viernes, 25 de enero de 2019

Santancito


Estimado Wanderer, allá por los años ’50 la revista francesa Etudes carmélitaines dedicó un ejemplar entero al estudio de Satán. Entre la veintena de colaboraciones se destacaba la de Albert Frank-Duquesne que no sé por qué misterio de iniquidad los españoles que tradujeron el volumen entero, dejaron fuera de la versión para españoles. 
Hemos querido reparar esta falta y nuestra (un tanto deficiente) traducción puede hallarse acá
(Ojo, que faltan todos los términos en griego que nunca llegué a latinizar—ni juntar la plata para editarlo como libro).
Pero, de cualquier manera, le traigo un pedacito de esa traducción en razón de la actualidad de todo este triste tópico, no sea que alguno quiera retomar el estudio de la influencia satánica en toda forma de homosexualidad…

Satán
por Albert Frank-Duquesne


La lectura de San Judas sugiere un paralelo con los Gnósticos. Así, lo que los sodomitas cometieron en el plano «físico», estos ancestros de los albigenses lo perpetraron en el orden intelectual. Almas encarnadas, cuerpos animados, compuestos de espíritu y de materia para espiritualizar el eón físico, en lugar de ser sus animadores, se erigen en sus despreciadores. Se trata de almas invertidas
A la inversión carnal de los sodomitas se corresponde la suya: mental, psíquica. Ahora bien, el apóstol Judas retoma el paralelo y lo aplica a los ángeles caídos: los gnósticos desprecian la materia. Les repugna la Encarnación y la gloria, puesto que, mediante ella, el hombre puede obtener esa gloria de la Cruz, de la Carne y de la Sangre teantrópicas. Lo hemos visto: analógicamente, al rechazar el comercio sexual normal y confinarse en la homosexualidad, las ciudades perdidas (Sodoma, etc.), hacen, ellas también, caso omiso de esta universal complementariedad (en la cual lo sexual no es más que un aspecto) mediante la cual Dios quiere providencialmente «esforzar» el mundo hacia su plena realización . Por su parte, los gnósticos y los sodomitas no hacen sino reflejar, en los «planos» respectivamente psíquico y somático («hílico»), la homofisia, el homoneutamismo, el angelismo exclusivo y vigilado de los ángeles caídos; y, de hecho, Pascal diría que los dualistas, los «puros» o cátaros, «quieren hacerse los ángeles». Lo que horroriza a los sodomitas, al igual que más tarde a los maniqueos y albigenses -y tal vez por los mismos motivos, en virtud de sabe Dios qué Sod, de Misterios perdidos- es el matrimonio, la perpetuación de la carne, «la obra del Demiurgo», todo lo que la carne contribuye al plan divino para el hombre, de la que nació Cristo.
Tradujo Jack Tollers

16 comentarios:

el coco feroz dijo...

Bueno, ahora el feminismo viene con ese plus que dice que "la auténtica feminista es lesbiana".
Es un pasito más allá en el feminismo. Argumentan que toda relación heterosexual, aunque consentida, es una suerte de invasión violenta del hombre hacia la mujer.
Cualquier vieja a estas muchachas se les mataría de la risa.

El otro día una de estas filósofas con cátedra en la UBA de las que pululan en notas por Página 12, afirmó que el poder feminista va intrínsecamente de la mano al derecho del aborto, pues ese es el derecho que reaente temería el "patriarcado", "el poder de las mujeres a decir: acá no nace nadie más".

Así que Duquesne tiene razón.

Siempre lo maldito es imbécil.

Raúl Benjamín dijo...

Señor Wanderer, le pido encarecidamente que no publique este tipo de bibliografía. Lo descargué solo por probar, y qué le digo, sino que queda uno atrapado en su lectura.... ¡pero resulta que tengo que trabajar!, "laburar", ¡usted entiende, eh!
Broma aparte, el volumen es interesante desde el principio. Esto es lo que debería ser un libro de autoayuda, si se me permite la comparación, por baja que parezca.

Párroco ahogado por el Obispo dijo...

Una pequeña precisión. Los españoles no tradujeron todo el volumen excepto el Artículo de Frank-Dukesne, 7 de las ponencias allí aparecidas, dejando de lado el de Frank-Dukesne y a 23 otras ponencias.
El escrito de Frank-Dukesne titulado Réflexions sur Satan en marge de la tradition Judéo-Chrétienne -Satan es el título de todo el volumen- es ciertamente el más extenso. Está muy bien documentado y de alto nivel teológico.
El resto es un poco variopinto.
Puede consultarse todo el volumen online https://livres-mystiques.com/partieTEXTES/Etudes_satan/Satan.html

Anónimo dijo...

Yo de vuelta...
En el libro del mismo nombre publicado por Vórtice hay una fotografía de F.Duquesne.
Vale

Walter E. Kurtz dijo...

No sé si alguien leyó "The Anti-Mary Exposed: Rescuing the Culture from toxic feminism" (La Anti-María expuesta: Rescatando a la cultura del feminismo tóxico). Leí esta reseña y parece muy interesante eso de identificar al feminismo contemporáneo con la "Anti-María" (a la manera del Anticristo). Me imagino que el P. Bojorge podría hacer unas reflexiones muy sugerentes al respecto.

Walter E. Kurtz dijo...

Me olvidaba de agradecer al amigo Tollers. Es muy bueno ese escrito.

Para el que no conozca a Frank-Duquesne, una buena presentación del querido P. Baliña.

Jack Tollers dijo...

Anónimo de las 12:35, estoy viejo y no me acordaba de la edición "electrónica" del Satán de Frank-Duquesne en Vórtice:

http://www.vorticelibros.com.ar/libro.php?id=129

Condiscípulo dijo...

Por si sirve de algo. Fue escrito en el 2010.
“El demonio es el gran negador del misterio nupcial, recuerda y resume Alberto Caturelli en su obra “Dos, una sola carne”. “El demonio odió (y odia) a Dios en el hombre porque es imagen del Verbo y, desde el principio odia al hombre. Si el hombre es varón-varona, y la sexualidad pertenece a la imagen; si la uni-dualidad logra su plenitud en la unión conyugal, el demonio quiere, desde el principio, la desunión y la muerte del amor conyugal. Después de la Redención, odiará inconmensurablemente más el misterio nupcial por ser copia de la unión esponsal del Verbo Encarnado y la Iglesia. Desde el principio, el demonio odia la unión conyugal: él será el gran Negador, el gran Homicida y el gran Separador”. Y por eso, concluye Caturelli, que en “la red del odio teológico [contra la familia] que cubre el mundo”, la homosexualidad reclamante de “matrimonios” e “hijos” cumple “un ritual tenebroso de profanación de lo sagrado”. “Los acoplamientos homosexuales en todas sus formas no son ni pueden ser jamás ‘uniones’ : constituyen una agresión gravísima al orden natural y una profanación nefanda del cuerpo humano como tal y del misterio nupcial”.He aquí el fondo último de la cuestión que hoy nos estremece y consterna. El fondo teológico, religioso y metafísico. Esta propuesta del matrimonio homosexual no es otra cosa, no puede serlo, más que una expresión demoníaca en el sentido más estricto, ajustado y pertinente de la palabra. Va de suyo que si los católicos y sus pastores no se atreven a llamar mentirosos, depravados y pecadores a los militantes de la homosexualidad, mucho menos se atreverán a llamarlos demonios. Pero eso es lo que son, guste o disguste, y tengan estas líneas el alcance que tengan”.
Cfr. texto completo en:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/06/28/antonio-caponnetto-bodas-de-infierno/

Anónimo dijo...

Cnel. Kurtz, ojo que David Clayton está cooptado por los kukús de Washington...

luciano tanto dijo...

...fascinante, el humor de los católicos serios.

luciano tanto dijo...

...y como aparece en Wikipedia: "Au cours d'une enfance et d'une jeunesse plutôt empreintes de tristesse et de solitude".

el coco feroz dijo...

El jueves pasado una nota de Página 12 distinguía (porque para jugarla de filósofo siempre fue necesaria una distinción inédita) entre paternalismo y machismo.
La catedrática se basaba en Freud y afirmaba que a los niños se les pianta el complejo de Edipo recién cuando sienten una competencia con su padre y con ella el riesgo cierto de que éste les corte su órgano viril. Sería en ese momento cuando prefiriéndose enteros a amputados, se sacan la idea de la cabeza y decertan de ser un pata de lana.

Es llamativo:

Que Freud haya logrado éxito.
Que no se haya visto que afirmaba desde su propia perversión y torcida experiencia.
Que haya tantos torcidos que lo sigan sin chistar.
Y que ninguno de mis machitos haya exteriorizado cierto metejón con mi señora y, aún menos, temor a que los rebane.

Jack Tollers dijo...

Luciano Tanto, ¿qué te pasa? ¿Estás como Borges que no tuvo una infancia feliz?

Y además, eso escribió el de la nota de Wikipedia, andá a saber cómo fue, de verdad, la infancia de don Frank-Duquesne...

Es rara tu miradita sobre los "católicos serios", muy rara.

Mejor leélo al judío Frank-Duquesne y hacé una crítica "comme il faut".

Y si no, dejáte de joder.

Anónimo dijo...

Lo satánico del asunto, en mi opinión, es creer que Dios se equivocó al crear a Eva para que el hombre no esté sólo, o que el hombre es capaz de hacer las cosas mejor que Dios. Es rebelarse contra el orden natural.

Hoy la tecnología nos permitiría una sociedad homosexual, sólo de hombres o sólo de mujeres, en la que las nuevas generaciones serían creadas en laboratorios.
En los medios, principalmente de Estados Unidos, ya se empiezan a ver artículos de feministas en contra de los robots sexuales (robots hiper realistas que los hombres usan para tener sexo, aunque en realidad se trata de masturbación. Ya hay prostíbulos de robots https://www.texasmonthly.com/the-culture/everything-need-know-sex-robot-brothel-opening-houston/), o de representaciones de ficción en cine o novelas, en las que se muestra el "romance" entre un hombre y una "mujer" que es una inteligencia artificial (por ejemplo la reciente secuela de Blade Runner).
Que las feministas estén tan en contra de que los hombres prescindan de las mujeres para tener sexo, o para relacionarse, demuestra que incluso las feministas entienden en el fondo que el mayor poder de las mujeres es el poder sexual que tienen sobre los hombres.

Sé que esto es controversial porque muchos católicos no sé por qué tienen un interés muy grande en limpiarle la imagen a los antiguos griegos, pero sociedades de ese estilo, sociedades homosexuales-masculinas, en la que la mujer sólo existe para ser una incubadora de hombres fuertes y sanos, y en las que el hombre vive toda su vida social exclusivamente con otros hombres en un ambiente de sodomía desenfrenada, son algo que ha existido muchas veces en la historia de la humanidad, el Afghanistan de los talibanes no era muy distinto a eso (y por eso la gonorrea es una epidemia allí). Esas sociedades son algo muy real, no una distopía futurista, con la novedad de que la tecnología hoy permitiría eliminar a la mujer por completo. Ni siquiera de incubadora les serviría.
Por eso, aunque el antinatalismo y la idea de una sociedad homosexual, sólo de mujeres, sea principalmente una idea de las feministas, creo que son ellas las que están expuestas a un mayor riesgo, se den cuenta o no.

Anónimo dijo...

Acabo de acordarme de un gran libro de Frank-Duquesne: Lo que te espera después de la muerte. Editado hace muchos años -no recuerdo la editorial.
Vale la pena leerlo, sobre todo si se está por entrar en la "tercera edad".
Imperdible.
Quizás a alguien le sirva este chimento.
Ps. Quizás podría mejorarse el título: "La" que te espera...

Carlo - dijo...

Anónimo, Vórtice también tiene ese libro disponible para descarga en PDF:
http://www.vorticelibros.com.ar/libro.php?id=91