sábado, 5 de mayo de 2012

El Nacionalismo católico y la represión ilegal de los "neocon"...


Un análisis sobre el tema de Xavier de Bouillon:


El Nacionalismo católico se pronunció contra los crímenes de la Triple A y grupos semejantes, al igual que contra la metodología del Proceso, mediante el magisterio de sus principales referentes. Ellos además hicieron lo que pudieron, aunque en general de manera privada, para no plegarse al "coro de las izquierdas". De todos modos es difícil juzgar esas acciones ("podrían haber hecho más", "no fue suficiente", etc), porque desconocemos todas las circunstancias conforme a las cuales decidieron actuar del modo en que lo hicieron. Lo que otros nacionalistas -católicos o no - hayan hecho a título personal, corre por su cuenta. En lo que hace al discurso sobre el "ser nacional" que usaban Videla y los militares del Proceso, no era por entonces exclusivo del nacionalismo. Se referían a él desde el peronismo hasta cierta izquierda nacional, pasando por sectores conservadores y tradicionalistas. Cada uno, con matices distintos. Pero para que se vea lo confuso del momento - es tarea de un buen historiador ubicarse en el contexto de tiempo y lugar - menciono el ejemplo del "Colorado" Abelardo Ramos, que apoyó a Isabel Perón contra los grupos terroristas mientras Héctor Sandler, de UDELPA (el partido de Aramburu y él mismo amigo del ex- presidente) terminó aliado a los Montoneros. De modo que cargarle el "sanbenito" de la responsabilidad por los crímenes del Proceso (o de los Montoneros) al Nacionalismo católico parece bastante injusto. Yo personalmente critiqué el "militarismo lugoniano" nacionalista, en un opúsculo de 1994, recordando un conocido texto de Castellani sobre la Revolución del 43 y no me retracto de lo que allí dije. También me referí a la excesiva influencia maurrasiana y falangista, en detrimento de mejores aportes que se podrían haber incorporado del tradicionalismo carlista. Pero al margen de esto, la metodología criminal empleada por el Proceso tiene otro origen: fue en parte sugerida por asesores norteamericanos y franceses (lo que algunos, con cierta imprecisión, llaman "Doctrina de la Seguridad Nacional"), además de una decisión personal de la Junta Militar de no adecuar el orden jurídico positivo a una situación de guerra (es decir, crear tribunales militares ad hoc y aplicar las penas correspondientes, dando la información necesaria a las familias de las víctimas una vez superado el tiempo necesario para mantener en secreto las detenciones de los subversivos). En cuanto a la influencia de los teóricos franceses de la guerra contrarrevolucionaria, no se recibió ni se promocionó en el nacionalismo católico sin el lógico "beneficio de inventario" impuesto por la moral cristiana. Haciendo un breve inventario de lo que dijeron o escribieron los referentes principales del Nacionalismo católico en aquellos años, menciono (citando de memoria), lo siguiente:

1) Juicios privados del Profesor Genta a principios de la década del 70 contra quienes aconsejaban formar bandas parapoliciales y asesinar de modo clandestino a los terroristas. Hay al menos 2 pruebas testimoniales de esos juicios,  uno hecho en Tucumán y el otro en Buenos Aires. La condena era tajante y sin concesiones a lo que hicieron la Triple A y grupos similares. En el mismo sentido, aunque no perteneciera ya al Nacionalismo católico sino al "peronismo de derecha", se proncunció Disandro con ocasión del asesinato de Silvio Frondizi. Lo mismo hay que afirmar de Carlos A. Sacheri. Y si la memoria no me falla, también la revista "Cabildo" condenó el modo en que fueron muertos Silvio Frondizi y Rodolfo Ortega Peña
2) El opúsculo de Ezcurra, escrito a pedido de Monseñor Tortolo (como dice el original escrito a máquina, una de cuyas copias poseo en mi archivo) es un interesante análisis de cómo enfrentar al enemigo en una guerra no convencional, teniendo en cuenta las enseñanzas tradicionales de los moralistas católicos acerca de la guerra justa. El opúsculo llegó a mis manos a principios de los años 90 y alguien dijo en este blog que el mismo circulaba en los cuarteles, lo cual es verosímil. Recién hace pocos años fue editado como libro, con prólogo de Antonio Caponnetto. El propio Ezcurra intercedió por un desaparecido, ex integrante de Tacuara, Manuel el "Bicho" García. Había tenido una breve y parcial desviación hacia la izquierda a fines de los 60 y principios de los 70, pero en 1975 militaba en la derecha peronista apoyando a Isabel Perón. Lo "chuparon" por error después del golpe militar y lo mataron en el Uruguay. El pedido de Ezcurra no tuvo éxito.
3) Mons. Tortolo, que le pidió ese estudio a Ezcurra para asesoramiento del Episcopado, intercedió por una desaparecida y por ser quién era Tortolo, los militares la dejaron en libertad. Algunos meses después esa mujer fue partícipe de un operativo terrorista,  en el cual murió. Los militares le dijeron a Mons.Tortolo: "A Ud. lo respetamos mucho, pero por favor no interceda más por nadie". Eso "ató las manos" de Tortolo, que no supo cómo hacer a partir de ese momento para ayudar a los familiares de los desaparecidos. De todos modos y como cuenta Héctor H. Hernández en su biografía de Sacheri, antes o después de este desgraciado episodio, empezó a llevar un fichero con las denuncias que le iban llegando acerca de personas "desaparecidas".
4) La Revista "Verbo" publicó un pequeño artículo acerca de cómo combatir al terrorismo marxista en el año 1975. El artículo es claro y no deja lugar a dudas acerca de que "el fin no justifica los medios". Verbitsky, del mismo modo que hace con otros textos, lo ha descontextualizado y presentado como parte de la influencia directa del Nacionalismo en la represión ilegal. Me refiero a los libros que escribió sobre "Historia política de la Iglesia en la Argentina". Libros llenos de calumnias, generalizaciones indebidas, juicios temararios, injurias y un largo etcétera...
5) El libro de Marcial Castro Castillo, el más completo sobre el tema, y fundado todo en Santo Tomás de Aquino, Francisco de Vitoria y Pío XII. Sólo con ese pequeño manual, la metodología criminal del Proceso y de las bandas parapoliciales está totalmente condenada. El escrito circuló primero escrito a máquina - año 1975 aproximadamente - en unidades militares, promocionado por los discípulos que el Profesor Genta tenía en la Fuerza Aérea. Luego fue publicado como libro en 1979. Ezcurra hizo una recensión elogiosa en "Mikael" y lo mismo se realizó en "Cabildo"
6) Francisco "Pancho" Bosch, que sin dejar de ser a su manera nacionalista y católico, comenzó a militar en el peronismo en los años 70, escribió contra la represión ilegal en su libro "Indexación o Soberanía", publicado en pleno gobierno militar. También se realizó una recensión elogiosa del mismo en "Cabildo". "Pancho" Bosch intentó evitar el golpe de estado, en una propuesta que le hizo a Corvalán Nanclares, con quien colaboraban Francisco Javier Vocos y Carlos Sanz, pero sin resultados positivos. Es sabido también que al hacerse cargo del Decanato de la Facultad de Derecho, durante la intervención "Ottalagano", exigió que desaparecieran de la Facultad las bandas parapoliciales
7) El Doctor Bernardino Montejano dictó una conferencia pública en Mendoza, si no recuerdo mal en el año 1979, en la cual se refirió en términos muy duros a la inmoralidad con que el Proceso había encarado la Guerra contra la Subversión. Tengo fotocopia de la misma, publicada en "Verbo - Speiro". Por aquellos años Sábato todavía elogiaba a Videla y al Proceso...
8) Seineldín, que apoyó a Numa Laplane en la convicción de que lo que se venía era un "golpe liberal" y se opuso a lo sucedido el 24 de marzo de 1976, logró ir reuniendo en torno suyo a militares que querían combatir a la guerrilla, pero no estaban dispuestos a hacerlo de un modo contrario a la moral cristiana. El hecho está relatado en un breve párrafo del libro "Línea de fuego" escrito por Héctor Simeoni y Eduardo Allegri.
9) Es muy conocida la intercesión del P. Castellani en favor de Haroldo Conti, desde la famosa cena con Videla hasta la visita al lugar en el cual estaba prisionero el escritor (ocasión en que le administró los últimos sacramentos). La anécdota está relatada de modo completo en el libro "Nacionalistas" de Luis Fernando Beraza
10) En las postrimerías del Proceso y con posterioridad al mismo, escribieron artículos en "Cabildo", contrarios a los crímenes del Proceso (aunque en defensa de los que combatieron de modo limpio al terrorismo, marxista) Tucídides, Antonio Caponnetto y Edmundo Gelonch Vilariño, entre otros. En la biografía de Sacheri, realizan juicios análogos Enrique Díaz Araujo, Aníbal D`Ángelo Rodríguez y nuevamente el "Bocha" Montejano. D`Ángelo Rodríguez no duda en calificar al gobierno militar como "barbarie", del mismo modo en que Patricio Maguire, desde su revista "Informaciones sobre Masonería y otras sociedades secretas", habló - a propósito del tema de los "desaparecidos" - de "tiranía liberal".
Esto es sólo un pequeño inventario sobre la relación Nacionalismo católico- represión ilegal y cada uno juzgará si es poco o mucho lo que se realizó. Pero entiendo que culpar a esta corriente por la metodología criminal que eligió el Proceso es, por lo menos, un reduccionismo. Que Videla, Suárez Mason, Massera, etc. se refirieran a los "valores occidentales y cristianos" está más en la lógica del ya formado por entonces "neconservadorismo norteamericano", que en los principios del Nacionalismo católico. Eran "neocon", con todo lo que eso implica para los que conocen las implicancias políticas y religiosas del neologismo...Díaz Araujo, en su libro "De golpe en golpe" explica cómo el Proceso fue el más liberal de los gobiernos militares y en el que la participación de nacionalistas en puestos relevantes, fue nula

Xavier de Bouillon

Como dueño del blog, aprovecho para poner aquí mismo algunos comentarios al texto de Xavier.
1) Resulta muy esclarecedor, y comparto totalmente su juicio acerca de la influencia negativa del maurrasianismo en el nacionalismo católico argentino. Hace pocos días, en este mismo blog, Nicanor Paredes hablaba de “San Maurras de Francia”…. Otro sería el cantar si la influencia hubiera provenido del tradicionalismo español o carlismo.
Sin embargo, la defensa que Xavier hace del nacionalismo en la época del proceso me parece que deja bastante mal parados a algunos de los actores que menciona, principalmente a los clérigos.
2) Dice que lo que se hizo, se hizo de “manera privada, para no plegarse al "coro de las izquierdas"”. Es decir, para que no ser confundidos con los zurdos, hablaron despacito, casi en secreto. No me parece que esto sea una excusa, ni que tampoco sea un gesto muy caballerezco.
3) El opúsculo escrito por Ezcurra, a pedido de Tortolo para asesoramiento de la Conferencia Episcopal, circuló en fotocopias por los cuarteles y recién fue publicado como libro hace pocos años. ¿Por qué no se publicó y difundió cuando podría haber sido efectivo? ¿No había plata para hacerlo? Eso es lo que aducía hace algunos días el Soldado Muerto. En cambio, sí había plata para seguir publicando los documentos insulsos de la CEA y repartirlos en todo el país; para publicar Mikael, Verbo, Cabildo y otros muchos textos. ¿No será más bien que no había interés en que circulara ese escrito?
4) A Tortolo le ataron las manos cuando la muchacha que soltaron a pedido suyo volvió a participar en un atentado terrorista. Es notable lo fácil que se ataban, y se atan, las manos de los obispos argentinos. Y partir de ese momento, según dice Xavier, la tarea a la que se dedicó presidente de la CEA para salvar a los futuros desparecidos, era llevar un fichero con las denuncias que recibía. Bastante poco, me parece…. ¿no? No era cuestión de ser un Hesayne o De Nevares, pero algo más se podría haber hecho.
Concede que las circunstancias en las que se dio toda esta situación eran muy difíciles y nosotros no las conocemos, por lo que los juicios que hagamos serán relativos, pero los hechos objetivos, como los que narra Xavier, sí son pasibles de un juicio negativo. 

33 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Me parece que juega un poco la lógica de " no hacerle el juego a (la izquierda o la derecha". Del mismo modo que los progres se bancan las tropelias de este gobierno bajo ese slogan, en el Proceso los derechosos no querian "hacerle el juego a la zurda". Es la enfermedad del faccionalismo, típica de pueblos con baja juridicidaf.

Anónimo dijo...

Hay un dato más que es bueno resaltar en honor de los que no transaron en cuestiones de moral cristiana: me contó hace poco un amigo que en una conferencia por aquellos años Pancho Bosch se quejó públicamente del método videlista, motivo por el cual no lo dejaron participar en el cierre de dichas charlas. Los únicos dos que lo bancaron fueron Federico Mihura y Anibal D'Angelo.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Estimado Caminante:
Pues parece que ahora, que el vitando nacionalismo católico ha salido absuelto de culpa y cargo, le toca el turno a los curas. ¡A por ellos! Tal cuando la ronda termine, encontraremos a los verdaderos culpables.
De todos modos quería únicamente hacerle una pequeña reflexión. He seguido con muchísimo interés estas últimas entradas y sobre todo su consiguiente correspondencia; al pasar, se han dejado caer dos o tres críticas contra Charles Maurras:
«Hace pocos días, en este mismo blog, Nicanor Paredes hablaba de “San Maurras de Francia”…. Otro sería el cantar si la influencia hubiera provenido del tradicionalismo español o carlismo.», afirma Ud. mismo.
Esto mismo lo he escuchado muchas veces de boca de nuestros envidiosos medio hermanos de la TFP, y creo que merecería probarse; por lo que tiene de hipótesis y por todo cuanto omite como hecho histórico.
Me gustaría, pues, que desarrollara este interesante punto y nos explicara quién y de qué manera hubiese sido mejor influencia que el monárquico Maurras en algunos escritores nacionalistas argentinos. Sin olvidar el hecho, del cual doy fe personalmente, que tanto Maeztu, Donoso Cortés como Vázquez de Mella hacían parte substancial de la biblioteca del joven nacionalista allá por los '40. Espero que lo considerará un buen asunto para alguna próxima entrada, que espero con mucho gusto.
Julio
PD: Ando muy cerca de los 80, de modo que si piensa complacerme, le ruego que sea pronto. Ya comprenderá Usted.

Anónimo dijo...

Ahora, digo yo: ¿entonces el nacionalismo qué tenía que ver con la "represión ilegal"?
El único que parece de plastiloza ante los argumentos es Ludovicus, que en su odio contra el nacionalismo tira frases como las que mandó a las 19:10, algo así como "tá güeno, no tenían nada que ver, pero ... ¡como les hubiera gustado!"
Marcelo

Wanderer dijo...

Julio, ya hemos ido por los curas hace varios años en este blog, así que no se alarme.
En cuanto a lo que pide, no sabía que era esa también la crítica de los TFP. El que largó la pelota fue Xavier, y debería responder.
Yo algo, muy poco, podría decir de Maurras y, a mi entender, algunas de sus propuestas fueron perjudiciales para el nacionalismo argentino. Le menciono una: "Politique d'abord". Y con ella vino la "Formación para la acción, en la acción" de los '80 y la versión contemporánea ya completamente degrada de "Sancho Gobernador. Cristina Presidenta".
Sobre el tradicionalismo español, hay varios lectores del blog que pueden escribir mucho, y muy bien, porque lo conocen.

Anónimo dijo...

Ludovicus:
No existen pueblos de "baja juridicidad". Existen pueblos que son bien o mal educados por las formas políticas que tengan, sea que las adopten libremente, sea que simplemente las soporten.
La "baja juridicidad" es causada más bien por los malos gobernantes antes que por los pueblos, que entodo caso, tienen en esa práctica el único remedio contra una tiranía persistente y cruel. Si la ley es mala, y de hecho puede haber leyes malas, a las que el Gran Tomás llama "usurpación" de la autoridad legal lisa y llana, no debe obedecérselas.
Cuando los pueblos no tiene otro remedio que apartarse del camino de la ley para su salvaguarda, no puede culpárselos por hacer de esa práctica una costumbre que, en todo caso, es síntoma de buena salud política y moral básica, pues es discernimiento intuitivo de lo bueno, lo malo y lo inútil. Ya se sabe que la anarquía y la tiranía suelen ir juntas.
Discrepo con Ud. en esto; el pueblo argentino hace lo que puede con lo que le dejan, que no es mucho.

El Mago Melchor

Anónimo dijo...

Miren como está dejando el país este gobierno y traten de sacarlos ustedes por las buenas, estos enquistados en el poder que avasallan con total impunidad, traten de sacarlos con la ley en la mano y después hablamos. Los que condenan a Videla no son mejores que él. Salgan de la ingenuidad.

Anónimo dijo...

Don Julio, estoy de acuerdo con usted. Tampoco yo entiendo cuál es la crítica que se le hace al nacionalismo argentino en orden a que tomó más de (san) Maurras que del carlismo.
Vamos a ver: el carlismo es la más perfecta de las doctrinas políticas. Abreva en el tomismo mejor entendido y, para decirlo de algún modo (en esto nos influye Gambra), es eminentemente cordial. Es de lazos y raíces.
Lo de Marras no. El, agnóstico y comteano, abogó por la monarquía y la Iglesia sencillamente porque era constatable que aquello era lo mejor para Francia. El agnosticismo no le había tapado el sentido común. Pero, su visión política era un “desde fuera”, la del carlismo fue y es encarnada.
Pero el tema es tan finito, que lo mejor del catolicismo francés adhirió a la Acción Francesa.
La monarquía era para Maurras “tradicional, antiparlamentaria, hereditaria y descentralizada”, para el carlismo “tradicional, foral, representativa y social”.
Al despelote se le suma que los españoles que llevaron a España las ideas de Maurras no bregaban por la dinastía legítima.
En “teoría” se puede afirmar: lo de Mella es perfecto, lo de Maurras es lúcido.
Pero la política se hace en los hechos siguiendo los principios si se puede. Así nomás.
Ahora bien: desde el punto de vista práctico-nacionalista-argentino, ¿qué podían interesar estas diferencias? Obviamente, nada. Y esto es comprensible desde que la dura realidad es que aquí rey, según parece, nunca más; y sí podía tomarse de Maurras otras enseñanzas, sean o no purísimas a través de grandes maestros que las traían (como Alberto Falcionelli y Julio Irazusta y posteriomente, entre otros, Calderón Bouchet).
Y no es por nada que entre las sobremesas más divertidas con correligionarios está la de “¿Maurras sí o no?”, porque no hay “no” rotundos. No puede haberlos.
¿Qué me importa a mí que Maurras defienda lo que defendió porque le pareció de sentido común o porque se lo mandaba su alma católica, si aplicado a los hechos (y solo ahí está la acción política) sería lo mismo?
Cuando Gambra nos habla de lazos (no solo en libros de teoría política), hace carlismo y del mejor. Y coincido.
Cuando Maurras nos dice “El hombre es un heredero. El mendigo que devora su pan negro en un rincón se beneficia con la obra de veinte siglos que le precedieron: aristócrata sentado sobre el horno de sus abuelos”, y nos pide que le cortemos la cabeza a quien quiera derribar el horno y que hay que tener mucho cuidado con el judío cuando tiene la posibilidad de comprar hornos; también coincido.
En fin, esta es una de mis herejías. Soy más calderoniano que carlista.
En síntesis:
- ¿Se le puede reprochar al nacionalismo argentino que haya tomado más cosas de Maurras que del carlismo?
- No, porque estas diferencia no eran atendibles para aquella realidad argentina.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Melchor, denomino "pueblos de baja juridicidad", desde un punto de vista muy tecnico y iusfilosófico, a aquellos que no pueden resolver el problema de la caca de los perros en la vereda, gestionar una asamblea de consorcio o iniciar una sublevación cuando te confiacan tus fondos previsionales. Respecto de los malos gobernantes, si los hemos tenido durante decadas, habrá que atenerse al viejo aforismo argentino, tambien expresión de la baja juridicidad, "por algo será".

Anónimo dijo...

¡Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos!

La frase aplicó para la cruzada albigense y para la Argentina de los '70 no.

¿Por qué?

El facha Martinsky dijo...

Para el anónimo de arriba:

Tampoco aplicó para la cruzada albiguense... tenga más sentido común en el momento de argumentar, que por ideas como la suya es que los progres, y con mucha razón, nos dice lo que nos dicen...

Anónimo dijo...

Acá un breve pero lúcido análisis de Gilson sobre Maurras y la Acción francesa, extraído de El filósofo y la teología, ed. Guadarrama, Madrid, 1962, p.77-79.

No había relación alguna, en absoluto, entre la filosofía del P. Laberthonniere y las posiciones sociales o políticas de Sillón, pero sus adversarios eran frecuentemente los mismos, y tenían en común dos caracteres: todos se proclamaban “tomistas” y, en lo política al lado de Carlos Maurras. A primera vista, no se descubre razón alguna de esta inesperada alianza. La Acción Francesa tenía por jefe a un ateo que se llamaba a sí mismo tal; nada asombroso, pues estamos llenos de ateos a nuestro alrededor. La Acción Francesa confesaba que utilizaba a la Iglesia para sus fines políticos, y tampoco esto era nuevo; desde Augusto Comte y su Llamada a los conservadores se sabía que un positivismo ateo puede buscarse aliados políticos en el lado de los católicos. Comte había ido más lejos, ofreciendo su alianza al General de los Jesuitas. Sólo que, en 1856, los jesuitas no habían respondido a aquella movilización general, mientras que, entre 1900 y 1910, Carlos Maurras consiguió reclutar tropas entre los jesuitas, los dominicos y, quizá, más aun, entre los benedictinos.
Nuestros nietos tendrán más libertad de espíritu que nosotros y, de cualquier manera, dispondrán de una perspectiva que a nosotros nos falta para juzgar estos acontecimientos. Nada más interesante para los espíritus preocupados por la teratología doctrinal que desmezclar las razones secretas de esta alianza. Políticamente, la cosa tiene explicaciones. Los franceses son naturalmente fanáticos; los fanáticos de derecha producen los de izquierda, y siempre están dispuestos a perseguirse unos a otros en nombre de algún principio sagrado; sólo que esta vez los católicos habían sido los primeros perseguidos. Hay que admitir que la espantosa política del combismo nada hacía para reconciliar las Órdenes religiosas con la República, pero no se trata de eso. La cuestión verdaderamente interesante es saber por qué un maestro en teología que pertenecía a la Orden de Santo Domingo, intérprete altamente cualificado de la teología tomista, y que gozaba en la Iglesia de una autoridad doctrinal indiscutible, se creía entonces obligado en conciencia a sostener que la noción del “mejor régimen político” sostenida por C. Maurras era precisamente la misma que había enseñado Santo Tomás en su tratado sobre El gobierno de los príncipes. Pues basta abrir la Suma Teológica con sentido común para saber que esto no es cierto. Este teólogo estaba muy lejos de ser el único en el error. No faltaban seglares de gran inteligencia y talento que no encontraban dificultad alguna en aliarse abiertamente con el nuevo partido del orden. El corazón del problema sería saber cómo, por qué secretos conductos, la filosofía tomista les parecía suministrar una justificación teológica a la doctrina política de Maurras. El interés que ellos tenían en decirlo es visible. Santo Tomás es el doctor común de la Iglesia; demostrar que su doctrina política era ya la de Carlos Maurras venía a probar que el pensamiento católico de Maurras era el mismo que el de la Iglesia, y de ahí todos los católicos franceses estarían obligados en conciencia a aprobar la política monárquica de la Acción Francesa. ¡Qué magnífica tajada en perspectiva! Estaría bien saber exactamente qué variedad particular de “tomismo” debe haber sido aquella para sentir tales afinidades electivas con un positivismo que, como el de Comte, se interesaba vivamente por Roma, pero no por Jerusalén.

Anónimo dijo...

Nueva información:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-193425-2012-05-06.html

No confío en el perro. La nota puede ser auténtica.

Anónimo dijo...

Hay una (entre tantas otras) explicación que Gilson olvida al no entender porqué los católicos seguían a Maurras y era que el mismo Pío X lo admiraba profundamente.

Anónimo dijo...

Que Maurras haya dicho "primero la política" y que esto lo repita Cristina no quiere decir que sea lo mismo la política del uno y la otra. En principio, ese principio es sano.

Anónimo dijo...

Xavier de Bouillon dice:

1) Agradezco a Wanderer la gentileza de haber publicado esta nota sobre el nacionalismo y la represión ilegal

2) La mayoría de sus apreciaciones son de orden prudencial. Él se permite realizar juicios negativos y yo no. Creo que el acto prudencial es personal, cada uno sabe las circunstancias por las que pasó, los elementos que había en juego, la necesidad de evitar actos intrínsecamente malos, las reglas del voluntario indirecto y demás aspectos que influyen en las decisiones que día a día tomamos. Yo no puedo estar en la cabeza y en el corazón de Ezcurra, Mons. Tortolo o Bonamín para juzgar si hicieron o no lo suficiente. Es como la discusión con los judios acerca de Pío XII y el nazismo. In dubio, pro reo, que para el caso y sobre todo en el de Ezcurra, Tortolo y demás me lleva a presumir su buena fe.

3) El Nacionalismo católico argentino, del que dije y no me retracto, que tenía una excesiva influencia de Maurras o del falangismo de José Antonio, no recibió empero esas influencias sin filtarlas a las luz de la doctrina católica. Eso está claro en Alberto Ezcurra Medrano (Nacionalismo y catolicismo), Julio Meinvielle (Concepción católica de la política), Castellani y su original interpretación del "politique d`abord" (Las ideas de mi Tío el Cura), etc. A esta altura de la investigación histórica acerca del Nacionalismo, teniendo en cuenta los libros de adversarios como de partidarios del mismo, el tema está bastante claro. Irazusta o Ernesto Palacio, que sí eran maurrasianos, no son precisamente representantes del nacionalismo "católico". Ezcurra Medrano, en cambio, se unió en 1928 al grupo de "La Nueva República", " a pesar" de la influencia de Maurras. Lo explica de modo muy claro en sus "Memorias" (inéditas). Recomiendo volver a leer mi escrito sobre "Nacionalismo y Tradicionalismo en Alberto Ezcurra Medrano", que publiqué en el blog de "Carlismo argentino", donde están esas citas del autor de "Las otras tablas de sangre".

4) El libro de la TFP lo leí en su totalidad y lo tengo todo subrayado, con notas al margen. Volcar eso ahora en un análisis crítico sería un trabajo que no puedo realizar y el libro lo leí porque es contextual, también, a la biografía de Ezcurra. Entre otras cosas, porque el entonces Jefe de Tacuara había tenido una disputa con los de "Cruzada" a propósito del tema de la propiedad privada, debate en el que la "letra" de lo que dice Ezcurra no es la más ortodoxa, pero el espíritu sí. Su escrito está en la web y pueden leerlo. Se llama "Cristianismo y Orden Burgués". El libro de la TFP, que tenía algunas intuiciones acertadas, se desluce por las generalizaciones, las simplificaciones, el tradicionalismo de corto alcance y una buena cantidad de injusticias que dice sobre Castellani, Meinvielle o Genta. De todos modos, el peligro de "hipostasiar" la Nación, que yo escuché de un gran amigo tradicionalistas - no tefepista - es cierto y lo recogí en mi "El Nacionalismo, ¿una opción autoritaria?" (Rosario, 1994), con citas de Félix A. Lamas, que venían al caso y estaban tomadas de su "Ensayo sobre el Orden Social"

Sigue...

Anónimo dijo...

Continúa Xavier de Bouillon

5) Lo escrito sobre la relación entre nacionalismo católico y represión ilegal no implica negar que en algunos casos o se minimizó la metodología criminal utilizada por el Proceso o se dio la impresión de que no era un tema relevante, precisamente por procurar encauzarlo a través de la vía privada y no por la denuncia pública. Pero para hacer un juicio acabado, habría que leer las colecciones enteras de Cabildo, Mikael y Verbo (por mencionar las publicaciones en que los nacionalistas católicos se expresaban de modo más claro) para ver qué decía cada uno. No era el mismo juicio el que tenían Ricardo Curutchet, Antonio o Mario Caponnetto, Alvaro Riva, Alberto Ezcurra Uriburu o Luis María Bandieri, por citar sólo algunos nombres. Complica todo el que - al calor de la política alfonsinista - se abrieran las páginas o se hiceran recensiones en "Cabildo" y "Gladius" de escritos de Camps, Osiris Villegas o Díaz Bessone, que o bien partían del principio "el fin justifica los medios" (contra la línea editorial de esas revistas) o bien presentaban la represión como si hubiera sido algo inmaculado, en un autismo (real o simulado) que bordea la mentira o el engaño. Pero eso, que se explica por el contexto político post-1983 y por la buena fe de un Curutchet o del "Camello" Breide Obeid, no alcanza para imputar al Nacionalismo católico una responsabilidad en los crímenes del Proceso que no tiene.

6) Si no se han leído los escritos o las palabras de Genta, Ezcurra, Pancho Bosch, Sacheri, Castro Castillo, Montejano o incluso las de Meinvielle, Castellani, el "Bebe" Goyeneche, Mario Amadeo o Marcelo Sánchez Sorondo en tiempos de la llamada "Resistencia peronista", es difícil hacerse una idea del abismo que separa la cosmovisión nacionalista sobre la guerra antisubversiva de la que tenían los Jerarcas del Proceso. Creo que recopilando todo ese material, podría contraponerse una Doctrina "católica y nacional" de la Seguridad Nacional frente a otra "maquiavélica y en el fondo - más allá de las buenas intenciones de algunos de sus difusores - antinacional"

7) Me detendré con más precisión en estos temas al escribir la biografía de Ezcurra. Que se terminará cuando Dios quiera...

Xavier de Bouillon

Anónimo dijo...

Estimado Ludovicus:
El conocido aforismo liberal "cada pueblo tiene el gobierno que se merece" es insostenible desde una concepción iusfilosófica, como Ud. sabe.
Los pueblos no deben tener los gobiernos que su mala conducta pudiera merecer -que es lo que supongo la frase insinúa para excusar a los malos gobiernos y cargar con más culpas a los pueblos- sino los gobiernos que necesiten; a imagen de Dios, que da lo que necesitamos y no (todavía) lo que nos merecemos.
Por eso San Juan Eudes le escribía al rey de Francia que un buen rey, es más valioso en orden a la virud de los pueblos que 1.000 misioneros. Algo que el propio Bonaparte descubrió un poco tarde en su imperar desenfrenado.
Un pueblo al que se le ha negado casi todo, como al nuestro, hay que amansarlo "de abajo" y no forzarlo a palos, por que la respuesta del malherido es la violencia o la indiferencia, según sus posibilidades. Se atribuye al Aquinate este texto: "el miedo es «un fundamento débil, porque los que se someten por miedo, cuando ven la ocasión de escapar impunes, se levantan contra los gobernantes con tanta mayor furia cuanto mayor ha sido la sujeción forzada, impuesta únicamente por el miedo. Y, además, el miedo exagerado arrastra a muchos a la desesperación, y la desesperación se lanza audazmente a las más atroces resoluciones» santo Tomás, De regimine principum 1,10.". Así que no es que siga la torcida interpretación de aquello que "la violencia de arriba engendra la violencia de abajo" como justificación de la guerrilla, pero que es verdad, es verdad.
Con el criterio liberal, la represión militar tuvo razón...
Y se perdió la ocasión para enseñar al pueblo una lección magnífica de caballerosidad, justicia y gran espíritu de lucha; no juzgo sobre las posibilidades de poder hacerlo, pero tampoco involucro a un pueblo que, al fin y al cabo, la veía por la ventana sin culpa alguna.
Ch. de Koninck recuerda que las virtudes sociales son "difusivas", por lo cual un buen gobierno, ¡uno por lo menos! obraría grandes milagros en la moral de la población. Eso, y perdóneme si huele una a pedantería que no quiere serla, es cosa archisabida.
Cordialmente
El Mago Melchor

Anónimo dijo...

Pío X no fue un chupacirio, como para preocuparse porque Maurras se había alejado de la fe de su cuna. Le alcanzaba con que defienda todos y cada uno de los valores sociales, morales y económicos del catolicismo (Gilson olvida esta parte, que importaba más que si el otro iba o no a misa).

Y el santo no estaba confundido, lo sabía muy bien. No por nada jamás le endilgó "tomismo" (aunque fue claramente aristotélico), sino "latinismo". Dijo que Maurras era "una bella testa latina". Eso mismo era. Un romano, heredero del Lacio, de la práctica y la prudencia políticas.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Discrepo completamente, Melchor. Un buen gobierno, en una sociedad anómica, antipolítica, "idiota", no duraría un minuto. Y esto es cosa archisabida, perdone la pedantería, desde Job (y vale la pena leer las glosas escolásticas al "Dios hace reinar al hombre hipócrita por los pecados del pueblo", ya que cita a Tom) y desde Platón cuando grafica la suerte del Justo crucificado(República, II).
Es evidente que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen o se aguantan o que resultan un proxy de sus vicios sociales.

Dark Henry dijo...

Muy interesante la conección que hace Xavier de Bouillon entre los líderes del gobierno de facto y los asi llamados "neocon" norteamericanos. Nunca habia atado asi los cabos, pero la verdad es que tiene sentido. Me parece, eso si, que los neocon de EEUU han sido captados abiertamente por el sionismo, al punto que muchos los llaman "ziocon".
Quisiera creer que Videla y Co. eran necon en terminos económicos solamente... aunque si lei que Henry Kissinger fue uno de los que hizo presión para que a los terroristas los matasen por izquierda, sin juicio, supuestamente porque hacerlo como Dios manda, habria puesto a toda la prensa internacional en contra, y Kissinger habría citado el caso de unos etarras ajusticiados por Franco como ejemplo de lo que no se debería hacer en publico. Apreciaría que Xavier de Bouillon explicase un poco más esta siniestra conección.

PERPLEJO dijo...

Mi contribución es modesta, en confronte con las exposiciones anteriores. En mi perplejidad sigo preguntándome: ¿cómo y desde donde se gestó y desarrolló la violencia política en Argentina?; ¿"Guerra Santa" para terminar entronizando en el poder económico del país al Dr. Martínez de Hoz y la mafia financiera?.

Anónimo dijo...

Videla y sus secuaces a Jose Antonio y la JONS los habrían hecho boleta.

Hijitus

Ricardo Iorio dijo...
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Gelfand dijo...

Ahí esta el anónimo de las 9:06. Lo importante es defender los valores sociales, morales y economicos. Y no ir a misa que es de chupacirios.
Naturalismo del bueno.
Giramos un poco hacía la izquierda y ya tenemos un "monto" cantando algo parecido.
Para que nos vamos a preocupar por la Jerusalem celeste si tenemos la Babel en la tierra.

Anónimo dijo...

Gelfi, no dije que es de chapacirio ir a misa. Sí lo es juzgar a un político en tanto que político por si va o no va y no por la política por la que brega.

Es como que a mi me importe si va a misa el médico que atiende a mi mujer tras cada embarazo. No tengo ni idea, y me importa un carajo a la vela (Braulio dixit).

Anónimo dijo...

Y otra cosa, Gel.
Si le entran a afanar a su casa no se ponga a rezar ni intente explicarle a los chorros que están pecando. Pégueles un palazo, o no le dejarán ni los muebles.

Está avisado.

Anónimo dijo...

Gelfand, le agradezco la observación sobre el comentario del anónimo de las 9:06. Por momentos el argumento del comentario sonaba potable, pero Ud. tiene razón, es naturalismo a ultranza. Sino, preguntémosle a los polítiqueros católicos. Ellos sí que no tienen problema en tranzar y hacer alianzas de todo orden con mundano habido y por haber.

Anónimo dijo...

Para el Anónimo de 15:05 Pío X fue un naturalista a ultranza.
También el cardenal Billot y Castellani.

El que tenga miedo que se compre un perro (mi viejo dixit).

Anónimo dijo...

Estimado Henry:

Hasta donde yo sé, Kissinger lo que dijo fue que el gobierno norteamericano estaba preocupado por las violaciones a los DD.HH en la Argentina, aunque comprendía lo difícil de la situación. Que recomendaba a los militares terminar con el tema lo más rápido que pudieran...se entiende que de modo ilegal. Yo diría que según ese relato - es el que trae Yofre en "Fuimos todos" - lo de Kissinger no gue una orden sino un consejo ante los hechos consumados. Recuerdo que Patricio Maguire le echaba la culpa de la represión ilegal a este señor, lo mismo que hacen muchos de izquierda. Pero no me constan las fuentes como para afirmarlo con seguridad...

EL PEPE dijo...

Ojo que la represión fué avalada por los nacionalistas ahora quieren despegar por que saben que fué una barbaridad; no mientan más los nacionalistas fueron cómplices de la matanza de miles de compañeros tan o más creyentes que todos los nacionalistas.Leer Peronismo y Cristianismo del Padre Carlos Mugica y ahí vemos quién está mas cerca de los pobres y los necesitados.Y sobre todo y en primer lugar más cerca de Dios.

Anónimo dijo...

Estimado El Pepe:

No calumnie. Algunos nacionalistas habrán sido cómplices de la represión ilegal. Pero los más notorios dirigentes nacionalistas se opusieron a ella, como que querían una guerra limpia, a cara descubierta con la subversión marxista. Lea mi nota al repecto y verá. En todo caso refútela con argumentos, que es lo que cuadra. Nosotros no queremos despegar ahora. Nunca nos subimos a ese vuelo y eso es todo. Nuestro avión iba cargado con bombas pesadas, pero para atacar a los bolcheviques con la ley en la mano. Antes de mentir, infórmese. No en las sombras y de modo clandestino... Al menos que Ud. de acuerdo con la guerrilla, en cuyo caso el problema es otro...Claro que hablo del nacionalismo católico, no me hago responsable de otras corrientes, sobre todo de la llamada extrema derecha peronista...Y ojo que no soy gorila y hasta paso para muchos por filoperonista...

Xavier de Bouillon

Anónimo dijo...

Tanto Verbitsky como Yofre, con las fuentes de "la Embajada" y de la CIA en la mano, no afirman que Kissinger aconsejara la represión ilegal. Sólo dijo que hicieran las cosas lo más rápido que pudieran, como tolerando la situación...Claro, luego vino Jimmy y las cosas se complicaron...Pero esa es otra historia...

Xavier de Bouillon