jueves, 28 de agosto de 2014

Don Gabino y los dos soldados

Bulgarovich estaba melancólico. Como era de temperamento flemático, eso solía sucederle con cierta frecuencia, pero allí estaba siempre su amigo Costa, sanguino casi en estado puro, para sacarlo rápidamente de sus tristezas.
Don Gabino los había hecho pasar a su biblioteca, una habitación más bien pequeña aunque repleta de libros, y como el sol estaba todavía alto, decidió convidarles un Earl Grey: no era momento para alcohol.
- ¿Qué está leyendo don Gabino? – preguntó Costa, manoteando un libro que estaba sobre el escritorio.
- La historia de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, de la que se cumplen cien años… creo yo que la guerra más sangrienta de todos los tiempos y, probablemente, la que tuvo efectos más catastróficos.
- ¿Por qué lo dice?
- Porque terminó de destruir el antiguo orden y cambió definitivamente la cultura occidental. Pero lo que más me asombra es otra cosa: ¿cómo pudieron salir los que quedaron vivos de ese drama? ¿Cómo pudieron no solamente mantenerse a flote sino incluso descollar muchos de ellos como descollaron?
- ¿A qué se refiere? – preguntó Costa.
- Les doy un ejemplo. ¿Cómo pudieron Tolkien, Lewis y Knox llegar a ser lo que fueron y a escribir lo que escribieron después de haber vivido personalmente esa terrible catástrofe? ¿Cómo pudieron sobreponerse a la muerte de casi todos sus amigos y familiares? ¿Cómo pudieron sobrellevar la memoria del Somme, de Ypres o Gallipoli? Y nosotros nos deprimimos porque el dólar sube a 15 pesos…
Mientras tomaban el té en las tacitas de porcelana con flores anaranjadas, preguntó el viejo:
- ¿Y a ustedes qué les pasa?
- Me pasa que ando con dos preocupaciones que no puedo sacarme de la cabeza –dijo Bulgarovich- La primera por este mundo y la segunda por el otro.
- Déjeme que adivine. La primera tiene que ver con la viuda ninfómana y el ojizarco del Once que están acelerando cada vez el momento de la catástrofe. ¿Es así?
- Así es. Me consuelo pensando que se van en diciembre de 2015…
- ¿De 2015? No creo que lleguen a diciembre de este año. Habrá que pasar un chubasco fiero pero no creo que dure mucho. Los que saben dicen que la cosa se puede arreglar si hay sentido común y mínima habilidad política. Confiemos.
- Y la otra tiene que ver con el Quetejedi…
- Sí. Con él y con su ayudante que ahora anda viendo a la Virgen montada en cuadrigas y desatando nudos. Muy irresponsable…
- El irresponsable no es él. Irresponsable es el que lo mantiene en el cargo - dijo don Gabino.
- ¿Pero no le parece que puede ser verdad que Mons. Karcher haya visto a la Virgen al momento de ser elegido Bergoglio como papa? ¿Por qué no?
- Mire Costa, yo no soy quién para decir si vio o no vio a la Virgen. Eso lo sabrá él… y la Virgen. Pero sí puedo decir que me resulta muy sospechoso y raro que ande comentando sus visiones y experiencias místicas a cuanto periodista de diario y revista cajetilla se le cruza en el camino. Los que tienen la gracia de recibir ese tipo de fenómenos sobrenaturales son sumamente pudorosos, y apenas si se lo dicen a su confesor. Y lo hacen público siempre que la Virgen, o quien sea que se le aparezca, así se lo ordene.
- Me hace acordar a Medjugorje. Las señoritas que tenían las supuestas visiones, después vestían minifaldas e iban a la discoteca. Karcher ve a la Virgen y después se va con Tinelli al Excelsior de Vía Veneto a brindar con champagne… Pero bueno don Gabino, la cosa es que estoy como prisionero entre dos soldados que no me dejan mover.
- Entre dos soldados –dijo el viejo – como San Pedro en Jerusalén. Páseme la Biblia que está sobre aquel estante.
Y mientras buscaba entre las páginas del libro de los Hechos, les recordó:
- Herodes, que era un gobernante populista, le agarró el gustito a que los judíos estuvieran contentos con él cuando mataba cristianos. Y se le ocurrió apresar a San Pedro para presentárselo al populacho el día de Pascua y hacer con él lo que ya había hecho con Santiago: cortarle la cabeza. La noche anterior, cuenta San Lucas, “… se encontraba Pedro durmiendo entre dos soldados –como usted, Bulgarovich-, atado con dos cadenas… De pronto se presentó el ángel del Señor y la celda se llenó de luz. El ángel golpeó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: ‘Levántate, date prisa’. Al momento cayeron las cadenas de sus manos” Es muy llamativa esta escena.
- ¿Qué es lo que le llama la atención?
- Que llega un ángel, la celda se inunda de luz y Pedro sigue durmiendo. ¿Tanto sueño tenía? ¿Podía dormir tan profundamente a pesar de la lógica ansiedad de saber lo que le pasaría el día siguiente?
- La verdad que es raro –dijo Costa.
- Lo que a mí me parece es que Pedro no se daba cuenta que tenía un ángel al lado y que todo estaba rodeado de luz. Y es lo que muchas veces nos pasa a nosotros: no nos damos cuenta que estamos junto a ángel y lo que parecen las tinieblas de una celda fría y húmeda es, en realidad, un manantial de luz.
- Todo lo que quiera, pero mientras tanto son tinieblas. ¿Qué hay que hacer para ver la luz?
- Aguantarse el golpe de Dios.
- No entiendo…
- Para que Pedro viera la luz, el ángel le tuvo que dar un puñetazo en el costado. Y los puñetazos duelen. Yo creo que San Lucas cuenta con tanto detalle la escena porque a San Pedro le habrá dolido durante varios años el golpe que recibió, como a Jacob, que quedó rengo de por vida cuando otro ángel le metió un puntapié en la pantorrilla.
- Es decir, que Dios nos hace ver la luz y al ángel que tenemos al lado a los golpes… buena pedagogía la de Dios.
- Así es. Por suerte, a Dios no se le ocurrió estudiar Ciencias de la Educación. Así que don Bulgarovich, olvídese de los dos soldados que apenas si son actores de reparto, y trate de abrir los ojos para ver al ángel y a luz.
- Y si no la ves, prepárate para recibir el golpe de Dios – le dijo riendo su amigo Costa. 

7 comentarios:

Benign_o dijo...

Que grande Wanderer.
La verdad que esto que cuenta, es excelente, aplica al milímetro con lo que me venia pasando.
Ayer cuando volvi a casa después de 10 días termine de darme cuenta de exactamente lo mismo que usted describe en el cuento.

Que bien que haría usted el trabajo de Cura.

Un abrazo agradecido.

Wanderer dijo...

Benigno, si fuera cura, no podría hacer este trabajo.

Anónimo dijo...

La Guerra le cambió a Occidente el ethos y el pathos y quedamos unas mierdas asustadizas del blue.

El Carlista.

Anónimo dijo...

No crea Wanderer, que hay curas hasta con feisbuc. También culpa de la Guerra.

Anónimo dijo...

El mejor de los Don Gabinos. Genial.

Anónimo dijo...

El burgués es la suma de todos los miedos. Hasta hace diez años con hincapié en lo económico. Hoy está palmo a palmo con la cuestión estética. Teme engordar.
El fenómeno no deja de ser divertido.

Anónimo dijo...

Hace rato que no comento, pero vale la pena agradecer este post estupendo. Es excelente. Gracias,

Asdfg