miércoles, 15 de julio de 2020

El retorno de los gnósticos

Comencemos desambigüando el término. Me ha ocurrido muchas veces encontrarme con gente formada que considera que gnóstico es un concepto unívoco cuando, en realidad, es equívoco, y la confusión trae problemas serios, como enemistades y prejuicios.

Como sabemos, gnóstico significa “el que se conoce”, o “conocedor”, y en una primera acepción tiene un sentido profundamente cristiano. El catecismo nos manda “conocer, amar y servir a Dios”; es decir, nos manda ser “conocedores” o gnósticos. Y el Nuevo Testamento está poblado de mandatos sobre la necesidad de “conocer” a Dios: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero” (Jn. 17,3); reciban “el Espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle…” (Ef. 1,17-18); “gracia y paz en abundancia para vosotros, mediante el conocimiento de Dios,…” (2 Pe. 1,2), y así podríamos seguir con muchas citas más. Por supuesto, el conocimiento al que se alude no es una colección de saberes teóricos. Conocer a Dios y a Cristo significa vivir bajo la convicción de su presencia, una presencia que es invisible a los ojos del cuerpo pero que transforma el alma haciéndonos semejantes a Él. En pocas palabras, el conocedor o el gnóstico es la persona avanzada en la vida espiritual. Los Padres del Desierto llamaban gnóstico al maestro espiritual, el que podía enseñar a los demás los caminos de la santidad. Y en ese sentido, y con toda propiedad, podríamos llamar gnósticos o conocedores de Dios a los grandes maestros como Santa Teresa, San Juan de la Cruz o Santa Teresita, por nombrar sólo a algunos.

Es verdad, sin embargo, que con mayor frecuencia la palabra se emplea en un sentido completamente distinto y gnóstico designa al miembro de una gran y difusa religión de la antigüedad tardía, extremadamente peligrosa y cuyas aguas residuales, camufladas de diversos modos, llegan todavía hasta nosotros: el gnosticismo. Parasitaria del cristianismo, mereció la confutación y rechazo de grandes Padres y Doctores, como San Ireneo con sus Adversus haereses. Unas de las ideas que subyace en esa herejía es la de un conocimiento que es propiedad de unos pocos y en razón de lo cual se colocan en un estadio superior con respecto a los otros hombres que permanecen en una ignorancia relativa, incapaces de alcanzar las cumbres de esos secretos transmitidos solamente al grupo de iniciados y elegidos. Mucho se podría hablar de la doctrina del gnosticismo, intrincada y llena de mitos insostenibles. Y, aunque desaparecida como iglesia indentificable, su presencia permanece de diversos modos, por ejemplo, en la masonería, que consiste en un grupo de hombres iniciados, conocedores de ciertos rituales y secretos, con la misión de gobernar a quienes no pueden acceder ese conocimiento.

En nuestros días, la presencia de gnósticos renovados puede encontrarse en todos los ámbitos. El modernismo fue, en muchos aspectos, una herejía gnóstica: quienes lo sostenían era un grupo de académicos iluminados que había descubierto, por ejemplo, la verdad histórica de los Evangelios, quedando la verdad “mítica” de la fe para los no iniciados. El modernismo no se dio entre los fieles —tomando el término en el sentido newmaniano, es decir, englobando en él a los laicos y al bajo clero—, sino entre una elite de sabios. Y esa característica, con diversos matices, se ha seguido dando en el progresismo posterior. Todos recordamos como, en 2014, el cardenal Kasper dio a entender que la Iglesia no debería escuchar a los fieles africanos puesto que ellos aún tienen tabúes, entre los cuales está el de la homosexualidad. El conocimiento maduro y válido se encuentra en un grupo de escogidos católicos ilustrados, generalmente de raza germánica. O bien, aunque descendamos abruptamente en la calidad del personaje, hace dos días el vocero del obispado de San Rafael, P. José Antonio Álvarez, afirmó a la prensa que “No hay diferencia entre darla [a la comunión] en la boca o en la mano. Sólo hay motivaciones simbólicas”. Todo termina siendo un símbolo que es interpretado correctamente por él y por un grupo de esclarecidos; los que no consideran que se trate de un símbolo indiferente sino de una cuestión con una entidad e importancia mayor, son reducidos a la categoría de primitivos ignorantes, que no han alcanzado el conocimiento de los sabios y merecen, incluso, ser entregados a las autoridades civiles (literaliter).

La pandemia ha ocasionado, por otro lado, que el mundo entero esté gobernado por un grupo de gnósticos que asesoran, con el nombre de epidemiólogos, a todos los gobiernos. Ya hablamos en este blog de los esclarecidos científicos de Imperial College y del geniecillo de Silicon Valley que pronosticaban, para esta época, diez millones de muertos. Como nuevos alquimistas, manejan fórmulas matemáticas y misteriosas ecuaciones de las que brotan esos números intimidantes y mentirosos, que deciden la vida y la libertad de millones de personas. Como se ha dicho en otro sitio, la crisis del coronavirus ha demostrado cuán fácil resulta caer en manos de élites científicas hegemónicas.

En su columna de esta semana en La Nación, Mario Vargas Llosa nos enseña por qué Trump debe ser derrotado en las próximas elecciones. “Por su ignorancia y por su arbitrariedad, Trump ha conseguido que su país se distancie de sus aliados tradicionales y se acerque, más bien, a sus enemigos, sin siquiera darse cuenta cabal de que así procedía”. Trump, por lo visto, no es del grupo de los gnósticos, y tampoco lo es Putin, ni Duda ni Orban. Son ignorantes; no saben y, por tanto deben ser alejados del gobierno, el que pertenece exclusivamente al grupo de los iluminados que llevará al mundo a buen destino.

Finalmente, el martes pasado renunció a su puesto Bari Weiss, editora del New York Times, y publicó una larga carta dando sus razones. Este diario probablemente sea el más influyente del mundo y notable por su progresismo. Weiss, por su parte, no es una carmelita descalza. Sin embargo, como ella misma explica, le terminó resultando imposible aceptar el clima de censura y, sobre todo, autocensura que se vive en la redacción de ese medio frente a cualquier opinión que pueda contradecir en lo más mismo los diktate del progresismo. Y afirma: “Ha surgido un nuevo consenso en la prensa, pero quizás especialmente en este periódico: que la verdad no es un proceso de descubrimiento colectivo, sino una ortodoxia ya conocida por unos pocos iluminados cuyo trabajo es informar a todos los demás”. Lo que explica esta inobjetable fuente es que la información y la formación de la opinión a nivel mundial —con exclusión, por ahora, de las redes sociales—, surge de las decisiones de un pequeño grupo de clarividentes —los gnósticos—, que son los que establecen qué es la verdad y qué es la realidad. 

El problema es que no tenemos un nuevo San Ireneo para combatir a este neognosticismo y, mucho me temo que, aunque lo tuviéramos, no sería suficiente con escribir un tratado teológico. Creo que está llegando la hora en que será preciso recurrir a armas más contundentes. Y no me refiero, claro, ni a lanzas o municiones. Me refiero simplemente a tratar de ponernos fuera del alcance del radar gnóstico. Creo que es lo único que a estas alturas podemos hacer.



76 comentarios:

Macaco dijo...

Brillante artículo, gracias.

Carlo dijo...

"Me refiero simplemente a tratar de ponernos fuera del alcance del radar gnóstico. Creo que es lo único que a estas alturas podemos hacer."
Muchos hablan de huir al desierto, pero temo que a día de hoy es imposible: por más físicamente aislado que uno esté, si alguna vez usó internet y tarjeta de crédito (en especial internacionales) ya cayó en el radar gnóstico, que sabe exactamente quién es quién y lo puede ir a buscar en cualquier lado de ser necesario. Cuentas de Google o redes sociales son de lo más eficaz que puede haber para rastrear a uno. No me acuerdo si fue en "¿Cristo Vuelve o No Vuelve?" o "El Apokalipsis de San Juan" que Castellani escribió que el estado contemporáneo tiene un poder inimaginable para los del pasado. Ya está todo armado y listo para el gobierno totalitario global que será el del Anticristo, básicamente solo falta que esa figura aparezca y se revele como tal.

Anónimo dijo...

Muy buena entrada don Wanderer. Lo dificultoso es poder explicar esto, o más bien que lo comprendan la mayoría de las personas simples.Digo que lo comprendan porque seguramente se han topado con teorías conspiracionistas o bien, la mayoría sabe que los "diarios mienten", pero en realidad no lo saben, no lo asimilan, no le dan toda la importancia y la magnitud correspondiente. Entonces tenemos, por otro lado, médicos muy capaces y formados pero que son incapaces de ver esto. Miran números y noticias, o en el mejor de los casos reportes de estos famosos epidemiólogos. Más de una discusión me ha valido esto. Sin negar todo, he intentado decirles que tengan un criterio propio, que se cuestionen las cosas, que las sopesen. Acaso para eso fueron 6 años a la facultad?! Para leer las noticias como lo hace doña Porota (sin ser gnóstico-elitista, ja) y sacar sus mismas conclusiones. Se torna muy arduo. En fin, todo esto ha acentuado la estupidez, el atontamiento. Dios nos libre.
Gracias por su entrada.
A.G.

Anónimo dijo...

Miklos Lucaks

Anónimo dijo...

Bueno, convengamos que a nivel eclesial la constante remisión a las "novedades del espíritu" para justificar cualquier cosa es gnosticismo, a mi ver, de cajón, ya que aquellos que tienen el "don" de establecer y dar a publicidad esas "novedades" a los ignorantes que carecen de capacidad para captarlas, son algunos pocos iluminados que nos terminan diciendo por donde debemos marchar. Las herejías nunca desaparecen, mutan, se atomizan en distintos campos y se expresan de manera diferente a otrora pero en realidad son siempre las mismas.

Anónimo dijo...

Muy bueno Don Wanderer. Me vino como anillo al dedo su post, pues justo en estos días estaba meditando justo sobre el gnosticismo y sus sentidos.
Es interesante porque de uno y otro lado está lleno de un gnosticismo no cristiano.

Anónimo dijo...

Mientras no se termine como Carena o Miguel Serrano no hay problema.

Hilario Cruz dijo...

"...ponernos fuera del alcance del radar gnóstico".

Muy buen artículo, estimado Wanderer.

La verdad que muy poco se sabe, y aún menos se denuncia, el gnosticismo de antaño y de hogaño, el de dentro de la Iglesia como el de fuera. Y sin embargo, es uno de los peores males del mundo -si es que no el peor-. Descartes, Kant, Hegel, Freud, Gramsci, Bill Gates, los obispos teutones... todos neo-gnósticos -y cuántos más faltan!- que se han ido encargando y se encargan de hacer cagar el mundo que habitamos -...y la Iglesia que amamos, también.

Afmo.
Don Hilario.

Horacio Boló dijo...

¡Excelente artículo! Muy importante la parte final sobre la prensa que debería leerse en todos los colegios.

Anónimo dijo...

El otro día hablaba con una señora de la parroquia, que justificaba el amancebamiento de un cura porque "según ella, los curas no tendrían que ir contra la naturaleza por culpa del celibato".

Hoy mucho de lo que pasa en la Iglesia es porque se creen iluminados y las cosas debieran hacerse "según ellos".

Anónimo dijo...

Qué buen artículo. Me ha sido muy útil y esclarecedor además de la excelente hechura. Gracias Wanderer.

Walter E. Kurtz dijo...

Muy bueno. Evidentemente existe un gnosticismo secular... que vaya a saber uno los vínculos con aquel otro gnosticismo viejo y moderno (especialmente tras haber visto el extraño acto de Estado ayer en España).

Aunque no es tema de esta entrada, algún día estaría bueno tocar el tema de cierto "gnosticismo" que también existe entre nosotros, en nuestro "mundillo", y que también nos (me incluyo) suele "salpicar".

Raúl Benjamín dijo...

¡si alguna vez se fueron!
La diferencia es que antes los mantenían a raya

Capitán Dalroy dijo...

Hola, Mr. Wanderer. Gracias por su reflexión notable.

Eso de quedar "fuera del alcance del radar gnóstico" me parece que es una frase que llegó para quedarse... Y quizá para volver al debate: ¿Huimos de su alcance o nos organizamos para destruir el radar? Yo creo que no puede destruirse, por eso prefiero escapar con los míos (escapar para adentro, o hacia arriba) para una refundación o un martirio, ¿quién sabe?

Siguiendo con lo mismo, me pregunto cuántos nuevos Ireneos serían suficientes para combatir el neognosticismo. Y sospecho que pregunto mal, porque hay realidades históricas y designios divinos que sugieren otras preguntas. Quiero decir que tal vez uno es suficiente o cien son insuficientes, todo depende. De Dios, claro.
¿Y qué haría Ireneo si volviese hoy? Bueno... ¡basta!

Gracias, y mi venia marinera,

Capitán Dalroy.-

Fuenteovejuna dijo...

Don Wander, muy bueno lo suyo, con la misma destreza con que un cirujano maneja su bisturí, explica de maravillas la metamorfosis sufrida por el gnosticismo desde los primeros gnósticos cristianos hasta los peligrosos gnósticos de nuestros días.
Sólo discrepo en una cosa, dice usted que muchos gnósticos infectólogos esperaban que hoy ya tuviéramos diez millones de muertos y no fue así. Yo diría que el mayor peligro del coronavirus viene por otro lado, cada vez estoy más convencido que la peste llegó para quedarse y bien podría ser el heraldo de nuevas calamidades por venir.
De ser así, el colapso de la economía mundial -ya severamente dañada- será una espantosa realidad que provocará una terrible hambruna generalizada, revoluciones, guerras civiles y hasta la III Guerra Mundial, dejando en el camino muchísimo más de diez millones de muertos.
Si Cristo nos advirtió que debemos estar atentos para descubrir las señales de los tiempos, no sería buena idea tirar las profecías a la basura, están pasando cosas muy extrañas en la Iglesia y en el mundo y lo que está por venir podría dejar mudo a más de uno.

Jav dijo...

Ireneo, lloraría por ver cómo se tiró a la basura la Liturgia!
Entraría en Cólera al ver a los Consagrados como rinden culto público al mundo mundano.
Estaría triste al ver los Laicos, separados por cuestiones accidentales y corregiría la confusión de los Obispos.
Pero por sobre todo, fundaría un monasterio y se iría a esperar la segunda venida, porque hay fenómenos que son propios de los últimos tiempos
Javier.
Nieto Espiritual de P Castellani.
PD: se quedaría mudó al ver aquello que alguna vez fue la mujer y sobre todo su Dignidad

el desequilbrado dijo...

Sinceramente veo una profunda diferencia entre los científicos actuales y los gnósticos antiguos como para englobarlos bajo un mismo título, a no ser por el hecho de la exclusividad de un conocimiento de que gozan los actuales hombres de ciencia frente a la ignorancia de las mayorías (hombres comunes). El gnóstico antiguo pertenecía también a una pequeña secta de hombres selectos y esclarecidos que penetraban (o pretendían hacerlo) en un orden de conocimiento a la que no accedían sino solo unos pocos elegidos... Pero no podemos compararlos más que en eso, creo. El cientificismo es algo muy diferente del gnosticismo. El cientificismo es por naturaleza empírico, técnico, matemático. Y racionalista. El gnosticismo antiguo busca lo teórico, lo trascendental, lo místico. Remite a tradiciones y misterios antiguos o primordiales; no así la ciencia moderna que se jacta de haber sobrepasado la era mítica e ignorante de la Antigúedad y se enorgullece de la novedad absoluta de sus ¨descubrimientos¨. Por otra parte, cientificista niega la realidad del alma y de lo espiritual, mientras que el gnóstico entiende que por ser al alma espiritual puede y debe trascender la física. Uno apunta hacia abajo a la oscura materialidad y el otro intenta esforzarse en ascender a hacia una realidad meta-física, a través de cierto esoterismo. Creo que el platonismo bebe de las mismas fuentes. ¨Los Antiguos estaban más próximos a la Verdad¨ (Platón) Despúes de Cristo, los rebrotes de gnosticismo son en muchos casos, si no en todos, ¨aegri somnia¨. La gnosis cristiana puede resumirse en la alabanza que Cristo hizo al Padre por reverlar sus misterios a los simples y esconderlas a los sabios. Divina paradoja. Simples pescadores transformados en portadores de secretos de redención (otra paradoja, ¡secreto a voces!) a todos los hombres puros de corazón. Encuentro que el gnosticismo se propaga silenciosamente más que nunca en esta época; hay esoterismos de toda laya, de iluminados, de ciencias místicas, unas más extravagantes que otras y algunas con mayor o menor conocimiento de la AntigÜedad que otras... Abrevan ellos en los restos de antiguas tradiciones que provienen de un conocimiento no matématico o supra-matemático del Universo. Astrólogos, ocultistas y otras yerbas. ¡Ojo con esos restos de ciencia física antigua! ¡Hay cosas tremendamente maravillosas! Recomiendo el libro de C. S Lewis ¨The discarded Image¨. Estoy cada vez más convencido de que los antiguos conocían el Universo físico de una manera mucho más profunda y superior a la de los ¨científicos¨ modernos. Saludos. Feliz cuarentena.

Wanderer dijo...

Desequilibrado, como bien dije al inicio, gnóstico es un término equívoco. Consecuentemente lo aplicó a los científicos de modo análogo.

el desequilbrado dijo...

Tiene Ud razón, Don Wanderer, gnóstico es un término equívoco. Puede también usarse equivocadamente.

Anónimo dijo...

El padre Alberto García Vieira en “LA ESENCIA DE LA HEREJÍA PROGRESISTA” llama agnóstico al pensamiento alejado del conocimiento de Dios. (http://www.traditio-op.org/apologetica_op.html)
Con relación a la otra especie de gnóstico con que ilustra el artículo, encuentro que se “formó” en colegio y universidad jesuita:
https://www.americamagazine.org/faith/2020/05/12/dr-anthony-fauci-jesuit-grads-now-time-us-care-selflessly-about-one-another
De él el padre Daniel Lahart, SJ escribió: "Todos podemos estar orgullosos de que el hombre que probablemente sea la persona más confiable en los Estados Unidos se haya graduado de una escuela secundaria jesuita y una universidad jesuita".
Mientras un columnista de Veterans Today, Kevin Barrett, opina lo contrario:
https://www.veteranstoday.com/2020/06/21/tony-fauci-is-corrupt/
Mientras El Dr. Anthony Fauci asesora al “delicado” padre James Martin, sobre las condiciones sanitarias del culto:
https://www.facebook.com/FrJamesMartin/posts/10157035838531496
“Usar máscaras, limitar el canto (aun cantando con máscara) y esperar para reanudar la comunión”.
Es un personaje importante, está al lado del presidente de la primera potencia mundial y es amigo del delicado amigo del Papa.
Y es paradójico, luce una indisimulable cara de traidor, a pesar de que “probablemente sea la persona más confiable en los Estados Unidos”.
R I Agüero

Anónimo dijo...

Wanderer, dice ud. sobre los gnósticos de los primeros siglos que "Mucho se podría hablar de la doctrina del gnosticismo, intrincada y llena de mitos insostenibles."

Vea sin embargo lo que escribe Borges en "Vindicación del falso Basílides" (del libro de en sayos "Discusión"):

"Durante los primeros siglos de nuestra era, los gnósticos disputaron con los cristianos. Fueron aniquilados, pero nos podemos representar su victoria posible. De haber triunfado Alejandría y no Roma, las estrambóticas y turbias historias que he resumido aquí serían coherentes, majestuosas y cotidianas."

O sea, consideraba a las tesis gnósticas tan improbables como las del cristianismo, las cuales tuvieron carta de credibilidad porque triunfaron y se impusieron.
Acto seguido da dos ejemplos concretos de autores célebres influidos por el gnosticismo:

"Sentencias como la de Novalis: La vida es una enfermedad del espíritu,[6] o la desesperada de Rimbaud: La verdadera vida está ausente; no estamos en el mundo, fulminarían en los libros canónicos."

Y es que, como ud. bien dice, el término gnóstico es equívoco; sin embargo, tal vez la cuestión esencial que no habría que olvidar al tratar la cuestión es la del gran problema teológico: el mal, y su aparente irresolubilidad en la teología canónica: si Dios es la suma bondad, debería evitar el mal en el mundo; si no evita el mal en el mundo, es porque no quiere o no puede. Si no quiere, no es la suma bondad; si no puede, no es omnipotente: en ambos casos se derrumba el edificio teológico tradicional. SE dirá que estos problemas ya los resolvieron los teólogos largamente, desde san Agustín al aquinate.

Pero la potencia del mal en el mundo tiene un peso tan brutal que a cerebros como Borges o el rumano Cioran (autor del "El aciago demiurgo", libro cuyo título ya evoca el nombre que daban los gnósticos al creador de este mundo físico) evidentemente las soluciones canónicas no los convencen.

Y otro de los modernos exponentes del pesimismo gnóstico es Lovecraft, que imaginó toda una mitología ad hoc -encabezado por el célebre Ctulhu.

En fin, que los problemas que trataban aquellos heterodoxos son ínsitos al hombre y por tanto, como dijo algún erudito, sus temas surgirán una y otra vez en la historia de la cultura.

Armando B. A. Taholas

Carlo dijo...

Armando, lo que usted trae, el problema del mal, es interesante. El hecho de lamentarse del "mal en el mundo" es exactamente una de las señales de que uno no alcanzó la visión beatítica y, por lo tanto, no es un gnóstico en el sentido verdadero del término (el que conoce a Dios). El auténtico gnóstico sabe que todo está bien: no va a estar bien, ni estuvo bien, está bien ahora mismo. De hecho, aun en medio del peor sufrimiento, nada podría estrar mejor. Un ejemplo de eso, reciente, cercano y visible lo tuvimos con la hermana Cecilia de la Santa Faz, siempre sonriente en medio de un dolorosísimo tratamiento de cáncer.

Anónimo dijo...

Señor Armando: No logro percibir qué sentido, o con qué fuerza dice "se derrumba el edificio teológico tradicional" si lo dice irónicamente o si piensa que efectivamente estas objeciones aun están sin respuesta a pesar de las explicaciones de san Agustín hasta el Aquinate.
Le concedo que será siempre la más grande objecion contra la Providencia omnipotente de Dios. Pero por lo mismo, afirma el Aquinate en su prólogo al libro de Job que los libros sapienciales parten precisamente con el sufrimiento del justo, por ser el obstáculo que impide ver la Sabiduría divina.
Por esto, sea por la respuesta que da este libro, o por cualquiera de los sapienciales, o bien por los tratados teológicos sobre este tema, lo cierto es que el misterio del mal y la respuesta católica se impuso por ser verdad. Y no por simple coyuntura histórica.Y si no convence a Borges, reafirma también para nuestra época que el misterio de la respuesta divina, será escándalo para los judíos y necedad para los gentiles.
Y al final de los tiempos, cuando quede al descubierto el juicio de Dios,podrán gustar los creyentes la omnipotente misericordia de Dios, y los incrédulos su no menos omnipotente justicia.

Anónimo dijo...

Estimdo Taholas, a mi los argumentos que salvan la objeción que supone el problema del mal siempre me convencieron. Hasta que el mal me lastimó a mi. Ahí ya los argumentos parecen salidos de los amigos de Job, aunque hayan salido de Hipona o París. Efectivamente, mientras haya hombres que sufran y piensen al mismo tiempo, el tema del mal estará ahí, enorme y oscuro, tapando la luz del Sol.

G.

Enrique Barrio dijo...

Por si ayuda en este tema
https://youtu.be/mQ0JRdO-DFU

Anónimo dijo...

Desequilibrado,

Me quede pensando en eso que ud sino de que “ Estoy cada vez más convencido de que los antiguos conocían el Universo físico de una manera mucho más profunda y superior a la de los ¨científicos¨ modernos“.

Estaba entre ponerle algo así como “eh?”, pero mejor hago como nos hacían en la facultad y digo “justifique”.

El séptimo rey mago

nachet dijo...

Efectivamente, el término gnóstico, en sí (conocedor) es vago y polisémico.

Pero estoy con Desequilibrado: en la historia de la teología ha definido con precisión al conjunto de sectas cristianas que retomaron la teoría dualista de Platón (con evidentes influencias de la filosofía persa del mazdeísmo, zoroastrismo y maniqueísmo) y el misterismo pitagórico. Cada secta sacaba conclusiones diferentes de las mismas premisas (lo que confirma por si mismo su error y herejía). Y en diversas formas duró mucho tiempo: gnósticos eran los nicolaítas que citaba san Juan en su carta, y también los cátaros y bogomilos de los siglos XII a XIV.

Ciertamente la masonería y todas sus derivadas modernas tomaron algo del gnosticismo, pero más allá del misterismo iniciático, poco más. Todas la élites iluministas modernas son materialistas y ciencistas (salvo quizá algunos masones anglosajones espiritualistas que en cualquier caso ya andan muy de capa caída).
La teosofía gnóstica original está bastante muerta. Lo que quedan son élites intelectuales y económicas jugando a pequeños dioses ocultos, en lo que son más continuadores del chiflado Pitágoras que de los gnósticos cristianos.

De hecho, algunos gnósticos del siglo IV serían mejores cristianos que muchos obispos actuales...

Carmen Groppo Arias dijo...

Por favor..Mepodria seguir enviando sus artículos? Me parecen sumamente esclarecedores y necesarios. Gracias.

Anónimo dijo...

Carlo: enhorabuena por el ejemplo que trae, el de la hermana Cecilia; nos anima a resistir fuertes en la fe.

Anónimo del 19/07 16:13: me limité a tratar de explicar la postura de Borges sobre el tema, eso no implica consentir. Pero aunque nos duela hay autores notables a los que la tradición canónica nunca convenció. Y los hay en grado diverso: recuerde el "San Manuel Bueno, mártir" de Unamuno. El cura Manuel (probablemente alter ego de don Miguel) pierde la fe pero sigue hasta el final de su vida "ejerciendo" de sacerdote porque sabe que si su defección se hace pública, para su grey, rústica y de la sencilla "fe del carbonero", será una catástrofe espiritual.

G.: así es, seguramente. Quien a mi juicio lo comprendió de modo memorable es la escritora norteamericana Flannery O´Connor, católica y sureña (algo así como "sevillano y protestante", dijo alguien), en cuyos relatos la presencia del mal es abrumadora y brutal, y sin embargo ella sostenía que en el fondo, a pesar de lo absurdo y sin sentido que pareciera todo, estaba el Misterio. Por algo el gordo de Prada la admira.

Nachet: quizá no sólo en las élites intelectuales queden continuadores del gnosticismo, en la cultura popular hay manifestaciones que suelen pasar desapercibidas. Vgr. el director de cine John Carpenter, muy talentoso a mi juicio: en la concepción del mal en sus filmes el maniqueísmo suele ser extremo y el pesimismo a veces negrísimo, véase su homenaje a Lovecraft "In the mauth of madness":

" No es casualidad que este primer periodo en la producción de terror de Carpenter culmine en la obra más abiertamente emparentada con Lovecraft, sino que nos habla de esa progresiva infiltración de los temas del de Providence dentro de un universo ajeno, en que el elemento más importante para emparentar a ambos creadores se encuentra en la visión que estos proyectan sobre el mundo: tanto para Lovecraft como para Carpenter, el universo es un caos sin sentido en el que los seres humanos somos apenas una anécdota sin importancia, atrapada en sucesos que no pueden llegar a entenderse. Ambos expresan el mayor nihilismo existencial, el vaciado de sentido de nuestra propia existencia, supeditada esta a unas fuerzas más allá de nuestro propio intelecto."
https://lasoga.org/busca-la-boca-la-locura-primer-carpenter-lovecraft/

Armando B. A. Taholas

Armando B. A. Taholas

Anónimo dijo...

Muy bueno…

Como explicó Climacus para una época (donde quieran ubicarla por lo que leo en algunos comentarios) cuyo problema es que ha llegado a conocer demasiado…

“El objeto de la fe no es un maestro que enseña una doctrina, pues cuando un maestro tiene una doctrina, entonces la doctrina es eo ipso más importante que el maestro y la relación es intelectual, donde la cuestión radica en no echarla a perder sino alcanzar el máximo de la relación intelectual. En cambio, el objeto de la fe es la realidad del maestro, el hecho de que el maestro realmente existe. Por consiguiente, la respuesta de la fe se enuncia de esta forma absoluta: sí o no. La respuesta de la fe no se da en función de una doctrina, si es que esta es verdadera o no, ni en relación a un maestro, si acaso su doctrina es verdadera o no, sino que es respuesta a la cuestión sobre un hecho: ¿aceptas como un hecho que el realmente ha existido? Es preciso notar que la respuesta se da con pasión infinita.”

[...]

“La fe, entonces, no es una lección para sujetos de lento aprendizaje en la esfera de la intelectualidad, ni un asilo para débiles mentales. Por el contrario, la fe es una esfera aparte, y la inmediata seña distintiva de todo malentendido en el cristianismo radica en su transformación en doctrina, llevándolo así al rango de la intelectualidad. Aquello que es el punto máximo en la esfera de la intelectualidad, el permanecer completamente indiferente ante la realidad del maestro, es justo lo opuesto en la esfera de la fe -su punto máximo es el infinito interés quam máxime [a la máxima potencia] en la realidad del maestro.”

Anónimo dijo...

El problema del mal no lo resuelven la explicaciones de San Agustin o Santo Tomás. Lo resuelve El Cristo en la cruz.

Anónimo dijo...

Sr. Armando. Aclaro mi punto. No era precisamente suponer que usted estaba con Borges. Sino cuál sea la naturaleza de la explicación teológica.
Por esto insisto en mi punto y lo explicito de otro modo. El argumento o explicación teológica es un despliegue del misterio de la fe. Y por esto, si convence será porque antes el sujeto es creyente.
Quizás tambien si convence podría ser motivo de credibilidad,aunque en tal caso, el convencimiento sea menos firme.
Pero en definitiva que se convenza totalmente del argumento dependerá del asentimiento de la fe. Y esto también es un misterio. Por qué unos creen y otros no.
Luego,en otras palabras, la caída de las explicaciones teológicas corre suerte pareja a la fe misma para el no creyente ante el mal.
Espero me explique. Pero para ser claro en lo que objeto. Ya que estamos en una entrada acerca del gnosticismo y está discusión se ha abierto a propósito del mal, mi punto es que ante la existencia del mal y lo vivencial o fuerte impresión que causa, y ante el desgarro nauseabundo o lo que se quiera, como dice uno de aquí, el sinsentido del mal y su más o menos manifiesta irracionalidad, o lo que ud. Trae a colación en su última entrada:ante ese caos que parece lo domina todo y etc etc... me da una impresión, pero aclaro... Impresión y no acuso lo que diré: que se le está pidiendo peras al olmo. Ante el sinsentido del mal, se pretende que la respuesta que se dé le dé sentido al mal: que se explica la razón de ser. Y esto es imposible. Podrá tener sentido en razón de otra cosa, pero no en si mismo. Y por esto, quedará siempre ante la experiencia del mal que cualquier mortal habrá padecido, esa marca irracional, esa negrura, capaz como dice uno de ocultar el sol...
Ahora bien, el segundo punto, es que por esta experiencia se deslice en el alma que la respuesta deberá ser más o menos semejante. Un misterio inabordable del luz por encegecimiento que reconforta el alma pero sin más sentido que esa paz de ser salvado.
Obviamente estoy exagerando, pero desnundando mi segundo punto, lo que intento es graficar en una corta oración el sentido de la fe modernista. Esa fe vivencial, capaz de cubrir o de encender esa oscuridad del mal. Etc..
Y acá me atajo. No lo acuso de modernista...
Pero pienso, que en el s. XX después de las guerras y etc... La fuerte impresión del mal ha intentado dar una respuesta, que por desconocer la naturaleza de la fe, la armonía entre verdad y experiencia y etc... Nos arrastra a un sinsentido parecido que, si se pretende restaurar debe primero valorar claramente lo que sea la teología. Y no lo digo por ud. En particular sino por aquel que dijo que el de Hipona y de Aquino más se parecían a los amigos de Job. Un poco mucho,supuesto quienes sean estos amigos en tanto Job es Cristo.

Anónimo dijo...

Siguiendo al Anónimo de las 8.44, cito una bella y profunda página de Paul Claudel sobre el dolor: “En el espíritu del enfermo está presente una continua pregunta: ¿por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué sufro? Los otros caminan, ¿por qué yo estoy inmóvil? Los otros ríen, corren, trabajan, gozan de este mundo bello y vasto, siguen un camino y una carrera, producen una obra, fundan una familia, se ocupan entre sus semejantes en una cantidad de cosas útiles y deliciosas. ¿Qué me ha pasado? ¿Por qué he sido dejado de lado, impotente, inútil, postrado de la mañana a la noche sobre la misma cama durante días y meses y años, acompañado de acontecimientos minúsculos y de esa materia del tiempo de la cual los normales ni siquiera se percatan? ¿Por qué he sido dejado de lado? (…) A esta cuestión terrible, la más antigua de la humanidad, y a la que Job ha dado su forma casi oficial y litúrgica, solo Dios, directamente interpelado y conminado podía responder, y el interrogatorio era tan enorme que solo el Verbo podía llenarlo, otorgando no una explicación sino una presencia, según esta palabra del Evangelio: «Yo no he venido a explicar, a disipar las dudas con una explicación, sino a cumplir, a llenar, a reemplazar con mi presencia la necesidad misma de la explicación». El Hijo de Dios no ha venido para destruir el sufrimiento, sino para sufrir con nosotros. No ha venido para destruir la cruz, sino para extenderse sobre ella” (Claudel, Paul, Oeuvres Completes, tome XV. “Positions et Propositions”, Gallimard, Francia, 1959, pág. 304 y sgtes., citado por Caponnetto, Mario, El hombre y la medicina, Scholastica, Buenos Aires, 1992, pág. 184-185)

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Y para completar, me parece que podemos recomendar Aproximación al dolor, de Federico Mihura Seeber, de la colección Aproximaciones de EDUCA, Buenos Aires, 1999. Es una de las obras más profundas escritas sobre el tema del dolor, el sufrimiento y la muerte. Superando incluso a Lewis, Rahner y tantos otros que han escrito sobre este tremendo asunto. Escrita como escribe Federico, desde el corazón de su fe católica y desde la experiencia de su propio sufrimiento.

Augusto del Río

el desequilbrado dijo...

¡Muy atinada la cita de Kierkegaard del amigo anónimo! Y lo otro del otro amigo... ¨el problema del mal lo resuelve Cristo en la Cruz¨.

Interesante como de una cuestión sobre gnósticos se derivó en el problema del mal. Problema que subyace a todas las doctrinas y filosofías, vinculado al gran tema de la Felicidad (la de aquí y la de allá).

Los gnósticos, generalmente, veían en la materia el mal, una apariencia maligna que el espíritu debe trascender por un tipo especial de conocimiento o gnósis. El espíritu pertenece a otro reino, del cual ha caído (¿una Caída original?) y al cual debe retornar (¿un ¨Reino de los Cielos¨?). La doctrinas gnósticas son ,lamentablemente, extravagantes. Los ateos modernos y antiguos pueden ver una igual extravagancia en el Evangelio, pero como dijo el Apóstol San Pablo...
El científico actual ve en la Materia lo único real. por eso no puedo evitar resistirme a llamarlos gnósticos y a emparentarlos con aquellos herejes y llamarlos con el mismo nombre, si bien Don Wanderer avisó sobre la equivocidad del término. Cuestión de nombres tal vez.

Al Séptimo rey mago, le parece asombrosa mi afirmación de que ¨los antiguos¨ conocían la físis de manera superior y más profunda que los ¨científicos¨ actuales. Me atrevo a decir que cuanto más ¨antiguos¨ más comprehensión de la natura debieron tener, y hasta, si se quiere, de un modo connatural. Le diré en principio que la respuesta puede empezar tal vez, casualmente, con Los Reyes Magos. En breve trataré de justificar, si puedo. Saludos.

Anónimo dijo...

8:44 ¿y quién dijo aquí que al mal lo resuelve san Agustín?

Javier Rosaz dijo...

El silogismo ateo de que "no hay Dios porque hay mal en el mundo" esconde una justificación moral para hacer lo que se les canta.
Si Dios creó toda esta complejidad y permitió sufrimientos tan grandes, ¿qué me obliga a mí hacer las cosas bien, si Él las hizo así de mal? ¿Qué norma de comportamiento puede imponerme Dios o quien sea? Si Dios no hizo nada por los que sufren ¿por qué debería obedecerlo? Ergo no hay Dios, ergo la existencia es el absurdo.

No hay que darle más vuelta. Sólo podrá despertarlos un BUEN sacudón.

Anónimo dijo...

El tema del mal es infinito. Y no hay que olvidar, cuando nos referimos a él, de el Malo, que jugó y juega un papel fundamental en la mordida del mal en el mundo.
El problema del mal no se resuelve con triquismiquis metafísicos. Al respecto, resulta muy interesante el debate sobre el tema que sostuvieron Sertillanges y Bouyer en los '40.
Un artículo al respecto puede leerse en: https://www.academia.edu/41932903/La_despersonalización_del_mal_en_la_Edad_Media_Comentarios_al_debate_Bouyer_-Sertillanges_de_1947

Anónimo dijo...

Quizá interpretando el comentario del desequilibrado, los antiguos conocían mejor las cosas porque estudiando las causas segundas, procuraban no perder de vista el saber sapiencial. Veían un cosmos. O un universo, por la luz que procedía de la causa última. Tal como el mismo Salomón confiesa en el libro de la Sabiduría. Conocía las cosas, y procuraba la amistad con la Sabiduría. Los científicos actuales conocen quizá más profundamente la causa segunda hasta niveles asombrosos, pero muchas veces olvidan el perfil formal del conocimiento y se atan a la materia a tal punto que atomizan el conocimiento humano. Se atan a su pequeña isla, y explican el todo por la parte.
Signo de esto me parece son las casas de estudio modernas, que más que la reunión de sabios tras un saber universal, más que universidades son aglomeraciones de carreras.
Y por esto, en tanto el sentido natural del hombre es dar con su fin, el conocimiento antiguo fuese más connatural porque era saber sapiencial.
Si no es esto al menos me hizo pensar esto el sr. Desequilibrado

El cientifico no gnostico dijo...

El mal fisico no implica ningun problema. Es relativo y necesario para el mayor bien de la totalidad.

En cuanto a lo relativo, el mal de la gacela que es comida por los leones es el bien de los leones que la comen. El mal del cachorro de oso que es matado por un oso adulto es el bien de los herbivoros que serían comidos por ese cachorro cuando llegase a adulto.

En cuanto al bien de la totalidad, si en un planeta finito existen seres vivientes que se reproducen, el tiempo de vida de esos seres vivientes debe ser limitado, o sea los seres deben morir. Y si esos seres vivientes son capaces de reproducirse a un numero tal que, aun en ese tiempo de vida limitado, pueden consumir los recursos que los sustentan hasta agotarlos, entonces debe ocurrir una de las siguientes opciones: o los seres vivientes mueren masivamente de hambre (levaduras en un cultivo de Petri, renos introducidos en St. Matthew Island en 1944), o una poblacion de depredadores (potencialmente de la misma especie si puede ser canibal) mantiene acotada su poblacion.

En cuanto ser viviente orgánico, el ser humano tiene por naturaleza la vulnerabilidad inherente a todo ser vivo, pudiendo ser comido por un depredador, atacado por germenes, alcanzado por un rayo, calcinado por la lava de un volcan, etc. (De paso, los rayos y la actividad tectonica son esenciales para la vida en la tierra.) Dios dispuso dar a nuestros primeros padres un escudamiento preternatural frente a esta vulnerabilidad natural en adicion al don sobrenatural de la participacion de la naturaleza divina, y cuando Adan y Eva pecaron perdieron tambien ese escudamiento preternatural y pasaron a tener las mismas vulnerabilidades que tienen por ejemplo los chimpances.

Anónimo dijo...

Para el mundo el problema del mal físico es cuando el físico es malo...

Anónimo dijo...

Que los animales se coman entre ellos no es bien ni mal sino que es producto del desorden que dejó el pecado original.

Anónimo dijo...

Estimado Científico no gnóstico: muy sesuda su explicación, se agradece. Sin embargo, dicho sea esto "de onda", cuidado con el excesivo optimismo en el tema del sufrimiento de los inocentes, no sea cosa que termine siendo el Teilhard de algún Cioran hodierno:


«Allá por los años cincuenta decidí escribir algo sobre la utopía. Me puse a leer directamente a los utopistas: Moro, Fourier, Cabet, Campanella... al principio, con exaltación fascinada; luego, con cansancio; finalmente, con mortal aburrimiento. Es increíble la fascinación que ejercieron los utopistas sobre grandes espíritus: Dostoievski, por ejemplo, leía a Cabet con admiración. ¡Cabet, que era un perfecto imbécil, un sub-Fourier! Todos creían que el milenio estaba por llegar: un par de años, una década a lo sumo... También era deprimente su optimismo, la pintura excesivamente rosa, esas mujeres de Fourier cantando mientras trabajaban en los talleres... Ese optimismo utópico es frecuentemente despiadado.
Recuerdo, por ejemplo, un encuentro que tuve con Teilhard de Chardin; el hombre peroraba entusiásticamente sobre la evolución del cosmos hacia Cristo, el punto Omega, etcétera... y entonces le pregunté qué pensaba del dolor humano: «El dolor y el sufrimiento, me dijo, son un simple accidente de la evolución». Me fui indignado, negándome a discutir con aquel débil mental. »

(E. Cioran, Conversaciones, 23).

Armando B. A. Taholas

Anónimo dijo...

Quien llevó al límite el problema del dolor en relación a Dios, si no recuerdo mal, fue Dostoievsky en "Los hermanos Karamazov", en el episodio que cita Castellani (si no se me mezclan los personajes del ruso y las obras del santafecino) en el "Catecismo para adultos": el joven Karamazov, ateo, replica a su padre y hermano creyentes, que le dicen que si muere en gracia va al Paraíso, que la posibilidad del dolor eterno en el infierno es algo tan inmensamente espantoso que él preferiría directamente no haber sido creado para evitar esa horrenda posibilidad.

Se trata me parece de algo que los escolásticos llamaban "la tentación del repudio del Ser" o algo así: si alguno de los contertulios conoce en qué parte la obra de Santo Tomás o cualquier otro se trata la cuestión, le agradezco datos precisos.

Armando B. A. Taholas

Anónimo dijo...

Pienso que si así fuera, no dejaría de ser un mal.
De todas maneras, su hipótesis tendría que explicar todavía toda la estructura orgánica de los carnívoros, a no ser que crea que los dientes de los tiburones blancos tienen como función original masticar algas.

G.

Anónimo dijo...

El problema de la lucha por la vida entre los animales es interesante. Yo no sería tan categórico como el Anónimo de las 23.14 quien afirma que el hecho que los animales se coman entre ellos es producto del desorden del pecado original. De hecho este es un tema que obliga a que la afirmación bíblica de que la muerte entró en el mundo por el pecado (Rom 5, 12) deba, quizás, circunscribirse a los seres humanos. ¿Por qué digo esto? Porque, observando los sistemas de ataque y defensa de los animales, debiera concluirse que están perfectamente diseñados desde el principio para su aplicación. Basta ver los documentales fabulosos que hoy se filman para darse cuenta que esos animales no podrían nunca coexistir en un delicado equilibrio si no fuera por las terribles armas de las que están dotados para cazar y, en muchos otros casos, para evitar ser cazados. Sería muy difícil explicar por un “desorden original” la perfecta adaptación de todos estos instrumentos de ataque y defensa. Parecen responder, más bien, a una inteligencia extraordinaria que los diseñó hasta el último detalle para que desde el principio hubiera un equilibrio perfecto en el mundo animal. Uno podría preguntarse: ¿qué pasaría con el planeta y la misma vida humana si cada uno de los animales no tuviera su correspondiente “némesis”, su depredador, su “enemigo”? El único y extraño “animal” que tiene depredador por aplicación del mal moral es el mismo hombre. Y lo triste es que ese depredador es otro ser humano. El resto de los animales está perfectamente adaptado a un nicho ecológico en donde la muerte violenta es simplemente parte de ese extraordinario equilibrio. Alguien podría argumentar que Dios podría haber creado a los animales para que todos sobrevivieran sin muerte violenta hasta su muerte natural, y haber diseñado todos esos recursos de ataque y defensa en previsión del pecado original pero, aplicando la navaja de Ockham, podría responderse que eso complica gratuitamente el asunto. La muerte como castigo del pecado solo puede aplicarse a los seres con voluntad libre sometidos a una prueba moral. Solo los seres corpóreos espirituales ven la muerte como un drama existencial. Los animales, obviamente, no se lo plantean. No es una pre-ocupación para ellos. No es así para el hombre. Por el contrario el hecho de que los animales se maten entre sí puede responder perfectamente a un mundo de equilibrio ecológico, condición absolutamente necesaria para la vida del hombre sobre la Tierra.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Para completar mi comentario anterior, habría que plantearse un dilema: 1) o la existencia de un Dios creador, amoroso y perfecto, que incluyó la muerte y el sufrimiento de los seres vivientes animales y vegetales (se podría alegar que los vegetales “no sufren” propiamente al no tener aparatos sensitivos desarrollados, aunque algunos llegan a admitir la existencia de cierta sensibilidad en algunas especies vegetales) como parte de un mundo perfectamente equilibrado para disfrute del hombre antes del pecado. 2) O la existencia de un Dios creador, amoroso y perfecto que, en previsión del pecado original, diseñó el orden mineral, vegetal y animal para que incluyera la muerte y el sufrimiento recién después del pecado. El primer caso caería bajo la acusación de que, entonces, Dios no parece tan amoroso y perfecto porque permite el sufrimiento de los animales. El segundo caso salvaría la objeción pero parece contradecir los datos biológicos sobre la perfecta adaptación de los sistemas de ataque y defensa que señalé en mi comentario anterior con los que parecen haber sido diseñados brillantemente DESDE EL PRINCIPIO. En todo caso, habría que tener presente que sea cual fuere la alternativa elegida, nunca podría crearse un mundo perfecto sin “muerte” porque el hombre y los animales (suponiendo que todos hubieran sido vegetarianos) tendrían que haber “matado” (llámese como se quiera pero si yo arranco una lechuga o una fruta para comer, estoy interrumpiendo un proceso natural de desarrollo vital) vegetales para vivir.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Estimado Armando: Santo Tomás trata algo semejante a la tentación del repudio del ser en el Suplemento de la Suma Teológica, q. 98 a.3 cuando habla de la psicología de los condenados. En ese artículo 3 se pregunta “si los condenados, usando de la recta razón y deliberadamente, pueden querer no existir”. La conclusión de ese artículo es que aunque la conservación en el ser sea un bien, sin embargo, los condenados preferirían no existir a fin de dejar de sufrir. Y en la Respuesta dice: “El no existir puede considerarse de dos modos. Primero, en sí mismo, y así no es posible apetecerlo, porque carece de razón de bien, ya que es su pura privación. Segundo, puede considerarse también en cuanto que suprime la vida penosa o miserable. Y en este sentido tiene razón de bien, porque, según el Filósofo, carecer de mal es cierto bien. Y de este modo mejor es para los condenados no existir que tener una existencia miserable”. (Tener en cuenta que estos artículos del Suplemento de la Suma, si bien es doctrina de santo Tomás, no los escribió él porque murió antes. Son extraídos del Comentario al IV Libro de las Sentencias, de Pedro Lombardo, es decir, un santo Tomás veinte años más joven).

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Armando, un libro muy seguro en doctrina (sigue a pie juntillas a santo Tomás) y muy claro, si le interesan estos temas esjatológicos es Teología del Más Allá, de Royo Marín, BAC, Madrid, 1965.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

¿Así que Trump no debería ser reelegido por su "ignorancia" y su "arbitrariedad"?

Los Jefes de Estado deben defender los intereses de sus votantes y de sus paises. Eso es la democracia.

Si son o no ignorantes es irrelevante.


¿De qué vale saber mucho de latín o de teología hebrea si luego arruina el pais?

Referente a lo de la "arbitrariedad", es evidentemente malo;

pero las competencias de un Presidente de los Estados Unidos son muy limitadas (prácticamente política exterior y defensa); y porque sus decisiones, que deben ser confirmadas por el Congreso aprobando o negando los fondos para pagarlas, implican cantidades enormes de dinero, su "arbitrariedad" es mínima (sin contar con la dictadura de la opinión publica, que dentro de 2 años le puede cambiar la mayoría en el Congreso y matarle las manos)

Ademas, ¿cómo es la alternativa a Trump?

¿Un sabio enciclopedista judío que obra racional y equitativamente en beneficio de todos?

¿O un cegado con la teología "progresista" que hará todo lo que pueda para que el pueblo no prospere y tenga que depender de las ayudas sociales a cambio de votarle?

Un novelista dando lecciones de politica. Como siempre. Así nos va (de mal)

Es la plaga de los "intelectuales" y de los "ilustrados", para castigarnos por nuestra estulticia y sumisión. Desde el siglo XIX no paramos ni aprendemos la leccion.

Anónimo dijo...

Los Estados Unidos no tienen más aliado tradicional que el Reino Unido; y esto por autosometimiento de los británicos, que no han asimilado que han perdido su imperio (obligados por Estados Unidos) y que el más importante país anglosajón es con mucho Estados Unidos.

Remedando a esa famosa contestación de un diplomático inglés a uno francés cuando este se quejó del cambio de política: "los Estados Unidos no tienen aliados permanentes. Tienen intereses permanentes".

¿Cuáles son los intereses actuales de Estados Unidos?

A parte de sostener como sea a Israel, por la enorme influencia judía en la política norteamericana y de protegerse de China y su influencia, que juega con las mismas armas que Estados Unidos sólo que mejor.

Esa es la respuesta que debe encontrar el novelista...y el panadero como el zapatero.

La otra cosa que el novelista no entiende -y en esto no se diferencia de la mayoría de los "occidentales" (por la propaganda constante de los masones y de los comunistas) es que la política debe tener RESULTADOS.

Resultados reales que favorezcan los intereses reales de los que han votado a esos políticos. (se trata de orientarse hacia el futuro y administrar los impuestos, que cuestan ganarlos)

En ningún caso es creer en una idea o religión laica e imponerla a todos ande o no ande (mientras se agarra a la poltrona del cargo como una ladilla)

Cuando el conocimiento libresco entra en casa, el sentido común sale por la ventana.

El problema está en que la única medida de las cosas es la realidad; y a ésta se llega por la acción a través del método acierto-error con la cautela de un campesino (esto es, de un pater familias)

Los novelistas, a pesar de lo que nos quieran hacer creer los franceses de las logias, no son "maitres a penser"
(son "maitres a romancer")

Por tanto habrá que ver cuáles son los presuntos intereses de sus presuntos aliados "tradicionales" (¿europeos?) y ver por qué no coinciden -lo que no es un crimen; en todo caso será una realidad-

Lo que si es un crimen es que los políticos europeos no gobiernan con leyes cristianas a sus países, que son cristianos; sino con leyes anticristianas para descristianizarlos.

Lo que indica alto y claro que no son reales democracias, sino SOROS-cracias. Las elecciones son sólo una excusa para legitimar con el marchamo de "democrático" lo que alguien secreto y muy poderoso ya ha decidido por nosotros y para nosotros .

Una posible explicación de que Trump y estos venales autocratas no tengan intereses comunes.

Pero ¿esto es culpa de Trump?


Anónimo dijo...

Asi es, 23:14. Antes de la creacion del hombre, el tiranosaurio pastaba tranquilamente junto al brontosaurio.

Anónimo dijo...

Muchas gracias Augusto por la información sobre el Suplemento de la Suma y el libro de Royo Marín, muy cordial.

Aunque respecto del "repudio del ser" por lo que se lee en el párrafo transcripto no respondería exactamente a la objeción de Iván Karamazov, que es radical y plantea como absurda la explicación teológica sobre la existencia: si Dios me impone el ser sin que yo lo pida, y eso implica la posibilidad de perderse y sufrir una eternidad, se trata de un Dios horrorosamente tiránico. Esta es una de las cuestiones fundamentales que tratan de resolver los gnósticos, con la postura de que la materia ya es el mal y por lo tanto es creada por un demiurgo y no por el Dios que es el sumo Bien de la Escritura. Cioran pone un título explícito a uno de sus libros: "De la inconveniencia de haber nacido".

Armando B. A. Taholas

En fin, supongo que en estos temas hay un punto en que ya no se debe indagar, a riesgo de perder la fe e inclinar la testa ante el misterio. O un poco también por lo de Nietzche: "no te asomes al abismo que el abismo quizá te llame"; o el propio Castellani, que repetía, sin temor de sonar antipático, que otear ciertos abismos no es para cualquiera.

Anónimo dijo...

Augusto, en un mundo sin animales carnivoros poblado por herbivoros que tienden per se a multiplicarse sin limites, la poblacion de esos herbivoros sería limitada por el entorno fisico, basicamente la disponibilidad de alimento y el clima. Lo cual evidentemente implica tambien sufrimiento de esos animales.

Es el caso de los renos de Svalbard, cuya poblacion es controlada por la mortalidad en invierno, la cual depende de la severidad del invierno y de las reservas corporales con las que los renos llegan a él. (El efecto predatorio de los osos polares es muy marginal y no hay lobos.)

Un caso extremo fue el de la poblacion de renos introducida por el hombre en la isla St. Matthew del mar de Behring, donde no hay osos ni lobos. En 1944, 29 renos de 1 año de edad fueron introducidos en la isla, entonces cubierta por una capa de liquen de 10 cm de espesor. En el verano de 1957 habia 1350 renos en condicion fisica excelente. En el verano de 1963 había 6000 renos con peso y tamaño apreciablemente menores que en 1957 en todos los rangos de edad, resultado de una nutricion pobre consistente con una capa de liquen de 1 cm de espesor. En ese pobre estado nutricional, la severidad extrema del invierno de 1963-64 produjo una mortandad masiva tal que en 1966 habia 42 renos, todos nacidos antes de la mortandad, los cuales no se aparearon mas, tal que en 1980 no quedaba ninguno.

En condiciones de laboratorio sin depredadores ni restriccion de alimento y con clima controlado y habitat periodicamente higienizado, el espacio pasó a ser el factor limitante. Son los experimentos de John Calhoun, particularmente su "Universe 25" preparado para alojar 3840 ratones, donde la poblacion comenzó con 8, llegó a 620 en una primera fase de convivencia armoniosa y alcanzó un máximo de 2200 en una segunda fase de violencia creciente - incluyendo madres atacando, expulsando o abandonando a sus crias - tras la cual no hubo más nacimientos con supervivencia. Esto se debió sobre todo a que los sobrevivientes de las generaciones nacidas en la fase violenta no tenian impulso reproductivo, incluso cuando eran sacados de ese espacio superpoblado e introducidos en uno vacío. Si presupusiesemos intelecto en esos sobrevivientes, tal comportamiento sería simplemente lógico: "¿Para qué procrear si ello conducirá necesariamente a una situacion caotica de violencia desenfrenada en que las madres atacaran a sus propios hijos?"

Si los renos de St. Matthew Is. hubieran estabilizado su poblacion en 1500 probablemente habrian podido pasar el invierno, y si los ratones de Calhoun hubieran estabilizado su poblacion en 600 habrian evitado el colapso social. Dado que eso no era posible por la falta de intelecto de esos animales, la limitacion de la poblacion fue causada por el invierno boreal y el infierno social respectivamente, en ambos casos hasta llevarla a cero.

el desequilbrado dijo...

Anónimo del 23 de Julio. Ciertamente la razón fundamental del desconocimiento de la Naturaleza por parte de la ciencia moderna es que no ve un Universo, un Cosmos. Los antiguos si veían un orden divino, es decir, mayor luminosidad e inteligibilidad. Y en ese sentido yo me pronuncié. Se han arrojado al estudio de las causas materiales y se les ha oscurecido la inteligencia. La Ciencia Moderna como ha dicho y como demuestra el maestro Rubén Calderón Bouchet es, en el fondo, ideológica. La intención última de las ideologías es el Poder. Los actuales científicos intervienen sobre la naturaleza para dominar y modificar el mundo y en ese intento la ciencia se vuelve contra el hombre mismo. Cfr ¨La Abolición del Hombre¨ de C S Lewis. Reformar el Orden Creado por un orden humano desligado de las causas que lo sostienen en la existencia: eso en mi pago le llaman necedad y no ciencia. Timoteo 6:20. Actuar sobre algo desconociendo su verdadera naturaleza y esencia y desconociendo el equilibrio de los seres en la jerarquía del Universo es una brutal ignorancia. Una PODEROSA IGNORANCIA o ¨Una Fuerza Maligna¨, como la llama el mismo Lewis. Ese es el punto fundamental como Ud bien interpreta. ¨Es perjudicial para el Hombre, todo lo que, no haciéndolo más sabio, lo hace más poderoso¨. (Goethe)
La ciencia moderna nació bajo el lema ¨Knowledge is Power¨ (Bacon)
¨And he that breaks a thing to find out what it is has left the path of wisdom¨, dice Gandalf a Saruman en The Lord of the Rings. Aquel que rompe algo para conocer qué es ha abandonado el camino de la sabiduría. Necedad y no ciencia. Si yo violento algo para manipularlo, aunque mi manipulación funcione no estoy conociendo aquello que está entre mis manos. Si yo obro a contrapelo de un ser natural para estudiar su comportamiento, no estoy conociendo ese ser. Si yo intervengo en el diseño original de algo cuyo fondo no conozco para modificar ese diseño, estoy obrando con ignorancia.

El Maestro dijo: ¨Quien se pone a trabajar con hilo distinto destruye el tejido entero¨. (Confucio, Analectas II,16) citado por Lewis en La Abolición del Hombre.

Vean Uds mismos el recitado del poema hindú del físico Oppenheimer, después del ensayo exitoso de la bomba atómica. Esta en youtube.

Por estas razones y otras que se podrían decir in extenso, podrán deducir Uds cuánto más profundamente conocían los antiguos las realidades físicas... Y les aseguro que de una forma que nosotros nos quedaríamos pasmados. De una manera tan asombrosa como la de Los Reyes Magos que estudiando los astros dieron de bruces ante el Niño Dios. Porque el Orden de las Estrellas conduce a la adoración de Autor de todas las cosas. Y esto no es poesía o mito en ese sentido que interpreta el hombre de ciencia. Esto es la realidad de la físis antes de que nosotros miráramos el Universo mediatizados por el esquema matemático de los sabios de laboratorio. Lamentablemente con ese esquema nos hemos divorciado de la Creación, y la palabra de Cristo se asienta sobre la nada. Y Dios es el CONCEPTO sin el cual ninguna otra cosa pueda pensarse. Y con esto doy una no satisfactoria (pues hay mucho más para decir) respuesta al Séptimo Rey Mago que me pido alguna justificación... Saludos.

Anónimo dijo...

Trump es lo mejor q hoy tiene occidente junto a los gobiernos hungaros y polaco..y el emerito BXVI...todo lo demas es chachara

Anónimo dijo...

Matizando.

Es un tanto desproporcionado criticar la caricatura de Bacon por su ciencia para defender a los paganos griegos por la suya.

Queramos o no Bacon era cristianó. Era protestante como sin duda lo seríamos cualquiera de nosotros si hubiera nacido por entonces en la Gran Bretaña.

En todo caso no convendria caricaturizar a aquella sociedad británica que despertaba a la ciencia. Aquellos científicos cristianos se dedicabab a ella con objeto de repara la naturaleza que el pecado original había dañado.

Las acusaciones que les hace "Desequilibrado" son muy posteriores. Los protestantes por Lutero hacian una interpretación literalistas del Genesis. Cuando empieza a ser difícil correlacionar el Genesis con la Ciencia es cuando realmente empieza el divorcio entre Escritura (De) y Ciencia, y aparece el agnosticismo y ateísmo de la ciencia que denuncia Desequilibrado.










Anónimo dijo...

... en un mundo sin animales carnivoros poblado por herbivoros que tienden per se a multiplicarse sin limites...


para nada, en absoluto, se nota que usted no termina de entender el orden de Dios sin el caos del pecado original.

Anónimo dijo...

Interesantes datos Anónimo de las 14.03. Pero, salvo que yo no haya entendido su mensaje, me gustaría centrarme respecto al punto que, me parece, se había planteado en el blog con motivo de este artículo: ¿existía la muerte antes del pecado original, incluso en el paraíso (pero exclusivamente para los seres irracionales)? ¿O la muerte en todas sus modalidades fue recién introducida en la Creación luego del pecado del hombre?

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Así es, Armando. Por algo los misterios son eso, misterios, es decir, verdades reveladas que pertenecen al orden sobrenatural y que superan la capacidad del entendimiento del hombre y de cualquier otra criatura inteligente que Dios pueda crear. No son misterios por ser oscuros, irracionales, contradictorios, son misterios porque son eminentemente luminosos ante los cuales somos como lechuzas tratando de mirar directamente al sol. Detrás de objeciones como la de Iván Karamazov o de Ciorán, lo que subyace es la permanente y satánica pretensión humana de querer ser dios. “Yo decido si existo o no…”. “No hay nadie superior a mí que me pueda arrojar a la existencia (¡otro!, ¡Sartre!) sin mi permiso”. “Yo tengo que tener el control total”. Es la filosofía del “rebelde absoluto”. Y encima, se han encargado todos estos de echarle la culpa a Dios en cada oportunidad que tienen. Porque, en el fondo, la malicia satánica no soporta la bondad de un Dios que te llama a la existencia, no para ir al infierno (como creen algunas versiones del calvinismo), sino para ser feliz eternamente con él. Es que no hay caso, ahí sí es creer o reventar: o se acepta que Dios intervino radicalmente en la historia y nos ama tanto que incluso entregó a su único Hijo para salvarnos, o este mundo (si se acepta que la insuficiencia metafísica de lo finito requiere de algún tipo de dios para salir de la nada), es fruto del mayor acto de sadismo concebible. Un “dios” que nos creó para el sufrimiento, la muerte y el infierno. Por algo al pobre de Quino (joaquín Lavado) autor de Mafalda, los únicos chistes que le salen sobre Dios son de un dios indiferente al dolor humano y absolutamente cínico. Como agnóstico contumaz que es, es lógico. No cree que Dios pueda ser tan bueno. No cree, en definitiva, en un Dios Padre y que su Hijo se sacrificó para que nosotros tuviéramos vida, y vida eterna.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Augusto, los animales ciertamente morian antes de la creacion del hombre, algunos de viejos, otros prematuramente cazados por otros animales, y otros prematuramente a causa del entorno, ya sea por accion directa de éste (fuegos forestales, erupciones volcanicas, etc.) o por privacion (hambre, sed).

Pensemos en el impacto del asteroide en Yucatán hace 66 millones de años que provocó la extincion de los dinosaurios, la mayor parte gradualmente por hambre pero muchos de los residentes en un radio de 5.000 km del impacto rapidamente por precipitacion de material igneo, fuegos forestales, tsunami y seiche.

Anónimo dijo...

en un mundo sin animales carnivoros poblado por herbivoros que tienden per se a multiplicarse sin limites...
_______

Precisamente por eso estaban allí Adan y Eva. Para guardas el jerdin del Edén y los animales del Eden.


Por eso van los animales en el arca.

el desequilbrado dijo...

Estimado Sr. X
Yo no hice caricatura alguna o, al menos, no fue mi intención. El Sr. Bacon supongo que ha sido un hombre honrado, trabajador, buen vecino, de buenos modales, etc, etc. Solamente señalé el carácter ideológico encerrado en la frase ¨El Conocimiento es Poder¨. Tampoco ridiculicé una época. Lejos de mí, no creo que ninguna época sea ridiculizable. Y hacer tal cosa tampoco tendría sentido alguno.
En cuanto a lo de que los científicos cristianos de esa época se dedicaban a ¨reparar la naturaleza dañada por el pecado original¨,eso me parece de mal científico y de pésimo cristiano. Pero ellos no hacían tal cosa.
Y por último, en ningún momento mencioné a los griegos. Hablé de ¨antiguos¨ con esa fea costumbre de la generalización excesiva que aún no logro corregir. Mea culpa.
Finalmente, confrontar la Letra de las Escrituras Sagradas con los datos de la Ciencia me parece de una hiperbólica idiotez. Tristemente se han dado casos de tal error.
Saludos

Anónimo dijo...

El problema del mal lo resolvió el comentario del 19 de julio de 2020, 12:50

Anónimo dijo...

Anónimo de las 17.49, para sostener lo que afirma habría que establecer qué tiempo transcurrió en el planeta sin la existencia de seres humanos, pero para eso se tiene que partir de las hipótesis evolucionistas y de la geología que se rige por la columna estratigráfica que responde al paradigma evolucionista, al uniformismo de Lyell, al gradualismo y al actualismo geológico. Habría que ver qué grado de certeza hay en esos planteos y si no contienen un enorme grado de especulación y conjeturas. Pero ahí nos metemos (cosa que no era mi intención en principio) en la gran discusión que ha habido con las teorías evolucionistas ya que es archiconocido que los evolucionistas “necesitan” los millones de años y la columna estratigráfica como ha sido diseñada bajo la matriz evolucionista para poder tener el tiempo suficiente que justifique los cambios evolutivos transespecíficos que los evolucionistas plantean como absolutamente ciertos (y que por supuesto jamás han sido demostrados). Pero incluso hay fenómenos geológicos que ponen en duda de manera manifiesta lo que afirman los geólogos evolucionistas. Por ejemplo (y es solo uno de cientos) la formación del Cañón del Colorado (pensar que ese gigantesco “tajo” del Continente norteamericano es fruto de la lenta erosión del río Colorado a través de millones de años es una burla al sentido común). Lamentablemente la Iglesia católica, por el temor de sumar episodios a la “leyenda negra” que falsamente la acusa de estar contra la Ciencia (así con mayúscula), se rindió al paradigma evolucionista y abandonó la investigación rigurosa de los orígenes y así abandonó poder confrontar con argumentos también de la ciencia positiva las conjeturas evolucionistas. Prueba de este abandono fue el último simposio en el Vaticano sobre evolucionismo (marzo de 2009) donde no se invitó a científicos antievolucionistas (demostrando además muy poca disposición al diálogo, salvo para sostener el “evolucionismo no materialista”). Y también prueba ese abandono el hecho de que son nuestros “hermanos separados”, los protestantes creacionistas, quienes han tomado la posta con aciertos y errores (por cierta interpretación literal “infantil”) pero tratando de demostrar su postura con argumentos científicos (por ejemplo, la existencia del Diluvio universal como una catástrofe planetaria que modificó radicalmente la corteza terrestre). Esa investigación rigurosa evitaría el error monumental en que han caído los llamados “evolucionistas cristianos o teístas” que terminan (como el cuasihereje Teilhard de Chardin) “filtrando” las verdades reveladas a través de las hipótesis evolucionistas (y acá uso hipótesis ex profeso refiriéndome a un grado débil de certeza científica) y no al revés, como tendría que ser en un católico que prioriza las verdades reveladas sobre las conjeturas científicas. Es decir, hay que filtrar las hipótesis científicas no demostradas (como las teorías evolutivas) a través de los datos ineludibles que han sido revelados. Es cansador en la redacción de los artículos evolucionistas el uso (y abuso) del modo potencial y de suposiciones (“habría sido así”, “se supone que…”, “se conjetura que…”, “se argumenta que…”, “se sugiere que…”) para apoyar teorías e hipótesis que son presentadas como hechos. Y ni hablemos de este tipo de abusos en posturas todavía más débiles que las evolucionistas como, por ejemplo, las hipótesis sobre el origen de la vida en la Tierra y la manera errónea y engañosa en que se presentan, por ejemplo, los resultados de los experimentos de Stanley Miller y Harold Urey de los años ’50 del siglo pasado.
Por supuesto esto implica un esfuerzo enorme de integración fe y ciencia para llegar a conclusiones que puedan ser aceptadas para las dos partes. Habría que difundir entre los católicos una visión rigurosamente crítica de lo que ciertas disciplinas que estudian los orígenes prehistóricos presentan como “hechos incontrovertiblemente demostrados”.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Respuesta al comentario de Desequilibrado del 26 a las 20:54.

La ciencia moderna presupone un cosmos, un universo que evoluciona por leyes expresables matematicamente, que primeramente se penso eran las de la mecanica newtoniana y luego se supo que eran las de la relatividad general mas la mecanica cuantica, cada una en su area.

Dominar la naturaleza material es un mandato divino. "Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra." (Gen 1,28)

Anónimo dijo...

Augusto, dado que Ud cuestiona las conclusiones a las que llegan la geologia y biologia modernas si conflictuan con lo que Ud considera son "datos ineludibles que han sido revelados", le pregunto: ¿Cuestiona tambien las conclusiones a las que llegan la fisica y astronomia modernas a partir de considerar como dato ineludible que ha sido revelado que la vida vegetal comenzó en la tierra (Gen 1,11-13) antes de la creacion del sol (Gen 1,14-18)? ¿O ese dato en particular, y solamente él, es eludible?

Anónimo dijo...

Niegan las conclusiones de la fisica moderna pero usan sistemas que fueron desarrollados a partir de esa misma fisica, como la electronica en general, basada en la mecanica cuantica, y el gps en particular, que tiene en cuenta la correccion relativista de paso del tiempo segun la intensidad del campo gravitatorio.

Niegan las conclusiones de la geologia moderna pero usan sistemas que funcionan por la energia del gas natural y el petroleo cuyos yacimientos son localizados a partir de esa misma geologia.

Y tal vez peor, niegan las conclusiones de la biologia moderna a pesar de que una de sus conclusiones ineludibles es que todos los seres humanos que habitan la tierra descienden patrilinealmente de un individuo de nuestra misma especie - esto es un hombre anatomicamente moderno, un homo sapiens sapiens - que vivio hace alrededor de 300.000 años. Como si la facticidad de la cronologia biblica tuviese la misma importancia para la fe cristiana que el monogenismo.

Anónimo dijo...

Estimado Anónimo de las 12.32: mi respuesta anterior apunta a que antes de aceptar “in toto” el paradigma evolucionista con todo lo que esto implica, habría que ver qué afirmaciones de ese paradigma responden a datos fiables y absolutamente incontrovertibles y cuáles son los que están afirmados bajo conjetura. Por eso señalé la urgencia de tener una visión crítica que pueda realizar esa investigación y no partir de la premisa de que todo lo que dicen hoy los científicos, por el hecho de que lo afirmen la mayoría de ellos, es cierto. Y respecto al excelente punto que señala del Génesis, precisamente los exégetas católicos (y no solo los entusiastas del evolucionismo) sino también antievolucionistas han distinguido siempre entre las verdades dogmáticas reveladas INELUDIBLES que deben creerse y sostenerse, y cierto “ropaje literario” en el que están insertas esas verdades dogmáticas. Esto lo ha hecho la Iglesia desde siempre (ya san Agustín hacía una distinción parecida). Por eso Pío XII en la Divino Afflante Spiritu de 1943 y en la Humani generis de 1950 trataba estos temas tan delicados y advertía que los once primeros capítulos del Génesis “pertenecen al género histórico en un sentido verdadero que los exégetas han de investigar y precisar”. Eso es lo que yo pido. Que los exégetas no se sometan a priori al paradigma evolucionista sino que lo investiguen críticamente. No solo no hacen eso sino que desprecian la cantidad de argumentos antievolucionistas que han aparecido desde el primer momento de la publicación de El origen de las especies de Darwin en 1859, argumentos que se extienden hasta el día de hoy. Su referencia, Anónimo, a la creación de la vida vegetal en el tercer día antes de la creación de las “lumbreras del día y la noche” en el cuarto es un brillante ejemplo del cuidado que se debe tener para no caer en ese “literalismo infantil” que señalé en mi comentario anterior (y que lleva a errores –como también indiqué antes– a cierto creacionismo protestante literalista). Pero, obviamente, nunca fue parte de esas verdades dogmáticas ineludibles a las que aludo la secuencia exacta de la creación de los seres vivientes. (Así como tampoco, con ocasión del conflicto con Galileo, jamás había sido una verdad dogmática el lugar central de la Tierra en el Sistema Solar). Insisto en que una cosa es confrontar esos textos bíblicos con afirmaciones científicas indubitables (el evolucionismo ha sido cuestionado siempre científicamente desde su primera formulación) y otra muy distinta pretender que esas verdades dogmáticas (por ejemplo, la misma creación del mundo por Dios, que Dios interviene directamente en la creación del hombre infundiéndole alma espiritual, la unidad del género humano presupuesta en todo el relato bíblico, la situación previa de felicidad idílica, el pecado original) sean puestas en cuestión por postulados evolucionistas que son puras conjeturas. Para no hacerlo largo hay ejemplos muy buenos en libros como los del profesor Raúl Leguizamón, donde ahí claramente se muestran las dificultades y contradicciones en las que cae un “evolucionismo católico”. Por algo el jesuita Teilhard de Chardin, también paleontólogo y evolucionista rabioso, odiaba el dogma del pecado original (“la figuración clásica de la Caída no es ya, para nosotros, sino un yugo y una afirmación verbal con la que no alimentamos nuestros espíritus y nuestros corazones”). Y, por último, no hay que subestimar el papel que ha tenido el paradigma evolucionista en la pérdida de la fe de muchísimos creyentes (gente que ha declarado sin ambagues: “Perdí la fe cuando me explicaron la evolución en la universidad”). Eso demuestra claramente que el llamado evolucionismo católico no resuelve nada ni es fiel al llamado de Pío XII de investigar esos primeros capítulos del Génesis como historia en un sentido verdadero que se ha de precisar. A menos, claro está, que se parta de la enseñanza casi unánime en muchos seminarios católicos de hoy de que los once primeros capítulos del Génesis no son verdadera historia sino mitos y leyendas.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Augusto, la biologia moderna con la teoria de la evolucion no plantea ninguna objecion al dogma cristiano de que Dios, en un momento determinado, infundio alma espiritual a una pareja de individuos de nuestra especie y a partir de ese momento a todos sus descendientes, simplemente porque la presencia o ausencia de un alma espiritual en los seres humanos es una nocion totalmente ajena a su campo y a la ciencia en general, una proposicion cuya verdad o falsedad no pueden ser determinadas cientificamente. Similarmente, el dogma de que esa pareja inicial fue constituida inicialmente en un estado de santidad y justicia original acompañado de los dones preternaturales de impasibilidad, etc. y que perdio esos dones por cometer un pecado es totalmente ajeno al campo de la biologia moderna y de la ciencia en general. Nosotros decimos que son nociones supracientificas y un ateo dirá que son nociones acientificas, pero nadie puede decir que son nociones anticientificas. La teoria de la tierra joven sí es anticientifica.

En contraste, como dijo el de las 14:29, la biologia moderna AFIRMA la unidad del genero humano. Concretamente, la secuenciacion del cromosoma Y, presente solamente en los varones, muestra concluyentemente que todos los seres humanos que habitamos hoy la tierra descendemos patrilinealmente de un hombre anatomicamente moderno, el Y-chromosomal Adam, que vivió hace alrededor de 300.000 años en Africa. A lo que agrego que eso es todo lo que el dogma catolico necesita, porque el decreto del Concilio de Trento sobre el pecado original, y la carta de San Pablo a los romanos sobre la que el decreto se basa, hablan de Adán y solamente de él.

Anónimo dijo...

Augusto la Biblia es categórica, Dios no creó la muerte, la muerte entró por el pecado.

Anónimo dijo...

Al Anónimo de 20.41: Es obvio que los evolucionistas católicos se quedan “tranquilos” haciendo intervenir a Dios cada vez que la teoría evolucionista necesita de un salto ontológico que no se puede explicar por las virtualidades de la materia. Es el caso del salto de lo inerte a lo vivo (contra las teorías materialistas de la generación espontánea) y en el caso del salto de lo animal sensitivo a lo espiritual (contra el materialismo antropológico). Pero eso no implica que el evolucionismo no plantee objeciones. Y pongo un ejemplo que trae Raúl Leguizamón para que se vea las dificultades y las contradicciones que implica aceptar el evolucionismo y después pretender que eso se puede conciliar perfectamente con la fe católica. El caso del pecado original: los evolucionistas son categóricos. No son los individuos los que evolucionan sino las poblaciones. Vale decir, que en ningún momento un homínido, (para hacerlo más fácil hablemos de “mono” y “mona”) se habría transformado en seres humanos sino que “manadas” de monos en distintas partes del mundo, habrían dado origen a seres humanos. Y efectivamente, no podría haber sido de otra forma. Si las fuerzas de la naturaleza transformaron alguna vez “monos” en hombres, eso habría obedecido a la acción de leyes naturales. Y los efectos de las leyes son siempre universales. Es imposible, por lo tanto, que de todos los “monos” sometidos por igual a una supuesta ley o tendencia hominizante solo uno o dos, se hubiesen transformado en seres humanos. Esto sería un fenómeno particular. Y no hay leyes sobre lo particular. Las leyes son siempre universales. Si solo dos “monos” (¡y justo macho y hembra! ¡y en el mismo momento¡ ¡y en el mismo sitio del planeta¡ ¡Pero qué suerte!) se transformaron en seres humanos, este fenómeno habría sido entonces una flagrante excepción a las leyes naturales. Esto, además de constituir un verdadero milagro, está en franca contradicción con el evolucionismo darwinista y su categórica insistencia en que todas las transformaciones de los seres vivos son producto de las mutaciones y la selección natural. Por lo tanto, según el evolucionismo hubo muchas parejas humanas al mismo tiempo. Eso se contradice con el hecho de que según el dogma católico de la creación del hombre hubo una sola pareja humana creada directamente por Dios sometida a la prueba moral. Y con el dogma del pecado original de que una sola pareja humana es sometida a la prueba moral. Es por eso que, generalmente, los evolucionistas EN SERIO desprecian todos los intentos de los católicos por acercar posiciones. Y por eso, insisto, muchísima gente pierde la fe cuando entiende perfectamente TODAS las implicancias del evolucionismo. Otra cosa es lo que hacen en general estos católicos. Como dije, se quedan “tranquilos” haciendo intervenir a Dios cada vez que lo necesitan y nunca se toman el trabajo de revisar la cantidad de objeciones demoledoras que se le han hecho a estas teorías.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Además, ¿estamos seguros, entonces, según el Anónimo de las 20.41 que descendemos de un “Adam” que vivió hace alrededor de 300.000 años en África? Ahora no le planteo una objeción “demostrativa” sino un argumento “de conveniencia” como se dice en teología: según el dogma del pecado original el hombre racional con alma espiritual, creado a “imagen y semejanza de Dios”, después de esa Caída vivió de pecado en pecado (esto está perfectamente mostrado en la Biblia con la catarata de pecados que se desatan después de la Caída Entre padres e hijos: la historia de Noé y sus hijos, Gn 9, 18-27; entre hermanos: historia de Caín y Abel, Gn 4, 1-16; entre hombre y hombre: la historia de Lamec, Gn 4, 19-24; entre pueblo y pueblo: la historia de Babel, Gn 9, 19). Sabemos que algunas de estas historias podrían ubicarse no más allá del año 4.000 a.C. Lo mismo para el relato del Diluvio (no me veo a los supuestos “hombres” de hace 300.000 años haciendo un zigurat como la Torre de Babel). Por lo tanto tendríamos que suponer que un Dios amoroso y misericordioso que tiene un plan de salvación con un Mesías prometido simplemente “se olvidó” de ese plan durante digamos para redondear… ¿unos 295.000 años? Y eso porque decimos 300.000 años. Podríamos, como hacen muchos evolucionistas, decir 450.000, 500.000, 700.000 y no cambiaría nada, porque, a ver si queda claro, la afirmación de 300.000 es conjetural y tan gratuita como 450.000, 500.000, etc. No se puede afirmar con certeza eso por más ADN mitocondrial que haya. Por eso los científicos cambian todos los años esas fechas y muchas otras. Por eso cambian todos los años los famosos “árboles evolutivos” de las especies. Porque no pueden estar seguros de nada. Pero vuelvo a mi argumento de conveniencia. ¿Es compatible con un Dios providente y amoroso dejar en la oscuridad a la humanidad por ¿cuánto dije? No sé, ¿el 98% del tiempo del hombre sobre la tierra? ¿Estamos seguros que Cristo vino en la plenitud de los tiempos (¡recién 300.000 años después!) habiéndose el hombre arrastrado por este planeta durante 300.000 años sin ningún atisbo de salvación (pensemos en todos los seres humanos que se pueden reproducir en 300.000 años y cuál fue el destino de sus almas inmortales si Dios nos reveló en los once primeros capítulos del Génesis que parece haber iniciado recién su intervención “amorosa” de manera CONCRETA (hace alrededor de 5.000/4.000 años atrás)? Por lo menos, es para pensar.

Augusto del Río

Anónimo dijo...

Y respecto a lo de las teorías sobre una Tierra joven, solo señalo lo siguiente: si Dios intervino directamente (según la fe católica) para crear al hombre y a la mujer, ¿con qué edad los creó? ¿unos niños de pecho? Entendemos que no. Por lo tanto los habrá creado con unos 15, 16 años… (pongan la edad que quieran). Si los creó instantáneamente (no importa si fue tomando un cuerpo de un animal, al infundir el alma espiritual hay creación directa instantánea), ¿cuánto tiempo tenían esos primeros seres humanos sobre la Tierra? ¿15, 16 años? ¿O solo unos segundos? ¿Qué quiero decir? Quiero decir que Dios en su omnipotencia (y no hay nada contradictorio en esto) puede crear perfectamente un universo “antiguo” de “millones de años” pero que en realidad tenga solo unos cuantos segundos, días, años, miles de años de existencia. De esto habrá que buscar huellas (hay científicos que dicen haberlas encontrado, por ejemplo los halos de polonio en rocas graníticas que sugieren la formación en pocos minutos de esas rocas en vez de los millones de años que sugiere la geología actualista). Hay 100 argumentos científicos más, pero no quiero aburrir. Insisto, no es para cerrar discusiones, es para abrir la cabeza porque estamos bombardeados todos los días con el paradigma evolucionista. Me encantaría encontrarme con todos Uds. estimados anónimos para debatir sobre nuestra fe católica. Pero debo abandonarlos porque me está llevando mucho tiempo responder. Muchas gracias por sus intervenciones tan estimulantes. Se los digo en serio.

Augusto del Río

el desequilbrado dijo...

Última respuesta al amigazo anónimo:

Respecto del las teorías científicas que Ud menciona: la mecánica newtoniana, la teoría de la relatividad general, la de la mecánica cuántica e tutti quanti... Cualquier científico actual sabe que el carácter de dichos esquemas es provisional. Por eso algunos esquemas explicativos dan paso a otros...Así funcionan las ciencias experimentales. Y es propio de la naturaleza de estas ciencias. Y los antiguos lo sabían.
Si le parece le comparto un párrafo donde esta explicado esto bastante mejor de lo que puedo hacerlo yo:

¨In every age it will be apparent to accurate thinkers tha scientific theories , being arrived at in the way I have described, are never statement of fact. That stars appear to move in such and such ways, or that substances behaved thus and thus in the laboratory-these are statements of fact. The astronomical or chemical theory can never be more than provisional. It will have to be abandoned if a more ingenious person thinks of a supposal which would ´save´ the observed phenomena with still fewer assumptions, or if we discover new phenomena which it cannot save at all.
This would , I believe, be recognized by all thoughtful scientists today. It was recognized by Newton if, as I am told, he wrote not ¨the attraction varies inversely as the square of the distance¨, but ¨ALL HAPPENS AS IF¨[mayúsculas mías] it is so varied. It was certainly recognized in the Middle Ages. ¨In Astronomy, says Aquinas, an account is given of eccentrics and epicycleson the ground that if their assumptions is made (hac positione facta) the sensible appearances as regards celestial motions ca be saved. But this is not a strict proof (suficienter probans) since for all we know (forte) they could also be saved by some different assumption¨. The real reason why Copernicus raised no ripple and Galileo raised a storm, may well be that WHEREAS THE ONE OFFERED A NEW SUPPOSAL ABOUT CELESTIAL MOTIONS, THE OTHER INSISTED ON TREATING THIS SUPPOSAL AS FACT. IF SO, THE REAL REVOLUTION CONSISTED NOT IN A NEW THEORY OF THE HEAVENS BUT IN ´IN A NEW THEORY OF THE NATURE OF THEORY´¨. ( THE DISCARDED IMAGE, C.S LEWIS) [Mayúsculas mías]

En segundo lugar, no todos los científicos modernos presuponen un cosmos. Muchos de ellos presuponen un caos, si no la mayoría. Y muchos de ellos ni si quiera se preguntan al respecto. Muchos creen que las leyes por ellos formuladas son producto de la mente humana ( Hi, Kant!) y en esto no andan tan errados, dado el carácter provisional de sus teorías...

Por último ud usa el verbo ¨evolucionar¨ refiriéndose al Universo. Yo prefiero el verbo ¨cambiar¨. Pues la palabra evolucionar generalmente connota el rollo de la teoría de la Evolución, el cual es otro esquema explicativo PROVISIONAL no probado lo suficiente (suficienter probans).

PD: En cuanto al mandato divino, creo que la Ciencia Moderna nos acerca menos al Génesis que al Apocalipsis. El hombre ha sido puesto para señorear sobre la tierra pero sucede que el Príncipe de este Mundo, a veces, se entromete y lo desvía de sus misión.

Anónimo dijo...

Augusto, el contenido de historia humana de cada año, su "peso historico" podriamos decir, depende de cuantas personas viven sobre la tierra ese año. Por ejemplo, si la poblacion mundial era 5 millones en 8.000 a. C., el año 1987, cuando la poblacion llegó a 5.000 millones, pesó tanto como los 1.000 años centrados en 8.000 a. C.

Tomando la estimacion mas alta de poblacion en la antiguedad (HYDE 2010), es facil ver que el intervalo 1950-99 peso tanto como el 300.000 a. C - 10.500 a. C., que el intervalo 2000-17 peso tanto como el 10.500 a. C. - 2.500 a. C., y que el intervalo 2018-41 pesara tanto como el 2.500 a. C. - 500 a. C.