martes, 28 de agosto de 2012

"Masiva renuncia episcopal", la solución del viejo Bruck

Tollers me pasa un breve, y clarísimo, texto de Bruckberger que ilumina el debate sobre la Old Coke and New Coke:


"El dinero tiene menos paciencia que tú. Todo el mundo reconoce que un poco por todas partes en Occidente las iglesias, tus iglesias, los seminarios, tus seminarios, tus semilleros de jóvenes sacerdotes se vacían. Dicho de otro modo, en términos "comerciales", la clientela de tu Iglesia ha caído en tirabuzón. Los clientes no quieren saber nada, los mismos vendedores se cansan y cambian de profesión. ¡Bueno!, ante tal situación cualquier empresa cerraría el negocio y dejaría cesantes a todos los responsables, o bien los cambiaría sin titubear, haría un estudio leal del mercado, confesaría públicamente que se ha equivocado el camino y que desde ahora cuidará de dar a los clientes lo que éstos tienen derecho a esperar de esa empresa determinada. Hasta se ha visto, y no es excepcional, renunciar por propia iniciativa a todo un consejo de administración por haber llevada la empresa a la quiebra y ceder la plaza a otros más competentes, hasta incluso a liquidadores judiciales encargados de mantener un mínimo de honestidad en el arreglo de una situación deteriorada al máximo.
Que en el plano espiritual, que es el tuyo y que debiera ser el de tu Iglesia, luego de diez años de reformas desordenada y de experimentos aturdidos la situación esté deteriorada al máximo, que se haya llegado a un fiasco completo, todo el mundo lo ve porque salta a la vista. Un hombre habituado a los negocios de este mundo y preocupado por un mínimo no sólo de honestidad sino de eficacia, consideraría muy bien que toda una jerarquía nacional presentara abiertamente su dimisión; y que más alto aun que la jerarquía nacional—pues tu Iglesia es universal y ni el mal ni la bancarrota están localizados—hubiera replanteos espectaculares.
¡Pues bien!, ¡no! La actitud general de los curas y de sus jefes es la misma que ciertos abogados aconsejan a algún criminal avezado a quien tienen por cliente en un proceso difícil donde la acusación tiene todas las pruebas en la mano: "¡Sobre todo, no confiese jamás!". Aquí cito a Péguy:
"Ellos sienten, saben bien por los textos más formales, que este mundo les ha sido confiado, y viendo el estado en que está, y qué estado tendrán que devolverlo, viendo lo que han hecho del mundo que les había sido confiado, y el estado en que tendrán que entregarlo, sintiéndose, sabiéndose responsables ante Dios, del mundo, de este mundo que han perdido, sintiéndose, sabiéndose responsables del mundo ante Jesús, de ese mundo que ellos le han perdido… injustos médicos la emprenden con el enfermo; injustos abogados la emprenden con el cliente; injustos pastores la emprenden con el rebaño. Harán de todo para no confesar. Para no confesar que ha sido cometida una grave falta de mística. Y que son ellos quienes la han cometido. Que la cosa es infinitamente grave…
Esperemos que no, pero a lo mejor un día lo van a incriminar a Jesús, lo van a acusar, van a desear acusarlo…. Esperemos que no lo inculpen a Él de haber cometido, Él primero, esa falta de mística, y de haberla introducido en el corazón del cristianismo.
Un último respeto los detiene. No se sabe si los detendrá siempre."
En eso estamos.


Raymond Leopold Bruckberger, Carta abierta a Jesucristo,
Bs. As., 1974, emecé, pp. 49-52.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Es así. Sólo en la Iglesia y en el Estado pueden desplegarse tantas cataratas de mala praxis sin consecuencias para los gerentes.

Miles Dei dijo...

Resuelva De Auxiliis primero y veremos de quien es la culpa, diría un sagaz abogado. Igual la culpa está en haber dejado la cuestión abierta.

Anónimo dijo...

Esta semana la misa matutina de la UCA recibió la visita de los seminaristas por la "semana del seminario". Entonces entendí tantos posts sobre el tema en este blog.
Un día de estos le tocó dar el sermón a uno de ellos. El chico debía tener mi edad, pero su comportamiento era el de un nene con los ojos perdidos en el vacío y la boca abierta todo el tiempo. Se sorprendían al ver que muchos comulgaban de rodillas, todos ellos con la mano sin dejar de cantar.
"El reino de Dios es como una perla, como una perla finísima, y yo sé, aunque hace poco que estoy, que es una perla muy fina y muy brillante, que da mucha alegría. Y espero que muchos otros puedan entregarse de lleno a Dios para disfrutar de esta perla fina que nosotros tenemos, porque su brillo es muy hermoso y nos da mucha paz. Bueno, eso, gracias." La infantilidad de las palabras era asombrosa. No sé qué les darán de comer en su internación sanisidrense, pero les pega duro.
Los los cargos más jerárquicos del seminario no necesariamente quieren transmitirlo, pero los eventos que organizan terminan diciendo que ser sacerdote es una forma "mejor" de entregarse a Dios. Así muchos que quieren "ser buenos" o "dejarlo todo y seguirlo" se ven engañados, y terminan pensando que eso es equivalente a "recibir la ordenación sacerdotal".

Anónimo dijo...

Coincido con mi homonimo Anónimo. Por x razones tuve que ver a los seminaristas de los ultimos cursos de Villa Devoto. Me impresionó la fragilidad psicológica que traslucen. No son malos pibes, pero sí muy débiles. Cómo pueden salir a ser "padres". Estan mas en conidiciones de ser hijos tutelados por largo tiempo, sin muchas expectativas de que maduren, si no lo hicieron hasta los 25 pirulos.

Anónimo dijo...

Gregory Douthat en una entrevista del género wanderiano.

http://www.youtube.com/watch?v=7zsljbjM_4Q

El loco

Anónimo dijo...

¿Por esta razón me tengo que morfar el Curso Fundamental de la Fe Catolica preparado por el Padre Martin Weichs, que enseñan en la catedral de San Rafael?