viernes, 22 de junio de 2018

Canuto Angelelli, obispo y mártir. Conclusiones

La primera pregunta que nos habíamos hecho fue si Mons. Enrique Angelelli había sido efectivamente martirizado o si su muerte, en cambio, fue causa de un accidente. Es la pregunta básica y fundamental. Según como se responda puede quitar todo sustento al decreto pontificio. Deberíamos encontrarnos entonces, con un hecho de claridad contundente y sobre el cual no se abrigaran dudas. 
Pero lo cierto es que las dudas son muchas. Hace pocos días, el P. Javier Olivera dio a conocer en su blog el resumen jurídico sobre el caso elaborado por la Dra. Silvia Marcotullio, ex-jueza de Cámara Penal de la Nación que, en su primera conclusión, afirma: "No solo no se acreditó cómo y quién o quienes fueron los autores del supuesto ilícito por el que se condenó a los procesados, sino que toda la prueba sobre el suceso indica que se trató de un accidente por caso fortuito o imprudencia del conductor del vehículo...". 
Me pareció oportuno poner a consideración de los lectores lo que dice al respecto un amigo y defensor de Angelelli, Horacio Verbitsky, para escuchar las dos voces. Y lo cierto es que él mismo termina admitiendo, volens nolens, que fue un accidente.
Pero el periodista modifica la versión: habría sido un accidente provocado por un Peugeot 404 blanco, en el que viajaban cuatro hombres, que habrían matado al obispo una vez ocurrido el choque. Esta versión tiene todavía menos asidero. ¿Qué testimonio tienen del auto y los asesinos que iban en él? El del P. Pinto, que acompañaba a Angelelli y que una y otra vez decía que no se acordaba de nada. Y el de un camionero que dice que vio pasar un Peugeot blanco. Yo también he visto pasar autos de esas mismas características muchas veces y no se me ocurre que vengan de matar a un obispo. 
Pero lo más inverosímil es que estos cuatro hombre se hubiesen preocupado de rematar en la ruta a Angelelli y hubiesen dejado vivo al único testigo. Si el Agente 86 hubiese estado a cargo del grupo podríamos discutirlo, pero no es ese el caso. 
Por otro lado, los testimonios que cita Verbitsky asombran por su solidez: trataron de asesinar a Pinto mientras estaba en el hospital pero lo impidieron sus dos hermanos gendarmes que se quedaron junto a él. Si las Fuerzas Armadas lo hubiesen querido matar, les habría resultado muy fácil lograr que los superiores de los gendarmes les ordenaran retirarse del hospital, dejando vía libre a los asesinos. Otra: poco después de la muerte de Angelelli, el ministro Harguindeguy recibió una llamada y se le iluminó la cara. ¿Eso es una prueba? Quizás le hablaba su mujer avisándole que su hijo había rendido bien una materia o que había preparado ñoquis para la cena. 
La primera pregunta entonces, debe responderse afirmando que ocurrió un accidente en el vehículo donde iba Angelelli, que no hay pruebas de que haya sido provocado y que tampoco puede concluirse que fue ultimado luego del choque. Esto solo es suficiente para desbaratar la pretensión pontificia de decretar un martirio para el caso del obispo riojano.
La segunda pregunta decía: Si fue martirizado, ¿lo fue por la fe, o lo fue por su ideología política o porque se oponían a los intereses del gobierno de turno?
Aún si damos por válida la tesis de Verbitsky, deberíamos discutir si su muerte fue un martirio o fue un asesinato motivado por cuestiones ideológicas o políticas. La Iglesia es muy clara cuando define quién es un mártir: es aquél muere por causa de su fe religiosa. Y no me parece que Mons. Angelelli hubiese sido asesinado por defender algunas de las verdades de nuestra fe contenidas en el Credo. En todo caso, habría muerto por una cuestión humanitaria, porque defendió a los pobres o desvalidos de los feligreses de su diócesis, o porque se opuso frontalmente a los poderes políticos y económicos de su época. Y todo esto, que podría eventualmente concitar nuestra admiración, no lo convierte sin embargo en un mártir. 
Finalmente, la tercera pegunta tenía que ver sobre la naturaleza de la fe por la que habría muerto Angelelli. ¿Se trataba de la fe católica? De la lectura de los relatos que hace Verbitsky, no pareciera que es el caso. Por el contrario, lo que queda claro es que fue un personaje que tiñó, como hicieron muchos en su época, su religión de ideología. Como dijeron sus sacerdotes: “Cuando la Iglesia se limita a enunciar una doctrina abstracta, intemporal, se la tolera sin mayores resistencias, [que] se hacen sentir cuando su enseñanza toca las realidades concretas”. Angelelli dejó de predicar las verdades “abstractas e intemporales” que son sobre las que se fundamenta nuestra fe católica y las únicas importantes e, ideologizado, se dedicó a solucionar las efímeras realidades concretas. Pero no como lo hicieron grandes santos como San Vicente de Paul o como Santa Isabel de Hungría, sino sembrando el odio y siendo “signo de contradicción” en el sentido marxista y no cristiano de la expresión.
Mons. Enrique Angelelli no fue más que un subproducto latinoamericano del Concilio Vaticano II. Ciertamente no fue un santo y, mucho menos, un mártir. 
Corolario: Considero que la decisión del Papa Francisco de decretar el martirio de Mons. Angelelli y sus tres compañeros y de proceder a su beatificación es tan grave, o más aún, que los desvíos doctrinales de Amoris letitiae. Está proponiendo como modelo de vida y virtud a todos los católicos del mundo a personajes que ideologizaron su fe -que fueron marxistas, en pocas palabras- y que también propiciaron la lucha armada que ensangrentó al país durante varios años. La foto del obispo Angelelli celebrando misa bajo la bandera de Montoneros es suficientemente elocuente al respecto.
Pero además, con un acto de este tipo, el Santo Padre está echando por la borda toda la doctrina y práctica católica sobre las canonizaciones, utilizando esta venerable institución de la Iglesia, para finalidades políticas y de promoción personal.

En situaciones como esta, una quisiera volver al siglo XVI, cuando el emperador Carlos V amenazó al Papa Pablo con convocar a un concilio ecuménico par deponerlo en razón de la negligencia evidente con respecto a la fe que demostraba con sus decisiones. Claro que ahora nos costaría bastante encontrar un emperador de ese tipo y mejor no pensar lo que podría salir de un concilio ecuménico.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de este paoa no tiene ni tendrá límite akguno, salvo su nuerye. Pero como eso no lo conoce sino tan sólo la omnisciente Providencia divina, él se apresura a llenar el colegio cardenalicio de impresentables, y los episcopados, de personajes villeros que en otros tiempos no provocarían más que un par de carcajadas en Roma.
Pero así estsmod y no sabemos hssts cuándo...
El Señor nos haga fuertes en la verdadera fe, perseverantes en la esperanza y solícitos en la cstidas.
Mientras repetimos e imploramos cada vez con más ahínco; Vení Domine Iesu!

Anónimo dijo...

"se dedicò a solucionar las efimeras realidades concretas". Una afirmaciòn asì solo puede proferirla alguien que nunca pasò hambre y pudo pasarse la vida leyendo placenteramente. Le aclaro que no me simpatizan los curas tercermundistas. Ni un poco. Pero llamar 'efimera realidad' a la pobreza es como decirle a un joven cuadriplèjico lùcido que la salud es otra efímera realidad y que piense mejor en los dogmas mientras a usted lo ve en joggineta y Nicke a punto de ir a una maratòn.

Don Diego dijo...

Estimado Wanderer: le agradezco esta breve investigación que hizo, sacando información de una fuente pro Angelleli como es Verbitsky. Recuerde que, con tan livianas pruebas y en un caso que ya había sido cerrado como accidente, la justicia argentina condenó a dos militares como asesinos mediatos (Vicecomodoro Estrella y General Menéndez), y para eso contó como prueba con una carta que Angelelli había enviado al nuncio Pio Laghi, en el que le decía que los religiosos en La Rioja “estamos permanentemente obstaculizados para cumplir con la misión de la Iglesia. Personalmente, los sacerdotes y las religiosas somos humillados, requisados y allanados por la policía con orden del Ejército”. Esta carta fue remitida desde el Vaticano, por el Papa Francisco según dicen los periodistas que siguieron el caso. Esta condena, a todas luces injusta (como muchas otras condenas a militares en Argentina), facilitó la beatificación de Angelleli, ya que es piedra basal para establecer su martirio.

Anónimo dijo...

Recien vi la entrevista de Juan Manuel de la Prada y el de podemos. Increible! Habla de Chesterton y Castellani!

Anónimo dijo...

Anónimo11:46,
lo cierto es que Jesús demostró que podía solucionar el problema del hambre en el mundo, con sendas multiplicaciones de panes y peces. Pero está claro que no lo quiso solucionar. Podía curar las enfermedades a voluntad, pero eligió no curar a todos. De hecho a uno le perdonó los pecados y sólo después curó su cuerpo, y esto como prueba de su Poder. Claramente podía resuscitar, pero eligió resuscitar sólo a unos pocos. Resumiendo: parece que el Reino de Dios pasa por otro lado. ¿Esto es antipático?. Sí. Vaya uno a saber, por ahí Angelelli y los curas del Tercer Mundo resultan ser más sensibles y más buenos que Jesús.

Horacio Boló dijo...

Excelentes artículos. Felicitaciones.

Anónimo dijo...

Lo de Angelelli es un signo, una señal más que muestra a qué va Bergoglio.
Lo mismo que nombrar cardenal a un supuesto obispo retirado y amancebado a quien se le achacan dos hijos.
Signos. Ese cardenal no está en edad de votar en un cónclave. De qué le sirve a Bergoglio?
Para decirles a los católicos que no hay reglas, que vale todo. El sí que sabe de hacer lío.

Anónimo dijo...

Estimado W.
Algunos comentarios son sorprendentes, por su ingenuidad. Los repaso, porque parece que el asunto ha despertado las pesadillas infantiles de muchos...
1) «él se apresura a llenar el colegio cardenalicio de impresentables, y los episcopados, de personajes villeros que en otros tiempos no provocarían más que un par de carcajadas en Roma» Cardenales impresentables los hay desde que hay cardenales. Repasar una historia de la Iglesia no deja lugar a lamentaciones presentes. En cuanto a que Roma podría reirse de candidatos villeros, le recordaría lo que ha sido el episcopado argentino desde que YO tengo memoria (más o menos 1950): uno de los peores de la tierra. A Roma la Argentina nunca le importó un bledo; o eso nos ha parecido. Jamás hemos tenido un Obispo medianamente culto, o artista o con alguna condición humanista destacada (salvo el Pocho, lo admito, pese a ser un modernista moderado) y si Castellani no se equivocaba, el único que él tenía noticia era Esquiú. De santos, ni hablar...
2) He leído el libro de Verbisky. Las fuentes de sus afirmaciones no aparecen tan rápida y eficientemente còmo una adicto a la historia quisiera; a veces, ni aparecen. Son habladurías de zurdo, que son muy charlatanes y, se seguro, muy mentirosos. De lo del "perro" no creo casi nada: su vida fue una sola constante, atacar a la Argentina y a la Iglesia. No iba a cambiar justo ahora que le está yendo bien. Un hombre que no trepidó en matar inocentes para lograr sus propósitos no creo que pueda ser un historiador serio. Y lo dejo ahí.
3) Don Diego también dijo: «Esta condena, a todas luces injusta (como muchas otras condenas a militares en Argentina...». Está equivocado don Diego, completamente. TODAS las condenas a militares en la Argentina han sido injustas, no solamente porque la mayoría no son culpables o las pruebas son inventadas, sino porque: a) se ha violado en casi todos los casos la cosa juzgada; b) se ha violado en todos los casos el principio constitucional de legalidad; c) se ha violado en todos los casos la irretroactividad de la ley; d) se ha violado el derecho constitucional a la defensa en juicio; y e) Se ha violado en todos los casos el principio de la ley más benigna. Sin contar que para llegar a todo esto, se han violado el principio constitucional de la separación de poderes y el art. 18 CN sobre la finalidad de las cárceles. Y de la prisión preventiva, que se ha convertido entre nosotros en una condena ilegal (hay presos que llevan casi 10 años de prisión preventiva), mientras la gilada habla con desprecio y horror de un "garantismo" de un régimen judicial que jamás ha existido, sino que, a la inversa, este régimen es cada vez más despótico. Le digo que en la Argentina hay 36.000 presos sin condena -prisión preventiva- mientras Verbitsky habla de "garantismo" para que el cretinismo vernáculo pida más severidad y así poder aumentarse los poderes del Estado... Este "perro" sí que sabe menear la cola.
Es asombroso la de cosas que saca a relucir un asunto como éste.
Alfonso de Ligorio

Jorge Rodríguez dijo...

La caridad y la ayuda a los pobres se tienen que hacer por amor y en nombre de Jesucristo, no en nombre de la "Justicia Social". ¿Es justo que un pobre sea pobre? En algunos casos es justo, y también es justo que algunos ricos sean ricos. Solo el Juez Justo puede dar a cada uno lo que merece. Uno tiene que hacer caridad sin juzgar si el que recibe la merece, si no se está poniendo en lugar de Dios.

Anónimo dijo...

Anónimo 18:59 los milagros de Jesucristo eran SIGNOS de su DIVINIDAD, estaban anunciados y eran para que creyeran que ÉL ERA EL MESÍAS ESPERADO. No eran para solucionar un problema social u otro. Los problemas se solucionan enseñando a cumplir los mandamientos con la gracia de los sacramentos.

Anónimo dijo...

Como en tantas otras veces, el marxismo en sus distintas variantes comienza instalando una historia falsa como una verdad indudable y, a partir de la repetición de la mentira difundida como un dogma indiscutible, se multiplican declaraciones y defensores del embuste hasta lograr que quien niegue la autenticidad del cuento pueda sufrir la muerte civil o directamente la cárcel o el destierro real o virtual.
EN sentido opuesto, pero con las mismas armas, con el mismo cinismo y con idénticos personajes, hacen lo propio con la verdad y las barbaridades que cometieron y cometen vendiéndose como paladines de la bondad, la justicia y el derecho.
Aquí tenemos otras muestras, llámese el cura tercermundista y teólogo de la liberación. O se llame Genta o Sacheri.
Entonces un caso será martirio (no estando sino probado que no lo mataron y, menos aún, que su muerte haya sido por odio a la fe católica). En cualquier caso, hasta el reventón de un neumático en pésimo estado, se convierte en una causa de santidad.
Nada que ver con los casos de balas asesinas de criminales que si odian a la fe y eligieron las víctimas precisamente por eso. Por ser destacados católicos y propagadores de la fe cristiana en busca de recrear la Cristiandad.
En este último supuesto (reiterado en sólo dos meses) la campana de madera y el silencio más oprobioso de los que tienen que hablar y tienen que expedirse, literalmente aturde.
Y lo hace por la bajeza, la roña, la cobardía y por el evidente interés de la maniobra.
Nada nuevo en una actualidad de la Iglesia que debería avergonzar.
Incluso si no se hubiera producido un nuevo baldón en su historia reciente con este último hecho malversador de las cosas sagradas o dirigidas a la salvación de las almas.
Franco Kuentero, un trovador capacitado para hacer de un demonio un santo y viceversa.

Anónimo dijo...

PB
22/06/2018 at 6:54 PM
Un jueves de agosto de 1986, visite al P. Goycochea, desplazado como sacerdote por Angelelli, al recriminar a aquel por quitar el crucifijo de la pared de su oficina y colocar en su lugar el retrato del “Che”
Conversamos en casa de su hermana, n donde vivia, cerca de la tajamar, bajo un parral en la entrada de vehiculos
cerrado hacia afuera por un portón de chapa color gris.
La conversación giró hacia el caso Angelelli y veía en él, el dolor que esto le causaba. Quedamos en que el lunes volvería a continuar nuestra conversación, Iba ya saliendo por el pasillo cuando antes de llegar al portón me di vueltas y le dije: “Padre, mire si a Angelelli lo declaran Obispo y mártir”, a lo que el respondió de inmediato: “Noo, que podriamos entonces creer de la Iglesia”,

Al día siguiente Mons Witte creó una comisión para investigar sobre la muerte de Angelelli.

Hasta que apareció el testigo que más arriba se menciona, Mons Witte había sido convencido de que Angeleli había sido asesinado. Algo que luego, comprendió había sido un accidente culposo por impericia en el manejo del P. Arturo Pinto, quien en su primera declaración dijo la verdad, pero que a pocas hora, llegado su hermano gendarme, lo convenció de que cambiara la misma porque podria ser inculpado. Agrego que el P. Pinto se junto con una ex monja y se fue a vivir a Ing White en Formosa, en donde supe que tenia hijos. Si aún vive, le dire: Padre: ponga sus huevos y diga la verdad.

Lo cierto es que el sábado a la mañana la emisora de radio de La Rioja informa que Mons Witte había ordenado la comisión para investigar la muerte de Angelelli, lo que al escuchar la noticia, el P. Goycochea, un hombre ya mayor
estando en Chamical, sufrió un infarto y antes de llegar a recibir el auxilio médico, recibió un nuevo infarto masivo y falleció.

Me entere en la Misa de los dominicos sobre su fallecimiento y fui de inmediato a su velorio.

En La Rioja muchos conocen la historia de Angelelli, sus salidas vestido de mujer de La Rioja, disfrazado para ir a otro Obispado o reunirse con Santucho cerca de Aymogasta,

Le hice conocer a SS sobre detalles del accidente, en dos cartas y otra a Mons Sanchez Sorondo, que conocí en Buenos Aires en la parroquia San Isidro, cerda del puente sobre Avda Cabildo, cuando era Teniente cura.

Puedo precisar mas detalles, pero me quedo con el inmenso dolor de aquel buen cura anciano,que sufrió de parte de alguien .que en mi opinión, había perdido la F, que al promover las bandas castro comunistas ya estaba ex comulgado, y que me dijo algo que resuena en mi cabeza:

“NO; ENTONCES QUE PODRIAMOS CREER DE LA iGLESIA!

No tengo dudas que Jesús en Dios Hijo, que la Iglesia está asistida por el Espíritu Santo y que en muchos órdenes la Iglesia puede cometer errores, siempre que NO sean en el dogma y la moral. Pero también me convenzo, que algo pasa y no es un error, aqui hay voluntad de hacer lo INCORRECTO y eso, Dios Nuestro Señor NO lo permitira.


https://www.informadorpublico.com/historia/breve-resena-historico-juridica-del-caso-angelelli

Anónimo dijo...

Por supuesto las proclamaciones de beatos, santos por la Iglesia es bueno para ejemplo de los Cristianos, pero no nos preocupemos tanto por las designaciones sospechosas...,(esperando por supuesto que no quieran imitar en su caso lo malo); pues seguramente habrá a lo largo de Iglesia algún santo por ella proclamado que no lo es .., y la cantidad de seres totalmente desconocidos que seguro serán santitos y sólo Dios sabe....Quedémosnos con los grandes Santos conocidos, que no son pocos, y cuyas vidas podemos leer y tratar de imitar.

Anónimo dijo...

Angelelli fue un marxista que combatió al excelente gobernador de La Rioja, Guillermo Iribarren. Este gobernador impulsó el progreso de la provincia saneando los títulos de propiedad de los fértiles campos riojanos, haciendo una verdadera y pacífica reforma agraria. Estos campos fueron vendidos con grandes facilidades a ciudadanos de distintas capacidades económicas, otorgando créditos accesibles para la compra de maquinarias, construcción de viviendas, roturación, cultivo, empleo de gran número de personas que se beneficiaron con estas medidas. Pero a los marxistas este tipo de beneficios otorgados a los pobres no les satisfacen porque impiden que los pobres desarrollen el "odio de clases". Sacar a los pobres de la pobreza, que fue lo que hizo Guillermo Iribarren, significa "retrasar la revolución", o sea, según gente como Angelelli, "retrasar el reino de dios". Y lo escribo con minúsculas porque ese dios no es el Dios en quien yo creo ni su reino es el Reino que yo pido que venga a nos. Angelelli no fue mártir de la fe sino un violento que murió violentamente en un violento recorrido de odio. Este oscuro personaje no benefició en nada a los pobres sino que al contrario les causó daños espirituales y materiales, impulsando la violencia en la que muchos jóvenes católicos cayeron debido a su credulidad y su falta de información. Fue un lobo vestido de oveja. Un falso profeta cuyos frutos están a la vista.