabilidad de conocer a una mujer practicante es bastante baja, y si además de eso queremos que sea medio bonita y con estudios universitarios, la "perspectiva" es más una fantasía".

Falso, Andrés. Cuando usted la tradición la vive y no la actua los domingos esas cosas se dan natural y suficientemente. Es de mal gusto dar nombres, pero podría citarle muchos que lo contradicen todos los días en vidas reales.

Troglodita en los hechos.

Anónimo dijo...

Me pregunto realmente: ¿Para qué se hacen curas?

Espero no me respondan con obviedades, nimiedades y boludiedades.

Creo que Wanderer y Curtz entenderán a donde apunto.

El Séptimo Rey Mago

Mary Lennox dijo...

Wanderer:
Creo que el problema no corre por emocionarse ante muñecas o conservar los mismos gestos, es más conozco ciertos lugares que eliminan los gestos naturales de uno para reemplazarlos por unos en serie.
El problema más bien está en congelarse en la adolescencia, porque no idolatran la juventud como hicieron quizás los griegos, sino la etapa previa. O sea ni siquiera, es que se congelan en la etapa joven que ya se ha adquirido cierta madurez, sino que antes, en donde como bien se dijo, no se ha madurado afectivamente. Y esto no se demuestra en los gestos conservados o en las emociones ante cosas de niños (las que considero sanas por varios motivos uno de ellos Evangélico,) sino que se manifiesta en actitudes frente a la vida. ¿A qué me refiero? sacerdotes que son narcisistas, para los cuales todo gira en torno a sí, monjas amargadas por no poder vivir como el resto de mundo, etc. Esta conducta de alabarse, de decir que el mundo está contra uno o de que el mundo es mejor que la casa, es algo típico adolescente y este es justamente el problema, que luego lleva a lo que lleva...
En fin valía la aclaración porque sino os haceís como niños....
Saludos
La pequeña
Mary Lennox

Anónimo dijo...

7° Rey Mago:

Se hacen curas, por razones adolescentes. O mejor aún, por pendejadas.

En los casos que conozco, por ejemplo, se hacen curas porque fueron a misionar al Chaco, vieron un pobre de cerca y se quedaron tan impresionados que necesitaron sacar una conclusión bien radical, como meterse de cura.

Loco Arias

Anónimo dijo...

Coincido plenamente con Mary Lennox, a veces ese "jugando con muñecas y emocionarse infantilmente con las chucherías que sus amigas le regalan" puede ser algo muy sano y emocionalmente muy inteligente, y no estar envarados con actitudes "maduras" copiadas de aquí y de allá. Mantener la inocencia infantil en la edad madura es algo envidiable, y luego también es verdad lo del narcisismo, las bromas ridículas y demás, pero no hay que confundir una cosa con la otra. Yo añadiría al artículo el hecho constatado de que al empezar desde jóvenes lo que se crea es un "tipo" de personalidad, parecido a lo que pasa en el tipo castrense, son sin más actitudes aprendidas en el seminario para formar parte del tipo "cura".

Anónimo dijo...

Wanderer, no pensó que muchos seminaristas y aspirantes a órdenes religiosas son víctimas de situaciones de abuso (no necesariamente sexual, ni exclusivamente por parte de hombres), humillación constante, fracaso vital, situaciones familares trahumáticas y otros asuntos del mismo peso? Ese tipo de circunstancias suelen terminar en tres caminos: autodestrucción, replica del mal recibido o desconecte. Esta última opción, hace que el "trahumado" no logre abandonar la etapa en que la vida lo marcó y quede "congelado" en ese momento.

De entre las tres opciones, creo que el helado no es la peor. Por supuesto, la Gracia siempre puede hacer aflorar una cuarta, y curar el Alma herida. En tal caso, tenemos un Santo.

Gerardo

Anónimo dijo...

Hay una pervesión, querido Andrés, que abunda entre católicos y que tiende a pretender sujetos apocados, sufrientes, con vidas tristes y arrimados a mujeres feas, sin estudios y que uno finalmente las toma por esposas ante la imposibilidad de encontar otra de mejor estampa y virgen.
Nada de eso es cierto. El Troglodita no está inventándole un cuento. Le cuenta lo que también sucede.
Me da la impresión de girar en círculo, pues es lo mismo que veníamos diciendo posts atrás, por lo que seré breve: si usted tiene cierta educación, preferencias, axiología, hábitos y tradiciones, acérquese a sus pares. Allí vaya a buscar minas, que por cierto abundan bien bonitas. La naturaleza le indica que usted valora lo que tiene y que confía en que ello será guardado, realizado y transmitido apareándose con sus semejantes.
Haga oídos sordos a las acusaciones de elitismo, fariseísmo y otras sonceras que no son más que angelismos que relegan la naturaleza.
Las mismas sonceras, ya volviendo al post de W, que hacen muchachos sin temple y que algunas veces terminan curas.
Hay que darle más bola a Marcel de Corte: una naturaleza fuerte y elevada por la gracia para los fieles y esa misma naturaleza para los que serán futuros sacerdotes, que podrán luego, por serlo, separarse un poco de esta vitalidad, pues su rol es otro, pero es la misma base, "queremos sacerdotes órficos".

Suyo,

El Carlista.

Ps. luego, claro está, corresponde al cristiano ayudar al débil, que no es lo mismo que procurarse su debilidad.

Psique y Eros dijo...

Totalmente de acuerdo Wanderer. No tengo mucho para agregar, es algo que ya lo discutimos hace tiempo. http://caminante-wanderer.blogspot.com/2010/04/son-necesarios-los-seminarios.html
Es de atender el comentario del Coronel y vuelvo a repetir: hoy por hoy, sobre todo en relación al hoy, la antropología católica es incompleta y miope de las patologías del yo, en todos sus sutiles niveles. Lo que usted formula en un modo práctico está bastante investigado: Nadie alcanza el estadio de madurez adulto si no es capaz de lograr la autosubsistencia. Ergo saltar de la adolescencia a un sistema institucional-paternalista pone al candidato en un tapper, como dice el Coronel, el tapper es la institución que se convierte en el ambiente de cultivo de las patologías que porta el candidato y hasta desarrolla algunas nuevas.

Anónimo dijo...

Fui a un colegio estrechamente vinculado a uno de esos seminarios. El 40% de mis compañeros de secundario es actualmente sacerdote. También tengo un hermano que se ha ordenado. La inmadurez es una característica distintiva de la "formación" recibida en el seminario: es realmente patético ver a personas de 30 años comportarse como pibes de 16. He tenido grandes discusiones con mi hermano sobre este tema y, obviamente, está convencido de que no es así. Mi mayor preocupación no es ésta, sino el tema de la vocación. Creo que muchas vocaciones no lo son, sino que han sido inculcadas en el colegio o en retiros, y se mantienen forzosamente a través de autoengaños y del ambiente aislado y enfermizo del seminario. En el caso particular de mi hermano, no sé si es mejor que algún día pierda la venda que tiene en los ojos y descubra "el mundo real", o que permanezca en su estado actual y no salga nunca de ese ambiente. Me duele el sólo pensar lo que puede llegar a sufrir si un día decide "colgar los hábitos". Coincido con el autor del artículo en la solución: "eliminar los seminarios y, si esto no es posible, no admitir ingresantes menores de 24 años, con una carrera universitaria finalizada o bien, con 'experiencia laboral acreditable'".

Psique y Eros dijo...

¿El "Bachi" por casualidad?
(Pregunta dirigida al anónimo de las 8:36)
No se gaste en un ambiente de autoconfirmación de los propios códigos como es un seminario ni Dios cambia a alguien (permítaseme la metáfora herética...)...

Pedrusco dijo...

En este asunto me parece muy importante distinguir entre burbuja y congelador. Yo creo que es bueno preservar de la exposición al mundo a niños, jóvenes y adultos, a nosotros mismos y por supuesto a los sacerdotes: en su etapa de formación y después. En lo posible, claro. El mundo a todos nos alcanza: no hay cuidado de quedarse exento. Y esto es distinta cosa que detener el proceso de maduración de los jóvenes. Parece que algunos creen que la inmersión en el mundo es lo que hace madurar a un joven. Yo pienso lo contrario. Sobre todo en un mundo que inculca a la juventud esa actitud de adolescentes vitalicios. ¡El mundo es el freezer!

Otra cuestión es que en los seminarios se esté dando una formación incorrecta. En estos años además de una sólida base teológica se debería desarrollar en los candidatos la responsabilidad, el criterio y la prudencia personales: que no sean tan dependientes de las indicaciones de los superiores, ni del estado de ánimo ni de la aprobación de los demás. Unos planteamientos vitales maduros y una relación de tú a tú con Dios. Así estarán preparados para una vida de cierta soledad en un ambiente hostil, en condiciones poco alentadoras, donde tendrán que tomar frecuentes y difíciles decisiones por sí mismos, sin poder hacer lo óptimo en muchos casos, ni aplicar recetas, ni andar consultando. Ni les van a aconsejar siempre bien cuando consulten.

Gelfand dijo...

Bueno, ahora ya nos fuimos para el otro lado. Parece que el 99,9% de los sacerdotes son o psicópatas declarados o potenciales. Seguramente hay algún texto de Freud para fundamentarlo.
De tanto pedir perdón por los abusos vamos a terminar creyendo que son todos abusadores.

Anónimo dijo...

Muy interesante tema. Una de las cosas que más me ha sorprendido de los sacerdotes de la FSSPX es un equilibrio o madurez en cuanto a "la vida real" su modo de apreciar muchas situaciones prácticas y las actitudes personales muestran personas equilibradas. En particular su trato con las mujeres, son notoriamente precavidos, pero no son infantiles, ni cuentan chistes estúpidos, pero saben hacerle una buena broma "machista" a una mujer que saben que tiene sentido del humor. No digo que sean perfectos, es lo que conozco.
Saludos
Augusto

Gelfand dijo...

Para completar el comentario anterior. Cuanta falta de madurez hay entre personas que nunca estuvieron en un seminario y que ni siquiera pasan cerca de una Iglesia?
El freezer no es la única forma de conservación...o hay formas mucho más "naturales" y peores.

Cesar Augustus dijo...

Que interesante, bastante interesante. Uno de los Sacerdotes mejor preparados y tradicionales del clero Diocesano que conozco, ingresó al seminario después de terminar sus estudios Universitarios, y creo que ya llevaba cierto tiempo trabajando.


Sobre esto:

"El Troglodita no está inventándole un cuento. Le cuenta lo que también sucede.
Me da la impresión de girar en círculo, pues es lo mismo que veníamos diciendo posts atrás, por lo que seré breve: si usted tiene cierta educación, preferencias, axiología, hábitos y tradiciones, acérquese a sus pares."

Pues yo me he puesto a pensar en eso, y no se si es que la situación en sus paises es mejor, pero acá ocurren varias cosas:

Jovenes, "practicantes". Son del tipo que gustan de ñoñerias, Misas con aplausos, mucho "entusiasmo", un ambiente extraño, etc.

En cuanto a estudios, preferencias, se encuentra uno agnosticos, católicos "culturales", new agers, etc.

¿Mujeres que vivan seriamente su Fe, con semajantes estudios, hábitos, tradiciones, intereses culturales, etc?

De eso no he visto yo.

Quizá, me haga falta buscar más, pero en mi país ni siquiera se formó una cultura Católica que yo sepa.

De todos modos gracias, han sido muy informativos los comentarios.

Anónimo dijo...

A favor del tristismo siempre están los argumentos que ponen como ejemplo a Kirkegaard o a santos con vidas desgraciadas y débiles en algunos aspectos, pero no fueron los únicos.

Anónimo dijo...

Anónimo,

No se trata de una lucha entre tristes y contentos.
La taba todos los días puede salir culera y la tristeza te invade aunque no quieras.

Se trata de no ir por la vida mariconeando, conformándose con alguna mujer espantosa y burra y otras cosas por el estilo para así llegar a ser, supuestamente, "re católico".

Anónimo dijo...

Dejarle las muchachas lindas a los judíos suena muy ecuménico, pero parece terrible estupidez.

Anónimo dijo...

Estimado Augusto

He conocido también a gente de la FSSPX que no sabe que existe un club de fútbol a dos cuadras de su casa y cuando le hablás del tema te mira con cara de "yo estoy para cosas más importantes". Un tipo que no sabe ni hablar de fútbol, por decir algún tema cualquiera, no me parece muy "cercano a la realidad". Que se entienda bien: puede que no le guste el fútbol o el folklore o los autos nuevos, pero que asuma una especie de impostura de "yo estoy para otras cosas", a mi no me parece muy sano. Digo, me parece. En todos lados se cuecen habas.

El sanjua

Anónimo dijo...

Perdón. Todo esto sin hablar de la crisis de la Iglesia, que para muchos tradis y gente de la FSSPX comenzó en los 60. Antes era todo paz y felicidad en la Iglesia. Eso tampoco es muy realista que digamos.

El Sanjua

Anónimo dijo...

concuerdo, la otra vez fuí a una ordenación diaconal, y veía a los sacerdotes y seminaristas o "feminaristas" y me daba la sencación de que todos eran retrasados mentales. Igual no estoy de acuerdo con la propuesta de que entren desdepues de los 24 años y con experiencia laboral, e conocido gente que ha entradod e grande después de haber trabajado y son igual de pelotudos que los que entran de chico. En cambio tengo amigos que han ingresado apenas terminaron el colegio y hoy son personas muy normales y maduras(la lucha dentro del seminario por no caer en el progresismo fué la clave que madudaran a la fuerza), yo creo que está en la formación de la parroquia y en la personalidad de cada uno.

Anónimo dijo...

A ver qué tan "maduros" son para leer esta noticia sin que sobrevenga un ataque de bilis...

http://www.larazonsanluis.com/sitio/nota.php?id=64284

Que la vea Ludovicus.

Anónimo dijo...

Pedón, confundí a EL SANJUA con JUANCHO, respecto al comentario de la lefefobia monotemática recurrente.

My bad

Anónimo dijo...

Para "Psique y Eros": sí, el colegio es el "Bachi". Por cierto: a vos te conocí y no guardo un buen recuerdo tuyo de esa época.

Anónimo dijo...

En san rafael y para ir a lo concreto: R. Sáenz, M. López, Fuentes el contestador o protestón, el P. Tribi, Ippo-sweet heart, Gaby Zapata más mil etc... Si en lugar de ellos, los superiores del seminario hubiesen sido grandes hombres, hombres religiosos, hombres superiores, serios kierkegaardianamente hablando, ¿la cosa no sería distinta? Aclaro: no abro juicio sobre la moralidad de los nombrados, sólo a Dios corresponde ese juicio. El sentido de mi crítica es análogo a, por ejemplo: ése no debería ocupar esa cátedra, o aquél aquella intendencia. Más claro: un superior del tipo inferior, ¿es capaz de -primero- seleccionar con acierto y luego de nutrir, de hacer crecer, de "sacar del freezer" a un seminarista? Esos superiores, pueden otra cosa que freezar? Rosmini afirma que los seminarios aparecen cuando hubo que reemplazar a los obispos por hombres doctos dado que, por diversas razones, ya no podían aquéllos encargarse de la formación de los futuros sacerdotes. Si no se sabe, no se puede. Los actuales superiores no pueden.

Psique y Eros dijo...

Yo tampoco guardo un buen recuerdo mío de esa época...
Lo que afirmo de patologías que se desarrollan no es en absoluto teoría...

Anónimo dijo...

"lefefobia monotemática recurrente"

Ja. No me digás que "vivir fuera de la realidad" es un mal que padecen exclusivamente progres y neocons. Ja. El mundo tradi y lefe está lleno de tipos que viven añorando una realidad inexistente y que hacen como si vivieran en esa realidad. Como dice un amigo por ahí: ser tradicional no es actuar como actuaron nuestros antepasados, es actuar como actuarían ellos hoy.

El sanjua

Anónimo dijo...

Me encantan los tipos que se salen de la vaina para poder pegarle a los "fieles lefebvristas". Como en el fondo seguro seguro son hiper clericales, se hacen los sotas con los racus... me los imagino dando vueltas por diversos atrios tradis viendo si consigue alguno muy pelotudo (como hay en todos lados) así le saca fotos, lo graba y se los muestra a los amigos con una sonrisa y un: ¿Viste? son re boludos, re fariseos, y además... NO SABEN DE FUTBOL!!

Que graciosos son.

El Séptimo Rey Mago

PD: Yo no se de futbol lo suficiente como para poder jugar y para mirar unos 3 partidos cada cuatro años.

PD2: Mi mundo real pasa por otros lados.

PD3: Los sesentas fueron un a década tremenda.

PD4: ¿Seré lefebvrista entonces?

PD5: El el este y el oeste, en el norte y en el sur brillará blanca y celeste la Academia Racing Club.

Anónimo dijo...

Sanjua:

- ¿Sabés qué es lo mejor que tiene San Juan?
- Mendoza cerca.

Menduca.

Anónimo dijo...

A ver si después de esta entradita se viene otra, con un título más o menos como este: "Consejos para un seminarista freezado", o "Pasos para desfreezar un seminarista".

Sirius Black.

P/D: hay los que se escaparon del freezer, por un momento de descuido del carnicero -como yo-, o los que aun duran en un dulce sueño glacial...

Anónimo dijo...

Carlista: hace ya unos cuantos años frecuento el ambiente tradicionalista, y no me parece que los muchachos tiendan a arrimarse a mujeres fuleras por una "perversión", más bien veo que como a cualquie hijo de vecino, les gustan lindas y de buen lomo.
Pero, como a todo el mundo, seguramente para ellos también se cumple la frase de Inodoro Pereira "el renegáu": "uno se deslumbra con la mujer hermosa, se maravilla con la inteligente... y se casa con la que le dá pelota".

Javier dijo...

Anónimo de las 22:10:

"A ver qué tan maduros son para leer esta noticia sin que sobrevenga un ataque de bilis...".

¿No se puede usar la hermosa palabra "cuán"?. ¿Por qué usamos el engendro spanglish "qué tan" como si fuesemos Erik Estrada en la propaganda del Reduce Fat Fast?.

Javier

Anónimo dijo...

Septimo Rey Mago:¿Ud es o se hace?
Yo no estoy atacando a los lefes, sólo dije que en todos lados se cuecen habas, hay desubicados de la realidad en todos lados, también entre los lefes. Se lo dije a alguien que los puso como ejemplo de realismo. No actue como sectario: si es lefe es realista, ¿por qué? porque es lefe. Lo del futbol lo puse como ejemplo, pero si Ud. es tan corto como para no darse cuenta, lo siento por Ud. A mí los tipos que no saben hablar de cosas cotidianas, no me gustan. Es un gusto personal. Me parecen fuera de la realidad.

Menduca: tiene Ud. razón. Mendoza es una provincia preciosa... lástima que está llena de mendocinos.

El sanjua

Anónimo dijo...

Anónimo, eso puede darse como en cualquier otro sitio y hay que bancársela, puede pasar.
Lo que no es aceptable es el apocamiento de arranque que lo lleva al cristiano a no apuntar donde preferiría. Eso no es cristiano, es idiota.
Y si no déjenselas a los judíos, como dijo uno.

El Profesor de Worms dijo...

Me sumo al pedido de Sirius. Sería muy útil e interesante un post sobre "desfreezamiento", tanto para seminaristas y ex-seminaristas como para aquellos que nunca han sido seminaristas pero pueden verse afectados de algún modo por las consecuencias de esta situación (influencia de sacerdotes neocones sobre sus hijos; familiares o amigos que estén dentro de IVE, OD, MC, LC; etc.)

El Profesor de Worms

Anónimo dijo...

Buen tema, buen tema. De todo hay entre los llamados lefes. Creo que la única gran diferencia es que tenemos acceso a la buena doctrina y a los buenos sacramentos. Los pecados son potencialmente iguales que en todos lados.

Saludos y gracias por la altura de los comentarios.

Augusto

Wanderer dijo...

Profesor de Worms: Cuando se case, aprenderá que la técnica del desfreezamiento es dejar los alimentos fuera del freezer la noche anterior.
Augusto: ¿Qué entiende usted por buena doctrina? ¿Tan seguro está que es la suya? Cuidado, los fariseos decían lo mismo.
Y en cuanto a "buenos sacramentos", ¿cuáles serían los "malos sacramentos"? ¿Existe, acaso, una gradación en los sacramentos? O quizás los lefebvristas hayan elaborado una taxonomía sacramental que desconozco y, entonces, hay sacramentos buenos (los administrados en los prioratos de la Frat); sacramentos 3/4 de buenos, los que se dan en las iglesias conservadores, sacramentos medio buenos, que dan los curas línea media, y "sacramentos malos", los que administran los progres.

Anónimo dijo...

Professor of Gusanos:

Hay algún desfreezado???
Qué lindo especimen sería para diseccionar! Sería un interesantísimo eslabón en la escala evolutiva eclesial.

Ayer escuchaba la defensa de una tesis de psicología donde se hablaba sobre la "conformación de las estructuras de la personalidad patológica" y la influencia de los padres, en especial en la más tierna edad (entre otras yerbas que desconozco).

Una de las hipótesis planteadas era algo como que el "sujeto" tendía a dos respuestas fundamentales en la constitución de su personalidad: o asumía plenamente las estructuras psicopatológicas heredadas del núcleo familiar o tomaba una postura diametralmente opuesta respecto a las mismas. Ambos extremos eventualmente devenían en "trastornos de la personalidad".
Entre estos polos debía de darse una respuesta "niveladora" para un desarrollo psíquico equilibrado.

Hagamos un ejercisio mental y le pido que cambiemos "familia" por "instituto" o lo que sea.

Tal vez nos pasemos el resto de nuestras vidas buscando esa respuesta "niveladora".

Aquel que esté libre de barroquismos que arroje el primer comentario.

In Domino adviniente!

Su alumno.
Psycho-Dummy.

Anónimo dijo...

Mi respetado Wanderer: Comete Vd. un olvido imperdonable al omitir en su taxonomía de los sacramentos una calidad intermedia entre los sacramentos Frat y los conservadores, que son los sacramentos Ecclesia Dei (a la que se pueden asimilar los administrados por curas tradis por libre en situación canónica regular) ¿Es que en la Argentina no tienen Vds. de eso?

Y yo no me la tomo a broma. Pese a la eficacia ex ópere operato (de la que supongo que nadie duda), la distinción tiene sentido. Todos sabemos la diferencia que hay entre un bueno y un mal confesor.

Juancho dijo...

Wanderer: "buen sacramento", "mal sacramento".

Que tema grosso.

Siempre me impresionó lo de los lefes, que tienen los "buenos sacramentos".

Me hizo preguntar si mi vida cristiana no estaría menoscabada por no tener acceso a esos "buenos sacramentos".

El rito "defectuoso" (según la reforma del CV II) hace al sacramento malo o ineficaz?

Esto sí que es un tema.

Juancho.
Juancho.

Anónimo dijo...

Wanderer luego de leer su interesante y comentarios, sólo me animo a opinar que la analogía mas adecuada al fenómeno expuesto no sería la del "frezeer" sino la del "tupper"...

saludos atte.


pd: después de escribir esto caí en la cuenta de que algunas reuniones clericales no pasan de ser una reuniones de "tuppers"... interprételo como más le guste.

Anónimo dijo...

Iba a responder pero como sinceramente creo que se lo van a tomar para la chacota, mejor no respondo.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

Wanderer,
Sería de sumo provecho que usted dedicara un post al tema de los "buenos" y "malos" sacramentos. Creo que sería una excelente catequesis para muchos, sino todos.

Aaron David Cohen Schulz

Anónimo dijo...

PEDRO HISPANO: ¿En vez de "freezer" no se podría decir "congelador" y "congelado". ¿Y en vez de "traumado" decir "traumatizado"?
Por lo demás creo que el coronel da en la diana: "Desconozco las causas pero me parece que el panorama es más amplio que sólo el seminario" A mi siempre me ha impresionado que con la tan severa formación clerical clásica luego en la práctica los individuos se pudieran diversificar hasta el extremo de que un jesuita pudiera ser astrónomo, otro misionero popular y otro pasarse la vida enseñando gramática en un colegio. O aquellos frailes de formación incluso más que severa que en circunstancias extremas se convertían en capellanes militares y eran capaces de devolver el coraje a un ejército retirándose en desbandada. Como San Juan Capistrano o el Venerable Marco de Aviano. ¿No habremos llegado a esta situación por abandono de los patrones formativos tradicionales? En caso de respuesta afirmativa estaríamos simplemente ante una de tantas consecuencias de la autodemolición. Pienso...

Anónimo dijo...

Wanderer, de veras, andamos necesitando de su pluma virtual para el tema de los Sacramentos y la repostería anarquica. Si las órdenes anglicanas son inválidas por intención y forma, ¿Cuántas ordenaciones son válidas en la Argentina? ¿Y en el mundo? ¿Cuántos linajes episcopales murieron en grupos de laicos o sacerdotes que se visten de violeta en Roma?

No es un tema menor. Basta asistir a una Misa Bizantina o Tridentina, para luego comparara TODO de una Novus Ordo. ¿Es lo mismo? ¿El Sacerdote quiere hacer lo mismo? ¿Hace lo mismo?

Quizá lo quiera la Providencia para evitar sacrilegios, quizá soy un hereje cismático. Se aceptan sugerencias.

Bogdan Mininsky

Anónimo dijo...

Amigo Mininsky: Mientras esperamos ese post del Wanderer que dilucidará la cuestión de los sacramentos buenos y malos, le anticipo dos noticias: una buena y una mala.

La buena es que, aunque los ministros no tengan la Fe Católica en lo que se refiere a los sacramentos, éstos se confeccionan y administran válidamente con tal que tengan la intención de «hacer lo que hace la Iglesia». Así, un sacerdote consagra aunque no crea en la Presencia Real, y perdona los pecados aunque no crea en el pecado, y un obispo confiere el Orden sacerdotal aunque no crean en la diferencia esencial entre el sacerdocio ordenado y el común. Recuerde Vd. los numerosos milagros eucarísticos (hostias sangrantes, etc.) en los que el mayor sorprendido ha sido un oficiante sin Fe.

La mala noticia es que por lo tanto son verdaderos sacrilegios las profanaciones de esos sacramentos que Vd. con razón se teme tan frecuentes. Hay mucho que reparar.

Anónimo dijo...

Buenisimo el articulo y es asi tal cual, estuve 10 años en una congregacion y cuando salí, por infinidad de maltratos, me choque con una muralla inmensa de realidad, que en ese entonces, me parecio crueldad e inhumanidad.

Otto