viernes, 25 de noviembre de 2016

La (nueva) Europa y el patriotismo

por Francisco Soler Gil

El mito de la sociedad multicultural se está derrumbando ante nuestros ojos. En todo Occidente se percibe ya con nitidez la tendencia, amplificada elección tras elección, al fortalecimiento de movimientos políticos que incluyen en su discurso un fuerte componente identitario. Este fenómeno resulta tanto más notable cuanto que, en la antesala de las elecciones, los más importantes medios de comunicación intentan emplear justo ese elemento identitario como punto de ataque contra los que hacen uso del mismo. Se habla una y otra vez de «intentos de dividir la sociedad», «populismo», «discursos xenófobos», «perdedores resentidos de la globalización», «deplorables» etc. De manera que, ¿cómo podrían votarse opciones así? Y, sin embargo, semejantes campañas mediáticas no sólo no producen el efecto buscado, sino que incluso parece que tales reproches más bien elevan que disminuyen las opciones electorales de los partidos así combatidos.
Lo que está ocurriendo actualmente es, al menos en parte, expresión de una profunda inquietud. Hemos vivido un periodo de tiempo afortunado, en el que los ciudadanos y países occidentales se organizaban pacíficamente bajo el manto protector de las constituciones y el estado de derecho. Pero ahora comienza a dar la impresión de que los derechos fundamentales anclados en la constitución, y que constituyen los pilares básicos de la vida civil, no se encuentran irreversiblemente garantizados de cara al futuro. De manera que la propia constitución va cambiando cada vez más su papel de protectora por el de necesitada de protección. Los movimientos migratorios masivos de los últimos años juegan en esta nueva sensibilidad un papel en modo alguno desdeñable, ya que la mayor parte de la creciente marea inmigratoria en los países de Europa proviene de regiones dominadas culturalmente por imágenes del mundo que no está claro que sean en general compatibles con nuestros valores constitucionales.
El llamado «patriotismo constitucional», que autores como Dolf Sternberger y Jürgen Habermas desarrollaron tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial como alternativa a una concepción del estado basada en el nacionalismo étnico, atraviesa en estos momentos una grave crisis. Se duda, y con razón, de que el compromiso de la ciudadanía con el orden político básico pueda ser lo suficientemente íntimo y efectivo como para estabilizar dicho orden, sin que concurra algún tipo de «fundamento moral prepolítico» ―por emplear la expresión de Joseph Ratzinger en su debate al respecto con Habermas―.
No obstante, surge la pregunta de cuáles podrían ser esos fundamentos morales prepolíticos del orden constitucional, que tanta falta nos están haciendo hoy.
Bajo tales circunstancias, resulta grande, y hasta cierto punto comprensible, la tentación de volver a las formas y las concepciones del viejo nacionalismo étnico. Por eso, no sorprende que en el discurso de las fuerzas políticas emergentes se perciban cada vez más temas, conceptos y enfoques nacionalistas. De lo que se sigue obviamente, y ha de seguirse en el futuro inmediato de forma cada vez más definida, un debilitamiento de la Unión Europea, e incluso el peligro de su ruptura definitiva.
Ahora bien, lo que tendríamos que plantearnos, con toda seriedad, es si el regreso al nacionalismo supone una manera adecuada de contrarrestar las debilidades de nuestro sistema político, y muy en particular las del patriotismo constitucional. Pues, ¿cuánto cabe avanzar por este camino sin que nuestro continente termine decayendo de nuevo en una situación de pequeños estados enfrentados y de pensamiento tribal? ¿Y podrá frenarse un desarrollo así en algún momento, una vez puesto en marcha? ¿O nos conformaremos de buena gana con un renacer de las fronteras entre los distintos estados europeos? ¿Queremos de verdad que los ciudadanos europeos tengan que sentirse de nuevo completamente extranjeros, con solo volar de España a Italia, o de Francia a Alemania?
Quizás el afán de novedades de una generación que no ha llegado a conocer el doloroso desgarro de nuestro continente a lo largo de casi toda su historia pueda encontrar algún aliciente en el renovado escenario tribal que ya se vislumbra. Bien es sabido que los pueblos y las personas cada cierto tiempo se aburren de lo mismo, y que esto constituye incluso una de las leyes básicas del comportamiento humano. Pero, ¡el Cielo nos libre de la vuelta a un escenario así! Y nos libre sobre todo a los españoles. Pues no siendo España, como es obvio que no es, la fiera más fuerte en esa hipotética nueva selva de naciones desvinculadas y en competencia, tenemos muchísimo que perder en el naufragio de la Unión Europea.
Sin embargo, permanece el hecho de que apenas si existe una ligadura sentimental con las instituciones y estructuras abstractas que conforman esa unión. Y que una ligadura sentimental es imprescindible de cara a constituir una comunidad viva y fuerte, que sea capaz de afrontar los retos del futuro (...¡y los del presente, que no son pequeños!).
Ciertamente, se está echando en falta una forma viva de patriotismo europeo. Pero no podrá llegar a desarrollarse un patriotismo así mientras que nos neguemos a reflexionar a fondo, y con toda franqueza, sobre la esencia de lo europeo. Y esa reflexión viene siendo desde hace décadas escamoteada por culpa del empeño por entender nuestro continente como una sociedad multicultural en donde todo cabe. Pues ocurre que Europa no es simplemente un contrato asumible sin más desde cualquier fondo cultural o civilizatorio. Al contrario: Europa es una civilización muy concreta, que ha surgido de la confluencia de tres corrientes de pensamiento básicas: la filosofía griega, el pensamiento jurídico procedente del derecho romano, y la religión cristiana. Del encuentro y la interacción entre estos tres componentes ha nacido la idea de los derechos humanos, de la separación entre religión y estado, de la igualdad entre hombre y mujer, y en general los valores ético-políticos recogidos en nuestras constituciones. Mientras que estos fundamentos prepolíticos de nuestro ser y nuestra identidad como europeos no se adviertan con claridad, y mientras que los políticos de los diversos partidos no reconozcan su deber de esforzarse por el mantenimiento de los pilares sobre los que descansa nuestra cultura y nuestra civilización, no habrá forma de que los europeos lleguen a ser conscientes del gran legado intelectual y ético del que son herederos, y que los une muy por encima de todas sus diferencias nacionales.
Mientras tanto, subsiste el hecho de que ni la sociedad multicultural ni el nacionalismo étnico constituyen una solución, y ni siquiera proporcionan caminos viables para nuestros países hoy. Sólo puede salvarnos aún un patriotismo de nuestra cultura y nuestra civilización occidental ―tantas veces calumniada y ridiculizada desde la revolución del sesentayocho para acá―. El multiculturalismo es una quimera. Pero el viejo nacionalismo no conduce más que a un empobrecimiento inaceptable. En todos los sentidos.

69 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay Soler, Soler. No se meta en política que no es lo suyo.
"¿cuánto cabe avanzar por este camino sin que nuestro continente termine decayendo de nuevo en una situación de pequeños estados enfrentados y de pensamiento tribal?"
No entendió nada. Los nacionalismos no eran ni por pienso puramente "étnicos" ni tampoco estaban enfrentados.
Bien mirado, aun cuando fueron tronchados en su juventud y no pudieron llegar a ser, eran lo que más se acercaba, en este mundo imperfecto, al "tiempo de las naciones". Pueblos con conciencia de un destino común, universal, pero con identidad propia que excede la etnia, y que interactúan con otros pueblos amigos, distintos, pero con buena fe.
Es la medida de lo humano. Y ya que está, trate de no hacerle el caldo gordo al postmodernismo y no utilice la palabra "tribal" como calificativo de los nacionalismos. Tiene el efecto de todos los términos tabú de estos últimos tiempos. Esto es, reemplazan argumentos con la sola mención de una palabrita sagrada.
Un horror.

El Embotellado

el pibe de rivendel dijo...

Este artículo es esencialmente erróneo y me temo que Soler sabía que se lo iban a recalcar. Valoro su valentía y libertad de espíritu, pero no se puede callar ante esta defensa de la UE que se quiere hacer echándole algo de agua bendida compuesta de Derecho Romano, Filosofía Griega y Cristianismo.
A este paso, en uno o dos años más, aparecerán los defensores cristianos de la Unión con argumentos basados en que comprar productos importados es más barato, la estabilidad de la moneda, etc.
Siempre es malo coincidir en mucho o en poco con los malos. Cuando nos suceda, mejor repensémoslo.

Anónimo dijo...

La UE contribuyó a fojar en casi toda Europa el estado de bienestar.
No me importa que los diferentes partidos nada quieran saber sobre "la esencia de lo europeo", ni lo vayan a querer nunca, pues está en la "esencia" del régimen de partidos de masas no reflexionar ni interesarse por ese tema.
Lo que quiero, en esta Europa sin fe y sin clero que posibilite su retorno, al menos, es vivir bien.
Soy uno de los que gozan del estado de bienestar sin rasgarme las vestiduras. Me gustaría que los que gozan de él y lo critican tengan al menos la honestidad de no usar de sus hospitales, escuelas, rutas y hospitales.
No podremos evitar en fin del mundo del que se habla en la entrada anterior, pero al menos podemos llegar a él cómodamente.

Alberto E. C.

Anónimo dijo...

Entonces el Brexit del que se alegraban en entradas anteriores (que es contrario a la Unión Europea), es bueno o es malo?
El blog tiene una línea editorial o cada uno de sus colaboradores escribe según su leal saber y entender?

Carlo dijo...

Cambiando de tema, han visto el artículo de La Nación de hoy sobre la campaña "Ni Una Menos"?
http://www.lanacion.com.ar/1959443-el-acoso-acecha-a-casi-todas-las-mujeres
Básicamente lo que yo debería hacer ahora mismo es ir a la comisaría más cercana y entregarme, porque soy hombre y, por lo tanto, necesariamente acosador, violador y potencial asesino de mujeres. Como casi siempre pasa en esas notas (y las relacionadas a la promoción de las políticas de género y la homosexualidad), está cerrada a comentarios, porque los editores saben que si no lo hacen lloverían las críticas al tal "informe".

Anónimo dijo...

No entendieron nada, lo que está diciendo Soler es que ni el multiculturalismo ni el nacionalismo étnico (si, el autor recalcó "etnico") son la solución para volver a las raíces de Europa. Europa es la fe cristiana, el derecho romano y la filosofía griega, no esos dos engendros hijos de la revolución protestante y el iluminismo. Tampoco se hace una defensa de la UE recalcando los peligros históricos que trajeron estas ideologías en los últimos dos siglos. Ambos a su manera -como acción y reacción- causaron caos al continente, y todo por negar y abandonar lo que verdaderamente constituyó a Europa.
A algunos les tocan la palabra "nacionalismo" y se enceguecen...

Pasaba por aquí

Wanderer dijo...

Lo que yo entiendo es que don Francisco Soler está diciendo en el fondo es que el único modo de de entender y mantener una UE es si esta es la Cristiandad. Caso contrario, Europa se disolverá en nacionalismos de cualquier tipo porque, en última instancia, ni la economía, ni el estado de bienestar ni una constitución fallida, garantizan la unidad.
Más básico aún: el reino de la cantidad de Guenon: lo cuantitativo, lo material, es partes extra partes, es decir, es intrínsecamente división. La unidad solamente puede darse en el ámbito espiritual.

Anónimo dijo...

Pregunta: de los pilares de Europa, es decir, la fe cristiana, el derecho romano y la filosofía griega ¿surge la separación de religión y estado? ¿Esta separación no es, acaso, fruto del iluminismo y el liberalismo?

Jorge Rodríguez dijo...

Los países de Europa no se terminaran de unir, son como el barro y el hierro de los pies de la gran estatua que vio Nabucodonosor en un sueño y que luego interpretó Daniel. Lo bueno es que en esos tiempos surgirá un reino que no tendrá fin.

Carlo dijo...

"No podremos evitar en fin del mundo del que se habla en la entrada anterior, pero al menos podemos llegar a él cómodamente."
Digamos que Dios no nos puso acá para que estemos cómodos, sea en la época que sea. Y menos cómodos estaremos en los tiempos finales (sean los presentes o no), al contrario, si no apostatamos la vamos a pasar muy muy mal, a tal punto que sería insoportable si el Padre no los acortara.

el pibe de rivendel dijo...

Wanderer, no se afirma solo eso.
También se afirma que sería deseable evitar que un español sea considerado extranjero en Francia, como si eso fuese algo malo y no esencial al arraigo espiritual y físico del hombre concreto. A este hombre arraigado ("gustav-thiboneano", se podría decir), se lo trata de tribal entre o no en guerra con el extranjero de al lado.
En ese sentido, y porque ya no sería tribal, se dice que hay mucho que perder si se esfuma la Unión Europea. Pero no sólo esto, sino que sigue la nota advirtiendo que para pobres naciones en la comparativa con otras, como sería el caso de España (y podríamos agregar Portugal), la situación sería peor que peor.
¿Por qué se afirma que Francia y Alemania son fieras más fuertes?, ¿en qué sentido?
¿En el económico?, ¿en la banca?, ¿en el bélico?
Siendo algunas de estas tres las posibilidades en las que debe haber pensado el autor (no las explicita, pero tampoco imagino otras), afirma la conveniencia de mantener la UE en función de esto (banca, economía o belicismo de las grandes potencias).
Luego trae a cuento lo de Grecia, Roma y Roma Eterna bautizando, de algún modo, a la UE. No cambia la defensa utilitaria que se le da a la Unión por el sólo hecho de echarle algo de agua.
En verdad no quiero entrar en ninguna discusión. Sólo me interesa llamar la atención sobre una deriva preocupante: la derecha católica ya no es tan de derecha (se ve muy claro en política cada dos años) y ahora, poco a poco, parecería que va avanzando en la aceptación de otras intuciones despreciables, como es el caso de la UE sea por los motivos que sean, alegando lo prudencial y bla bla. Acá nos pasó con Macri, hace poquito. En veinte años nos vamos a desconocer a nosotros mismos. No yo, que si sigo vivo para esa fecha me voy a seguir reconociendo con la ayuda de dios: seguiré arraigado.

Ps. y ni qué hablar de la defensa que se hace de la separación de Iglesia y Estado, donde queda claro (y se muestra la hilacha de las hilachas) que la nota no apunta a una regeneración en el substrato material europeo con una forma que algo tenga que ver con aquella Cristiandad (me alegro, ese tiempo ya pasó y son deseos adolescentes, pero, en todo caso, desde el punto de vista teórico, al menos, hubiese sido aceptable desear aquella regeneración al estilo de Belloc y su Europa y la Fe).

Anónimo dijo...

Hay que distinguir lo deseable de lo probablemente factible.

Lo deseable es una Europa definida y unida por su identidad cristiana, que de derecho y hecho acoja a los cristianos de Siria e Iraq - o mejor aún, los evacúe proactivamente de esos infiernos, como los israelíes evacuaron a los judíos de Iraq en 1948 y de Etiopía en 1991 - y que de derecho y hecho vede la entrada a los musulmanes.

Lo probablemente factible es uno de dos caminos: o el presente, una Europa atea de derecho que permite la entrada de elementos que la terminarán destruyendo, o un retorno en algunos paises al nacionalismo cultural-étnico. El segundo camino no es el óptimo, pero los paises que lo elijan estarán mejor que si siguen el primero.

Anónimo dijo...

Antes que nada, aclaro que me encanta el terror con que en Bruselas miran este fenómeno.

Pero eso no me impide ver que tiene poco que ver con nosotros lo que reclaman el FN en Francia o el FPÖ en Austria, por referirme sólo a los que tienen alguna posibilidad electoral (el 5 Stelle italiano, que también tiene posibilidades, es algo bastante extraño, a medio camino entre el Podemos español y los partidos identitarios nombrados).

Marine en Francia reclama los "valores de la República francesa", el feminismo, el secularismo absoluto, el centralismo parisino, etc. Strache en Austria es lo mismo.

No sé, coincido con el Dr. Soler. Me parece que los que se equivocan son los que se deslumbran con cualquiera que saque a dar vueltas una pancarta nacionalista por el mundo sin detenerse a ver que ese nacionalismo no tiene nada que ver con el nuestro, que es esencialmente católico y tradicionalista.

xNacionalista, no facho

Dark Henry dijo...

La solución es algo similar al Sacro Imperio, donde la usura estaba prohibida, o el modelo que luego intentó Carlos V.
La versión actual de la UE es un esperpento masón que planea reemplazar a los pueblos originarios mediante inmigración masiva, plan Kalergi/Kaufman.

Anónimo dijo...

Aparte del problema espiritual hubo un error en el desarrollo de la UE, hicieron un estado central onde un burocrata en Bruselas decide que tienen que hacer un siciliano y un sueco. Perdieron la idea católica de subsidiariedad. El problema son los estados grandes unidos a la fuerza. Distinto hubiese sido una confederación de estados federales.

Francisco Soler dijo...

Efectivamente: Wanderer y el que "pasaba por aquí" han dado con la clave del artículo. Que no es sino una glosa de los acontecimientos actuales en Europa desde la clave que nos proporciona Hilaire Belloc: "Europa volverá a la Fe o perecerá. La Fe es Europa. Y Europa es la Fe".

Europa, o incluso Occidente en general, adquiere su sentimiento de unidad, más allá de las fronteras particulares de cada momento, por el sustrato filósofico y religioso cristiano sobre el que se edifica. Cortando esas raíces, sólo queda la descomposición en tribus cada vez más desconectadas entre sí, y en competencia por la hegemonía. Porque, entre otras cosas, es el cristianismo (junto con el estoicismo) el que introduce la idea de la unidad esencial del género humano (por ser todo hombre una imagen de Dios).

La historia de Europa en los siglos XIX y sobre todo XX ha sido una comprobación empírica, con decenas de millones de muertos, de adonde conduce el abandono de las verdaderas raíces de la unidad europea. Y su sustitución por diversas variantes de la doctrina de "Blut und Boden", que constituyen siempre, se mire como se mire, neopaganismo.

Y mucho me temo que ahora, se está intentando reactivar esta "solución", para hacer frente a la amenaza islamista. Todo, por lo visto, antes que afrontar la realidad, que es el hecho de que la perspectiva cristiana constituye el verdadero fundamento prepolítico sobre el se levanta el compromiso con los valores de nuestras constituciones.

Por último, sobre la separación entre Iglesia y estado, que algún comentarista ha mencionado, va implícita en el hecho de que el Papa no es el emperador. Cosa en la que Occidente, entendido como Cristiandad, se diferencia de todas las culturas anteriores, en las que el poder político y religioso coincidían.

Anónimo dijo...

En materia de separación de Iglesia y Estado se ha visto en los blogs tradis argentinos errores desde ambas posturas, pues hay que distinguir entre tesis e hipótesis.

La tesis correcta es la de unidad. Esta se justifica desde la historia (la Cristiandad) y desde el hombre y su fin.

La hipótesis, lo que hoy sucede, es de separación y puede ser que sea conveniente a tenor del estado del clero moderno por un lado y de la apostasía general y particularmente de los gobernantes.

Decir que la Iglesia defendió o enseñó esa separación es falso. Defendió la unión. Otra cosa es que por no tratarse de materia dogmática la Iglesia no haya condenado a Suárez en este error teórico.

El Profe.

Anónimo dijo...

Siempre me resultó sospechosa la frase de Belloc que la Europa es la Fe y la Fe es Europa. Europa puede ser la Fe, pero circunscribir la Fe a Europa me parece que es limitar a la acción del Espíritu Santo, que sopla donde quiere. Europa es la civilización más acabada hasta ahora como muestra de los frutos de la Fe, pero en otras partes del mundo como Asia y Africa el Catolicismo crece y quizás en algún momento logre impregnar esas sociedades como lo hizo con Europa.

Francisco Soler dijo...

Permítanme una última apostilla clarificatoria, antes de dejar definitivamente el texto al juicio más o menos benevolente de los comentaristas. Se trata de una apostilla en relación con la cuestión del enraizamiento, o identitaria.


En sí, no creo que sea malo el apego a la propia tierra y la propia comunidad. Al contrario. Pero siempre que estos sentimientos diferenciadores se encuentren ampliamente compensados por el impulso a la unidad implícito en la idea de Cristiandad. Por eso, en el siglo XII, el hijo de unos nobles italianos podía alcanzar su madurez como monje y filósofo en Francia, y terminar sus días como obispo en Inglaterra, sin que la cuestión identitaria supusiera ningún problema: las nacionalidades estaban subordinadas a la idea de Cristiandad.


Pero sin esta fuerza unificadora, la búsqueda de un "nosotros" identitario, basado entonces en la tierra y la sangre, termina necesariamente en adoración del propio suelo, del propio bosque, y de los propios ancestros. Y en la consiguiente ruptura de la unidad del género humano. Con todas las consecuencias que ello implica más pronto que tarde.

De ahí que no es ninguna casualidad que con frecuencia los teóricos de los movimientos identitarios que están desarrollándose actualmente en Europa aboguen por formas de religiosidad neopagana.

Por tanto, y con esto ya lo dejo, lo que afirmo es que un cristiano no debe caer en la tentación de la dicotomía entre un cosmopolistismo relativista y negador de las propias raíces espirituales, por una parte, y por otra un enraizamiento nacionalista neopaganizante.

El ideal con el que debería comprometerse un cristiano en política, me parece a mí, es el ideal de Occidente, que en esencia coincide con el de Cristiandad, aunque los ciudadanos occidentales de nuestro tiempo no sepan ya de qué fuente profunda se nutren sus constituciones.

Y ahora sí que acaban mis comentarios, y queda el texto a la intemperie, para que lo traten como más conveniente estimen.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

La separación entre estado e Iglesia no es porque el Papa no es el gobernante.
Nunca lo fue salvo en su territorio.
La separación no es aceptable (como tesis) porque sin la Iglesia y la facultad del Papa de inmiscuirse en ciertos temas la política sirve apenas para unas pocas cosas menores. Con sus tires y aflojes, así fue posible la Alta Edad Media.

Anónimo dijo...

La Iglesia no enseñó la separación sino la distinción. La materia sí es dogmática y no se condenó a Suárez porque no hay nada condenable en su visión del tema, aunque no fuera tomista.

Pero también la Iglesia enseñó con el Evangelio y la Tradición que distinción no es confusión. Los monismos paganos, musulmanes, cristianos no católicos, no son buena doctrina. Nada de teocratismos.

Iuspublicista.

Alberto Althaus dijo...

Lamentamos que el autor del artículo no entienda la realidad, habla de nacionalismo étnico como una forma de denigrar a los partidos nacionalistas o al patriotismo; es la vieja idea de confundir nacionalismo con nacional socialismo y fascismo. En cuanto a Europa no importa si forma un solo país o muchos o si hay o no una Unión Europea, lo importante es que la polis tenga un bien común político católico que coincida con un desarrollo de las virtudes en los ciudadanos y dicha comunidad comparta una historia común y haya cierto sentido de amistad entre los ciudadanos. En cuanto a la reacción en apoyo del nacionalismo y de la separación de países no es consecuencia de la xenofobia sino de un sentido práctico del europeo que no quiere que el bien común político que ha construido sea usufructuado gratuitamente por los inmigrantes de manera que entrando a formar parte de la comunidad lo que hacen es que haya menos bienes menos trabajo por habitantes y más problemas. Si un solo país de la Unión Europea permite la entrada de musulmanes y si no se establecen controles de frontera pueden todos verse perjudicados a mediano plazo por una crecimiento demográfico y por cambios religiosos, culturales y políticos que no han deseado y le son impuestos por prejuicios ideológicos.

Anónimo dijo...

Exacto. Se distingue sin separarse. Luego, la separación de Iglesia y Estado es incorrecta.

Dark Henry dijo...

El Sr Soler dijo
"no es ninguna casualidad que con frecuencia los teóricos de los movimientos identitarios que están desarrollándose actualmente en Europa aboguen por formas de religiosidad neopagana."

No es casualidad cuando la Iglesia del papa Francisco está complotando con Soros para favorecer la invasión musulmana/africana a Europa. Tal cual como Raspail, que es muy católico, lo describió en Le Camp des Saints. Seran neopaganos, pero no boludos.

Anónimo dijo...

... Un nacionalismo a lo Chesterton. Los.paises no son tan buenos ni tan malos. Es bueno porque es mío.
Donde nací y quiero morir. Como mi mujer, que no es la mejor ni la peor pero la adoro. Sino que diablos sigo haciendo en este kilombo y nido de ladrones y corruptos que es la Argentina. Mis hijos ... mi mujer ... mi casa ... mis amigos ... mi club
... me decía hace muchos años un sudafricano después de un partido de rugby "Me siento honrado de haber jugado contra vos". Esa es la base de mi nacionalismo al menos. Puedo amar a la Argentina y admirar y aprender y convivir y en algún punto amar también a las otras naciones.

Anónimo dijo...

Las intenciones del Dr. Soler son excelentes. Pero -y como bisnietos de españoles me duele decirlo- el destino de España, y el de la mayor parte de Europa, ya está sellado. Hagan lo que hagan los europeos (excepto una improbable dictadura natalista). Basta consultar la tabla de fertilidad por país. La tasa de reemplazo -la necesaria para evitar la extinción biológica- es de 2,1. El único país de Europa que veo con un valor superior a ese es Islas Faroe. Luego Francia e Islandia oscilan en torno al 2,0. Lo de Francia pudiera ser obra de su enorme población musulmana. Lo de Islandia me elude (desconozco todo sobre esa comunidad de descendientes de vikingos). La situación del resto de Europa es espeluznante. Según algunos demógrafos, tasas sostenidas en el tiempo por debajo de 1,6 significan extinción irreversible. Alemania, Austria, España, Italia, Polonia, están todas por debajo de 1,5. Y ni siquiera tienen conciencia de la catástrofe que se avecina (los rusos, al menos, son conscientes de la situación, y son también conscientes de que la raíz del problema es espiritual).
Resumiendo: el Dr. Soler está discutiendo sobre el futuro de un cementerio.
Tasas de Fertilidad por país

Anónimo dijo...

Anónimo de las 17:18,
sin olvidar, claro, la Guerra de las Investiduras, que terminó en la extinción de la Casa de los Hohenstaufen y la anarquía en el Sacro Imperio (después el Papa hubo de vérselas con los Reyes de Francia, que calzaban otros puntos que los Emperadores Germánicos).

Anónimo dijo...

No entiendo mucho de todo lo que aquí se expone tanto por el sr. Soler como los comentaristas.
Como española,ya de cierta edad,por tanto con memoria propia desearía aportar al unas pinceladas de como veo yo a España dentro de Europa y a esta en su totalidad.
En mi opinión los pilares comunes a los que hace referencia el Sr.Soler están siendo derribados uno a uno.¿Que nos queda de puntos de unión? ,básicamente burócratas con múltiples directivas,que o van contra los intereses de muchos o se imponen desde una conducta dictatorial.
Las naciones_estado van perdiendo cuotas de poder e identidad cultural.España,para quién podemos recordarla,no se parece en nada a aquella que fue ,ni ala esencia de si misma a lo largo de la historia.
Se trata de uniformar desde nuevos valores,creando una sociedad ficticia y forzada.Este objetivo solo es posible desde el derrocamiento de los valores que susentaba nuestras sociedades.
El multiculturalismo no es más que un instrumento para diluir la identidad nacional.En cierta medida es una forma de invasión, con culturas con valores opuestos a los nuestros,en muchísimos casos.
Entre burócratas, politicos"mandados" al servicio de poderes supranacionales y la aceptación de que "todas las culturas" se encuentran en la misma escala de valores,no es de extrañar el afloramiento de movimientos nacionales o situaciones como el brexit.
Todo esto o es más que formas de defensa ante el ataque a los valores propios.
A mi me sorprende que en España no tengamos un movimiento en esta línea, pues hasta es razonable, pero según lo veo yo,seguimos asumiendo, sin ninguna protesta todo aquello que nos es impuesto en el plano económico, ético o migratorio.Posicionarte en otra línea, que no sea "la políticamente correcta",supone exponerte al escarnio o ser receptor de múltiples calificativos, ninguno bueno.
En ocasiones pienso que Europa y la CEE es un campo de experimentos, en el sentido de como se puede armar un territorio supranacional,desde nuevos valores.
Saludos a todos

Anónimo dijo...

El artículo está bien planteado, pero le falta un final adecuado y acertado. Es como la pelota de golf que no termina de entrar en el hoyo.
La verdad es que una Europa que rechaza a Jesucristo definitivamente no tiene remedio, ni siquiera el remedio que sugiere el autor.
Y el rechazo de Europa a Jesucristo me temo que no tiene vuelta atrás, por lo que presumo que la factura viene en camino y hasta creo que ya está a la vista. Dios no dejará sin castigo a los pueblos que habiendo conocido y aceptado la Verdad durante tanto tiempo y con tantos Santos en su haber, ahora la rechazan en su gran mayoría, optando por la oscuridad, apostatando y renegando de ella.

Broncoespasmosaurus dijo...

"Y, sin embargo, semejantes campañas mediáticas no sólo no producen el efecto buscado, sino que incluso parece que tales reproches más bien elevan que disminuyen las opciones electorales de los partidos así combatidos."

El tío Jean Marie parece coincide totalmente en la apreciación (no así su hija):
"-¿El resultado electoral en EE.UU. ayudará al Frente Nacional en las presidenciales de Francia?
-El punto de apoyo de la campaña de Trump es el mismo sobre el que hacemos hincapié desde hace años: el retorno de las fronteras, la defensa de la soberanía nacional, la oposición del pueblo a las élites. Es la confirmación de que estamos en el camino adecuado."

http://prensa.cancilleria.gov.ar/corremos-el-riesgo-de-quedar-sumidos-bajo-la-ola-inmigratoria

Anónimo dijo...



Francia , siempre tuvo una política familiar ( ayuda ) buena .En gran parte , para corregir los desastres demográficos consecuencias de la primera guerra mundial .

Anónimo dijo...

xNacionalista, no facho en Argentina está Biondini que no me parece tan católico que digamos, todo lo nacionalista termina en algún punto mezclándose con el nazismo. Y quien sabe si detrás de cierto nacionalismo argentino no hay también proislamismo. No juzgo a Hitler pero su gobierno tenía base pagana.

Martin Ellingham dijo...

Aunque el autor lo ha explicitado en su comentario del 25 de noviembre de 2016, 14:37, me permito agregar algo.
Hablar de “separación” Iglesia-Estado es problemático porque por tal “separación” se entiende -desde el siglo XIX al menos- irreligión estatal, manifestación de laicismo anticatólico. En palabras de Pío XII, “separación” implica “Estados […] religiosamente indiferentes o conscientemente laicizados, y aun abiertamente ateos”. Claro que hay distintos modos de “separación”, con diferencias de grado muy notables a veces. Pío XII se aludió al tema, con perspectiva histórica: “La Iglesia no disimula que en principio considera… como ideal la unidad del pueblo en la verdadera religión y la unanimidad de acción entre ella y el Estado. Pero sabe también que desde cierto tiempo los acontecimientos evolucionan más bien en otro sentido, es decir, hacia la multiplicidad de confesiones religiosas y de concepciones de vida dentro de la misma comunidad nacional en que los católicos constituyen una minoría más o menos fuerte. Puede ser interesante e incluso sorprendente para el historiador encontrar en los Estados Unidos de América un ejemplo, entre otros, de la forma en que la Iglesia llega a expandirse en medio de las más diversas situaciones.” (7 –IX- 1955, n. 21).
Sin embargo, si por “separación” se entiende lo enseñado en el Evangelio (Lc 20,20-26) y confirmado por la Tradición, el denominado “dualismo” cristiano (=dualidad societaria: Iglesia-comunidad política) opuesto al “monismo” pagano (=el César es Dios), a la teocracia veterotestamentaria, al fundamentalismo islámico y a los sistemas hierocráticos de los curialistas medievales; esa tal distinción de sociedades y de potestades es doctrina católica definitiva.
Saludos.

Francisco Soler dijo...

Unos breves comentarios a los últimos comentarios:

(1) El anónimo de las 20:16 introduce el importantísimo tema de la catástrofe demográfica hacia la que se encamina Europa. En mi opinión, se trata de otro síntoma de lo mismo: Sin su sustrato cristiano, Europa no sólo tiende a descomponerse, sino también a esterilizarse. Y sí, uno podría, vistos los datos, inclinarse a pensar, como también hace el anónimo de las 22:53, que la situación del viejo continente no tiene ya vuelta atrás, y el mundo va a asistir a un ejemplar castigo divino. Bien. Es posible que sea así. Pero, por amor a todos los frutos de santidad, y de cultura y sabiduría que ha producido Europa en sus tiempos de fidelidad, yo querría pensar, más bien, que aún podrá producirse una reacción regeneradora, antes de la disolución y extinción. Por amor a lo que a sido Europa trato de pensar así... y también porque lo que está ocurriendo en nuestro continente hoy, podrá ocurrirles a ustedes en América bien pronto. Pertenecemos a la misma civilización, y por tanto la enfermedad que padecemos en Europa, si es mortal, nos amenaza a todos, de un lado y del otro del Atlántico.

(2) Leyendo los comentarios sospecho que quizás algunos comentaristas no distinguen del todo entre el patriotismo (que es una virtud) y el nacionalismo (que considero un vicio). Más que entrar en discusiones, me gustaría dejarles el enlace de dos textos, para su consideración. Dos textos que ayudan mucho a captar esta distinción.
Uno es el capítulo cuarto del excelente libro, que pueden descargarse gratis, del profesor Javier Hernández Pacheco titulado "El duelo de Athenea"; un libro que trata sobre los aspectos filosóficos de la milicia. Lo encuentran aquí: http://personal.us.es/jpacheco/Textos-PDF/El-duelo-de-Athenea.pdf
El otro texto que me gustaría recomendarles es muy breve. Un artículo de José Antonio Primo de Rivera, titulado "La gaita y la lira": http://www.rumbos.net/ocja/jaoc0020.html

(3)Sobre la separación o distinción entre Iglesia y estado, creo que no es más que un problema terminológico.

Francisco Soler dijo...

Aun a riesgo de agotar del todo la paciencia de ustedes, voy a copiarles un pasaje del libro "El viaje a Roma" de Belloc, que creo que condensa en pocas líneas el alma perdida de Europa, que es el verdadero fundamento prepolítico de los distintos ordenamientos con los que luego se ha organizado la cosa pública. Cito de la parte del libro que describe la llegada de Belloc al pueblo suizo de Undervelier:

"Mientras contemplaba aquel río rompiéndose contra las viejas piedras, y mientras llegaba a la mitad de mi cigarro, una campana empezó a repicar, y me pareció que todo el pueblo corría hacia la iglesia. Ello me sorprendió mucho, porque no estaba acostumbrado a la devoción unánime de una localidad entera, y el ver a todos los hombres, mujeres y niños de un lugar considerar el catolicismo como cosa indisputable era nuevo para mí. Deposité, pues, cuidadosamente mi cigarro bajo una piedra, encima del parapeto, y me uní a los fieles, que iban a vísperas.
Los pueblerinos cantaban a coro, en un latín con más resabios alemanes que franceses; y era grato oír a mujeres y hombres entonar ese noble saludo a Dios, que empieza:

Te, lucis ante terminum...

Mi alma quedó prendida y transfigurada en aquel acto colectivo, y por un momento comprendí claramente lo que es la Iglesia Católica, y recordé lo que había sido Europa, y reflexioné sobre el paso de los siglos. Perdí allí la actitud de dificultad y combate que para nosotros, los ingleses, va siempre asociada a nuestra fe católica. Las ciudades se disiparon en mi imaginación y se apartaron de mí los tráfagos modernos. Salí, en medio de los feligreses, bajo el atardecer fresco y despejado. Encontré mi cigarro bajo la piedra, lo encendí de nuevo, y entregándome a reflexiones aún más profundas que antes, medité en la índole de la fe".

Observen todo lo que aparece ahí, deliciosamente unido. Palabras tales como: latín, catolicismo, franceses, alemanes, ingleses,... Europa... lo que había sido Europa.

Uno puede, por supuesto, insistir en que todo esto ya se ha perdido. O quizás nunca fue del todo. Pero reflexionar sobre ello sirve, entre otras cosas, porque (hasta donde yo logro entender estos temas tan alejados de mi especialidad)sospecho que es muy posible que la Cristiandad sea el ideal político al que debería tender un cristiano.


En fin. Creo que ha abusado ya hasta la descortesía de este hilo de comentarios. Les pido disculpas y lo dejo estar ya definitivamente.

Saludos cordiales

Anónimo dijo...

Dr. Soler,
usted apunta "...y también porque lo que está ocurriendo en nuestro continente hoy, podrá ocurrirles a ustedes en América bien pronto. Pertenecemos a la misma civilización, y por tanto la enfermedad que padecemos en Europa, si es mortal, nos amenaza a todos, de un lado y del otro del Atlántico."
Sí y no. Somos la misma civilización, pero hasta ahí nomás. En América Latina existe un fenómeno peculiar, que los europeos en general desconocen, y que no comprenderían. Y lo desconocen porque no suelen tratar con los estratos más humildes de la población de América Latina en general, y de la Argentina en particular. Ese fenómeno es la penetración cada vez mayor de las iglesias evangélicas pentecostales entre los sectores más humildes de la población. Y es un fenómeno palpable para cualquiera que se aleje un poco de los círculos ilustrados y 'cool' de cualquier país de América Latina.
Ese es un mundo de gente que cita la biblia (y hasta la lee), de pastores que hablan del Pecado, del Infierno y de Satanás. Un mundo en el cual un varón le pide permiso al Pastor para invitar a salir a una chica. Es decir, es otro mundo.
Resumiendo: las clases cultas e ilustradas de América Latina tienen la misma cosmovisión y los mismos reflejos que la población europea. El mismo desprecio por todo lo que huela a religión o a trascendencia. Y por tanto, van a terminar de la misma manera: extinguiéndose. Pero dudo bastante que la enorme masa de los evangélicos pentecostales de América Latina comparta esa visión del mundo. Y dudo también que vaya a compartir el mismo destino.

J. A. dijo...

Respeto y valoro al Dr. Soler Gil, pero esta concreta pieza me parece la típica soflama de europeísmo tontorrón, ese que tanto prendió entre el juanpablismo neocon de los años 90 junto con el iuniorismo y la exaltación eclesial del deporte, y que consiste en confundir y amalgamar (al menos en intención) la Cristiandad histórica con la Comunidad Económica Europea, es decir, con ese ominoso aparato burocrático que tiene su sede en Bruselas. No hay una sola universidad católica en todo el continente que no tenga su instituto de estudios comunitarios, que periódicamente se ocupa de sembrar todo el campus de fotografías de Schumann y Adenauer para justificar su existencia. Lo que pasa es que la Europa a la que apelan es una mentira, que ni existe ni puede existir. Europa no es más que el término geográfico que sirve para designar perezosamente al fragmentario mosaico religioso y jurídico-político que dejó tras de sí la reforma protestante. Nunca será otra cosa (y mucho menos la nueva Jerusalén que brilla en lo alto de la colina).

Alberto Althaus dijo...

No sé cómo algunos pueden llamarse católicos y dejarse arrancar de su vocabularios por la izquierda progresista términos tan dignos como Nación o nacionalismo. En Wikipedia puede leerse quienes formaron parte del nacionalismo católico en Argentina, lamento la renuncia que han llevado a cabo autores europeos sobre los términos mencionados anteriormente sin hacer una justa defensa del vocabulario y dejándose robar las palabras y las ideas. En la Argentina el nacionalismo católico es además hispanista.Sus principales referentes fueron los sacerdotes católicos Julio Meinvielle y Leonardo Castellani, y los filósofos Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. También el escritor y político argentino Gustavo Martínez Zuviría ―también conocido por su seudónimo Hugo Wast― . En la actualidad existe un Grupo de Investigación Carlos A. Sacheri, que ha publicado el libro La primera guerra del Siglo XX argentino.La Unión Federal Demócrata Cristiana fue un partido político integrado por sectores nacionalcatólicos y democristianos.Los dictadores José Félix Uriburu (del 8 de septiembre de 1930 al 20 de febrero de 1932.), Pedro Pablo Ramírez (del 7 de junio de 1943 al 25 de febrero de 1944) y Juan Carlos Onganía (del 29 de junio de 1966 al 8 de junio de 1970) principalmente y algunos otros presidentes de facto estuvieron vinculados con el nacionalismo católico,en cambio, otros presidentes de facto, como Agustín Pedro Justo, Pedro Eugenio Aramburu y Jorge Rafael Videla, considerados liberales,estuvieron enfrentados a los grupos militares identificados como nacionalistas católicos.
La figura de Juan Domingo Perón despierta controversia entre los nacionalistas católicos argentinos, ya que un sector lo reivindica, mientras que otro lo repudia al considerarlo responsable de la Quema de iglesias del 16 de junio de 1955, permitir la apertura de establecimientos para ejercer la prostitución y la sanción de la Ley Nº 14.394, cuyo artículo 31 incluye el divorcio. También lo ha considerado perteneciente a la masonería.

flequillo stone dijo...

La diferencia entre Hispanoamérica y Europa es que allá el montonazo se hijos viene de los muslines (lo que es un serio problema a mediano plazo) y acá de los negros villeros que en el mejor de los casos son de alguna rama del protestantismo y en el peor fuman paco.
Nuestro problema a corto, mediano y largo plazo es diferente al europeo: igual de anti estético y también subido a la apostasía, pero menos peligroso o cruento.
Allí crece algo que tiene potencia espiritual con el consecuente belicismo que siempre acompañó a los apogeos del espíritu (equivocados o no).
Acá sin ese apogeo lo que crece es la masa en tanto que masa, con la que se hacen su Agosto los demócratas, se garantiza cada tanto el cáncer peronista (puntualmente para Argentina),etc.
El substrato material-biológico que le va quedando a nuestro continente es tal que resulta un atasco. No tiene una salida sencilla ni que se pueda atisbar.
Me quedo con nuestra situación. Peor es que te maten los musulmanes.

Anónimo dijo...

10:41 Rockefeller financió a pastores protestantes a fines de los cincuenta para que arranquen católicos de la iglesia en hispanoamérica.

Anónimo dijo...

También hay una conferencia del padre Sáenz sobre el patriotismo como una virtud olvidada, coincido que lo importante es el patriotismo antes que el nacionalismo.

Anónimo dijo...

Quiero por este medio, hacerle llegar al Papa Francisco mis condolencias por el deceso del ex presidente cubano. Acompaño su dolor por tan irreparable pérdida. Y dejo aquí porque voy a la Marcha del Orgullo y de paso pedir por la libertad de otro símbolo del pensamiento del Papa, la titular de la constructora y financiera Tu.paqué.vas.a.laburar, Doñ@ Milagro Quevaya Encana.
LaRaulito Voyvengo,

Anónimo dijo...

Anónimo de las 13:02,
y Rockefeller contó con el invaluable apoyo de la Iglesia Católica, que decidió dejar de predicar un Dios Trascendente -y Justo- y una Ley Moral inalterable.

Anónimo dijo...



LaRaulito Voyvengo,

Te invito a rezar Para el Papa Francisco , y para el Alma de Fidel Castro .....

Anónimo dijo...

no hay porque elegir entre dos males maula..

Francisco Soler dijo...

"...esta concreta pieza me parece la típica soflama de europeísmo tontorrón..."

Posiblemente hubiera bastado con indicar que el artículo le parecía mal, pero qué duda cabe que, así expresado, queda claro un cierto énfasis en el desacuerdo.


Anónimo dijo...

He leido el articulo del muy respetable Sr Soler Gil y me parecio muy confuso. He leido los comentarios y algunos son absolutamente clarificadores, como el de Martin Ellingham ,el de la Sra Española del 25 de noviembre a las 21:11 y muy especialmente el de Dark Henry del 25 de noviembre a las 19:05.
Creo que el Sr Soler Gil, cuando habla del peligro que corre España si se rompe la masonica Union Europea, se refiere solo a aspectos economicos, y me extraña que el como Español , no tenga en cuenta que España fue Grande entre grandes, por su arrolladora fuerza espiritual, por el coraje descomunal de sus hombres y porque Maria Santisima la visito´en persona ,para animar al Apostol Santiago.
En definitiva, no es el mejor articulo de este buen hombre.

Atahualpa Wilkinson ( medio guitarrero y medio apertura).

Anónimo dijo...

Wanderer, digan lo que digan los mitristas, Soler es un capo.

Atentamente

El Aprendiz II

Anónimo dijo...

14:37 solve et coagula es lo que aplicaron a Europa, ellos los enemigos de Cristo construyen su orden sobre el caos.

J. A. dijo...

Dr. Soler: de nuevo, mis respetos (y mis disculpas por el tono acre del comentario anterior). Pero sinceramente pienso que la Unión Europea en la que Ud. cree fue en su día una alternativa inviable (nadie la habría aceptado jamás en esos términos), y es hoy una quimera imposible. A mi juicio el "europeísmo católico" actual es un tremendo error, fruto de un optimismo que tiene algo de adolescente y algo de haber renunciado a discernir los signos de los tiempos (tal vez por seguir ciegamente ciertas consignas vaticanas propias de un contexto de Guerra Fría).

Falstaff dijo...

Me sorprenden los lectores que defienden los nacionalismos étnicos de los que habla Soler, a los que, por ejemplo, "El Embotellado" califica como: 'Pueblos con conciencia de un destino común, universal...'. La Nación fue el dios del liberalismo y el precursor de la secularización que hoy padece Europa.

Francisco Soler dijo...

No se preocupe, J.A., hay temas que se prestan mucho a la impulsividad, y este es uno de ellos. Pero una frase más o menos acre no tiene mayor importancia.

Lo que sí percibo en algunos comentarios es una mezcla de dos asuntos que tendrían que distinguirse: Uno de ellos es la valoración de la estructura concreta actual de la Unión Europea (sus instituciones, su burocracia etc., y otro asunto es si consideramos mejor que exista una Union Europea, o que esta decaiga en la vieja estructura de los estados nacionales desligados.

Sobre la estructura concreta actual de la Unión Europea, se puede discutir mucho, y yo mismo soy bastante crítico de diversos aspectos de la que existe en estos momentos (aunque no viene al caso entrar en ello).

Pero lo que me parece bastante claro es que, aunque podamos discutir sobre su estructura óptima, es mejor que exista una Unión Europea a que en su lugar nos encontremos de nuevo con la vieja fragmentación (que además iría unida al potenciamiento de elementos identitarios locales y grupales, contra la herencia cultural común, como ya ocurrió en el siglo XIX).

Por supuesto, afirmar que es mejor que exista una unión no es decir nada contra la existencia de naciones, pero sí que significa afirmar que lo propio del universalismo cristiano es tender a constituir puentes coordinadores entre las naciones (por muy lejano que quede siempre el ideal de la Cristiandad, que sería la culminación política de este impulso unificador).

Otro punto, relacionado con el establecimiento de puentes coordinadores de las naciones, y que merecería una discusión aparte, es la cuestión de cómo es que ocurre una y otra vez que los organismos internacionales terminan cayendo más pronto que tarde en manos de grupos ideológicos con una agenda anticristiana (en cuestiones de familia, vida, etc.)

Pero aunque uno puede comprender la desconfianza que despierta en cristianos conscientes la mera mención del concepto de "organismo internacional", habida cuenta de cómo están siendo pervertidos para extender la ideología abortista, la ideología de género, y todas las aberraciones modernas habidas y por haber, esta cuestión es de orden práctico. Mientras que en el orden teórico la tesis correcta, a mi modo de ver, es que una unidad sin tiranía, y respetuosa del principio de subsidiariedad, es preferible (en todos los sentidos: material y moralmente) a una división en grupos (no les llamen tribus, si no les gusta ese término) prácticamente descoordinados, y con muy poca permeabilidad de unos a otros.

Por eso, alegrarnos de la preocupación actual de los burócratas de Bruselas, por mal que esos burócratas nos caigan (y por muy malas intenciones que algunos de ellos hayan podido tener), no creo que sea la actitud más sensata en estos momentos. (Aunque un rato de alegre distensión ante la cara que se les está poniendo a algunos de ellos tampoco es materia de confesión, evidentemente).

Anónimo dijo...



Arsène Heitz es un pintor de Estrasburgo, que trabajó de 1950 a 1955 en el proyecto de la actual Bandera europea.

Para la misma se inspiró leyendo la pieza introductoria del 15 de agosto, la fiesta de la Asunción de María: Un signo grandioso apareció en el cielo, una mujer iluminada por el sol, la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.

Denisovic dijo...

Anónimo de las 10:41,
literalmente cierto lo que dices y es más, es ahí donde se introdujo la "teología de la liberación" por parte de la URSS, la cual, encontró no poco apoyo entre gran parte del clero católico, tanto europeo como sudamericano.

Alberto Althaus dijo...

Termina lamentablemente por querer hacer de la Unión Europea un tema cristiano, o sea, o hay Unión Europea y por lo tanto cristianismo o hay naciones europeas sin una especie de gobierno unitario y entonces no hay cristianismo ni moralidad ni nada. Pues plantear así el asunto no se me parece creible por no decir otra cosa, lo siento por Usted. No han tomado conciencia de que la Doctrina Social de la Iglesia no impone un tipo determinado de política nacional o internacional sí prohibe algunas ideología pero no exige que exista la Unión Europea. Es el progresismo que se trata de camuflar de catolicismo cuando de catolico no tiene nada.

Anónimo dijo...

Off-topic:
lamentable la opinión del Cardenal Hummes sobre el tema de las 'dubia' presentadas por los cuatro Cardenales. Básicamente: 'ellos son cuatro y los cardenales que apoyamos al Papa somos doscientos'.
Que exista tal cosa como la Verdad objetiva, el principio de No Contradicción, o la Razón como base de la Fe, ni se le pasa por la cabeza a este hombre. Es sólo lo que a él le parece bien, y la voluntad para aplicarlo. Pero eso -lamento informarle a Hummes- no es catolicismo.
Cardenal Hummes

Anónimo dijo...

Para luchar contra las grandes migraciones es necesaria una coordinación entre los países europeos. Por otra parte, frente a los gigantes yanqui y ruso es mejor que Europa presente un frente unido.

Ignotus Saltensis dijo...

*Me han gustado más las ampliaciones y apostillas de D. Francisco Soler, que el artículo original, siendo éste muy interesante y provocador de un diálogo enriquecedor.
Europa se muere y con ella todas las patrias que la integran: en este derrotero histórico en pocas generaciones la mayoría del pueblo será islámica. No basta, por cierto, que la señora Merkel diga que un cacho de cristianismo no vendría mal. Ni que algunos estados promuevan la natalidad con beneficios económicos. La natalidad y la identidad son cuestiones del alma, no de negocios. Y el alma de Europa está herida de muerte, cosa que creo que nos agobia a todos.
En este sentido los "nacionalismos" emergentes parecen (y son) una reacción desesperada. Pero me alegro que la parte viva de las naciones europeas (porque hay naciones europeas, no?)reaccione, como pueda, contra lo que es la crónica de una muerte anunciada. ¿Que resultará de todo esto? No lo sabemos. La Historia está más viva que nunca, a pesar de lo que diga el mentecato de Fukuyama.
Quisiera rescatar aquello de que el patriotismo es virtud y que esa virtud,teniendo presente la etimología del término, es absolutamente necesaria en esta hora. En cuanto al "nacionalismo" la Iglesia ha condenado reiteradamente el nacionalismo "absoluto" y por cierto, que como católicos, no alentamos un nacionalismo "neopaganizante". Un no tan ignoto tucumano, que ha firmado varias obras como "Miguel Cruz", en una obrita preciosa, "Misterio de la Patria" da a mi entender, la clave de la legitimidad del nacionalismo: allí donde la patria es atacada, el nacionalismo aparece como una exageración (circunstancial y legítima) del patriotismo. ¿Qué duda cabe de que hoy en día todas las patrias están siendo atacadas, al borde de su disolución, por el poder ideológico y político de un internacionalismo destructor de todo valor natural y sobrenatural?
Ahora, volviendo al punto del valor de la Unión Europea; no nos olvidemos que esta ha sido fundada -a sangre y fuego después de la Segunda Guerra- como logro de los ideales masónicos. Así se ha comportado, siguiendo su "agenda", en todos los temas que importan.
Ahora bien, ¿que tiene alguna ventajas concretas? seguramente las habrá. Pero el estado de bienestar -que nos es para todos por cierto- me da la impresión de que funge como un opiáceo mientras su civilización -nuestra civilización- se derrumba. Y al parecer, las ventajas del unionismo, no son tales para muchos; para muchos es más un mal antes que un beneficio.
En definitiva, me parece bien que las patrias reaccionen, y quiera Dios y la prudencia de los hombres, que no degeneren en "nacionalismos neopaganizantes". Y algunas ventajas de una Unión razonable y justa, seguramente se conservarán.
IGNOTUS SALTENSIS

Anónimo dijo...




Si bien tenemos conocimientos infusos para opinar , me parece buena la opinión de
Francisco Soler Gil que vive eso en carne y experiencia propia....

Anónimo dijo...

Para el comentario de IGNOTUS SALTENSIS : aplaudan,aplaudan,no dejen de aplaudir.

Atahualpa Wilkinson (medio guitarrero y medio apertura)

Alberto Althaus dijo...

Estuve viendo el tema del nacionalismo, porque en Argentina, es mi opinión, nacionalismo no se relaciona con nacional socialismo y el nacionalista no está mal visto, uno dice indistintamente que está de acuerdo con patriotismo o con el nacionalismo sin que existan diferencias porque no existen distinciones entre los conceptos de Patria y Nación más que en el aspecto científico y no en el vocabulario común de la gente.
Pío XI, Caritate Christi compulsi, 3 rescata la palabra nacionalismo en su justo sentido "Porque abusando del legítimo amor a la patria y llevando a la exageración aquel sentimiento de justo nacionalismo, que el legítimo orden de la caridad cristiana no sólo no desaprueba, sino que regulándolo, lo santifica y le da vida; ..." mientras que vemos que hay una renuncia a aceptar un justo nacionalismo a partir de Pío XII que ya transforma en maldita dicha palabra haciendo concesiones a la época y a las ideologías pues dice "... la política nacionalista (...) germen (...) es de infinitos males, nunca se rechazará suficientemente de la vida nacional(...) Nació entonces el Estado nacionalista, germen de rivalidades e incentivos de discordias." Parece que desde Pío XII y en Europa se utilizó el termino nacionalismo para referirse al nacional socialismo y al fascismo no creo que al franquismo. Bueno, es una utilización muy particular en la que se niega a diferenciar como lo hacía Pío XI entre un justo nacionalismo y el que no lo es, una pérdida de vocabulario injustificado para el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia y para el idioma del pueblo, pero lamentablemente una pérdida que al leer a autores europeos debería tener en cuenta. Por otra parte, he señalado una serie de autores muy respetados que se consideraron nacionalistas católicos argentinos: Castellani, Meinvielle, Hugo Wast, Genta, Sacheri y el partido de la Unión Federal Demócrata Cristiana integrado por sectores nacionalcatólicos y democristianos en la década del 70. Bueno habría que ver si la Doctrina Social de la Iglesia prohíbe el uso de la palabra nacionalismo o permite que en determinados países se use indistintamente como sinónimo de patriotismo, parecería que no, y que importa una pérdida grande de vocabulario para el pueblo y una confusión e injusticia para quienes fueron los representantes de un nacionalismo católico. Separa sin razón los términos Nación y nacionalismo mientras mantiene la conexión entre Patria y patriotismo.

Anónimo dijo...



En Argentina hay una revista nacionalista ( no se si es católica ) que hace elogios de Heydrich y de Degrelle , delfín de Adolfo ..

Alberto Althaus dijo...

En realidad al volver maldito el término "nacionalismo", la Doctrina Social de la Iglesia, también ha anulado a los fines prácticos indirectamente los términos "patriotismo", "Nación" y "Patria" para su aplicación en la política nacional pues se dice política nacionalista y no política patriótica pero el Magisterio parece que desde Pío XII al suprimir el término "nacionalista" en la política ha suprimido, en cierto sentido, los términos "Patria", "Nación", y "patriotismo" en sus exigencias propias y se ha dejado guiar por lo políticamente correcto de acuerdo a las ideología imperantes. Al final han quedado como componente de los Estados los tres hijos de la Revolución Francesa: el liberalismo, el socialismo y la democracia. No es de maravillarse que en tan gran medida florezca en tiempos actuales el socialismo dentro de la Iglesia ni que tan inficionada esté de progresismo. Ello se ve que autores como Castellani y Meinvielle nunca llegaron a obispo y menos a cardenales.

Anónimo dijo...



Por desgracia , muchos guerilleros de los años 70 , tuvieron una formación Nacional católica , entre otros , Abal Medina , y Firmenich ....

Francisco Soler dijo...

Estimado Alberto Althaus, permítame simplemente que le llame la atención sobre un dato que doy por supuesto que sabe bien, pero que tal vez debería considerar de nuevo: Pío XII, siendo todavía Eugenio Pacelli, fue encargado por el Papa Benedicto XV de llevar el registro vaticano de los prisioneros en la Primera Guerra Mundial, así como de participar en importantes misiones diplomáticas entre las potencias combatientes en aquel conflicto. Después, tuvo que encargarse de las relaciones de la Iglesia con el régimen nazi. Y vivió como Papa toda la tragedia de la Segunda Guerra Mundial.

Pacelli, cuya finura y agudeza intelectual me parece incuestionable, tuvo además, por tanto, una experiencia intensísima y privilegiada de las últimas consecuencias de las corrientes nacionalistas iniciadas en el siglo anterior. De ahí que sus reflexiones sobre el nacionalismo, con independencia de su carácter magisterial (...que ya estamos viendo en estos tiempos lo que da de sí en ocasiones el magisterio...) son dignas de ser tenidas muy, pero que muy en cuenta. No son las opiniones de un cualquiera. Es la sabiduría de un gran hombre de iglesia, que ha experimentado todo el sufrimiento originado por una perversión del patriotismo, y ha reflexionado a fondo sobre el tema. Sus planteamientos merecen por ello el mayor respeto.
Le recomiendo, por tanto, que si quiere discrepar de dichos planteamientos, lo haga con temor y temblor.

Anónimo dijo...

La muerte del tirano. Por Alejandro Ezcurra Naón

La doctrina moral de la Iglesia enseña que a nadie, ni siquiera a los peores malhechores, se les debe desear la condenación eterna. Mucho menos la desea el supremo Juez, Jesucristo: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (S. Juan 3, 16). Es doctrina de fe que hasta el último momento de la vida Dios da al hombre la posibilidad, mediante su gracia, da arrepentirse de sus pecados y salvar su alma.

Por eso, cuando en una entrevista un periodista de un diario brasileño le hizo al profesor Plinio Corrêa de Oliveira una pregunta inesperada: ¿Quiénes se van al infierno?, el líder católico respondió de modo inmediato y concluyente: “Los que se quieren ir”.

Parece que esto es lo que quería Fidel Castro. Él acaba de comparecer al terrible juicio de Dios. Una declaración suya al director del canal France 2 —con blasfemia contra el Cielo incluida— muestra lo que el viejo tirano preveía sobre su destino eterno:

Fidel Castro: "Yo iré al infierno, y sé que el calor allí será insoportable"“Usted sabe, yo iré al infierno, y sé que el calor ahí será insoportable, pero será menos doloroso que haber esperado tanto ese Cielo que nunca cumplió sus promesas… Y después, llegando allí encontraré a Marx, Engels, Lenín. Y también lo encontraré a usted, porque los capitalistas también van al infierno. ¡Sobre todo si desean gozar la vida!” [1].

¿Por qué preveía Fidel su condenación? Esta otra declaración suya, en la Universidad de La Habana, podría ser la respuesta: “No caeremos en el error histórico de sembrar el camino de mártires cristianos, pues bien sabemos que fue el martirio lo que dio fuerza a la Iglesia: Nosotros haremos apóstatas, miles de apóstatas” [2].

http://prensarepublicana.com/la-muerte-del-tirano-alejandro-ezcurra-naon/

Alberto Althaus dijo...

Dr. Francisco Soler cuando hablo y cuando vivo lo hago con temor y temblor de Dios, no de papas, no de obispos, no de sacerdotes, no de teólogos, no se académicos, no de políticos y si hablo o escribo con temor y temblor de Dios no lo hago porque quiero o porque me gusta sino porque hay una Verdad fuerte que me empuja a no callar y a no dejar de escribir, esa Verdad está en Cristo y es Cristo pero un Cristo católico, distingo entre el magisterio ordinario y el extraordinario pudiendo existir errores en el primero especialmente si de trata de temas políticos y de uso del lenguaje. Si tengo alguna objeción contra el magisterio ordinario de un papa Pío XII en el tema del uso de la palabra nacionalismo lo hago señalando el magisterio de un papa anterior Pío XI que había establecido claramente la distinción entre un nacionalismo exagerado y un justo nacionalismo. Como Ud. bien señala Pío XII estuvo muy influido por la época pero el magisterio debe ser perenne y las palabras deben utilizarse de manera que muestren toda la verdad. Sé que luego de Pío XII siguió Juan XXIII que convocó al Concilio Vaticano II en el cual hubo una fuerte influencia del socialismo y del comunismo para comenzar la adulteración de la religión, lo que quiero decir es que debe haber empezado antes los problemas, con el modernismo que atacó Pío X pero después de la Segunda Guerra Mundial la Iglesia parecería haber perdido el rumbo en lo político y eso puede deberse a la promoción de obispos socialistas, modernistas y progresistas. Después de todo a Bergoglio lo nombró cardenal Juan Pablo II y hay gente que considera que ni siquiera debió ser sacerdote.

Falstaff dijo...

Sobre la tan discutida Unión Europea, ¿a nadie le llama la atención que la paz entre las naciones de Europa sólo se haya conseguido bajo mando liberal y masón? Lo digo porque las continuas guerras entre los reinos de la Cristiandad son un escándalo mayúsculo, hasta el punto de que no se consiguió la unidad entre todos ni para hacer frente a la amenaza del Imperio otomano.

La actual Unión Europea tiene visos de ser un castigo por los pecados de tantos siglos atrás.

Anónimo dijo...



¿..Que pasará si se rompe la UE...?