lunes, 11 de julio de 2016

Paráklesis

Cuando los economistas son invitados a hablar en los programas periodísticos, se expiden con solvencia y tranquilidad acerca de problemas como la inflación, el aumento de las tasas y la devaluación. Son opinantes autorizados sobre temáticas que parecen ubicadas en una zona teórica a la que acceden los entendidos y los interesados, pero que no tiene ninguna relación o impacto con la vida diaria del “hombre común”. Sin embargo, y aunque los economistas se olviden, el “hombre común” sufre las consecuencias de esos fenómenos en discusión cuando va al supermercado y debe conformarse con comprar un paquete de arroz y dejar las milanesas. 
A veces nos pasa lo mismo a nosotros: pasamos horas y días escribiendo y discutiendo en el blog sobre los desaciertos del Papa Francisco y nos olvidamos de que verdaderamente lo sufrimos, y lo sufrimos en sentido literal.
En la última entrada escrita por Francisco Soler Gil aparecen los testimonios de dos “formadores de opinión” españoles que se encuentran atravesando, como ellos mismo dicen, “una noche oscura del alma de salida incierta”, y varios comentaristas anónimos del blog en las últimas semanas han manifestado situaciones similares. Y representan a todos los estados: laicos que no saben qué hacer, sacerdotes “que sufren a Francisco” o que “están podridos de Francisco”, e incluso algún que otro obispo. Es decir, Bergoglio, devenido Romano Pontífice, no solamente provoca un daño enorme a la macroeconomía eclesial, como el que provoca la subida sostenida de las tasas de interés, sino también a la microeconomía, es decir, al corazón de los fieles.
No tengo yo, y dudo que alguien tenga, una solución, porque es difícil de entender y de explicar. Todos los católicos sabemos, de entrada, que sufriremos persecución por parte de los enemigos de la fe. Es parte del contrato que firmamos en el bautismo. Sin embargo, es inexplicable y sumamente doloroso cuando la persecución viene de quienes deberían ser nuestros padres y pastores. Quedamos desamparados y huérfanos. No sabemos qué hacer y nos angustiamos. ¿Estará bien tomar una postura combativa contra los malos pastores? ¿No causará escándalo? ¿O, más bien, no será ese nuestro deber? ¿Qué sentido tiene haber vivido décadas luchando titánicamente contra el mundo, el demonio y la carne para que ahora nos digan que fue una lucha inútil porque el mundo es bueno, el demonio es nuestro hermano y la carne es un regalo de Dios que debe expresarse sin torturas? 
Tenemos, sin embargo, algunas respuestas frente a todo esto. Y están en las Sagradas Escrituras. Yo sé que muchos lectores arrugarán el entrecejo: “Eso de andar leyendo la Biblia es cosa de protestantes”, dirán. “Los católicos leemos las obras de piedad y devoción de los santos”. Y entonces, se consuelan, por ejemplo, con las visiones y revelaciones de aquí y de allá, y explican todo el desastre actual porque no se hizo tal o cual consagración. Disparates. Dios se reveló fundamentalmente en su Verbo y nos dejó su mensaje en las Escrituras a través de los autores que Él mismo inspiró.
San Pablo, al finalizar la carta a los Romanos, escribe: “Todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para nuestra formación, para que con la paciencia y el consuelo que nos dan las Escrituras, conservemos la esperanza” (Rm. 15, 4). Pareciera que nos escribía a nosotros. Dios se reveló por nosotros y las palabras que inspiró nos las dio para recibir a través de ellas la paciencia y el consuelo, a fin de mantener la esperanza. Son tres conceptos que se revelan centrales en estos tiempos de convulsión y soledad. 
En primer lugar, hypomoné, paciencia y perseverancia. Es una virtud olvidada y casi menospreciada. Y, sin embargo, se trata de una de las virtudes a las que mayor protagonismo en la vida cristiana le otorgan los autores espirituales. Escribía Simone Weil: La paciencia "designa el hombre en espera inmóvil, pese a todos los golpes con los que se trata de moverlo". Sobre este tema no vale la pena extenderse porque ya está suficientemente explicado en el texto del P. Miquel, traducido por Jack Tollers y que pueden encontrar aquí. Resulta de lectura imprescindible.
En segundo lugar, paráklesis, que es un término griego tiene varios significados. Acertadamente se lo traduce como consuelo, y ese es el significado que tiene el los textos cristianos. Los autores clásicos, además, lo usan también como llamar a alguien en busca de ayuda. Ambos sentidos nos vienen bien. Necesitamos ser consolados por Dios y llamarlo para que nos ayude. Ya sé que alguno dirá: “Qué blanditos que son. Necesitan ser consolados... cosa de mujeres”. Y la verdad que no. Que todos somos débiles y necesitamos la cercanía de Dios. San Pablo, al inicio de la segunda carta a los Corintios, habla del Dios de todo consuelo que nos consuela en todas nuestras tribulaciones.  Y los misales medievales, -por ejemplo el Missale Sarum, en uso en Inglaterra-, poseían una missa pro tribulatione cordis, que es una misa en la que justamente se pide el consuelo de Dios. Su oración colecta termina con estas palabras: “... para que, libres de toda tribulación y angustia, nuevamente te demos gracias consolados en tu Iglesia”. Los lectores del blog agradeceríamos a los sacerdotes que nos leen, que celebren de vez en cuando esta misa por nosotros. Pueden bajar el texto desde aquí.
Finalmente, todo esto se ordena a mantener la esperanza. Y nuestra esperanza es el cielo. No hay otra; y si buscamos otra, indefectiblemente desesperaremos. A veces nos olvidamos con facilidad de esta primera verdad de nuestra fe: el fin de nuestras vidas no es recuperar las islas Malvinas, ni tener diez hijos, ni leer a todos los clásicos. Es salvar el alma como sea para alcanzar la vida eterna. Y algunos la salvarán soñando con recuperar las islas, otros engendrando y otros enseñando. Cada uno en lo suyo, o cada uno en la tabla a la que pudo agarrarse en medio del naufragio. Pero la idea no es quedarse para siempre flotando en medios del vendaval: la idea es llegar a buen puerto, a esa isla que “solo se aborda al precio de naufragio y procela”, 

La he visto entre las brumas, la he visto en lontananza
A la luz de la luna y al sol de mediodía
Con sus ropas de novia de ensueño y esperanza
Y su cuerpo de engaño decepción y folia.
Esfuerzo de mil años de huracán y bonanza
Empresa irrevocable pues no hay volver atrás
La isla prometida que hechiza y que descansa
Cederá a mis conatos cuando no pueda más.

Busco la isla de Jauja, sé lo que busco y quiero
Que buscaron los grandes y han encontrado pocos
El naufragio es seguro y es la ley del crucero
Pues los que quieren verla sin naufragar, son locos
Quieren llegar a ella sano y limpio el esquife
Seca la ropa y todos los bagajes en paz
Cuando sólo se arriba lanzando al arrecife
El bote y atacando desnudo a nado el caz.
*
Busco la isla de Jauja de mis puertos orzando
Y echando a un solo dado mi vida y mi fortuna;
La he visto muchas veces de mi puente de mando
Al sol de mediodía o a la luz de la luna.
Mis galeotes de balde me lloran ¿cuándo, cuándo?
Ni les perdono el remo, ni les cedo el timón.
Este es el viaje eterno que es siempre comenzando
Pero el término incierto canta en mi corazón.

(L. Castellani, Jauja)

23 comentarios:

Agustín dijo...

¿Puede un sacerdote argentino (o de cualquier lugar fuera de Inglaterra, o incluso de Salisbury) celebrar el rito Sarum?

Anónimo dijo...

No consigo abrir el enlace de la Misa

Anónimo dijo...

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quién a Dios tiene
nada le falta,
¡solo Dios basta!
Sta.Teresa de Jesús

Wanderer dijo...

Agustín, por lo poco que sé, no existe un "rito" Sarum, sino el "uso" Sarum, que sería un uso dentro del rito latino. Comenzó a usarse en la diócesis de Salisbury luego de la conquista normanda y luego se extendió a varias diócesis inglesas. Luego de Enrique VIII cayó en "desuso" y en Inglaterra se celebra siempre el rito latino.
Lo que yo puse para descargar es una Misa (las oraciones y lecturas propias). Si las puede celebrar cualquier sacerdote, estimo que si le preguntan a un canonista les dirá que no. Lo que yo pienso es que, si cualquier sacerdote puede celebrar el rito de Pablo VI que es un invento indigesto de liturgistas de escritorio, cómo no va a poder celebrar un uso propio del rito latino que fue celebrado por miles sacerdotes.
Anónimo: controlé el enlace y funciona bien.

Anónimo dijo...

Qué gran consuelo es siempre su blog. Gracias, Wanderer.

Anónimo dijo...

Wanderer, leí el post anterior y cuando me animé a responder vi que había escrito este post. No pretendo consolar a nadie tan sólo explicar como interpreto yo las circunstancias actuales que son tristes para cualquier católico practicante. Siempre he dicho que tengo dudas de la renuncia de Benedicto aunque su secretario, o él?, repita cien veces que lo hizo libre y voluntariamente. Me parece que el inteligente de Ratzinger se auto-engaña y también tengo dudas si su secretario es suficientemente leal, él controla toda la información que le llega a Benedicto. En tiempos de oscuridad contamos con la Eucaristía, las Sagradas Escrituras, el rosario y también las profecías de Santos y místicos. No voy a hacer una lista de profecías sólo voy a citar a un místico español Antonio de Sevilla y pueden escucharlo en el siguiente vídeo minuto 10:43
https://youtu.be/olk8gzQ0cHM
Este vídeo fue publicado el 2011 dos años antes de la renuncia de Benedicto. Allí se interpreta, según Antonio de Sevilla, que Benedicto muere "al final de la Legislatura española", es decir en Marzo, y se reúne el Conclave. No muere sino renuncia a fines de Febrero (recordemos también que hubo rumores de asesinar a Benedicto). Curiosa coincidencia. Luego, siempre según Antonio, el Cónclave elige a un Papa falso y uno legítimo (repito que este vídeo fue publicado el 2011). El falso al principio seguirá la línea ortodoxa y después se quitará la máscara e irá contra la Tradición y el dogma de la Virgen Maria. El Papa legítimo se distinguirá por su amor a la Eucaristía, a Maria y al dogma. Este enfrentamiento creará el cisma en la Iglesia. El Papa legítimo huirá de Roma y permanecerá escondido y finalmente morirá a manos de sus enemigos. No sé si todo lo dicho por este místico se cumpla, lo que pretendo con este comentario es decirles que es posible que peores cosas pueden suceder y debemos estar preparados para afrontarlo con paciencia confiando que el cielo, parece que tarde, intervendrá "al final mi corazón inmaculado triunfará". La buena noticia es que Dios tiene el control de la Iglesia y no hay nada que un buen Papa (Sarah?) no pueda arreglar. Que los disparates de Bergoglio no los desanime. Dios es más grande.

Beatriz

Anónimo dijo...

El cielo es el estrado de Sus Pies, la tierra se la ha dado a los hombres, Beatriz, si las segundas causas fallan...

Anónimo dijo...

WANDERER dice:"¿Estará bien tomar una postura combativa contra los malos pastores? ¿No causará escándalo?" Y GASTON responde: No hay causa provocativa de VERDADERO ESCANDALO en resistir a los malos pastores y sus abusos de autoridad(se entiende que con grave causa). Será en todo caso el llamado "escándalo de pusilánimes" que está justificado dar cuando hay causa proporcionada. Y no olvidemos el referente bíblico: S.Pablo cantando las verdades a S.Pedro en el "incidente de Antioquía". Y no dejen de notar que S. Pablo podría haber actuado como actuó y nada más. Pero no, de eso nada. Además de hacerlo, lo escribió. Y lo que escribió es Escritura Canónica.

Anónimo dijo...

Disculpe, no le entendí. En pocas palabras, debelos ver, oir y callar?

Wanderer dijo...

No. Debemos tener paciencia, buscar el consuelo de Dios y avivar la esperanza.

Castellano dijo...

Me gusta mucho leer los artículos que llaman a la esperanza, porque los problemas, las tinieblas son tan evidentes, y parece que llevamos toda una vida bajo ellas... Al final debemos saber que estamos en las manos de Jesucristo, eso es esencial. Algo está ocurriendo dentro de la Iglesia, aunque es muy pequeño, como la parábola de la semilla de mostaza. Las nuevas vocaciones, aunque pocas, vienen de conocer un mundo en ruinas y una Iglesia desprestigiada, dentro y fuera. Esas vocaciones, algunas de ellas, tienen claro que solo la fidelidad al evangelio y a la tradición puede conservar lo que quede de la Iglesia tras el terremoto que vivimos. Es cierto que hay miedo, es cierto que saben que vienen tiempos más duros todavía, pero aún así dan el paso para consagrarse sacerdotes. Hay muchos matices, pero creo que hay esperanza y que tras la tormenta que se nos viene encima, resurgirá una Iglesia más fiel. De momento, tenemos que hacer ese poquito que podamos hacer, que decía santa Teresa: Ser fieles a Cristo y su evangelio. Tenemos esta hermosa casa para la reflexión y la oración, que no es poco. Y aunque humanamente la tarea nos supera, somos discípulos del que murió y resucitó. No tengamos miedo.

Un fuerte abrazo en Cristo.

Agustín dijo...

Estimado Wanderer, muchísimas gracias por todos sus excelentes post. En este me permito señalarle que no es prudente "despreciar las profecías", y menos aún desestimar la incidencia histórica de la no consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María en las condiciones en que el Cielo lo pidió. Estamos hablando de escritos reconocidos por la Iglesia y que un Papa consideró "comparables a la Sagrada Escritura". Fátima es la clave de la historia contemporánea, como bien señaló el Cardenal Cerejeira, más de 40 años Primado de Portugal y allí está indicada una esperanza cierta cuando "al final" el Santo Padre haga la consagración pedida y se concedido al mundo un tiempo de paz.

Anónimo dijo...

Ignoro todo sobre liturgia, pero tengo entendido que todos los usos litúrgicos, y también ritos, que tuvieran al menos 200 años de vigencia en la época en que San Pio V promulgó su misal, seguían en vigencia (hablando del mundo "latino"). Luego, que por distintas razones, el rito romano se impusiera en casi todas partes es otra cosa. Pero los demás usos y ritos (bracarense, ambrosiano, mozárabe restituido por el cardenal Cisneros, dominico, etc.) pueden seguirse usando. Tal vez hayan caído en desuso, pero eso es otra cosa. Claro, tal vez haya disposiciones posteriores, consecuentes al uso, que los hayan relegado al olvido, pero si ahí están, por qué ignorarlos.
Y la verdad, es que tal vez nos toque más de cerca, pero desde que tengo memoria, ha sido bastante parecida la situación, con los 5 papas que he vivido. Creo que Pablo VI se llevan la palma, yo nací en pleno desbarajuste ocasionado por él y su antecesor. Por cierto, para no caer en el cinismo o escepticismo o cansancio, viene muy bien y se agradece esta entrada. Este que nos toca es la consecuencia lógica de los otros, en versión berreta. Pero peor que dejar sin culto y sin catequesis a los fieles de un plumazo, no veo.

Anónimo dijo...

La Esperanza es para alcanzar la vida eterna, Castellano.

Anónimo dijo...

Si un libro como el libro negro del comunismo con cien millones de muertos en todo el mundo comunista no le muestra al contrera del wanderer lo importante que es Fátima, entonces nada más se lo mostrará.

Nacho dijo...

(1)

La congregación baptista arminiana del Octavo día de Missouri tiene derecho a desanimarse y perder la esperanza si su capitoste resulta ser un hereje, un amoral o un renegado.

Nosotros no tenemos derecho.
Nosotros tenemos detrás 20 siglos de tesoros incontables que nos han legado 80 generaciones de santos, mártires, doctores, místicos, escritores, monjes y hasta guerreros.
Somos como el rico heredero millonario que llora porque su orfebre hace joyas vulgares o su pintor de cámara emborrona óleos vulgares, mientras en sus paredes cuelgan Goyas, Tintorettos y Rembrandts, y en su joyero hay cientos de collares de rubíes, esperaldas, topacios y diamantes deslumbrantes. No tenemos derecho.

Quejarnos porque este papa sea una calamidad y llorar en un rincón, desalentados, no revela sino una papolatría emboscada que ahora se desenmascara. Pues sí, el pastor que debería guiarnos ha salido corriendo a irse de fiesta con los lobos. Por muy grave que nos parezca, no, no es la primera vez que pasa (aunque sea sin duda una de las graves).

¿Qué hacemos, entonces?
Pues PROHIBIDO perder la esperanza. Eso es faltar a Dios.
Ahí van unos consejos tentativos:

1) Olvidarse de cualquier pastoral contemporánea salvo las estrictamente contrastadas.
2) Acudir a misa tradicional o, si no es posible, a una novus ordo lo más digna posible.
3) Confesarse con un cura de fiar y acudir a misa regularmente, comulgando siempre que se pueda.
4) Adorar al Santísimo, rezar el Santo Rosario, rezar la horas, etc, etc.
5) Leer, leer, leer encíclicas de más de 50 años de antigüedad, a los santos padres, escritos de los grandes santos católicos de la historia (¡en lengua española original hay muchos y muy buenos!), textos catequéticos a partir del siglo XVI hasta el XX (expurgando algunos pietismos huecos), etc, etc.
6) Asegurarse un grupo de católicos coherentes con su fe y relacionarse con ellos regularmente para consolarse mutuamente, y fortalecerse en la esperanza. Lo mismo con familia y amistades de hijos.
7) Hacer propósito de vivir lo más cristianamente posible, en el matrimonio, en el estado sacramental, en el trabajo, etc.
8) Buscar uno, o más sacerdotes si se puede, que sean católicos bien formados y coherentes, para exponer dudas, dolores del alma y pedir consejo. Importante: ¡no olvidar que ellos también necesitan nuestro aliento y apoyo! No son un paño de lágrimas, sino pastores y hermanos que nos necesitan tanto como nosotros a ellos. Del resto de sacerdotes y obispos, huir como de la peste. No relacionarse con ellos, para que no nos confundan.
9) No obstante lo anterior, escribir (con prudencia y astucia, pero firmeza y caridad) a nuestros obispos para pedir y solicitar que se obre de forma concorde con las enseñanzas de la Iglesia en cualquier cosa que comprobemos personalmente que se hace torcidamente. ojo: no esperar en absoluto que resuelvan nada. Se trata de dar testimonio, por ellos y por nosotros.
A los obispos y cardenales fieles, escribirles agradeciendo sus palabras y actos (hoy en día, con los medios de comunicación en red es sencillo). Y hacerlo públicamente ante amistades, sobre todo católicas.
10) Rezar por todos los obispos, sacerdotes, religiosos y el papa. Con regularidad. Sobre todo por los apóstatas.
11) Repetirse cada mañana que nuestra patria verdadera es la Jerusalén celeste.
12) Leer la Biblia todos los días, sobre todo los evangelios. Asegurarse de hacerlo con una versión comentada fiable (mejor si es antigua).

Nacho dijo...

(2)

En resumen: crear células de resistencia, empezando por nosotros mismos, nuestras familias, amistades, etc. No esperar que nadie nos haga la faena desde fuera, mucho menos los superiores jerárquicos, mundanalizados hasta la náusea. Acatar sus mandatos si son concordes a la enseñanza bimilerania de la Iglesia. Si no lo son, resistir con firmeza y paciencia.

El Señor suscitará a su tiempo obispos y cardenales que decidan oponerse abietramente al mal infiltrado en la Iglesia hasta los tuétanos, porque Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerían. Y entonces apoyarlos, públicamente o en secreto, según las circunstancias.

Y desde ahí hacer el apostolado, como quien sale armado de la fortaleza donde tiene descanso y nutrición, a batir tierra enemiga. Apostlado a todos, pero principalmente a los católicos convertidos en zombis espirituales por toda la enseñanza emponzoñada de los últimos 50 años que ahora ya supura abiertamente por todos los poros.

En resumen: ponerse en estado de alerta sin esperar que el papa de Roma lo mande. Armarse para la guerra espiritual, por la salvación de nuestras almas.
Y, por supuesto, prepararse para el martirio.

In Christo domine.

Nacho

Anónimo dijo...

Wanderer, me tomo la libertad de insistir sobre un punto: usted es como Gardel, que cada día canta mejor.

Amigo, ¡se supera a sí mismo!

¡Y qué final, con San Leonardo de Agatháurica a todo trapo!

Muchas gracias

Atentamente

El Aprendiz II

Ps. Muy bueno lo de Nacho.

Anónimo dijo...

Wanderer gracias por su post, excelente !!

Si sube o baja la inflación me importa claro, si se roban el pais, también me importa claro, si los políticos cumplen o no sus promesas... también me importa...pero Macri no me desvela, ni Lilita, ni Cristina, ni Scioli ni Stiuso.

Pero la soledad y el sufrimiento que me causa este Papa (si lo es) y sus desvaríos es tremendo, es un dolor en el corazón. Y aca añado al Párroco y sacerdotes con los que me confesaba, me han dejado sufriendo mucho, sus actitudes de defensa de lo que esta mal me han dejado triste.
La caridad o apostolados sin amor a Dios, sin Evangelización donde las buenas obras externas cuentan mas que el cambio de vida y dejarlo todo por Jesús, y la lista sigue.

Vivimos fuera de la Argentina desde hace unos meses, por una transferencia que le hicieron a mi marido. Hemos peregrinado (o mejor dicho hemos huido) por distintas Iglesias de la zona y la que hemos encontrado es la Maronita, con el rito ortodoxo oriental (en Arameo y español).

Sigue siendo todo muy difícil, los colegios, la educación de los hijos pequeños, las amistades, el trabajo (que en el caso de mi marido la empresa cree ser la familia o esposa de mi marido, por las horas que demanda hacer su trabajo), y la "mentalidad" de las empresas que apoyan cualquier cosa.

Me encanto la idea de crear células de resistencia, como dice en el comentario anterior, lo he escuchado de excelentes sacerdotes en Buenos Aires.
Pero es difícil ponerlo realmente en practica o yo no lo he podido hacer aun.
O quizás falta que las cosas estén peor.


Que todo venga pronto y que Dios nos ayude.





Anónimo dijo...

No entiendo la lógica de que alguien pueda decir que leer las Sagradas Escrituras es cosa protestante... Que aquí -entiendo- no se plantea hacer estudio bíblico sino Lectio divina.

Muy de acuerdo con dejar un poco al costado las devociones privadas, los manuales de vida espiritual y enfocarse más en la Misa y en la Lectio. Los monjes que estuvieron en Bs As recientemente se la pasan haciendo hincapié en esto, que creo que es muy acertado.

Basta de recetas del tradicionalismo decimonónico. Creo que esto es lo que pretendía depurar Pío XII en un Concilio que no pudo convocar.

Anónimo dijo...

Los Misales que se pueden usar para celebrar la Misa son: el último aprobado por la Santa Sede y Conferencia Episcopal local y el de 1962 para el rito romano, en sus dos formas y con sus diversos usos. Para las parroquias de la Iglesia latina. No hablo ni de congregaciones religiosas ni de las Iglesias orientales católicas.
Técnicamente el Misal de Sarum no se puede usar. Ni siquiera sé si está aprobado (o si alguna vez lo estuvo) por la Santa Sede.
No es que quiera atentar contra la libertad de espíritu de alguien, o que quiera generarle escrúpulos... Pero la Misa debería celebrarse con los ritos y usos aprobados por la Santa Sede. Nos quejamos de los curas que usan cuadernillos caseros, pero no tenemos (mucho) reparo en poner en uso un Misal que no está previsto por Roma.
Lo digo como laico. Y no soy canonista ni nada, es mi opinión.

Anónimo dijo...

Muy buen post Wander!! Cada vez mejor usted! Como esas bicabadas de aire fresco que nos trae el querido Don Gabino, que a propósito, ya lo estamos extrañando....
Mis saludos!

Anónimo dijo...
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