jueves, 14 de abril de 2016

El tema del joven tyranos en la tragedia griega

El tópico del joven tyranos -palabra originalmente sin la connotación despectiva hodierna- en la tragedia exige una aclaración preliminar: no se trata exclusivamente de un análisis sobre el ejercicio de poder por parte de un joven, desbordado por las pasiones y propenso al exceso (hybris). Puede serlo, pero es más que eso: el joven tyranos, cualquiera sea su edad, es aquel que ejerce un poder joven, un nuevo poder sobre un antiguo sujeto: la polis, en nombre de la justicia y de la razón. Las líneas maestras de la tragedia parten del nudo principal: el desconocimiento de la materia "animal" sobre la que se ejerce el poder, y por lo tanto los límites de ese poder, lo que lleva a una confrontación trágica entre el tyranos y la resistencia de la polis. El tyranos tiene la razón, pero no tiene la razón de la polis. Posee el conocimiento, pero no la sabiduría, que importa descender a lo concreto, a lo emotivo y valorativo y asumirlo.
Júpiter, entronizado como padre de los dioses luego de mutilar a Cronos, comienza su reinado reprimiendo duramente a Prometeo, filántropo, es decir, amante de los hombres, con un castigo durísimo. La resistencia del héroe amenaza con conmover a los dioses, disgustar a los hombres y desquiciar el orden universal, porque la justicia implacable deviene injusticia suprema. De modo análogo, Creonte, tyrano de Tebas, niega a Antígona sepultar a su hermano, contrariando, en nombre de la inflexible ley contra los traidores, las leyes consuetudinarias de la polis. Pero la imposición de la ley sin la aquiescencia de los súbditos ingresa en una dinámica de escalada retaliadora que sólo trae pérdida para ambos: Antígona muere y Creonte advierte su ruina, Orestes es perseguido por las furias, Hércules enloquece, Edipo se ciega y su madre se suicida. El enfrentamiento trágico finalmente decanta en la reflexión del tyranos y su conversión en tyranos maduro. Dirá Aristóteles: del manejo despótico se pasa al manejo político. El poder desciende de la cabeza al corazón, sin abandonar la cabeza.
El joven tyranos suele advenir al mando de la polis, frecuentemente desde un distanciamiento físico; como Edipo, criado por pastores, o Hércules, por centauros. La tragedia se funda en esa distancia y por ende en el mutuo desconocimiento: en vez de fundirse con la historia y el destino de la ciudad, el tyranos la gobierna en cierto modo desde afuera, manteniendo la distancia crítica con sus leyes internas y sus costumbres, no siempre racionales y frecuentemente banales a los ojos de los extranjeros. Esa cuña entre institución y tyranos produce la catástrofe, encarnada en los sufrimientos de los súbditos y la amenaza a la hegemonía del gobernante, jaqueado por la ingobernabilidad, como le ocurre a Orestes tras matar a su madre. El orden sólo se restablece cuando el tyranos, tras la constatación de la realidad y "dureza" de la materia regida con su estructura sociológica y herencia histórica, carga sobre sus hombros la institución y establece un pacto, un contrato social renovado enraizado en los valores sempiternos de la polis. Notemos que la figura del rey David, en el ámbito de la Biblia, recrea este mismo devenir trágico, de rey joven, omnipotente y despótico a monarca maduro y equilibrado, a través de la catástrofe de Betsabé y el profeta (2 Lib. Samuel, 11).
La Gestalt del joven tyranos envuelve, no obstante, una visión esperanzadora. Se contrapone con el tyranos antiguo, cuyas potencialidades existenciales y relacionales han declinado: Cronos, decadente, comiendo a sus hijos como signo de la extinción de la energía vital, endogámico, finalmente castrado; Agamenón, de vuelta de una tremenda guerra decenal que ha desgastado sus fuerzas psíquicas y morales ya no puede ofrecer nada a la polis y muere en un trivial asesinato de alcoba. La excepción es Ulises, pero no debemos olvidar que ha convivido con los dioses, dormido con diosas y  mantenido su ávido deseo de conocimientos. Regresa a Itaca renovado, casi irreconocible; en, en cierto modo, un joven tyranos. 
El liderazgo surge con la fuerza de la Institución que entrega el testimonio de la Historia al tyranos. Solo entonces la renovación y la reforma es legitimada por la comunidad, y la energía social fluye. Para eso, el tyranos maduro, como héroe trágico, tras la experiencia de prueba y la reflexión, adopta, coopta y absorbe creativamente la historia y los valores de la polis, y los transforma en cauces de acción para el futuro. Pero la asunción de la Institución debe ser íntegra: las llaves de la Ciudad no se entregan a los conquistadores de paso. La polis exige al tyranos que tenga su misma edad, que asuma toda su vivencia y el núcleo de sus valores. Esto no es suficiente para ser un buen gobernante, pero es condición necesaria.
Para citar a un moderno, Napoleon Bonaparte, "desde Clodoveo hasta la Convención, me hago cargo de todo”.

Ludovicus

21 comentarios:

Eck dijo...

Muy buen comentario a la tragedia. Desde mi punto de vista la raiz de la tragedia antigua se basa en algo tan primordial como en el "sereis como dioses". Para evitar ese pecado de hybris estaba escrito en Delfos el "conócete a tí mismo" (gnothi seaton) y el "todo con moderación" (meden agan). Son estos valores los que intentaba enseñar Sócrates a Alcibiades, según testimonio de Platon, y que él, para desgracia de Atenas y suya (de sus planes de ser tirano a través de la subversión y la traición nos lo cuenta Tucídides) no hizo caso: quien no se gobiena a si mismo, no puede gobernar la polis con acierto.
El problema del joven tirano está en que es el tipo de gobernante que esta más cerca de los dioses (o de Dios) y, por lo tanto, puede caer más facilmente en la tentación de ser como ellos y no como un restaurador de la res publica (la dictadura a la romana) precisamente por se nuevo, sin ataduras de ningún tipo; por entrar por la fuerza, incluso si es sin violencia y, sobre todo, personal. Pero el mayor peligro es que no vea que si ha accedido al poder es por una situación excepcional en el que se necesita un poder excepcional, personal y decisorio soberano al modo de Carl Smith, que restaure la polis sobre bases ampliadas y renovadas pero continuando la vida de la ciudad. En este punto reside la genialidad política romana al introducir en su Constitución la magistratura de la dictadura y la de Franco en España al nombrar a su sucesor como rey y otras instituciones pero no con su poder personal e intransferible (aunque saliera mal).
La tentación es muy fuerte de usar la res publica para sus propios intereses (como vio Alfonso X en Las Partidas como rasgo fundamental de la tiranía), el uso de los poderes excepcionales para la opresión, la soberbia frente a la tradición, la razon y la justicia (el ego volo, ego jubeo, sit pro ratione volumptas) y los deseos y pasiones desatados, sin ninguna oposición y sin control (característica del tirano malo en el diálogo "Republica" de Platón). Que todo estos elementos en los gobiernos normales lleva a la res publica a problemas graves, en un tirano puede conducir al desastre más absoluto. La gran verdad platónica, resumen de las inscripciones de Delfos, vuelve a salir: no puede gobernar bien la ciudad quien no se gobierna a si mismo y para ello tiene que conocerse sus limites y actuar de acuerdo con ello.

Alejo dijo...

¡Brillante! La antigua luz trayendo algo de claridad al hórrido presente. Quiera Dios se cumpla la deseada conversión del tyrano y no nos quedemos con un Creonte que nos abisme más en la noche.

Anónimo dijo...


Por favor no se pierda denzingerbergoglio en internet una pagina que hace contraste del Magisterio con este pontificado..un gran canonista hace el balance de AL y termina con esperanza Dios saldra en nuestra ayuda talves en una capesina como Santa Catalina o en una joven de Pueblo...porque epocas como esta ya las ha vivido la Iglesia con otros Papas

rs222 dijo...

Buen post, mas allá de la coyuntura pero que ayuda a comprenderla. No tengo nada que aportar, solo felicitar a Ludovicus

Anónimo dijo...

Ese es el problema de la Argentina: no tenemos una institución fuerte que pueda entregar nada al tirano de turno, sea Macri o cualquier otro. Ni a los tiranos nuestros les daría el piné para cargar con lo que entrega esa institución fuerte.

Anónimo dijo...

Cierra seminario de los Franciscanos de la Inmaculada

Se reune con sipetiores y seminaristas de Escocia

https://m.youtube.com/watch?v=f7jv47q7_uU

Anónimo dijo...

Excelente observación Ludovicus. El viaje de la Aquileida a la Odisea; de Aquiles , héroe bélico, con sus apetitos primarios a Odiseo astuto, grande en su inyeligencia y valor. De Troya a Ítaca. Bien vale la pena saborear el poema de Kavafis:

Itaca.
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

Gracias don Wanderer!

Elqueva.

Anónimo dijo...

Corríjame si me equivoco, pero la distinción entre el "buen tirano" y el "mal tirano" no sólo era por el origen, sino también por el ejercicio del poder (esto es aún más claro en el caso romano que algún comentarista trae: el dictador). En el ejercicio del poder, el "buen tirano" tendía a volver al equilibrio de la comunidad (al cosmos), mediante la restauración de las costumbres e instituciones tradicionales, culminando con la entrega del poder a su legítimo dueño y su retiro, a veces incluso su sacrificio. En cambio, si quería quedarse con el poder (por eso el ej. de Napoleón no me parece acertado), se convertía en "mal tirano" y terminaba degradándose, hasta que él o sus sucesores* perdían el poder.

[*El de la sucesión es el problema clásico de la ciencia política que la monarquía cristiana, hereditaria, dinástica y tradicional, solucionaba.]

Juanito

Anónimo dijo...

http://www.ncregister.com/daily-news/amoris-laetitia-and-the-constant-teaching-and-practice-of-the-church/

"It may be helpful to illustrate one example of the need to interpret the text of Amoris Laetitia with the key of the magisterium. ////There is frequent reference in the document to the “ideal” of marriage.//// Such a description of marriage can be misleading. It could lead the reader to think of marriage as an eternal idea to which, in the changing historical circumstances, man and woman more or less conform. ////But Christian marriage is not an idea////; it is a sacrament that confers grace upon a man and woman to live in faithful, permanent and procreative love of each other. Every Christian couple who validly marry receive, from the moment of their consent, the grace to live the love that they pledge to each other."


Read more: http://www.ncregister.com/daily-news/amoris-laetitia-and-the-constant-teaching-and-practice-of-the-church/#ixzz45u14w7kB

GENIAL BURKE.

Anónimo dijo...

Además de los tiranos, tiranuelos y tiragomas que pululan por la tierra del fin del mundo, es apreciable la cantidad de suicidados -en forma más que oportuna- que poblaron esta ínsula dell' Ridícollo.
Desde uno que no se quiso presentar ante San Pedro con el estómago vacío y dio cuenta de salamines con whisky; pasando por otro que después de venir de un cabaret, le dejó una carta de disculpas al familiar político, general autodesignado para más datos; sin olvidar al que se metió en el fango de la ribera del río de la Plata de noche, con anteojos oscuros y zapatillas en excelente estado de limpieza.
Que lo que fue una grande y gloriosa nación es una penosa tragedia, no hay ninguna tipo de dudas.Pero, para estar a tono con la chantada nacional, la tragedia griega es la de Vicky y su gnomo ocasional compacto y microscópico aspirante a tirancito.
Mientras tanto, las ratas que ya sabemos, como pueden se escapan por los Tirantes. Y claman por la misericordia que les llegará allende los mares. Por que, en definitiva, ¿a quién se le va a negar una disculpa y un perdón?
Inocencio Keppe Lhotudo. Uno más entre 45 millones.

Anónimo dijo...

Para Eck: la cita de las Sátiras de Juvenal no se refiere al voluptas (no existe volumptas), que significa placer; sino a voluntas, que significa voluntad. Si somo culto, seamo de verdá.

Anónimo dijo...

Hoy leo que terminó la Asamblea de la Conferencia Episcopal Argentina. Le enviaron una carta al Papa agradeciendo la Amoris Laetitia, con términos de obsecuencia innecesaria. Francisco conoce bien a estos bueyes, y ellos saben bien quien es Jorge Bergoglio. Con la mayoría de los obispos argentinos la relación era de una tensa cordialidad. De manera que esta carta es un ejercicio de diplomacia pedisecua. Ciertamente innecesaria. El pícaro Francisco no se la cree, tampoco los remitentes. Hay que oir lo que hablan en confianza y a media voz. Pero así es el juego. Mientras en Pilar se escribe la carta, en Suipacha los empleados y los frecuentadores se pelan de risa por la escena.La misma socarronería se debe dar en la mayoría de las curias, haría falta un dron para captar esas conversaciones mientras los respectivos jefes están lejos.

Anónimo dijo...


En SECRETUM MEUM MIHI

La explicación del Cura Australino me parece bien...

Eck dijo...

Querido anonimo, le agradezco el comentario. Ya dudé al escribirla así, debí mirar el diccionario para asegurarme de que era voluntas. En mi defensa he de decir que la he visto escribirse así en los diplomas medievales,a veces ponían mp para reforzar el sonido de la n, que estudio (soy medievalista) por lo que la fuente de mi error debe estar ahí...Aliquando bonus dormitat Homerus.
Respecto a la distinción entre tirano bueno y malo, la tradición política española distingue 2 tipos de tiranía (siempre mala porque la buena tiene otro nombre: rey, rector, regidor, principe, etc): Una de origen, que es cuando el tirano toma el poder derrocando al poder legítimo de manera injusta; y el de ejercicio que es cuando el gobernante, da igual si es legitimo o no, mal gobierna, es cruel e injusto. El primer caso es subsanable, a él hace alusión Ludovicus, mediante el buen ejercicio del poder, ya que esta es la esencia de todo poder, mientras que el de ejercicio no.
S. Isidoro da la clave en su Etimologias (IX, III): La palabra rey viene de regir (reges a regendo); pues como sacerdote viene de santificar, así rey viene de regir, y no rige el que no corrige (non autem regit qui non corrigit). Los reyes, pues, conservan su nombre obrando rectamente y lo pierden pecando (Recte igitur faciendo regis nomen tenetur, peccando amittitur); de aquí aquel proverbio entre los antiguos: Rex eris si recte facias; si non facias, non eris (Serás rey si obras rectamente; si no obras así, no lo serás). Esta doctrina esta recogida en Las Partidas (II, c.1, t. 10), en las cronicas, leyes y Cortes hasta llegar a la Escuela de Salamanca, donde llegó a la cima mas alta.
De hecho estas doctrinas tuvieron efectos: el destronamiento de Alfonso X (entre otras causas por jugar con la moneda), Pedro I, Sancho II de Portugal, Enrique IV o Juan II (estos dos de modo parcial) por mal ejercicio mientras que a José I lo fue de origen.

Anónimo dijo...

Disculpe mi ignkrancia, señor anónimo de las 13:26, pero ¿cuándo fuimposible una grande y gloriosa "Nación"?

Saludos.

Rodion

Anónimo dijo...



El año pasado , tuve la visita de un matrimonio Ecuatoriano... Los dos , profesores universitarios , muy buenos católicos , de tradición ...

Yo queria conversar sobre G.Garcia Morena . Me sorpresa fue , que ese matrimonio , ( como otros ) , consideraba a Garcia Moreno como un tirano ...

PS

Anónimo dijo...

"Que lo que fue una grande y gloriosa nación" ¿De que "librito de HISTORIAS" sacó este disparate?
1º. ¿A qué NACIÓN se refiere?
2º. ¿A que GRANDEZA?
3º. ¿A qué GLORIA?

Si se refiere a este territorio en el cuál la Bondad y Misericordia de Dios nos puso, entérese que Ni es Nación, Ni tiene Gloria, Ni Grandeza. Sólo UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN de nativos e inmigrantes. Tierra sin PROSAPIAS, NI ÉPICAS de que gloriarse. Con una Iglesia de VOLTERIANOS (salvo excepcionaLÍSIMAS singulares) que nunca suscitó UN ESTADISTA CATÓLICO que DICTARA CATÓLICAMENTE lo que Dios manda por Jesucristo Nuestro Señor, y no un "mero dios constitucional"

Amén.

Anónimo dijo...

GASTÓN: Me asocio a PS en manifestar mi interés por la figura del presidente García Moreno sobre el que agradecería un artículo.

Anónimo dijo...

Ánimo Anónimo! Siga gritando así que ahí está la clave para que seamos una grande y gloriosa Nación. Mientras tanto controle que no le siguen suicidando testigos molestos. Y que no le sigan amenazando a otros. Es Ud. un hidalgo cruzado, eso sí cuide la billetera y no se olvide de cerrar las ventanas que mientras organiza la Reconquista le van a sacar hasta el caballo blanco con que piensa llevarla a cabo.
Del décimo lugar en el mundo, donde venían los desgraciados de todos lados para encontrar un trabajo y un futuro para sus hijos, pasamos a pelear el puesto número ciento cincuenta con Angola. Y cambiaron mucho las reglas. Un fuerte abrazo y que sea retribuido con confianza. No seré yo quien le robe sus pertenencias

Anónimo dijo...



Siempre nos hemos conformado a ser Quijotes .....

Anónimo dijo...

¿ese matrimonio sería de tradición opusdeísta tal vez, don PS?