lunes, 27 de febrero de 2012

¿Verdad combativa?


Hace algunos días leí una homilía vintage de un venerable sacerdote y maestro argentino que me causó un chirrido. En ella se habla con tonos de arenga acerca de que la verdad es, por naturaleza, combativa y que, necesariamente, está en una continua oposición al error.
Cuando siendo más joven, o adolescente, la había leído o escuchado –ya no me acuerdo-, quedé impactado y con ganas de cortar cabezas protestantes y marxistas. Los años, y el trasiego del mundo quizás, me indican que ese no es el camino. Y me vino a la memoria entonces la brevísima carta que Dionisio Areopagita -el tan venerado y citado maestro de Santo Tomás- le escribe al padre Sosípatro (PG 3, 1078). En ella lo reta porque parece que el curita no paraba de polemizar con los paganos intentando mostrarles el error en el que estaban y la verdad de la fe cristiana. Dionisio es claro: debe terminar con esa costumbre de imponerse a los otros en nombre de la verdad.
¿Es que el Areopagita era progre y pensaba que la caridad va primero y que es mejor no pelearse por amor a la paz? No. Ese no es su argumento. Lo que él explica es que la disputa no necesariamente implica que el otro pueda encontrar la verdad. Es decir, mientras gastamos energías en mostrarle al otro su error, las perdemos para hacer lo que debemos hacer por naturaleza: mostrar la verdad y no el error. Y muchas veces no se logrará más que el efecto contrario, puesto que la refutación del error del otro puede provocar en él una actitud refractaria a la verdad, a la que considerará una imposición externa y no el resultado de un encuentro personal.
Y va aún más lejos. Dice: «si algo no es rojo, tampoco es necesariamente blanco, y si alguien no es caballo tampoco es forzosamente hombre». Es decir, aun cuando yo sea capaz de mostrar el error del otro, eso no significa que yo esté en la verdad, que es justamente lo que importa. En opinión de Dionisio, la cosa no funciona así.
La conclusión del Areopagita es que a lo que está llamado el cristiano no es imponer la verdad a través de la disputa, sino ser reflejo de la Verdad, “iluminarla” a los demás, trasmitiéndole esa luz que él mismo ha recibido. Casi diría, es una actitud pasiva, como la del sol y de la luna, que se limitan a estar allí e iluminar. No se transmite la verdad mostrando el error; se la transmite iluminándola.
La verdad no necesita ser impuesta. Se impone ella sola. En todo caso, necesita hombres que la reflejen.

24 comentarios:

El Eremita dijo...

Interesante entrada. Como en casi todo, es necesario un justo medio... hoy por hoy, al menos en occidente, la apologética es una práctica casi inseparable de la evangelización; abundan en el pensamiento "promedio" errores de todo tipo que son piedra de tropiezo para que las personas abracen la verdad... por ejemplo, la teoría del "Jesús mítico".

Pero si estoy plenamente de acuerdo en que la comunicación de la Verdad evangélica es aquello a lo que debería aspirar primariamente todo cristiano (como dice la frase comunmente atribuída a San Francisco, usando palabras si es necesario) y que la apologética debe tomar un lugar subordinado a esta.

Anónimo dijo...

Me lo dijeron una vez en el confesionario: "a la verdad hay que hacerla querible, no se impone a palos. El que siembra vientos cosecha tempestades, aunque tenga razón".

Anónimo dijo...

Wanderer, el post es el espiritu y el Concilio Vaticano II, donde no hay abdicacion de la verdad catolica.

Lo que Ud. hacia de joven es el tradicionalismo -en la vertiente lefebvrista o taimado-lefebrista-.

No le busquen vueltas, es asi. Su post versa sobre una cuestion pastoral.

Anónimo dijo...

Agrego, es importante la pastoral en la Iglesia.

Savonarola dijo...

Totalmente de acuerdo con el aeropagita...

Saludos desde tierras cristeras
El Facha Martinsky

Contemplata dijo...

Varias cosas:
- Mejor que “iluminar”, es “dejarse iluminar” por la verdad, en tanto la verdad “se impone por sí misma”. Pero entonces, no tiene sentido la propuesta de “iluminarla para otros”. Habría que repensar cómo decir esto (me imagino a dónde va) y, de paso, lo del sol y la luna…
- Más importante me parece la distinción entre el “deber” o el rol del intelectual (o del filósofo o del como quiera llamárselo) en cuanto tal, y el deber ‘político’ –en el ‘buen’ sentido del término- del hombre adulto de promover la justicia en la comunidad en la que participa. Si no se empieza distinguiendo esto se producen falsas alternativas de quietismo/militancia. Como se puede observar, el deber del intelectual es particular, en cambio el de promover la justicia es de todos…
- Tampoco es lo mismo “combatir el error” (que presupone la “buena voluntad” del que se equivoca) que “combatir la mentira”. H. Arend se ocupó del papel de la mentira en la política contemporánea, su utilización para sostener el poder, etc. Esa mentira produce males reales en las sociedades, no libros. De ahí que no sea posible soslayar el desarmarla y combatirla.
- Además, el mismo Komar enseñaba que la tarea de Croce en Italia como –en otra escala- la de César Pico en Argentina, de limpiar la producción intelectual de “chantas” tenía un lugar en la cultura. Debatir los errores no es un problema de militancia sino un ejercicio de racionalidad y una parte necesaria aunque no suficiente del mejor conocimiento de la realidad. Es un servicio a la verdad. La configuración de la respuesta en la cuestión escolástica se termina con las respuestas parciales a las objeciones, por ejemplo.
- Sí creo que frente a los activismos de distinto signo, es bueno recordar lo que el mismo Komar también enseñaba: que la verdad no es débil, que somos nosotros los que necesitamos de ella. Pero, como no estamos solos en la necesidad de verdad, debemos transmitir lo contemplado. La verdad es un Bien Común; ni la alcanzamos solos ni “se aguanta ella solita” en nosotros.
- Por último: si exagera su posición, le cabe la autodemolición del argumento escéptico, porque sus post consisten en “demoler” errores, ¿no?

Dark Henry dijo...

"[se] debe terminar con esa costumbre de imponerse a los otros en nombre de la verdad."

Esta es solo una cara de la moneda. La otra se podría describir como "esa costumbre de los enemigos del Logos de imponerse a nosotros en nombre de la mentira."

Lo que me lleva a la última frase:

"La verdad no necesita ser impuesta. Se impone ella sola. En todo caso, necesita hombres que la reflejen"

Claro, se impone sola, aunque a veces puede llevar cierto tiempo y algo de daño colateral... como los 70 años que duró la revolución bolchevique en la URSS y los 100 millones de muertos que el Gulag se cobró...
O los 7 siglos durante los cuales las huestes musulmanes se asentaron en Iberia...
O los 200+ años que duró, uuuupa, quiero decir que dura, la Revolución Francesa y se sigue cobrando unas cuantas víctimas tambien hoy en día!
Lo quiero mucho a Dionisio, pero más los quiero a Isabel y Fernando. Cuantos errores se hubieran evitado y vidas salvado si los Borbones y los Romanov hubiesen encontrado a tiempo a su Generalísimo Franco...

Octavio Nicolás dijo...

Contemplata, y qué tiene que ver Komar en todo esto? O acaso usted lo cita como autoridad? En todo caso, lamento que no le haya enseñado la bolilla titulada "Analogía".

CUAC! dijo...

"Octavio Nicolás"
parece que a Ud. le enseñaron "lo mismo"
Pero analogía parece que no...

Anónimo dijo...

Muy bueno el post. Entiendo la idea central: el cristianismo debe ser incorporado y vivido más que racionalizado. El error se combate a la luz de la verdad, pero el mundo no deja ningún margen, ninguna grieta a la verdad. Por eso muchas veces el cristiano asume la posición que recomienda Pascal: es preciso tener un pensamiento de reserva y juzgar todo según él, hablando, sin embargo, como el pueblo.
saludos

Anónimo dijo...

Wanderer,

Dionisio, en la epístola, indica que no importa el combate dialéctico contra los que no hablan verdad, sino que lo que interesa es "hablar en favor de la Verdad" Más palabras más que palabras menos.

Creo que el tema pastoral modernoso queda medio lejos de la forma mentis del seudo Dionisio.

El Séptimo Rey Mago

Psique y Eros dijo...

Anónimo, no es un post pastoral, es un post metafísico, en la comunicación nos constituimos, e indagar en los modos de comunicar y cómo esto sea posible no es una cuestión menor. Interesante el apofatismo del Pseudo Dionisio, que no es sólo teológico, sino también práctico... muy interesante.

Benign_o dijo...

En mi humilde parecer, todo depende la situacion.

En algunos casos en mejor el hacer que el decir, es mostrar con nuestros actos el valor y poder de la verdad.

En otros casos es mejor la confrontación, apologetica a veces y hasta armada en otras.

Es tan valida, en pos de la verdad, la humilde monja de clausura que reza y ayuda a los pobres, como el teologo que defiende la doctrina en un debate o como el cruzado que lucho en los muros de Jerusalem.

Todo depende del interlocutor, la situación y el lenguaje que se utilize para discutir.

Saludos

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer: Es evidente que la verdad sin la caridad se transforma en odiosa.
También me parece que, en muchos, la lucha se ha sobredimensionado, transformando el medio en fin. Esto constituye un obstáculo para la caridad.
Agrego (y podría ser motivo de un post suyo) que el aceleramiento con la idea de lucha muchas veces(mal) excita el espíritu. Este estado espiritual se aleja mucho de la caridad.
El caballero (soldado cristianizado) casi como único paradigma del laico cristiano ha unilateralizado la búsqueda de la perfección. Un oficinista que tiene como modelo mental a un soldado no está ubicado.
Cuyano tranquilizador

Anónimo dijo...

Wanderer, me gustó el post. Da para mucho. Sólo quería hacer un aporte desde esta perspectiva: es sintomático que los que se autoproclaman católicos defensores de la verdad - y siempre con duras críticas a los que no ejercen una militancia política - cuando las papas queman se quedan calladitos o, con gran astucia, quedan bien con Dios y con el diablo. Y sí, no les queda otra si quieren ser políticamente correctos, si quieren aspirar a algún tipo de cargo público o si quieren mantenerse si ya lo tienen. En Mendoza hay varios casos de políticos católicos (¿?) que cuando hubo que jugársela se hicieron los sota. Tienen doble cara, a los que se tragan el cuentito les dicen que irán de frente, pero en los hechos se van al mazo (para continuar con las metáforas de los naipes). Por supuesto que hay que ser prudentes en nuestro actuar, pero éstos políticos baratos se pasan.
Por eso, si bien no me gusta mucho el estilo de los católicos cortadores de cabezas lo prefiero al de los lobos con piel de cordero.
Saludos

Anónimo dijo...

Comparto pero matizando con la lectura de Contra Gentiles, I, 1.

Anónimo dijo...

Mira la Estrella, tu que buscas la verdad y la paz; dirige tu mirada a María y ella te enseñará a Jesús, luz de los hombre y de todos los pueblos.

San Bernardo

Anónimo dijo...

“dejen que los católicos piensen, nosotros usamos sus ideas”
Si los intelectuales relacionados con la política piensan así, se esta muy lejos de disputar por la verdad, pues en la búsqueda de la verdad se necesita que ambos busquen la verdad por la verdad misma. En realidad, uno escucha y el otro aprende. El teórico explica y el político aprende o debería. Ya da bastante tedio explicar algo en proposiciones generales como para ponerse además a explicar cómo la teoría es de orden distinto a la practica, o la diferencia entre particular y concreto en cuanto a las objeciones.
saludos

Anónimo dijo...

Estará aquí la respuesta?
http://www.youtube.com/watch?v=vINwQVfuPMs

Anónimo dijo...

Anónimo de 23:15

Gracias por el link... Impactantes las imágenes de la FSSPX en Kenia: ningún drama con la "inculturación"...

Anónimo dijo...

Im-pre-sio-nan-te, lo de la SSPX, no solo en Kenia.
En Kenia han elevado en vez de nivelar para abajo. Eso es para los que creíamos que el lefebvrismo era elitista.
No sé qué espero para hacerme lefe.
En realidad lo sé. Es que me queda como a cinco kilómetros.

Tito.

Anónimo dijo...

Impressionante y envidiable los lefes ...Como hacen ....

Yo soy de una Iglesia que padece y combate .....

Anónimo dijo...

Fácil, les dice que se van a ir al infierno.
Para occidente eso no significa nada.
Para ellos sí...


Y yo no estoy de acuerdo ni con unos ni con otros.
Pero quién me preguntó...

jorge calderon dijo...

¿ como es que San Pablo increpa a San Pedro y le muestra el error? pienso que los errores hay que señalarlos, y como es lo de la corrección fraterna, también Nuestro Señor dice que a los tibios lo vomitará de su boca