domingo, 1 de noviembre de 2015

Otro misericordiado


Estaba previsto. Todos sabíamos que, luego de la misericordiación de Mons. Rogelio Livieres, se venía la de Mons. Oscar Sarlinga. Hoy, como Séneca, el prelado fue obligado a auto-misericordiarse a los 52 años.
Bergoglio se las tenía jurada desde que era arzobispo de Buenos Aires por dos motivos. En primer lugar, porque su elección a la diócesis de Zárate-Campana no contó con su permiso, y un ávido de poder como él, jamás iba a permitir que un obispado tan cercano al suyo quedara fuera de su influencia. Y, en segundo lugar, por la fallida maniobra realizada hace algunos años  cuando Mons. Aguer movilizó sus influencias en Roma para remover a Bergoglio de la Arquidiócesis porteña. Uno de los candidatos a ocuparla era Mons. Salinga.
Recordemos también que el año pasado este obispo había erigido canónicamente en su diócesis una casa del Instituto del Buen Pastor, sacerdotes que celebran la liturgia tradicional. Pocos días después, un llamado de la Nunciatura le advirtió que el Santo Padre no veía con buenos ojos una fundación de ese tipo en Argentina. Y el proyecto se canceló.
Dijo Mons. Sarlinga en su homilía de despedida, muy elegantemente, que le había pedido al Papa Francisco un tiempo especial para hacer oración y el pontífice -¡oh dechado de misericordia!- había sido comprensivo y aceptado su pedido.  
Un estrecho colaborador de Bergoglio había declarado el año pasado que el Papa, "a sus enemigos los va cociendo a fuego lento".  Como Nerón, se complace en las llamas y en ordenar suicidios.
¿Quién será el próximo?

viernes, 30 de octubre de 2015

Tormenta



Hay momentos privados de los consuelos externos propios de los grandes y esplendentes siglos, como los que van del IV al XIII. Eran épocas de logros artísticos, políticos y científicos -cuando entendemos este concepto como cultural-. Nosotros, privados de tales consuelos y viviendo en tiempos estrechos y superficiales,  épocas de ansiedades que se convierten en desesperaciones, habitamos en costosas mansiones que no valen nada -el mismo dinero no vale nada-, comemos alimentos desnaturalizados, estamos sujetos a burocracias totalitarias, a guerra de guerrillas, a francotiradores, a secuestros, a una ciencia materialista, a una religión relativista y a un arte industrializado.  Entonces, la única salida del alma cristiana es la apertura paciente y silenciosa a la acción divina. Personajes bulliciosos y arrogantes, frívolos, ciegos y tramposos, se arremolinan en torno a nosotros urgiéndonos a la acción, convocando incluso a extravagantes encuentros públicos de oración. Ofrecen el mismo espectáculo desolador de una actividad infructuosa y destructiva, como los marineros camino a Tarsis mientras Jonás dormía en la tranquila y oscura bodega de la nave sacudida por la tempestad.  

John Senior, La restauración de la cultura cristiana, c. 4. 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Otra vuelta de tuerca

La nueva interpretación de los hechos del Sínodo que publiqué ayer termina desembocando, como ha quedado claro a partir de los comentarios, en descifrar lo casi indescifrable: la personalidad del papa Francisco. A pesar de las críticas y pataleos que pueda provocar, aquí dejo algunas reflexiones:

1. Benigno y otros comentadores se preguntan para qué quiere Bergoglio tanta poder, siendo ya Papa, lo que implica poder absoluto. La respuesta es sencilla: concupiscencia. Es como preguntarse para qué quería Néstor Kirchner más millones de dólares y seguía robando o para qué quiere Tinelli más mujeres -o algún otro ser vivo- para fornicar. El deseo o concupiscencia es dionisiaco: jamás se sacia, y siempre quiere más. Recordemos lo que pasó con Adán y Eva: tenían poder absoluto sobre toda la Creación -hasta le habían puesto nombre a los animales-, pero no les bastó: quisieron ser como dioses. Bergoglio es un enfermo de poder, y esto lo ha demostrado a lo largo de toda su carrera. 
2. Argumenta también Benigno que Bergoglio no quiere no es poder sino hacer el mal y destruir la Iglesia. Es posible que busque eso siempre y cuando eso le reporte poder. A él no le importa la Iglesia, o la doctrina y fe de la Iglesia. Por eso, como escribía ayer, lo tiene sin cuidado que comulguen divorciados o que se bauticen extraterrestres, y sobre este desprecio y vanalización de los sacramentos tengo ejemplos escalofriantes, relatados por sus mismos protagonistas, que no puedo publicar. A Bergoglio no le importa destruir la Iglesia; le importa construirse a sí mismo.
3. Otro comentador dice que no cree que Bergoglio alcance a tan sofisticada maniobra. Y es una opción válida: la que dice que Bergoglio es Gardiner, un incapaz que por el juego fortuito de las circunstancias y por la mediocridad del medio, llegó donde se encuentra. Cada vez estoy menos seguro de eso. Y por varios motivos. Fue Provincial de la Compañía a los 30 años, obispo auxiliar, arzobispo, cardenal y papa. Deberían haberse combinado muchas circunstancias para que un incapaz hiciera semejante carrera. Por otro lado, si fuera realmente un opaco y limitado jesuita sudaca, no habría planificado tan cuidadosamente el Sínodo, y pongo un ejemplo. Si él realmente hubiese querido que triunfara la posición progresista, no habría anunciado la ofensiva con fanfarrias como lo hizo. Sabía perfectamente que si hacía un blitz durante el Sínodo -y un sínodo en una sola sesión-, sin anticipar nada antes, y en vez de poner a Kasper como líder del bando progre lo ponía, por ejemplo, a Scola (que en algún momento hizo una propuesta disparatada e igual de mala que la de Kasper, pero no tan grosera, de modo que para pescarla había que saber y ser despabilado -cosa que los padres sinodales no son- y,  por otro lado,  Scola era el candidato de Ratzinger con lo que habría neutralizado psicológicamente a los ratzingerianos), ganaba. En dos palabras: si organizaba un sínodo en una sola vez haciendo creer a todos los obispos que irían a Roma a divagar sobre lo mismo, como ocurre en todos los sínodos, y a decir lugares comunes y trillados entre bostezo y bostezo y, una vez allí, en medio de la segunda semana, planteaba la situación dramática del sufrimiento de los pobres divorciados, y sobre la marcha hacía moquear a los padres sinodales con el cuento del nene que le dio a su papá la mitad de la hostia y un par de imbecilidades más, y sumaba a todo eso una propuesta menos grosera y más sutil que la de Kasper, entonces los pocos balbuceos de los que dirían que eso no se puede, por ejemplo Burke, Pell y tal vez alguno mas, iban a ser callados por sus propios hermanos conservadores por romper la unidad y no seguir al Papa. Y hubiera conseguido así, en quince días de octubre de 2014, la comunión para los recasados, el matrimonio para las mascotas y el bautismo de los extraterrestres sin casi resistencia, y hubiera “triunfado” amplia y fácilmente. Pero, claro, habría quedado atrapado para siempre por los alemanes y demás progres que pedirían más y más. Es decir, habría pedido poder. Bergoglio no es tonto, aunque a veces lo parezca.
4. Un comentarista, el de las 19:25 hs. deja algunas líneas que parece broma: pareciera que él cree en la humildad de Bergoglio la cual deduce a partir de hechos tales como no usar un Mercedes Benz o no vacacionar en Castelgandolfo. ¡Tan básico se puede ser? ¿Es que todavía hay alguien que no haya caído en la cuenta de que la humildad de Bergoglio no es más que una pose? ¿Y que muchas veces se le va la mano y queda al descubierto? Cuando viajó a Estados Unidos, se paseó por sus ciudades en un Fiat 500 y rodeando de motos enormes, camionetas negras y guardaespaldas. Eso es sencillamente ridículo: un payaso no podría haberlo hecho mejor. A Bergoglio no le interesa vivir en el Palacio Apostólico ni andar en limusinas porque sabe que su imagen de pobreza le da fueros en el mundo, como Kirchner sabía que volcarse a la izquierda le daba fuero en los medios. Y los fueros son poder.
5. Otro comentarista dice que el argumento le parece demasiado conspirativo. No es conspiración. Es estrategia, y como estratega Bergoglio es un maestro. Un político y un gobernante necesitan estrategias. Un administrador de consorcio necesita una estrategia para lograr que los vecinos del edificio voten a favor de renovar la pintura, por ejemplo. Ningún político, aún del nivel más bajo, se larga a convocar un reunión sin una estrategia previa, y cuando no lo hace, sobreviene el caos. El papa Juan XXIII se largó a convocar al Concilio Vaticano II con pura ingenuidad y sin estrategias, y así le fue: se lo robaron los alemanes del progresismo más agresivo, siendo que el pobre gordo era más bien tradicional. Y otro tanto le pasó al bueno del papa Benedicto que se largo a renunciar sin tener una estrategia armada para manejar el cónclave, y así nos fue a todos.
Capablanca, otro comentador, dice: “No lo veo como un maquinador frío y calculador, como lo pinta su amigo. No porque él en particular no pueda serlo, sino porque nunca en mi vida conocí a alguien así”. Si no ha conocido hombres así, yo puedo presentarle varios y, entre tanto, sugerirle una lectura: El jefe psicópata. Radiografía de un depredador, de Hugo Morietan (El Zorzal, Buenos Aires, 2012).      
6. Y continúa Capablanca: “Lo imagino un tipo que se metió con Fe en el seminario y que luego fue cayendo en estas cosas”. Y es posible, pero hay un detalle que no debe soslayarse: ingresó a un seminario jesuita. A la compleja personalidad del joven Jorge Mario se le sumaron las mañas de los S.J. La Compañía ha hecho un daño terrible a la Iglesia y al mundo. ¿O alguno cree que fueron perseguidos o expulsados de España y de sus dominios solamente por influjo de la masonería? Lo que los masones hicieron fue aprovecharse de la situación: el odio que los jesuitas habían provocado en las cortes y clases dirigente europeas por su ambición desmedida de poder. Admito que ellos lo hacían por un fin loable: ad maiorem Dei gloriam, pero empleaban para alcanzarlo cualquier medio que les viniera en mano. Sus casas de formación fueron, y son, los ambientes perfectos para crear un psicópata, o para potenciarlo. La malhadada restauración de la Compañía de Jesús fue un error catastrófico, que nos está costando muy caro. Y me remito a lo escrito por el P. Castellani: “Tengo la opinión o la impresión que ahora puede considerarse seriamente la conveniencia de suprimir la S.J. por segunda vez…” (Carta a C. Disandro, 8 de enero de 1966), o a lo afirmado hace apenas unos meses por un venerable y admirado padre jesuita cuando se lo invitó a dar una conferencia en un medio académico sobre la Compañía de Jesús: “No acepto porque no tengo nada bueno que decir de los jesuitas”.
7. Una lectora española escribía hoy a las 8:33: “Apunta maneras de dictador y de megalómano”. Dio en el clavo, y si no me creen, pregunten a los empleados de la curia metropolitana de Buenos Aires.

En fin, el argumento de mi consultor no me termina de convencer, pero me convencen mucho menos los argumentos de quienes lo rebaten. 

martes, 27 de octubre de 2015

Una vuelta de tuerca

Ayer tuve una larga charla con uno de los consultores más antiguos y prestigiosos de este blog, buen conocedor de los vericuetos vaticanos y también de la singular psicología del papa Francisco. Él plantea una vuelta de tuerca con respecto a algunos puntos del análisis de los resultados del sínodo que publiqué en el post anterior. 
Hay acuerdo con respecto a los cinco primeros puntos del análisis, pero no con respecto al resto. Bergoglio no fue sorprendido por una inesperada resistencia conservadora. Más bien, él mismo la posibilitó, la armó y contaba con ella para su estrategia. La resistencia sinodal, es decir, el grupo de obispos conservadores dispuestos a defender la doctrina de Cristo, es a Bergoglio lo que el ISIS es a USA: Obama les tira un par de bombas para que el mundo vea que los combaten pero, en realidad, si Estados Unidos quisiera, el ISIS no existiría. Pero existe porque le es funcional. Es decir, a Bergoglio le resulta funcional una resistencia conservadora  porque lo legitima. En alguna homilía o discurso le tira algunas bombitas de agua, que la Piqué y lo suyos se encargan de trasnformar en napalm, pero los mantiene. De hecho, Francisco es monarca absoluto y podría haber acabado con ellos si esa fuera su intención, y no lo hace.
Esta ha sido la estrategia que jugó desde la preparación del sínodo ya que es el único modo de entender que haya puesto a Kasper en el candelero, siendo que el alemán es la quintaescencia de lo que Bergoglio desprecia: un intelectualoide burgués viviendo en una burbuja de cristal, sin jamás pasearse por las periferias. Por otro lado, un buen estratega político -y Bergoglio lo es- nunca pondría como líder de una facción a alguien que generara tantas resistencias si efectivamente quisiera conseguir algo. Sería caer en el error en el que cayó Cristina Kirchner: poner como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires a Aníbal Fernandez o a Carlos Zannini como candidato a vicepresidente: perdió todo.
¿Por qué lo hace entonces? ¿Qué persigue con todo esto? Hay que partir de un hecho que hemos discutido aquí en más de una ocasión:  a Bergoglio le importa un comino que los divorciados comulguen, o que comulguen los homosexuales y las mascotas, o que los marcianos se bauticen. Ni siquiera le importa que la Iglesia se reforme o se “abra”. Bergoglio es puro intelecto práctico y lo que quiere es poder (un “ávido del poder”, lo definió alguien que lo conoce bien), y ese poder está condicionado por los alemanes que son quienes los hicieron papa a cambio de reformas que él prometió solemnemente llevar a cabo. Pero a Francisco no le importan las reformas, y mucho menos si ellas debieran pagarse con el costo de un cisma; lo que le importa es librarse del límite a su poder que le imponen los germanos. 
Y es así que pergeñó la farsa del sínodo: puso como líder del área progresista al Aníbal Fernández eclesial y se preocupó de consolidar una abigarrada resistencia conservadora. Más aún, no me extrañaría que haya sido él mismo quien propiciara la “apertura” hacia la homosexualidad -lo cual estaba destinado al fracaso-, a fin de tensar aún más la situación y provocar que el grupo conservador aumentara y se aglutinara. De eso modo, ocurrió lo que ocurrió: fue “derrotado”.
Pero era eso lo que justamente buscaba: ser “derrotado”, porque es el modo de librarse de los alemanes y de aumentar su poder. Con toda verdad -verdad bergogliana por cierto-, podrá decirles: “Miren lo que me hicieron: me derrotaron. Yo quise cumplir el pacto pero no pude”. 
Pensar que el papa Francisco expresa su furia en discursos y homilías es ingenuo. Eso queda para un principiante en las lides políticas. Muchos argentinos sabemos que, cuando Bergoglio se enoja seriamente, desaparece por un tiempo, se esfuma; nadie lo ve. Jamás permitiría que se descubrieran sus debilidades. Su dominio y su formación jesuítica le impiden demostrar en público sus verdaderos sentimientos: sus discursos furibundos son pour la gallerie.

Creo que me convenció.

domingo, 25 de octubre de 2015

Conclusiones post-sinodales

1. ¿Qué consiguió el Sínodo? Nada. Nada más que aguas de borrajas para todos. Un documento diluido que dice más de lo mismo, sin las definiciones claras que buscaban los obispos católicos y sin las innovaciones que pretendían los progresistas.  
2. ¿Qué consiguió Bergoglio con el Sínodo? En primer lugar, mantener a la Iglesia durante dos años en un estado de permanente estrés, dividida, con agresiones entre sus miembros y con heridas de difícil curación. Consiguió hacer daño con la vieja táctica peronista que conocemos muy bien en Argentina: poner a unos contra otros para que el líder salga ganando y acumule poder. Consiguió también desenmascararse: los progresistas estarán ya anoticiados que es un saltimbanqui incapaz de realizar las reformas que les prometió a cambio de votos. Los católicos de todo el mundo, y no sólo los argentinos, saben ya que es un mono con navaja, peligrosísimo personaje con un enorme poder.  
3. ¿Qué decir del punto 85, que fue aprobado con la diferencia de apenas un voto? "Es por tanto deber de los presbíteros acompañar a las personas en el camino del discernimiento, según las enseñanzas de la Iglesia y las orientaciones del obispo”. Se estudiarán los casos de cada divorciado vuelto a casa y "el coloquio con el sacerdote, en foro interno (en confesión), sirve a la formación de un juicio correcto de lo que obstaculiza la posibilidad de una plena participación en la vida de la Iglesia (del divorciado) y sobre los pasos para favorecerla y hacerla crecer”. Podrán corregirme los que conocen más que yo de teología y de cánones, pero me parece que aquí no hay nada nuevo. Más aún, el discernimiento en el foro interno es doctrina católica, y es de sentido común. El único problema que veo es que tal discernimiento lo hagan con el sacerdote, pues ya todos sabemos que la inmensa mayoría de los sacerdotes de hoy, apenas si saben suficiente teología y moral para recitar el Credo, en el que probablemente no crean. Dudo de la calidad de discernimiento que algunos de ellos podrán proporcionar a los fieles.
4. ¿Hay algo nuevo en este punto? Los periodistas, muy decepcionados como bien puede notarse por ejemplo en el artículo de la Piqué en La Nación de hoy, se agarran de del punto 85 para presentar el sínodo como una “éxito de la línea aperturista del Papa Francisco”. Y es falso. El famoso discernimiento para el caso de los recasados se venía haciendo en el mundo desde hace décadas. Las personas divorciadas de un primer matrimonio y vueltas casar que quería participar en la vida parroquial y acercarse a la comunión, que no son una multitud, hace años que lo hacían. Tal como fue el caso del Motu Proprio que regula los procesos de nulidad matrimonial, se trata, en todo caso, de un blanqueo de situaciones que se daban de hecho. 
5. ¿Qué lección le quedó a Bergoglio del Sínodo? Que los obispos del mundo no son como los borreguiles obispos argentinos a los cuales estaba acostumbrado a mandar. Se ha dado cuenta que Pell, Sarah, Dolan, y muchos otros americanos, canadienses, africanos y europeos del este no son serviles y que ganaron la batalla. Aún teniendo todos los resortes del poder y habiendo hecho todas las trapisondas posibles, lo derrotaron. El punto más peligroso y más buscado por los progresistas era lograr algún ablandamiento acerca de la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad, lo que fue rechazado de plano y con dureza:  “En cuanto a los proyectos de equiparación al matrimonio de las uniones entre personas homosexuales, no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia” (76).
6. ¿Qué lección le queda a la Iglesia del Sínodo? Que hay un buen grupo de obispos verdaderamente preocupados por conservar el depósito de la fe y dispuestos a luchar si a algún malandra se le ocurre tocarlo. En este sentido, el resultado del Sínodo implica un moderado optimismo para los fieles católicos. Y también ha quedado claro qué es lo que Bergoglio quiere hacer con la Iglesia. Un dato relevante que destaca Westen es que los padres sinodales que proponían las posiciones más escandalosas y reñidas con la fe, eran los que habían sido elegidos personalmente por Bergoglio y no por sus pares obispos. Es el caso de los americanos Cupich y Wuerl. A nadie se le escapa que el Papa les habrá dicho bien clarito qué es lo que quería que dijeran o que, al menos, ellos no dijeron nada sin su aprobación. 
7. ¿Qué demostró el Sínodo? Que Bergoglio es el “Papa del mundo” y no el Papa de los católicos, para ponerlo en términos simples. Con esto quiero decir que su prestigio y autoridad los recibe de parte de los poderes del mundo (prensa, gobiernos, farándula, etc.) y no de los obispos o de los fieles católicos, excepto los progresistas. Este dato no le pasará desapercibido y, probablemente, en lo sucesivo acreciente su construcción de poder en esos sectores ajenos a la Iglesia para poder condicionar a la Esposa de Cristo.  
8. ¿Cómo quedó Francisco? Las homilías que descargó durante toda la semana pasada en Santa Marta y el discurso de clausura del Sínodo demuestran que está furioso porque ha sido derrotado, y eso significa quedar debilitado y perder poder. Un “ávido del poder” como Bergoglio, que a la maldad personal le añade las perversas mañas de la Compañía, en estas circunstancias es un personaje de cuidado. Como león herido, va a lastimar a cuantos pueda y no va a cejar en su empeño de “modernizar” a la Iglesia, aunque deberá buscar otro modo de hacerlo.
9. ¿Qué se avizora? Un efecto del Sínodo no querido por la camarilla de Bergoglio, es que polarizó las posiciones y aglutinó a los obispos católicos que se dieron cuenta quién es el que tienen enfrente. Si tuviéramos un cónclave dentro de poco -Dios así lo quiera-, ciertamente sería elegido algún cardenal que representara la línea diametralmente opuesta a la de Francisco. El Sínodo sirvió para medir fuerzas, y está a la vista quiénes ganaron. Por supuesto, el próximo Papa deberá enfrentarse a los ataques más descarnados y crueles de los poderes de este mundo que lo estarán midiendo continuamente con su antecesor, y destrozándolo en la prensa.

10. ¿Cómo queda la figura de Bergoglio? Como la de un gran vendedor de humo: armó un circo en el que él, como payaso en jefe, actúa semanalmente vendiendo la imagen de una Iglesia que se adapta al mundo y reinterpreta el Evangelio a la luz de los tiempos. Los medios de comunicación, como un huracán planetario, se ocupan de esparcir el humo por todos los rincones del orbe. En la realidad, nada, o muy poco realmente cambia, porque las puertas del infierno no prevalecerán. Pero a Bergoglio como al Príncipe de este mundo, no le interesa la Iglesia real; le interesa más bien la iglesia que él construye con humo, que es la que se presenta al mundo, la que confunde, la que engaña, la que fornica con los poderes de las tinieblas.

viernes, 23 de octubre de 2015

Las corrupciones de Mr. Pale

La fama de Mr. Pale había decaído estrepitosamente en el pueblo. Se lo acusaba de corromper la fe de sus jóvenes amigos acercándolos a posturas que se alejaban de los preceptos reconocidos por la ortodoxia local, recomendándoles libros de autores de doctrina dudosa como Clemente de Alejandría, San Gregorio Nacianzeno, John Henry Newman o Tolkien; o bien, llenándoles la cabeza con mitos y misterios que podían ser fácilmente refutables con precisas sentencias tomistas. Algunos, incluso, llegaban a decir que los iniciaba en vicios tales como fumar pipa o beber whisky, pero nadie podía asegurar semejante especie.
Aunque don Gabino no hacía caso de tales habladurías, no pudo dejar de recibir a un azorado Mr. Pale que llegó a su casa acompañado del infaltable Dr. Silícides y del Poeta. 
En San Etelberto la primavera avanzaba lentamente, pero ya podían abrirse los ventanales. Los cuatro se sentaron en la sala endulzada con el perfume de los aromos y dejaron un lugar disponible para el hombre del balandrán que seguramente bajaría a unirse al grupo cuando escuchara las voces.
-No entiendo por qué les molesta tanto que la gente joven lea y se pregunte estas cuestiones - dijo Mr. Pale- Ayer nomás me crucé con el cura de la parroquia y me aseguró el infierno si sigo así. Estaba furioso porque algunos de mis amigos habían dejado de ir al grupo parroquial y dedicaban ese tiempo a leer los Grandes Libros.
- Pero ¿no es que el infierno no existe? -preguntó con picardía Silícides.
- El infierno existe para los otros y cuando conviene. Es como esos que dicen que hacer lobby es pecado y se la pasan armando trapisondas y contubernios para salirse con la suya -respondió con bronca el Poeta.
- Mire don Pale - dijo despacio don Gabino mientras se dirigía, seguido por la mirada anhelante de sus amigos, hacia el armario de los licores- lo que les molesta no es que los jóvenes lean o piensen. Lo que les molesta es no lean ni piensen como ellos quieren. 
Y volvió don Gabino del bargueño con una botella de Highland Park, un single malt de las Islas Orcadas que le habían recomendado.
- El problema de esta gente es que necesitan seguridades; quieren avanzar con las luces encendidas y no se dan cuenta que vivir por la fe, como dice la carta a los Hebreos, es caminar en lo oscuro -dijo mientras servía el single malt en las pequeñas copas atulipanadas.
Le dio la impresión de que sus amigos no habían entendido mucho, o bien que estaban más interesados en los aromas del Highland Park que en sus reflexiones.
- “Anoche me levanté del escritorio para ir a la cocina para hacerme la cenacha” -continuó el viejo- “Quise ir a oscuras, por no gastar electricidad, y me perdí. Andaba a tientas, con la mano extendida delante: así dice San Pablo que es la fe. ¡Qué tanta luz, qué tantos faros, qué tantas antorchas que han inventado los Bernárdez!  Bernárdez cree que la fe es un faro. Me perdí, me metí en un cuarto vacío creyéndolo la cocina; y después estaba en la cocina y me parecía el comedor. Pero yo sabía que andando con la mano delante, primero no me degollaría con el alambre de la ropa a secar, y segundo, algún día encontraría la llave de la electricidad, o la caja de fósforos, tan siquiera. Así dicen los teólogos que es la Fe. Nosotros, sabemos que la llave de la luz existe. Claro que antes de encontrarla en la cocina, metí dos veces la mano en la olla de la leche, y una vez el pie en el tarro de la basura, helás. Así también, me tiene que pasar en este mundo, antes de encontrar la Visión Beatífica⎯⎯si es que ya no me ha pasado. Meteré la pata en alguna basura, paciencia”. (Castellani, citado en Jack Tollers, Catena argentea, c. 3, p. 4).
Los tres se quedaron mirando por el ventanal. Parece que habían entendido un poco más.
- Omoiómati eikónos fthartu anthrópu - dijo la voz grave del hombre del balandrán mientras se acerba al grupo con la mirada fija en la botella.
- ¿Qué es eso? -preguntó Silícides que de griego sólo sabía la terminología médica.
- Es lo que escribe San Pablo en su carta a los Romanos: “Cambiaron la gloria del Dios incorruptible por  una representación en forma de hombres corruptibles” -dijo el cura mientras se dejaba caer en su sillón.
- Justamente, don Cipriano. Ha dado en el clavo -respondió don Gabino- Esta gente se resiste a caminar en la oscuridad de la fe y contratan de lazarillos a gurúes vivos o difuntos, y forman detrás de él un trencito de gente que los sigue….
- ¡Que los siguen a ciegas! -exclamó Mr. Pale. 
- Sí, pero como van tomados de la cintura del que los precede, se sienten seguros. Y guay de que alguno se salga de la fila… - terminó el viejo.
- Es como dice San Pablo nomás -reflexionó el Poeta- cambiaron la incertidumbre de la invisibilidad de Dios por la certeza falsa de las representaciones humanas: una institución, una congregación, una nación, una raza, una persona.
- Lo cual es mucho más fácil -se animó a decir el Dr. Silícides.
- Más fácil es a veces, pero más peligroso es siempre. Cuántos son los que se subieron al trencito guiados por un gurú que aparentaba luminosidades pero del que se podía decir lo que el mismo San Pablo afirma en la misma carta: “Dios los entregó a las pasiones infames…”, y lean ustedes mismos a que infamia se refiere el Apóstol (Rm. 1, 26-27), que de esas es mejor no hablar. 
- Muy bien dicho don Cipriano -dijo don Gabino- Y usted, Mr. Pale, siga con sus corrupciones. No le afloje a los mitos, a los misterios y a la sabiduría escondida de la fe de nuestros padres. Será un buen galardón para usted si sus amigos disminuyen o pierden la fe en las imágenes humanas corruptibles y dejan de “rogar al dios que no salva” (Is. 45, 20).

- “Vere tu es Deus absconditus, Deus Israel salvator” (Is. 45, 15) - dijo el hombre del balandrán mientras todos, en silencio, contemplaba como caía el sol que hasta poco antes había brillado.

jueves, 22 de octubre de 2015

Ex Oriente (et femina) lux

El sínodo de los obispos es una interesante caja entomológica en la que los científicos podría estudiar el comportamiento de las diversas especies de insectos que pueblan la jerarquía católica. Pero en ese submundo menor, en el que se mueven coleópteros y lepidópteros como Tucho Fernández, Rodríguez Maradiaga y Kasper, aparecen sorpresas. Es el caso de la Dra. Anca-Maria Cernea,  Presidente de la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest (Rumania) que, con una valentía inusitada para los ámbitos sinodales y eclesiásticos en general, pronunció el último viernes la siguiente intervención:


Santidad, Padres Sinodales, hermanos: represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest. Pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego.
Mi madre era una dirigente política cristiana que estuvo encarcelada durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después. Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso. Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.
Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual.
La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia. La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo.
Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas. Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género.
El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad. Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana.
Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.
Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo. Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro.“Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”.
La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del “cambio climático”. La solución es: Evangelización. Conversión. No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de genero, etcétera. Lo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación.
Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror. Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperan con los comunistas.
Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”:

No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo.