martes, 25 de febrero de 2014

Don Gabino, prosa y poesía

(Este texto lo escribí yo, pero las ideas no son mías. Salieron en una mágica conversación, entre rodaballos y vinos gallegos, hace pocos días. Los créditos a quien le corresponden)


Luego de golpear la puerta con cierta insistencia, la mucama de don Gabino hizo pasar al profesor Worms y a Pablo Paz, pero les pidió que esperaran en el recibidor porque debía “preguntarle al señor si podía atenderlos”. Los dos se miraron extrañados. La mujer sabía que el viejo estaba siempre dispuesto a recibir a sus amigos y no era necesario conseguir su permiso para hacerlos pasar a las zonas más familiares de la casa.
Al poco rato regresó la boliviana, fiel y laboriosa como pocas, y los condujo a una sala grande que raramente veces se usaba. Estaba casi a oscuras. Sólo una lámpara alumbraba a don Gabino que estaba sentado junto a una pequeña mesa sobre la que se destacaba una botella de Laphroaig y un enorme y antiguo proyector de cine. El viejo tenía apiladas en un armario decenas de latas con películas de la primera mitad del siglo XX, en 35 mm, que se dedicaba en mirar cuando lo acorralaba la nostalgia.
- Estaba mirando algunas escenas de “Casablanca” –les dijo a sus amigos-. Siéntese y sírvanse una copita de este single malt que es de los mejores que existen.
Worms y Paz no estaban demasiado interesados en la película –era en blanco y negro, pensaron- pero la perspectiva de tomar un par de copas de Laphroaig los entusiasmó para quedarse a acompañar al viejo. Y lo mejor, era hacerlo en silencio, mientras él miraba sus vistas favoritas. Don Gabino encendió nuevamente el proyector y la pantalla mostró a Ingrid Bergman cuando le pide al pianista: “Play Sam. Play ‘As time goes by’”. Si al whiskey le sumaban la belleza de la actriz y de la canción, esa iba a ser una tarde perfecta. Sin embargo, apenas unos segundos después de reanudada la proyección y cuando Humphrey Bogart aparecía por el fondo a fin de reprender al negro, el viejo detuvo nuevamente el proyector y, en la pantalla, quedó congelado un fotograma. Al poco rato, volvió encenderlo y lo volvió a interrumpir inmediatamente, con otro fotograma, apenas diferente del anterior. Y así estuvo más de quince minutos, pasando fotograma por fotograma, en los que escasamente podía adivinarse a Bogart caminando en medio de su bar hacia el lugar del piano y, de la canción, era imposible distinguir alguna cosa.
Los dos invitados no querían interrumpir a don Gabino, pero las actitudes de éste le parecieron más bien extrañas y prolongadas. ¿Se trataría de demencia senil, o sería que el single malt se le había subido muy rápido a la cabeza?
- ¿Qué hace don Gabino? – se animó a interrumpir Pablo Paz.
- Estoy tratando de entender cómo ve la vida el hombre contemporáneo -, le respondió sin muchas ganas.
- Tiene razón –dijo el profesor Worms- y agregó citando la canción- "The fundamental things apply as time goes by".
-No me refería a eso profesor, aunque su observación es buena. Me refería a la prosa y a la poesía, como dice una amiga mía.
Paz y Worms ya no entendían nada. El viejo deliraba o estaba ebrio. Se miraron en la penumbra asustados.
- Así como lo escuchan –les dijo sonriendo mientras los miraba por primera vez desde su llegada- son cosas que estuve escuchando de un ángel.
Los dos jóvenes amigos agudizaron su mirada de consternación. Don Gabino no sólo miraba de un modo imposible las películas y decía incoherencias sino que ahora también hablaba con los ángeles. La cuestión no podía ser más grave.
- Recién dijo que era una amiga la que se lo había dicho –se animó a decir Worms, con la oculta esperanza de que el viejo reaccionara y saliera de su estado senil.
- Es que los ángeles muchas veces hablan a través de los amigos. Y les digo más, son los ángeles los que nos juntan y nos hacen amigos. ¿O ustedes creen que es casualidad que nosotros seamos amigos? En eso tenía razón Levinas y otros personalistas, aunque se quedaron cortos. El rostro y la mirada del otro impactan en el corazón del hombre, pero en el caso de la amistad, no es sólo cuestión de rostro y mirada, es cuestión de magia, o de ángeles.
- Don Gabino, deje un rato a los ángeles y cuéntenos eso de ver la vida como la ve el hombre moderno –dijo Paz, que era un poco ansioso y no podía desprenderse del todo de su formación positivista.
- Es que el hombre de hoy ve la vida en fotogramas y no como una película. Si yo dejo encendido el proyector y no lo detengo, veríamos Casablanca como una totalidad, y la entenderíamos, y aunque quizás soltáramos algún lagrimón recordando un amor perdido, gozaríamos del filme. En cambio, si la vemos fotograma por fotograma, en realidad no vemos la película y, claro, no entendemos nada. Llegaremos al final, cuando parte el avión en una noche lluviosa, y allí habrá acabado todo. Habremos pasado un largo rato mirando fotogramas inconexos para llegar al final sin haber entendido nada.
- A ver si entiendo –dijo el profesor Worms-. Usted quiere decir que el hombre moderno ve la vida en momentos estáticos y no como una totalidad y, por eso, no entiende de qué se trata.
- Así es, ve su vida como si viera los hilos sueltos y fuera incapaz de ver el tapiz entero. Hilo por hilo; fotograma por fotograma…
- Es por eso entonces que al hombre de hoy no le queda más que gozar del instante, del presente, del aquí y ahora, porque no sabe si habrá otro fotograma y qué habrá en ese próximo fotograma –dijo Paz-. ¿Qué sentido puede tener entonces cualquier perspectiva existencial? “Hoy comamos y bebamos que mañana moriremos”…
- Ha dado en la tecla, don Paz. La cuestión es la muerte, o el avión que se eleva entre la niebla de Casablanca. ¿Cómo se entiende y se acepta la muerte, la propia y la de los demás, si la vida son solamente fotogramas sueltos? Imposible. Apenas si queda un poco de incomprensión y una enorme carga de desesperación y angustia.   Y es por eso que el hombre moderno ha “editado” la película de la vida: le ha cortado los últimos fotogramas. La muerte ha sido expulsada de su mundo. Cuando se muere, se muere; y a las pocas horas ya no es más que cenizas que se amontonan en los incineratorios. No piensa en eso. Es un fotograma eliminado, obliterado, seccionado de la totalidad…
- Menos mal que tenemos la fe y las verdades que nos enseña la Iglesia-, interrumpió con alivio Worms.
- ¿Qué Iglesia le enseña eso profesor? La Iglesia, o sus ministros, ya no hablan de la muerte. ¿O usted escuchó alguna vez a la hermana Wanda referirse a esos temas en sus catequesis? ¿Y que es lo que dice el cura cuando hace un responso, si es que hace alguno de vez en cuando?: “Queridos amigos, no lloren ni si angustien. El finado está en el cielo, mucho más feliz que nosotros. Dios es bueno y seguro que lo misericordió”. Ya no existen más los ornamentos negros, ni el túmulo, ni las lágrimas, ni las misas gregorianas. A nadie le importa, ni a los católicos, cómo fue la vida que llevó el difunto; si fue piadoso o pecador. Todos nos salvamos. Vivimos en un desopilante festival de misericordiaciones. Lo terrible de la muerte, y de Dios, se eliminó con los últimos fotogramas.
- ¿No exagera un poco don Gabino? Están los del Oh pius Dei, los del Verbo Encardinado y muchos otros grupos de esos que usted llama neocones…
- Esos son los peores… Son los portadores de la religión juanpablista…
- ¿Y eso qué sería?
- Se lo grafico: la religión de las Jornadas Mundial de la Juventud. La religión que enseña que la vida cristiana es pura algarabía y jolgorio, y pasarla y sentirse bien. Que todo es color de esperanza, y arco iris, y amor y paz. La muerte tampoco allí existe.
- Y si se olvida la muerte, ¿qué sentido tiene la Redención?- dijo Worms pensativo.
- Dio en el clavo –dijo don Gabino-. El Señor nos redimió de la muerte. De la muerte del pecado, pero también de la muerte que pudre y agusana al cuerpo. Recuerden el tropario de Pascua de la liturgia bizantina: “Cristo resucitó de entre los muertos, y con su muerte destruyó a la muerte, dando vida a los que estaban en el sepulcro”. Y estos versos, en la noche pascual, los orientales la repiten cientos de veces, cantando a los gritos, el obispo, los curas y los fieles. Porque no hay religión cristiana sin muerte destruida y vencida. No hay cristianismo sin perspectiva y conciencia de la muerte.
Los tres se quedaron callados un buen rato, con cara medio tristona, mientras tomaban de a pequeños sorbos los restos del single malt.
- “We´ll always have Paris” – dijo el profesor Worms pensativo, citando nuevamente Casablanca.
- Sí, siempre tendremos París, pero al revés –respondió enigmático don Gabino. -Recuerde que esa frase la dice Rick a Ilsa, su antigua novia, antes de embarcarla en el avión que la llevará a Lisboa junto a Laszlo, su marido. Él, en cambio, sabe que será apresado por los nazis en Casablanca, y sabe también que ya nunca más verá a Ilsa. “Pero siempre tendrán París”; siempre tendrán la memoria de los días pasados en esa ciudad, donde se conocieron y conocieron también la felicidad, y allí, en ese recuerdo, podrán reunirse. Nosotros, los cristianos, también tenemos un recuerdo, que más que recuerdo es añoranza, pero añoranza  del futuro. Nosotros siempre tendremos el futuro.
Y agregó don Gabino con solemnidad:
- “Creen que añoran el pasado, pero en realidad su añoranza tiene que ver con el futuro”.
- ¿Y eso también se lo dijo un ángel?-, le preguntó Paz sonriendo.
- Eso lo dijo Newman, pero a mí me lo dijo un ángel.

Don Gabino volvió a encender el proyector y ya no lo detuvo hasta que el avión se perdió en medio de la bruma marroquí.

46 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece injusta la apreciación sobre JPII. No se si en algún momento habrá habido una exageración que se traslució en las jornadas de la juventud. Puede ser, no lo niego. Pero creo un tipo que sufrió lo que sufrió a lo largo de su vida, la guerra, el dominio soviético, la desaparición de su familia cuando todavía era muy joven, y que además le metieron dos tiros y padeció una enfermedad neurodegenerativa durante muchos años, ese tiene algo para decirnos acerca del sufrimiento y su lugar en la vida cristiana. JPII escribió mucho sobre el dolor y su valor salvífico en la vida del cristiano.

Aquí siempre se critican los gestos de Bergoglio como, muchas veces, más nocivos que la literalidad de sus palabras. También hay que reconocer que el "gesto" de un Papa enfermo, sufriente como lo fue JPII también enseña mucho sobre la Cruz que hay que abrazar.

En fin, si quiero ver en JPII a un salame que pensaba que ser cristiano es cantar canciones boludas y agarranos de las manos, entonces me estoy inventando a un JPII a medida para mis críticas. Creo que fue mucho más que eso.

Saludos, el atónito.

Anónimo dijo...

Legolas también añoraba el mar, y nunca lo había visto.

Wanderer dijo...

Estimado Atónito, yo no hablo en el post de Juan Pablo II sino del "juanpablismo" que son cosas distintas, como distinto es Orígenes del originenismo y Perón del peronismo.
En la mayoría de los casos, los "ismos" son tensión hasta el extremo que los seguidores hacen de las ideas o gestos de un maestro.
No podrá negar que el papa polaco inauguró un nuevo estilo en la Iglesia, que calificaría como histriónico. Su seguidores neocones lo exageraron y distorsionaron. A eso me refería yo.

Anónimo dijo...

Al que alentó el batifondo progre-zurdo en la Iglesia lo van a hacer Santo.

Qué saben de la Iglesia Ortodoxa?





Pablo VI más cerca de la beatificación: los teólogos aprueban un milagro

Lunes 24 Feb 2014 | 17:54 pm
Ciudad del Vaticano (AICA): Los peritos teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobaron por unanimidad un milagro atribuido a la intercesión de Giovanni Battista Montini, papa Pablo VI. Ahora la curación, ya juzgada “inexplicable” por la consulta médica guiada por el profesor Patrizio Polisca, deberá ser examinada por los cardenales y obispos del dicasterio, antes de la aprobación final del papa Francisco. Se trata de la curación de un niño aún no nacido, que tuvo lugar en los primeros años de los ’90 en California, Estados Unidos.
Los peritos teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobaron por unanimidad un milagro atribuido a la intercesión de Giovanni Battista Montini, papa Pablo VI.


http://www.aica.org/10756-pablo-vi-mas-cerca-de-la-beatificacion-los-teologos-aprueban.html

Anónimo dijo...

El hombre contemporáneo miro de a momentos, sin pasado ni futuro, como en fotos...

Sí y no.

Efectivamente, no tiene pasado, ni futuro luego de esta vida.

Pero si mira su futuro terreno. Y lo mira tanto o más que su presente. Porque el burgués, en primer lugar, lo caracteriza el miedo. El burgués tiene miedo. No miedo de terminar en el infierno, no. Tiene miedo al pasar económico fundamentalmente, pero también a envejecer, a que su pareja lo deje, a que el psiquiatra le dé el alta y tenga que buscar otro, a no llegar para la novela de la tarde y a que el traje de baño no le entre y va llegando el verano.
Miedo, miedo y miedo. Particularmente a no tener dinero que asegure un pasar hasta que muera de viejo.
Y es así porque el hombre anterior a esta tercer etapa de la civilización (de toda civilización) abandonó los símbolos. Fundamentalmente los religiosos, pero todos en general.
No entiende qué significa lo que sucede en el Altar, ni puede leer una poesía que valga algo, ni lo creado le sirve de antesala de un necesario Creador.
Cuando ya no queda nada de eso, aun queda lo que se cuenta y se pesa, lo que se puede tocar.
Y el dinero de ser algo, pasa a ser todo.
Y teme no tenerlo, más que a todo.

Wanderer dijo...

Anónimo de las 7:30 hs. Excelente comentario! Totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Y cuando la plata ya no es problema, y se tienen 76 como Jane Fonda, se sabe que va a morir, pero tiende a hacerse una con las ballenas y las mariposas

http://www.dailymail.co.uk/tvshowbiz/article-2566899/Jane-Fonda-76-reveals-stop-crying-comes-terms-mortality.html

Vladimir

Anónimo dijo...

Tal vez buena parte de la creciente angustia moderna sea por la encrucijada que supone por un lado vivir como si nada fuese eterno y siendo conscientes que algún día morirán y por otro sin disfrutar del presente por el temor al futuro. Es una lucha sin cuartel con fracaso preanunciado. Y una usina de odios, rencillas, envidia y egoísmo.

Pobre gente.
Y tan pagados de sí mismos que lucen por fuera.
Si apenas logran disfrutar de sus hijos (pocos hijos, que tienen miedo), que ya están pensando en que deben lograr hacerlos bilingües para garantizarles un salario futuro...

¿Y la Escritura dice algo de esto?
Habría que ver cómo se entiende lo de "ser como niños" para poder salvarse.
El calculador es lo contrario.
El niño se fía en sus padres.
El adulto debería fiarse en la Providencia. No lo hace, teme y se procura esa seguridad que no busca rezando.
A Dios rogando y con el mazo dando. No hablo de imprudencias angelistas que también las hay.
Simplemente de recordar que Dios es Padre y que estamos de paso. La visión total de don Gabino.

Anónimo dijo...

No está mal recordar las palabras de un provinciano quizá no tan aficionado al british style como Don Gabino, pero ciertamente con más alcance de vista........

"Las aflicciones y tribulaciones que a veces sufrimos nos sirven de advertencia y corrección. La sagrada Escritura, en efecto, no nos promete paz, seguridad y tranquilidad, sino que el Evangelio nos anuncia aflicciones, tribulaciones y pruebas; pero el que permanezca firme hasta el fin se salvará. ¿Qué ha tenido nunca de bueno esta vida, ya desde el primer hombre, desde que éste se hizo merecedor de la muerte, desde que recibió la maldición, maldición de la que nos ha liberado Cristo el Señor?

No hay que murmurar, pues, hermanos como murmuraron algunos -son palabras del Apóstol- y perecieron mordidos por las serpientes. Los mismos sufrimientos que soportamos nosotros tuvieron que soportarlos también nuestros padres; en esto no hay diferencia. Y, con todo, la gente murmura de su tiempo, como si hubieran sido mejores los tiempos de nuestros padres. Y si pudieran retornar al tiempo de sus padres, murmurarían igualmente. El tiempo pasado lo juzgamos mejor, sencillamente porque no es el nuestro.

Si ya has sido liberado de la maldición, si ya has creído en el Hijo de Dios, si ya has sido instruido en las sagradas Escrituras, me sorprende que tengas por bueno el tiempo en que vivió Adán. Y tus padres cargaron también con el castigo merecido por Adán. Sabemos que a Adán se le dijo: Con sudor de tu frente comerás el pan y trabajarás la tierra de la que fuiste sacado; brotará para ti cardos y espinas. Esto es lo que mereció, esto recibió, esto consiguió por el justo juicio de Dios. ¿Por qué piensas, pues, que los tiempos pasados fueron mejores que los tuyos? Desde el primer Adán hasta el de hoy, fatiga y sudor, cardos y espinas. ¿Acaso ha caído sobre nosotros el diluvio? ¿O aquellos tiempos difíciles de hambre y de guerras, de los cuales se escribió precisamente para que no murmuremos del tiempo presente contra Dios?

¡Cuáles fueron aquellos tiempos! ¿No es verdad que todos, al leer sobre ellos, nos horrorizamos? Por esto, más que murmurar de nuestro tiempo, lo que debemos hacer es congratularnos de él."

De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón Caillau-Saint-Yves 2, 92: PLS 2, 441-552)

marcos dijo...

Anonimo de 07:30 ,comparto absolutamente su comentario.

Respecto de Paulo VI ,buscar en Google al Padre Luigi Villa y leer todo lo que investigo, da PA-NI- CO ¡¡¡¡

saludos

criollo y andaluz

Juan Teófano dijo...

"Creen que añoran el pasado, pero en realidad su añoranza tiene que ver con el futuro.”

Cuando ya estábamos viendo una reedición de "Paradise Lost" y esperábamos un "Paradise Regained" llega la oportuna cita de Newman.

Wanderer dijo...

RESPUESTA AL ANÓNIMO DE LAS 9:05 hs.:
Es conveniente recordar también a otro provinciano que tampoco tenía british style pero que era judío y que un día dijo: " «Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?" (Lc. 12, 54-57).
Yo no puedo abdicar de mi inteligencia, y usted tampoco. Y pretender que todos los tiempos fueron igualmente malos es insensatez.
Claro que, como bien dice San Agustín, siempre hubieron y habrán tribulaciones. Pero en nuestro mundo las tribulaciones se han acelerado o, si usted quiere, profundizado. No es que -al menos por ahora- nos estén degollando como a los primeros cristianos cuya sangre hacía germinar más cristianos aún. La sutiliza de la persecución actual es que cada vez quedan menos cristianos, incluso en las iglesias, en los conventos y en las curias. Y no porque los degüellen, sino porque se los comen.

Anónimo dijo...

Wanderer, lo que Jesús pedía era que juzgaran sus obras para ver en el al Mesías. Es decir, que juzgaran cosas bastante particulares y acotadas (la curación de fulano; ¿Eso puede hacerlo un simple hombre; es obra de Dios?).

Ahora, cuando juzgamos todo un tiempo o un gran proceso histórico, que no es imposible, hay que tener mucho cuidado. No tenemos el suficiente campo de visión, ni espacial, ni temporal. Y corremos el grave riesgo -nos amenaza a todos, es casi una tendencia de nuestra inteligencia- de tomar la parte por el todo. Y empezar a mistificar (edades o lugares de oro), síndrome extendidísimo entre los "tradis".

Y lo que hace libre es la Verdad, no el mito.

Lo que está mal, señalémoslo y recemos y luchemos por corregirlo. Pero cuidémonos del mito/macaneo, porque ya está demasiado extendido, y no lo venceremos con el macaneo opuesto, si no con la verdad.

Aclaro por las dudas: no lo acuso de macanear directamente, pero el discurso de para alimentar friki-tradis.

Y como dice Agustín, a no quejarse. Don Gabino, en vez de sentarse a ver películas del año de la escarapela, en la oscuridad, dándole al pico, debería ponerse a rezar por todos los que dejan de hacerlo; o a organizar con sus viejos amigos un corito de barrio aunque sea, con viejos latines, para oponerse en lo posible a tanta mediocridad; o a dar un curso sobre escritores clásicos. O simplemente a pasear por el parque en día soleado.

Lo de la habitación a oscuras es sintomático. A no quejarse.......lo dijo Agustín, y también San Pablo (1 Tes. 5,16-18)

Wanderer dijo...

Anónimo, creo en muchas cosas estamos de acuerdo y en otras no.
No es mi culpa que, a partir de lo escribo, se den manija los frikie-tradis y comiencen con sus apariciones y profecías.
Tenga presente, sin embargo, que yo no juzgo "todo un tiempo o un gran proceso histórico"; juzgo el momento presente, el aquí y ahora, lo que veo.
En cuanto a mitificar tiempos pasados, es cuestión de que se ponga a leer las entradas antiguas del blog y verá como hemos desmitificado sistemáticamente a los siglos constantinianos, a la Edad Media y al Barroco, por ejemplo. No me endilgue esa cuestión.
Pero si se trata de mitificar, cuídese usted también de andar buscándoles la quinta pata a la sota: la habitación en penumbras de don Gabino se debe, simplemente, a que estaba viendo una película, y para ver películas se necesita estar a oscuras.
Y si usted no entiende de literatura, y pretende que un personaje de ficción haga todo lo que un cristiano debe hacer, mejor no lea a Tolkien, a Lewis y tampoco a Blancanieves y los siete enanitos. Se ve que de las fairy tales está usted bastante lejos.
Finalmente, si Casablanca le parece una película del año de la escarapela y no vale la pena verla, le aconsejo que mire "Rambo" y, si le parece vieja, vea toda la serie de "Rápido y furioso". Le va a venir bien para alimentar su sed de activismo.

Anónimo dijo...

Se recomienda leer el último de Sandro Magister, más relacionado con los anteriores artículos de este blog que con éste.
Aparentemente se confirman las peores sospechas de los blogueros más suspicaces.

Los dos Sínodos, el verdadero y el de los medios de comunicación.

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350726?sp=y


Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:

Me emocionó con su interpretación de "Casablanca". ¿Qué gran película! Y sí, Ingrid Bergman...Pero la muerte, es cierto, ¿quién nos habla hoy de ella? Con todo, debo decir que cuando estuve en el Opus Dei (casi 17 años) me hablaron de la muerte infinidad de veces, casi siempre a propósito de los novísimos. Sin tremendismos decimonónicos ni euforias progresistas. Con sobriedad y esperanza cristianas. Lo mismo creo que hay que decir de Juan Pablo II. No por casualidad, al refutar la moral de situación en "Veritatis Spledor", termina con un capítulo acerca del martirio. Ciertos gestos son opinables, pero el contexto global de su Pontificado y de su vida, creo que merecen un juicio más ponderado. De todos modos, es acertada su definición de "juanpablismo". Sólo que poco tiene que ver con Juan Pablo II. Ah, y ahora me acuerdo que al Gordo Chesterton le caían bien los polacos...

Xavier de Bouillon

Anónimo dijo...

He leído a Tolkien, Lewis y los demás. Su suposición de que no lo he hecho es tan significativa como la habitación a oscuras de Don Gabino. En el fondo, usted se ve como el último Numenoreano ilustrado en su Torre de la Sol rodeado de orcos ignorantes. Eso pensaba Denethor.....y desesperó.

En la literatura uno vierte lo que ve, por eso Tolkien escribió lo que escribió y Sartre escribió lo que escribió.

En Tolkien, las descripciones de Mordor son muy escasas al lado de las descripciones del resto de la bella Tierra Media. Lo mismo en Lewis. El mal está, siempre está. Pero Frodo y Sam no se quejan, no se amargan, si lo hicieran, estarían perdidos. No son idiotas claro, sonriendo como si estuviesen en feria, pero saben que el mal, con su terrible poder, no deja de ser un anillo, no cubre todo el mundo. Claro que Frodo al final pensó eso: " Ya no me queda nada, Sam: ni el sabor de la comida, ni la frescura del agua, ni el susurro del viento, ni el recuerdo de los árboles, la hierba y las flores, ni la imagen de la luna y las estrellas. Estoy desnudo en la oscuridad, Sam, y entre mis ojos y la rueda de fuego no queda ningún velo. Hasta con los ojos abiertos empiezo a verlo ahora, mientras todo lo demás se desvanece."

Mi lista de "activismo" empieza con "rezar" y acaba con "dar un paseo en el parque".

Que la rueda de fuego no le impida verlo. Y que no le impida ver que no son Gollum, soy Sam.

Wanderer dijo...

Estimado Anónimo, definitivamente, estamos más de acuerdo que en desacuerdo sobre los temas esenciales.
El problema es que la discusión no es Tolkien, ni si usted es Gollum o Sam, y yo Denethor, Pippin o Merry.
La discusión comenzó a raíz de mi personaje de ficción a quien he denominado "don Gabino", y a través del cual expreso algunas opiniones que pueden estar bien, más o menos, o completamente erradas.
No puede usted entonces argumentar, con afirmaciones pseudofreudinas, si el personaje es así o asá, o si debiera hacer esto o aquello. El personaje es lo que es porque yo lo cree así.
Es como si usted quisiera imponerle a la Rowling cómo debería comportarse Harry Potter, a Andersen, que explicitara el juicio moral de los niños que se comían la casa construida de dulces, y a Sanmartín Fenollera, que dejara en claro que las opiniones de Lulú son pura desesperación.
Y me olvidaba. Si alguna vez va a Madrid y le aconsejan que visite a una gran casona a la que llaman El Prado, no lo haga. Está llena de dibujos del año de la escarapela.

Walter E. Kurtz dijo...

"Y lo que hace libre es la Verdad, no el mito."

¿Ah, sí?

¿Y si le digo que las Sagradas Escrituras son un mito?

Creo que el Anónimo, al menos con su comentario, representa muy bien "la prosa" o, mejor, la anti-poesía.

Anónimo dijo...

Así es Kurtz. Al Anónimo le vendría bien releer el diálogo entre Tolkien y Lewis en el Addison Walk, y de paso, a la Srta. Prim.

Anónimo dijo...

Hay un error en el anónimo.
No se necesita ir más allá de lo concreto para pensar los tiempos históricos sin caer en mitos.
No es difícil ver qué decae de la Alta Edad Media a la Baja, de allí al Renacimiento, a las monarquías absolutas que perdieron contra las finanzas, a la Revolución Francesa, el republicanismo (que son usureros entre bambalinas), las dos Grandes Guerras, y hasta hoy.

Son mojones que permiten conocer la generalidad de lo sucedido en los espíritus desde aquel momento hasta ahora.
No se pretende negar el libre albedrío ni la gracia de Dios, que puede sacar un Pío de Pietrelcina cuando Él quiere. Ni tan siquiera es negar que hoy nosotros, sin ser el P. Pío, nos podemos salvar.
Pero también es absurdo negar la situación variable por épocas del mundo y la Iglesia, y de qué modo influye en las almas. Porque influye. No todo es libre albedrío; hay hábitat, diría Taine.

¡Si lo habrá, que la "apostasía silenciosa" es resultado de un proceso histórico que metido en las almas "innova" en materia de apostasías!
Hoy no tiene fe quien no va a misa, ni quien va...
La moralina, el escrúpulo o la superstición no son la Fe.

Anónimo dijo...

Pero si mira su futuro terreno. Y lo mira tanto o más que su presente. Porque el burgués, en primer lugar, lo caracteriza el miedo. El burgués tiene miedo. No miedo de terminar en el infierno, no. Tiene miedo al pasar económico fundamentalmente, pero también a envejecer

Habría que ver. No lo veo tan así. Habría que decir que el hombre moderno está sumido en la inmanecia. Pero, a mi modo de ver, el hombre moderno no es burgués, es proletario. La proletarización es uno de los grandes males del mundo actual, que mata la trascendencia porque el hombre no tiene tiempo para el ocio. Tanto el padre como la madre de familia deben estar inmersos en el trabajo para llegar a fin de mes. Se les hace dificil confiar en la Providencia cuando apenas les alcanza para un alquiler. La casa propia es un sueño, un lujo que pocas familias actuales pueden darse.

Iván

Semirefutador de leyendas dijo...

Don Gualter: el anónimo especifica más adelante que hay que cuidarse del "mito/macaneo", y aunque estoy de acuerdo con usted, también coincido con que ese mitomacaneo está demasiado extendido. No juzguemos tan rápido.
del resto no digo nada. Buena imagen la de Wanderer.

Anónimo dijo...

Sin embargo, Iván, sigue siendo miedo. Porque el rico teme dejar de serlo, el clase media pasar a la pobreza y el pobre teme el día a día.

El hombre más infeliz que conozco, tiene varios millones y no hace otra cosa que pensar en su empresa, en el sindicato y en la AFIP. Desde más abajo nadie lo podría creer, pero tiembla de miedo.

Y, por supuesto, no es un juicio contra nadie. Si ambos padres necesitan trabajar todo el día sin tiempo para el ocio o la educación de los pocos hijos que pueden tener, será que es una economía evidentemente diabólica, pero no necesariamente hace culpables a sus víctimas.

Sobre lo de burgués o proletario, es más semántico que otra cosa. Se dice burgués de diferentes supuestos. En términos generales, del hombre de hoy.

Anónimo dijo...

No hay diferencia esencial entre el burgués y el proletario. Marx lo vio claro.

La diferencia es de accidentes: cantidad de dinero, lugar donde vive, círculos que frecuenta, grado de cultura y buenas maneras, etc. Los accidentes no cambian la esencia.

Obviamente es probable que uno pueda sentarse a una mesa con burgués y hablar de varios temas... y puede también que no, que no pueda ni estar sentado al notar que el burgués es, en uno o varios aspectos, un cerdo. No podrá hablar de su alma, no podrá ser su amigo, etc. Con el proletario tampoco, y es cierto que hay proletarios que por su alma y formación no son tales, sino aristócratas.

Cuando se dice a alguien proletario o burgués es a partir de un juicio donde predomina el aspecto económico o social, y hay varios que no merecen la ignominia de ser encuadrados en esos grupos. La diferencia esencial es entre plebeyos y aristócratas.

Anónimo dijo...


Estimado coronel, si las Escrituras son un mito no relatan hechos históricos, no tienen asiento en la historia. Dios no ha actuado. No hubo encarnación ni redención. Solo es un mensaje intemporal que hay que "desmitoligizar" para poner al día su intemporal enseñanza. Y la Parusía está al mismo nivel que el retorno del Balder germánico.

Sobre que no es difícl ver que decayó desde la Edad Media al Renacimiento, etc. Lo difícil es hacer un juicio global (un tiempo vs. otro). Por poner un ejemplo, todos los curas que produjeron los desmanes del post concilio, celebraban la "Misa Tradicional" (que lo libra a uno de cometer todo pecado según los lefes......exagero claro) hasta 5 minutos antes de empezar el despiole. Entonces, comparando tiempos ¿Hubo decaimiento o la cosa venía podrida de antes? ¿Desde cuándo exactamente? ¿Qué juzgo peor, el cadáver momificado o el cadáver pudriéndose? ¿Por qué?

No se trata de negar el mal, se trata de no amargarse por él.

Quizá Francisco no esté tan errado cuando predica que no haya caras de "pepinillos en vinagre" (el "estén siempre alegres" de San Pablo)o cuando no se pronuncia por vez enésima contra el aborto o la homosexualidad. Por siglos y siglos solo Israel vivió preservado de cometer sacrificios humanos (incluídos niños) a los ídolos, y Dios no tuvo ningún apuro por extender eso al resto del mundo, hasta que Cristo abrió la Revelación al mundo entero, pero sus palabras fuero "anuncien el Evangelio", no "hagan una campaña antigay".

La Iglesia crece en Asia, retrocede en occidente. Quizá porque allá anuncien el Evangelio y acá sueñan con edades de oro (sueñan los tradis en sus reductos, sueñan los progres en ruidosas concentraciones), sueñan con el dominio del mundo.......como soñaban los fariseos.

El ucaboy dijo...

Para ser aristócrata hacen falta dos requisitos: ser de los mejores y ejercer poder. En casi toda la Argentina no hay aristocracia, porque los mejores no son quienes ejercen el poder.
Podríamos hablar de masa y minoría, o de nobleza y plebeyismo.

Anónimo dijo...

Como podemos estar perdiendo con estos tipos? En USA las universidades católicas son el lugar donde surgen vocaciones http://youtu.be/onKSNLNhlUY?t=10m30s

Wanderer dijo...

Anónimo, PROSA y POESÍA. De eso trata.
Siga usted escribiendo en prosa.

Anónimo dijo...

Otro lío semántico, que el Anónimo habla de "mito" y el Coronel de "mythos".
El Coronel se da cuenta, pero lo deja ahí, no se lo explica, y el otro se vuelve loco.

Disandro.

Wanderer dijo...

¿Hace falta explicarlo en este blog? Llevamos siete años hablando del tema...

Anónimo dijo...

Injusto fue JP II con nosotros.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

El punto no es la diferencia entre burgués y proletario, sino entre burgués y cristiano.

Es en base a las conquistas espirituales donde se diferencian burgueses y cristianos. Así como dijo Chesterton: loco es el que ha perdido todo, menos la razón; así podría decirse que burgués es el que ha conquistado todo, menos la fe.

Basta leer algunos libritos de Belloc sobre economía, o el Estado Servil…; o bien El Ocio y la Vida Intelectual de Pieper, para darse cuenta que lo extendido es el proletariado, cuestión que motivo a Pieper a hablar de la tarea de DESPROLETARIZAR. El burgués esta espiritualmente hecho, y por lo tanto, perdido en sentido espiritual; si el esclavo quiere ser burgués, entonces echamos mano a la categorías de trascendencia e inmanencia, que terminan de explicar el asunto.

Saludos

Anónimo dijo...

Siempre utilizamos los terminos burgués y proletario en el sentido pejorativo que nosotros mismos los hemos dado .
También la palabra aristocrata.....

PB

Anónimo dijo...

Nosotros no, el deconstruccionismo le dió ese sentido peyorativo. Y los pedidores de perdones que nos dejaron (como herencia) el acomplejamiento para con la Verdad.

Anónimo dijo...

Al diablo con Wanderer! Viva Don Gabino!

El laico loco.

Anónimo dijo...

Se viene, se viene...

El cardenal Sandri pone como ejemplos de santidad a tres obispos latinoamericanos
Viernes 28 Feb 2014 | 11:11 am
Ciudad del Vaticano (AICA): El cardenal Leonardo Sandri puso este viernes como ejemplos de santidad al cardenal mexicano Juan Jesús Posadas Ocampo, al arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero y al obispo argentino Enrique Angelelli. “Quisiera conmemorar a tres pastores concretos, desde luego sin anticiparme al juicio de la Iglesia y sin dar a las palabras ‘martirio’ y ‘mártir’ una significación canónica y teológica, y evitando cualquier interpretación política”, aclaró durante la misa de clausura de la plenaria de la Comisión Pontificia para América Latina.
El cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, presidió este viernes la misa de clausura de la plenaria de la Comisión Pontificia para América Latina, en la que aseguró que una constante de la historia cristiana es la persecución y la cruz que en este mundo y en este tiempo de la Iglesia toca a muchos de sus hijos”.

“Es la entrega de la propia vida en medio de la violencia y del desprecio de los valores de la dignidad de la persona humana, de los ataques a personas, a símbolos y a lugares sagrados de nuestra fe que han tenido por consecuencia no solamente el secuestro sino también el asesinato y la muerte de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas”, subrayó.
http://www.aica.org/10847-el-cardenal-sandri-pone-como-ejemplos-de-santidad-tres-obispos.html

Anónimo dijo...

La responsabilidad de Juan Pablo II en la situación actual es enorme precisamente porque él tuvo la oportunidad de remediarlo. Cuando asumió en 1978 solo habían pasado 9 años desde la malhadada reforma litúrgica del masón Bugnini (con la aquiescencia de Pablo VI, el próximo beato). Es decir, no había pasado todavía una generación de sacerdotes celebrantes del Novus Ordo. Y solo 13 años desde la finalización del Concilio. ¿Y qué hizo Juan Pablo II para remediar los disparates litúrgicos y los desmadres postconciliares? ABSOLUTAMENTE NADA. Solo un tibio documento al comienzo y otro documento al final de su larguísimo pontificado. Llorando sobre la leche derramada, pero no tomando ninguna medida concreta. Alguna sanción aquí y allá, pero Küng solo sancionado sacándole el título de teólogo católico pero continuó enseñando dentro de la Iglesia y publicando libros dentro de la Iglesia. Y todos los teólogos sancionados en épocas de Pío XII nombrados cardenales por Juan Pablo II.
Y en 1986 la profanación de Asís… y el horrible documento de Tertio Millennio Adveniente de 1994 (destrozado impecablemente por Amerio)… y sus elogios a Lutero…y su visita a la Sinagoga, y sus pleitesías a la masonería judía…sus besos al Corán…y sus interminables y masoquistas perdones…sus estadios llenos y sus iglesias vacías (como acertadamente se lo hicieron notar). Cuando inició su pontificado había 425.000 sacerdotes con una población mundial de 4.700 millones de habitantes. Cuando murió había 405.000 sacerdotes con 6.200 millones de habitantes. Flojísimo en teología dogmática, algo más sólido en teología moral. Con documentos que son un monumento a la confusión como Ut unum sint, hablando de martirologio ecuménico. Con discursos que son un compendio de errores y medias verdades como el de Paderborn de 1996, o libros ridículos como Cruzando el umbral de la esperanza, o con declaraciones confirmatorias de la llamada “religión del Holocausto” atribuyéndole a los judíos como pueblo el ser símbolo de la salvación de la humanidad (después de negar al Hijo de Dios) (ver George Weigel, Testigo de esperanza, pág. 1094, nota 53): “Os habéis convertido en la voz de alerta de toda la humanidad, de todas las naciones, de todos los poderes del mundo, de todos los sistemas y de toda persona. Más que cualquier otro pueblo, sois vosotros quienes os habéis convertido en el símbolo de la salvación. (…) Seguís adelante con vuestra particular vocación, siendo ante vosotros mismos y ante los demás los herederos de la elección de la fe en Dios. Esta es vuestra misión en el mundo contemporáneo ante todo el mundo, todas las naciones, toda la humanidad, y también ante la Iglesia”. (¿Existe, acaso, un elogio ditirámbico a los judíos en toda la historia de la Iglesia como éste?)
Sí, Anónimo de las 15.21, Juan Pablo II fue injusto con nosotros, pero en realidad fue injusto con la Iglesia y con Cristo mismo.

Augusto del Río

CUM dijo...

Don Wanderer: No tiene relación con el tema, pero me pareció podría ser, eventualmente, de su interés.
Es del blog NOTICIAS DE FONDO.
Van los primeros párrafos.

Lunes de descanso y película en blanco y negro en el ICAATV: Héroes sin Fama. La encuentro empezada cuando un grupo de políticos le propone la candidatura al farmacéutico del pueblo, el que acepta alegremente, tras un programa de asfalto de todo el pueblo. El director y editor del diario –La Voz del Pueblo, por supuesto- le dice de frente que se está prestando a maniobras de coimas del grupo que lo lleva. Se enfrentan al punto de maltratarse y dejar de hablarse. El grupo del farmacéutico ordena, por su parte, un ataque a la imprenta del diario del que termina asesinado el director.

Entre los diálogos: vas a asfaltar sobre el dinero del pueblo. Es decir, el asfaltado era la excusa para quedarse con dinero proveniente de impuestos en forma espurea.

La película de Mario Soffici fue estrenada el 10 de abril de 1940, hace casi 74 años atrás. Los protagonistas principales fueron María Esther Buschiazzo, Rufino Córdoba, Elisa Galvé, Adolfo Linvel, Ángel Magaña, Federico Mansilla y José Olarra. El guión estuvo a cargo de Carlos A. Olivari y Sixto Pondal Ríos. Era Presidente de la Nación, Ramón S. Ortiz.

¿A qué traigo esto? A que el nivel de inmoralidad de la sociedad argentina... etc.

http://www.noticiasdefondo.blogspot.com.ar/

Anónimo dijo...



Para Wanderer y los que quieren compartir...



http://www.hommes-adorateurs.fr/whisky/

PB

Anónimo dijo...

La metamosfosis de Bergoglio: http://noticias.perfil.com/2014-03-07-45047-la-metamorfosis-de-francisco/

Anónimo dijo...

Vamos, Don Wanderer, todavía!

Ánimo!!

Anónimo dijo...

A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!

Anónimo dijo...

Es sugerente la imagen de la película frente a los fotogramas. Pero, en el fondo, ¿quién puede contemplar la película de la vida, sino Dios desde la eternidad?
Nosotros vivimos en el presente, y estamos sujetos al tiempo. Tenemos recuerdos, pero son como una estela que se va borrando. Tenemos anticipaciones del futuro, pero cada vez más borrosas e inciertas, cuanto más lejos pretendemos atisbar ese futuro.
Sólo el presente existe y es nuestro lugar, como ya advirtiera San Agustín. Y también Nuestro Señor, cuando nos advirtió que a cada día le basta su afán.
Tratar de contemplar, desde nuestra posición, la película entera, ¿no equivale a intentar suplantar a Dios? ¿No equivale a atribuirnos el poder de dar sentido a la vida?
Dios nos libre de la soberbia de las grandes proyecciones.