jueves, 15 de abril de 2010

Let it be


Las últimas discusiones del blog me han hecho recordar la cuestión del combo, el famoso e irrevocable “sale con fritas”. Parecería que algunos han establecido una suerte de analogatum princeps a partir del cual debe estructurarse el resto de los estados de vida propios y saludables del cristiano, codificando una jerarquía descendente en la que, los últimos grados, apenas si podrían ser considerados dignos de mención.

De ese modo, entonces, la vida del cristiano sobre la tierra admite dos, y sólo dos posibilidades: la vida consagrada y la vida matrimonial. Dejaremos de lado la primera, y nos abocaremos a la segunda. El cristiano que ha sido llamado a este estado -consideran- debe elegir una esposa entre las tímidas y mansas doncellas de la tradición, que usará mantilla y polleras largas perpetuamente. Ella no deberá trabajar sino que su ocupación consistirá en el cuidado de la prole, que será numerosa, pues engendrarán todos los hijos que Dios les mande. Vivirán, en lo posible, alejados de la ciudad, en una casa con jardín o parque que permita retozar a los cachorros, y en las cercanías de un buen colegio católico que, aunque costoso, garantizará en buena medida la formación cristiana de los hijos. Esa formación no comprenderá sólo las humanidades y las ciencias, sino que también deberán hablar lenguas –francés e inglés, por ejemplo-, ejecutar algún instrumento y hacer música en familia durante las veladas de invierno, antes del rosario y reunidos todo frente al fuego del hogar. En verano, en cambio, el padre o la madre leerá un buen libro a la prole, mientras las niñas tejen al crochet y los varoncitos prestan atención, ataviados con polo, bermudas y medias Argyle.

¿Es que este estilo de vida que acabo de describir está mal? No, todo lo contrario. No sólo es bueno sino que, diría yo, es excelente. El problema es que no existe más que en las novelas de Enid Blyton. Me parece bien plantearlo como ideal, pero no establecerlo como el combo determinante exclusivo de la vida cristiana.

Hace algunos años visité a un amigo en la nueva e idílica casa que había comprado. Rodeada de árboles, se levantaba sobre una pequeña colina que le permitía jugar con terrazas y senderos por donde correteaban felices sus numerosos hijos. Me pareció que mi amigo no podía ser más feliz con la familia y la casa que tenía, alejada del mundanal ruido y apartados de la malicia del mundo contemporáneo. Le transmití mis impresiones mientras tomábamos un gin&tonic en un atardecer de otoño. Mi miró sonriente y me dijo: “Detrás de esos árboles hay un boliche. De jueves a domingos no podemos dormir hasta la 5 de la mañana”. Allí aprendí que el paraíso sólo existe en el cielo. Mientras estemos en la tierra, todo estado de vida tendrá sus dificultades, muchas o pocas, pero nunca será el ideal.

Y, si esto siempre fue así, lo es mucho más hoy en día, cuando la vorágine de la civilización que nos ha tocado vivir hace todo más difícil. Por eso mismo, me parece que no es lo adecuado imponer recetas o establecer combos a los que necesariamente deban ajustarse todos aquellos que pretendan vivir cristianamente, relegando a los que no lo compran a personajes sospechosos y de cuidado. En esto me sumo a la idea de Psique y Eros, quien afirma que la cuestión es indicar por dónde no es el camino, pero decidir cuál es el camino de cada uno, será cuestión de la prudencia y de la libre decisión de cada cual. Y debo hacer, por eso mismo, un mea culpa, porque algunas veces creo haber vertido en el blog algún tipo de recetas, sino positivamente, al menos descalificando decisiones que creía equivocadas.

Por otro lado, la idealización de los estados de vida y la pretensión de vender ese paquete, me parece peligroso, en tanto que desanima a muchos jóvenes, y no tan jóvenes, cuando ven que su vida concreta, por las circunstancias que fueren, no se adaptan a los estándares recibidos y, por tanto, los asalta la tentación de tirar todo por la borda, “Total –piensan- perdido por perdido…”.

Propongo dos ejemplos. J.R.R. Tolkien se equivocó, creo yo, en su matrimonio. Por las carencias afectivas de su prematura orfandad o por la sabia prohibición del cura que lo educó, se quedó fijado en su amor adolescente hacia la mucama de sus tíos, mayor que él y de otro nivel y origen cultural. No sé si fue feliz o no lo fue, pero lo cierto es que su mujer jamás pudo adaptarse a la función de esposa de un scholar oxoniense, jamás entendió el trabajo y la misión de su marido y se comportó, en muchos momentos de su vida al menos, como una tilinga, como cuando se le ocurrió irse a vivir a Bournemouth, el balneario de moda para los jubilados de la época. El Normando podrá decirme si estoy equivocado.

El segundo ejemplo es el caso del amigo de Tolkien, C.S. Lewis, solterón empedernido, que mantuvo durante décadas una relación afectiva tortuosa y extraña con Jane King Moore, la madre viuda de su amigo muerto en la Primera Guerra Mundial, y terminó casándose, a los cincuenta y nueve años, con una judía-americana divorciada. El Desahuciado diría que Lewis tenía serios problemas de relación con los demás –por eso permaneció soltero-, y que su pasión por el estudio y la literatura en realidad eran el modo con el que sublimaba su situación de angustia. Probablemente tenga razón, ¿y qué?, me pregunto yo. La situación ideal no existe, y tanto Jack como Tolkien zafaron como pudieron de las consecuencias de los azares de su vida y de sus propias decisiones.

Me parece que, en vez de prescribir combos, habría que simplemente decir con los Beatles: Let it be. Hace poco volví a tomar contacto con un conocido de la adolescencia que era dado a las cuestiones genealógicas. Resulta que ahora ha descubierto que desciende en línea directa de Carlomagno y dedica varias horas de sus días a participar en foros de heráldica e intercambiar información genealógica con dudosos príncipes y condes, descendientes todos en línea directa de Adán. Sin embargo, mi amigo es un buen cristiano, trata de hacer las cosas que le corresponden del mejor modo posible y se ha mantenido fiel a la fe y la buena doctrina durante décadas. No ha podido comprar, por cierto, el combo y tiene sus delirios nobiliarios pero, creo yo, es justamente esta “locura” la que le permite mantenerse a flote. Entonces, let it be.

Otro conocido, soltero para solterón, tiene un trabajo decente y en sus ratos libres se dedica a preparar un buen coro que participa en la misa tradicional y a enseñar gregoriano. Algunos machos del palo lo consideran un marica escondido y, por detrás, se burlan de él, satisfechos como están de lo óptimo de su estatus. Probablemente a mi amigo le cueste relacionarse con los demás, probablemente la música sea su escape y probablemente también cargue con alguna cruz más pesada aún, pero me consta que lleva una vida ordenada y piadosa. Es caritativo, buena persona y amigo fiel. Se mantiene a flote. Entonces, let it be.

Estamos en medio de la tempestad y cada uno se agarra de la tabla que puede. Son pocos, poquísimos –miremos a nuestro alrededor- los que han logrado sobrevivir y siguen respirando. No es cuestión de ponerse a descalificar porque uno se agarro de una tabla media podrida, el otro de una olla que andaba a la deriva y el de más allá de un simple remo, mientras que yo me paseo feliz a bordo de un bote recién pintado.

Let it be. La cuestión es seguir flotando.

59 comentarios:

Psique y Eros dijo...

Gracias Wandererer por ese post, simplemente lo mejor que he leído de usted y hay mucho bueno. Y gracias porque hasta un "distinguero" como yo no tiene nada que agregar.
P y E

Teseo dijo...

Y ni qué hablar del onceavo mandamiento: no abusarás del método Billings.

Guay con no traer hijos al mundo: Dios te juzgará por ello (sic)

Uno es egoísmo, dos falta de amor, tres a cuatro generosidad.

Corruptio optimi, pesima est.

Elanor dijo...

Wanderer, qué triste lo que dice del matrimonio de Tolkien. Siempre pensé que debía ser feliz con su esposa, que le inspiró la historia de Beren y Luthien, e incluso hizo que los enterraran con estos nombres. Si no fue un esposo feliz, ¿por qué lo hizo?

Elanor

Anónimo dijo...

Como ya le he explicado a Juan sin Tierra los otros días, repito casi textual algo me que temo que no todos tienen claro, por las dudas y para evitar pecados graves:

No es que esté bien "sin más" tener muchos hijos.

Tener muchos hijos no está bien "sin más", sino que está bien porque "negar el hijo", para usar una frase de Hugo Wast que gustaba de repetir Castellani, ES PECADO GRAVE si se lo hace SIN MOTIVOS SERIOS y (además) mediante el (único) método que acepta la Iglesia (abstinción periódica).

Tener muchos hijos, entonces, es la resultante natural de la coherencia con la ortopraxis, aunque sin excluir que ortoprácticos tengan 2 hijos o ninguno. Tampoco afirmando que la extensa prole asegure infaliblemente ortopraxis, aunque sí aceptándolo como un síntoma de ello.

Es importante NO consultar a CUALQUIER sacerdote para que les diga cuáles son los motivos serios y cuáles no, pues a estos CUALQUIERAS les parece serio el solo hecho de ya tener 2 o 3 niños o que tengan que compartir la habitación más de 2 o 3, cuando tranquilamente se meten 2 camas marineras y entra un 4º y con la cuna en el living entra también el 5º.

Eviten el pecado grave: solo el uso de la abstención periódica y SOLO SI HAY MOTIVOS SERIOS.

La abstención periódica SIN motivos serios TAMBIÉN ES PECADO GRAVE aunque la abstención "de suyo" no sea pecado, pues se la ordena a un fin malo o contrario al PRIMER fin del matrimonio según el Aquinate (la procreación).

Ser católico no es para muchos, es para machos, pues hay que ser macho para bancarse (y así no condenarse) las consecuencias de lo anterior.

Anónimo dijo...

Wanderer, no puedo estar más de acuerdo con vos. Esta vez te superaste nuevamente... creo que conozco al menos a dos de tus amigos. Y sí, también muchos otros que andan en la misma, que andamos en la misma. Porque la vida en este mundo nunca llega a saciar la sed que tenemos del otro, en que finalmente nuestros anhelos podrán florecer, libres ya de la miseria humana que los reduce a meras intenciones.

En lo que no estoy de acuerdo es en cómo lo sacas a Dios del tema. La providencia y la predestinación son términos abusados por chantas creadores de sectas, pero existen amigo, y es triste perder la Fe en un ateísmo solapado. Quizá sea yo, pero luego de leerte me parece que Dios anda lejos, y que es un personaje distante e indolente.

No digo que sea fácil, pero está en la oración el camino, y solo en Dios la respuesta. Si negamos algo tan esencial como esto, ya podemos dejar de llamarnos cristianos, y pasar simplemente a ser filántropos o humanistas.

Como le critiqué a Eros & Psique, prefiero intentar ser Santo, lo que es más posible y mucho más valioso que una sarta de prejuicios llamada "salud". Que como toda idealización humana, termina derritiendo sus alas ni bien se intenta llevar a cabo, para ganancia de quienes la regentean y desgracia de los crédulos.

AMDG +

Crux Australis

elektrocrash dijo...

Que lindo post. Tan bajado a la realidad, como lo fue nuestro Señor haciéndose hombre.

A veces los católicos pecamos de cuadrados, y queremos o la perfección o nada. Y es un mundo lleno de grises.

Yo estoy seguro que Cristo, que fue hombre, y vivió entre nosotros, es el que más entiende esto.

Abrazo!

Anónimo dijo...

En cuanto a los ejemplos de los dos escritores que aduce, apenas he leído muy poco sobre Lewis –todavía tengo pendiente el libro de Ronnie Knok en inglés (¿), que me están por prestar (me mata leer en la pantalla la traducción, muy meritoria, de J.T.)–, y de Tolkien, nada. Pero creo que ambos tuvieron infancias más bien problemáticas, en cuanto a relaciones familiares se refiere, y además, pasaron por la experiencia de los internados, que, qué quiere que le diga, no me termina de cerrar. Me parecen casi tan “artificial” como los seminarios. Es cierto que, dependiendo de los tiempos y las culturas, los niños han sido educados de maneras muy diversas, y que, entre los griegos a los siete años eran apartados del entorno materno –si el libro del periodista italiano Indro Montanelli (¿), que es toda mi fuente de conocimiento sobre ellos–; lo mismo sucedía entre los nobles en algún período de la Edad Media, cuando los varones, a esa misma edad, se convertían en pajes, y dejaban el hogar paterno, muchas veces. Es cierto que la expectativa de vida era mucho más corta. Pero, en fin, a mí los internados no me simpatizan para nada. Hay subyacente, me parece, una desconfianza hacia la familia. Por supuesto que solucionan el problema de los traslados, sobre todo cuando no existía ni el auto, but anyway... Recuerdo cuán antinatural me parecía, en mi infancia, la forma en que me contaban la presentación de la Virgen Niña en el templo, a la edad de tres años. Me parecía, sencillamente, espantoso. No sé cómo sería la educación de las mujeres que servían en el Templo, tal vez Mary Lennox pueda ilustrarnos al respecto. Pero dudo de que a tan tierna edad, cuando muchas veces ni siquiera saben hablar bien, apartaran a los bebés de su familia.

En cuanto a los griegos, de cuya admirable sabiduría y cultura abrevamos y de quienes descendemos, culturalmente hablando –pobres si resucitaran y conocieran a sus “descendientes”– parece que eran bastante machistas, la esposa era considerada más una reproductora que otra cosa. Siempre según mi única fuente, sólo las hetairas tenían acceso a una vida de interacción con los hombres no limitada a lo sexual –vaya paradoja–. En fin, en eso, no me gustan nada.

Bueno, todo este eterno desvío, para decirle que es muy probable que ambos hayan sufrido experiencias traumáticas en su infancia, que desestructuraran su emotividad y afectividad. Como usted dice, mal o bien, las superaron, y, al menos, Lewis parece que, al fin, fue muy feliz con su mujer yankee, más allá del disgusto que le causó a Tolkien, y el enfriamiento de las relaciones entre ambos que su casamiento produjo (y no voy a entrar a discutir si fue un matrimonio o no, porque, además, carezco de los elementos para ello, y sobre todo, de las ganas).

Jamás se me ocurrió sostener que una persona sólo encontraba dos vías para “realizarse”, como se dice ahora. Siempre ha habido, y hay y habrá personas que lo lograron en muy diferentes estados de vida, soltería, , viudez, matrimonio, etc., y no pongo para nada en tela de juicio su decisión, motivada por las causas o las circunstancias que fueren.

Bueno, dejémoslo ahí... por ahora.

Desahuciado II

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer:

Esta vez, ha expresado usted las cosas con más matices; la verdad, en otras entradas, daba la impresión de que quien andaba en el bote recién pintado era el soltero, y los demás, agarrados a una rama podrida. Estoy de acuerdo con que cada uno plasme su recorrido existencial sin atenerse a moldes predeterminados, ni someterse a imposiciones de la sociedad (incluyo desde la familia, pasando por los amigos, colegas, hasta a sociedad en general). Sin atenerse a recetas de ninguna índole, porque cada caso es especial. Lo importante es encontrar, en la medida de lo posible, dentro de las limitaciones impuestas por la propia personalidad, la historia individual, y los condicionantes externos, un rumbo que permita ser suficientemente feliz, o, al menos, que posibilite estar conforme con uno mismo. Si se puede llegar a una realización (épanouissement) razonable, donde florezcan los dones de cada uno, y se integren en feliz armonía la intelectualidad y la afectividad, mejor, pero no siempre es posible, por múltiples razones.

(cont.)

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

En esto juega mucho la filosofía del hombre moderno, Wanderer, que tiene un solo modelo de realización, perfeccionista y neurótico. Todos debemos ser, en palabras de Woody Allen, "el tipo de persona, alta, rubia y de ojos azules, que nos encantaría que piloteara nuestro avión privado".
La idea de los límites y de la mortalidad no cuentan, hay que vivir una vida óptima, propia de dioses, como si esto fuera lo único que tenemos o como si el Olimpo fuera asequible para todos.
Después vienen las frustraciones...

Wanderer dijo...

Teseo: Advierta que es una broma, porque muchos no la entenderán.
Elanor: Como dije en el post, no sé si Tolkien fue feliz o no con su esposa (¿Quién puede saberlo?), pero la impresión que ha mi me deja su biografía, es que se equivocó fiero en su elección. Pero claro, son impresiones subjetivas a partir de la lectura de dos biografías.
Anónimo de las 14:16: No sé enoje pero, como dije Psique y Eros, admiro su profunda religiosidad pero no me gustaría vivir cerca suyo. Un religión donde todo se mide por "causa grave", "motivos serios", "pecado grave", jerarquía de fines, etc., no me convence. Claro, debe ser que Ud. es un católico macho, privilegio de unos pocos.
Crux Australis: Tiene toda la razón del mundo. Como Ud. bien dice, Dios y la oración son FUNDAMENTALES. Quizás por eso mismo no lo mencioné. Lo supuse.
Dasahuciado: Es verdad. Ambos autores tuvieron infancias traumáticas, pero no sé si ese hecho, exclusivamente, justifica sus elecciones. Quizás sí, no lo sé. Pero los ejemplos, me parecen interesantes. Podría incluso citarse, por ejemplo, el afecto del todo particular (que muchos malditos han malinterpretado por la cabeza podrida que tienen), entre el cardenal Newman y su amigo Ambrose St. John.

Juancho dijo...

Wanderer:

Brillante, no puede menos que aplaudirse este post.

Juancho.

Juancho dijo...

Crux Australis:

Le hago una pregunta, en relación a lo que entiendo es su desinterés por la "salud" psíquica, y su reemplazo por la "santidad".

¿No le parece que ambas tienen algo que ver, toda vez que según la doctrina la gracia, que supone la naturaleza, a su vez la restaura y la eleva en su mismo orden?

¿No le parece eso una "sanación"? (entiendo que no le guste la palabra, deje de lado los prejuicios para pensarlo).

Juancho.

Anónimo dijo...

Wanderer, me parece bien que quiera vivir lejos mío. Está en su derecho.

A pesar de esto, sigue siendo "pecado grave" negar el hijo si no se dan las dos cosas que mencioné: motivos serios y continencia periódica.

En esto no hay nada que inventar. La moral de la Iglesia es objetiva.

Uno no tiene 10 hijos por "ideología católica". Los tiene por ortopraxis.

Mientras quede claro esto, usted viva cerca de quien y donde prefiera, pero lo antes dicho no son "preferencias". Es doctrina de la Iglesia y ESO HAY QUE DECIRLO CON CLARIDAD para evitar que un sujeto que llegó al 4° hijo y sin motivos serios "evita" el 5° se acerque a comulgar "comiéndose su propia condenación" (Cristo dixit).

Anónimo de 14:16

Anónimo dijo...

Anónimo de las 14:16
Vea, tengo 3 hijos, de las cuales una es discapacitada y la otra ha padecido una enfermedad muy grave. Por tal motivo, porque los hijos enfermos procuran muchísimo cuidado, hemos decidido con mi mujer postergar el cuarto hijo. Quizás usted pueda meter nuestra situación en su "hijómetro" y me dice si lo nuestro es grave...

D.D.

Anónimo dijo...

Nico, te respondo aquí la inquitud que planteaste 2 post más abajo.
Decís que te cuesta ponerte de novio porque no lo harías con una mujer que no sea virgen.

Te entiendo. No es cristiano y es hasta antievangélico, pero te entiendo.
Yo tampoco lo hubiese hecho al momento de elegir una novia, aunque hoy (y es fácil decirlo ya casado), "algo" -poquito- más maduro en la fe y con bastantes inconvenientes, creo que me lo podría bancar. Es un problema de machismo, no de católicismo.

En lo que respecta a nuestra religión, yo te pregunto: Podés no soportar lo que Dios pudo haber perdonado en esa misma mujer? Tenés derecho? Es la Magdalena una santa?

Si podés, sacate esa idea al momento de buscar novia. Y si no podés, si te es absolutamente imposible, buscá novia entre las del palo, porque lo que pretendés, luego de los 15, 16 o 17 años, por caritas de santas y nenas de mamá que parezan, fuera del palo, no existe (o tuviste un tarro de la gran flauta).
No es que yo crea que hay que casarse únicamente con mujeres del palo. No creo eso. Pero a vos, si no perdonás a la Magdalena que ya perdonó Dios, no te queda otra opción (y ojo, que la del palo no te venda un buzón ...).

Un abrazo,

El Carlista.

Anónimo dijo...

Nico:
Te constesto lo de otro post. Te dejo una frase que te va a servir, de alguien a quien quiero mucho: "Quien no tenga pecado, que tire la primera piedra"
Si no creemos en la Misericordia, en la posibilidad de conversión, en el hombre nuevo; si creemos que todo eso son palabras lindas pero en la realidad las evitamos, creo que hay un problema serio. Falta de Fe será?

Anónimo de 14:16:
Mirá, decime que tal estoy yo...Quizás sea un egoista, decime vos...Yo tengo dos hijos, un laburo bastante malo, alquilo un depto de 2 ambientes y apenas llego a pagas las cuentas (si llego). La verdad que este año estamos postergando el 3 porque nos parece que no nos dá el piné.
Estamos en pecado grave?

Tito

Anónimo dijo...

D.D.

No es función mía juzgar qué es un motivo serio y qué no.

Solo he mencionado el principio general y de moral objetiva.

Por lo que cuenta, muy probablemente usted y su señora estén haciendo lo correcto. Es un caso puntual donde juega lo prudencial.

Vuelva a leer con más cuidado lo que escribí anteriormente.

Que Dios bendiga a su familia, de todo corazón.

Anónimo de 14:16.

Coronel Kurtz dijo...

Muy bueno, Wanderer. Muy bueno.

En cuanto a los matrimonios de Lewis y Tolkien, creo que es muy difícil opinar.

Por lo que sé de Joy Davidman, podría intuirse que su matrimonio anterior bien podría haber sido nulo (marido borracho, golpeador y engañador desde antes del casamiento). En cualquier caso, Joy le aportó a Lewis una dimensión (femenina) que éste desconocía [podemos ver por ej. la pobreza con la que Lewis habla de la caridad en "Mere Christianity" versus la visión más completa de "The Four Loves"]. Y parece haberla amado realmente mucho, al menos por lo que se desprende de "A Grief Observed".

En cuanto a Tolkien, deberíamos sospechar un cierto voluntarismo en utilizar a su esposa de imagen para Lúthien o Arwen Evenstar, si es que -efectivamente- no fue feliz en ese matrimonio. Desconozco si hay algún testimonio de los hijos de los Tolkien que nos induzca a pensar que así fue. Tampoco echaría todas las culpas en una diferencia socio-cultural: 1) Edith era hija de madre soltera, nieta de un zapatero, pero estaba vinculada por parte de madre con músicos y ella misma tocaba el piano (parece que bastante bien); más parece de clase media pauperizada. 2) Su conversión fue, de alguna manera, forzada por su marido. Y éste fue un tema que salía a la luz cada tanto y, como todo conflicto no resuelto, fue agudizándose con el paso de los años. Según Carpenter, los argumentos utilizados por Tolkien para intentar convencer a su mujer eran de tipo especulativos, cuando ella se resistía con argumentos afectivos (básicamente, no le gustaba confesarse y creo que Ronald se excedía insistiendo en que ella se confesara frecuentemente). Si Carpenter tiene razón y esto fue así, Tolkien no comprendía la psicología femenina. 3) Tolkien pasaba demasiado tiempo con Lewis. Otra vez, diganme los casados qué mujer no resiente que el hombre pase tiempo con sus amigos. De nuevo, si Carpenter tiene razón, Tolkien no conocía nada de psicología femenina. Hay cosas que son de la esencia de ser mujer. 4) Parece ser que Edith no aguantaba la vida típica del "scholar" de Oxford como dice Wanderer. Pero díganme quién de aquéllos que han visto "Morse" (por ej., o mejor, si han tenido la posibilidad de estar allí), aguantaría esas reuniones híper frívolas y formales, donde todo es "cáscara" y se compite por ver quién tiene más "papers" publicados (cuando no, amantes de distinto o el mismo sexo).

En cuanto a la hipótesis de que esto fuese por haber asistido ambos a internados, me parece que ninguno tuvo una vida típica de internado como la descripta en las Memorias de Churchill. Lewis sufrió en "Belsen" pero sólo estuvo allí un par de años. Por su parte, Tolkien pasó parte de su vida escolar en una escuela parroquial. En cualquier caso, no parece que a ninguno le haya tocado la escuela de Squeers (Dotheboys Hall) que cuenta Dickens en "Nicholas Nickleby".

Anónimo dijo...

Estimado Juancho, mi disidencia con P&E es poner la salud por encima de la Santidad, que puede ó no significar salud. Pero en todos los casos es un bien mayor, y la Gracia no es metáfora ni analogía.

Ella es quien preserva unida a la Iglesia y las Familias Católicas, más allá de lo humanamente posible, aún en situaciones que dejan serias dudas sobre la naturaleza.

Además de que muchas patologías, sobre todo las tipificadas por la psicología, no tienen ni tendrán cura. Y la Iglesia aún así logra que sus comunidades y familias sobrevivan unidas.

Si buscamos el "combo mc freud" completo, no solo nunca nos casaremos o aceptaremos los hábitos, sino que terminaremos en el suicidio.

Exactamente como le pasó al fundador de aquella escuela, basada en su densa y literaria autobiografía, tomada por algunos como ciencia. Se que me van a acusar de ontologizar, ¿Pero qué podemos decir de la obra de alguien que basa su "ciencia" en una compilación de vivencias personales?


AMDG +

Crux Australis

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

"La abstención periódica SIN motivos serios TAMBIÉN ES PECADO GRAVE aunque la abstención "de suyo" no sea pecado, pues se la ordena a un fin malo o contrario al PRIMER fin del matrimonio según el Aquinate (la procreación)"

No, no es así. Opportet distinguere.
De suyo, la abstención no puede ser materia grave por su objeto. Habría que ver la intención. Podría serlo.-
Pero dicho simpliciter, no, no es pecado grave.

Anónimo dijo...

El Anónimo de 14:16 dice que la situación de D.D. "es un caso puntual donde juega lo prudencial". Quisiera saber yo en qué caso puntual o, aún más, en qué decisión humana no juega lo prudencial. O quizás sea cuestión de aplicar la tablita del Anónimo, que tiene todo resuelto.
A ver quién se anima a fabricar una maquinita que nos diga cuándo es pecado grave y cuándo no lo es. Nos salvamos de la confesión!

Anónimo dijo...

Ludovicus.

Comparto su observación y se la agradezco.

Es verdad como indica que "habría que ver la intención" de los que practican la abstención.

Si la intención es negar el hijo sabiendo y teniendo presente los practicantes que no existen motivos serios sí habría falta grave.

Atte.

Anónimo de 14:16.

Anónimo dijo...

Al anónimo de las 14.16, cite por favor alguna autoridad en teología moral que avale lo que sustenta. Al menos es una cuestión dudosa, Marcelino Zalba no dice que sea pecado grave sino venial, y creo que Royo Marín en Teología Moral para seglares no hace un juicio categórico.-
Por cierto, paso por alto su peculiar opinión del amontonamiento de hijos en un cuarto (4 o 5), aspecto que la sola prudencia desaconseja, más si no son del mismo sexo.

Tribunus Plebis.

Anónimo dijo...

Tribunus.
Trate de evitar la comodidad y las escusas de la tibieza y con ello el vómito divino.

Anónimo dijo...

A Tribunus Plebis le alcanza con que un teólogo diga que ES PECADO venial y otro sin afirmar categoricamente que sería PECADO grave también lo reconoce como PECADO para defender la abstinencia sin motivos serios...
Ambos moralistas están de acuerdo en que PECADO ES.
Y no es que descarte T. Plebis que pueda ser grave (él mismo cita a Royo Marín)!!!
Esto es joda!!!
Hay que evitar todos los pecados, los graves y los veniales!!!
Lindo catolicismo el argentino!!!

Uruguayo.

Anónimo dijo...

Con relación al exitismo que comentó Ludovicus, recuerdo una frase de Bridey en "Retorno a Brideshead", con relación a su "fracasado" y alcóholico hermano Sebastian, que me impactó:

"(...) nadie tiene obligación de triunfar en el mundo. Basta con alcanzar la salvación".

Sólo agregaría -redudante, porque es obvio- que mucha gente encuentra una actividad a la que se consagra con gusto y por gusto (y si puede mantenerse con ello, menuda suerte o mérito) , más allá de que sea casada, soltera, cura o no, viva solo o en compañía, etc.

Gracias por sus puntualizaciones sobre Tolkien y Lewis, Cnel. Kurtz.

En cuanto a las "parejas" de amigos, también las ha habido no sólo entre hombres, tal como la que usted menciona, Wanderer, sino también, entre hombre y mujer, amigos, no casados.

Desahuciado II

Anónimo dijo...

Cuidado con la aceptación rutinaria de la comisión del pecado venial por el solo hecho de que se lo sepa (o crea) pecado aunque no grave.

Pablo dijo...

Estimado Wanderer:

Felicitaciones por el post que es uno de los mejor logrados de este año.

Disculpará mi insistencia en el punto, pero habla Usted de hacer un mea culpa por haber vertido recetas en el blog. Si mal no recuerdo, algunas recetas aparecieron al considerar fenómenos asociativos, o modos de vida comunitarios, que trascienden a la familia.

Me parece que a la luz de este post cabría ahora la analogía y lo dicho sobre el matrimonio y la familia, se puede extender, con la debida prudencia, a otras formas más extensas de asociación.

Cordiales saludos.

Pablo dijo...

Estimado Crux Australis:

Me parece que hay solución a la aparente contradicción entre su posición y la de P&E:

- Los llamados, por Iraburu, “santos no-ejemplares”. La gracia sana en ellos todo aquello que viene exigido para su perfecta unión con Dios. Pero Dios permite deficiencias psicológicas y morales, inculpables, que serán, una gran cruz. Son santos. Pero la Iglesia no los canoniza.

- Los defectos que a lo largo de su vida tuvieron lo santos canonizados. Defectos que admiten una consideración psicológica descriptiva como la que suele hacer P&E. A san Francisco de Sales le llevó ocho años moderar la impaciencia. Antes de la victoria, el carácter podrido del santo, habría merecido una descripción psicológica.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Hay que tener cuidado con los moralistas que hacen casuística sobre el motivo económico como causa suficiente para recurrir lícitamente a la continencia periódica. Pueden terminar dando consejos rigoristas. Hay que recordarles que en la Argentina no existe el “Estado de bienestar” europeo.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Tribunus Plebis.

Castellani lo consideraba falta grave (Domingueras Prédicas).

Usted me dirá que no fue un moralista.
No tenía "carnet" de moralista, (como no lo tuvo de poeta, novelista, ensayista, apologista, genio), pero lo fue.
Carnet tuvo de sacerdote, teólogo, filósofo y psicólogo.

El Gato Maula.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

A los anónimos moralistas-terroristas: negar que algo que no tiene materia grave sea pecado grave no implica fomentar el pecado venial.

Al contrario, se generan efectos desastrosos al homologar el uso de los métodos naturales sin motivo serio con los anticonceptivos, diciendo que ambos son pecados graves y silenciando la diferencia esencial entre un voluntario con objeto intrínsecamente malo y otro voluntario con objeto bueno.

Por cierto, nadie ha concedido: 1) que motivo serio equivalga a motivo grave; 2) que la mera inexistencia de un motivo serio constituya en pecado venial un acto abstentivo (en los días fértiles) o un acto comisivo (en los infértiles).

Anónimo dijo...

Llama la atención como saltan a los gritos por las afirmaciones del Anónimo de 14:16.
Han reflexionado sobre sus propias conductas y algo les "pica", evidentemente.
Me alegro entonces. Es bueno a veces dejarse de filosofías e historia y hacer este sanísimo ejercicio de introspección.
De allí que felicito al Anónimo de 14:16 y a Wanderer por hacerlo posible.

Rara, como encendida.

Anónimo dijo...

Estimado Uruguayo, creo que usted se distancia más de lo que puede. La cultura y el Catolicismo uruguayos no pueden declararse muy diferentes de la argentina. Los ríos unen y no separan, desde tiempo remoto son trampolines entre tierras, como en el caso del "mar" mediterráneo.

Lo que está leyendo, y que a un no "letrado" puede legítimamente irritarlo, es un dialogo entre abogados o afines. Aunque tenga un tufillo farisaico, sin gente que discuta en esos términos, solo nos quedarían como argumento los puños o algún arma.

Además, recuerde que Uruguay no solo tuvo luminarias como el R. P. Bojorge. También hay personajes de triste memoria, influenciados por la poderosa masonería política e intelectual, como Jon Sobrino.

Así como lo que unos desechan al agua, y no me refiero a Botnia, ensucia ambas márgenes... el progresismo no ve más que un charco entre ambas culturas.

AMDG +

Crux Australis

Anónimo dijo...

Ludovicus.

Vuelvo a estar de acuerdo en un 100 % con su comentario de 7:57.

No sé a qué Anónimos se refiere. Yo nunca he igualado la abstención sin motivos serios con el uso de anticonceptivos. Son cosas distintas.

Tampoco he silenciado ninguna diferencia de forma deliberada. No me pareció necesario hablar de los métodos no naturales porque simplemente allí no se presentan dudas en general.

Usted afirma que existe una "diferencia esencial entre un voluntario con objeto intrínsecamente malo y otro voluntario con objeto bueno". Coincido. Ya le he manifestado en mi comentario anterior que coincidimos en que es fundamental la intención.

Tampoco yo concedo:
1) "Que motivo serio equivalga a motivo grave". La Iglesia habla en este caso de "serios" y no de "graves". Es clarísimo.
2) "Que la mera inexistencia de un motivo serio constituya en pecado venial un acto abstentivo (en los días fértiles)". Porque esta abstención podría no ser con la intención deliberada de negar el hijo sin motivos serios.
3) "O un acto comisivo (en los infértiles)" sea pecado. Porque esta comisión podría no ser con la intención deliberada de aprovechar la infertilidad que garantiza que no habrá hijo y negándose a la comisión en los días fértiles sin motivos serios. De este modo son perfectamente aceptables las relaciones matrimoniales en estos días infértiles.

Atte.

Anónimo de 14:16.

Anónimo dijo...

¡La p q l p! Hace tres semanas que me arrastro sediento por el desierto, sin probar un vaso de agua, porque mi mujer no quiere tener el quinto cuando todavía tiene un bebe de siete meses en brazos.

Trato de decirle que no es decisión nuestra, aunque sospecho que no me mueve la voluntad de colaboración en la creación, sino más bien motivaciones más pedestres.

Desde hace algunos años hemos dado una vuelta de tuerca a nuestra aguada religión -con conciencia de pecado usamos durante un breve tiempo preservativos, sabiendo perfectamente que estaba mal- y nos propusimos hacer las cosas bien.

La cuestión es que si bien por mi parte aceptaría tener cuantos vengan, no puedo violar a mi mujer, ni tampoco convencerla. Por un lado entonces andaba medio frustrado, pero por otro me sentía un titán de la continencia y no va que vengo a leer al anónimo de las 14:16 que me dice que estoy en pecado mortal. Y lo peor es que comulgué con frecuencia, con lo cual voy disparado al infierno como un misil.

La preferencia de mi mujer no obedece a motivos económicos, sino a -creo yo- una especie de sensación de que la cosa se le volvería inmanejable con catorce hijos separados cada un año y dos meses.

¿en serio es pecado mortal espaciar la producción un poco nomás?

Si es así, estoy frito.

Anónimo dijo...

Estimado Pablo, primero que nada le pido disculpas si en algún momento critiqué su estilo. Es grato ver alguien que siempre escribe esperando una respuesta y no un agravio.

Con respecto a sus sugerencias, creo que he sido malinterpretado por ser excesivamente directo. No estoy opinando desde el prejuicio, sino desde el lugar de quien ha estado en el diván, y descubierto cuán inconducente es.

La ciencia humana no realiza milagros, sino que emparcha o "sana" de forma parcial algunas consecuencias del pecado original, dentro de lo que la propia culpa primigenia le permite.

Hasta los tiempos del Dr. Freud la ciencia se ocupaba exclusivamente del ámbito natural. Con excepción de algunos gnósticos-científicos, no pretendían meterse en el alma del hombre. Para bien o para mal lo dejaban en manos de la "religión".

El problema de la psicología, es que pretende aplicar esa visión positiva y naturalista al alma, la que reduce a una serie de impulsos animales. Luego busca el origen en otras ciencias naturales como la química y la biología, omitiendo la causa primera, sin la cual todo carece de sentido.

Entonces, si aplicamos la psicología a la Santa Fe, la terminaremos reduciendo a una disciplina histórica o filosófica. Y así también la filosofía y la historia terminarán degenerando en simples construcciones colectivas nacidas de los vagos "impulsos" animales, solo que con mayor grado de elaboración.

Es decir, que el planteo de P&E me es inaceptable por completo. Desde su planteo ya es erróneo e insanablemente falso, y por Caridad debo afirmarlo, aún cuando solo logre autodescalificarme.

Por lo tanto, creo que podríamos reducir lo "discutible" del tema a el carácter de algunos Santos. Que probablemente desde un punto de vista meramente humano sería insoportable. Pero desde la Caridad y el mutuo Amor a Dios, no sería un gran escollo, sino una pequeña Cruz que se aceptaría por ese mismo motivo.

La otra posibilidad es el hedonismo egoísta de quien solo se preocupa por el esfuerzo que implica Amar al prójimo como Dios lo Ama. Esa persona tampoco podrá conocer el Amor de Dios, porque lo ha rechazado, así que tampoco podrá aceptar que existe. De ahí mi opinión sobre el destino final de la psicología y sus seguidores.

Recuerden que el diablo y sus engañados seguidores son ciegos a la Caridad. Y por ello Dios siempre los sorprende, haciendo caer como un castillo de naipes sus "grandes" planes y construcciones, que son nada... sin Caridad son solo vacío y muerte.


Sancti Pauli Apostoli ora pro nobis!

AMDG +

Crux Australis

Psique y Eros dijo...

Agradezco a Wanderer porque este espacio me ha hecho sentir el calor de hablar con amigos. Y animado por esa calidez y por la sugerencia de varios comentaristas decidí lanzar mi propio blog http://psiqueyeros.wordpress.com/

espero les guste.

P y E

Anónimo dijo...

Siempre me interesaron especialmente las opiniones de Ludovicus y de Jack Tollers (y de otros que ya no aparecen como El Amigo Invisible y Lupus).

Ludovicus ya la ha dado.

J.T., podría decirnos que piensa sobre este asunto de la abstinencia, los hijos y los motivos serios? Al menos en los principios generales y evitando la casuística, que para eso está la prudencia.

Muchas gracias anticipadas.

Matías.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Rara, no voy a incurrir en la descortesía de preguntarle dónde me pica, pero le explico brevemente el motivo de la reacción al anónimo: resulta que en varios movimientos neoconservadores se les ha dado por resucitar un análisis rigorista de las condiciones para la aplicación de los métodos naturales. A veces, deslizan la exigencia de que el motivo sea "grave", aunque hay émulos de jansenio que hablan también de "estado de necesidad". Y para peor, recurriendo a un subjetivismo moral que hace pivotear el análisis de la licitud del voluntario sobre el "motivo" que ya querría Haring haberlo tenido a mano varias veces. Yo con Santo Tomás aprendí que el acto moral tiene tres elementos, objeto, intención (no motivación, que es extrínseca a la analítica del voluntario) y circunstancias.
Y que para constituir en ilícito un voluntario tiene que estar dañado alguno de sus elementos integrativos.
De tal modo, está a la orden del día la confusión entre la (loable) disposición a engendrar la mayor cantidad de hijos que un matrimonio puede razonablemente criar y el mandato moral mínimo de que los actos conyugales estén abiertos a la vida.

Sirva como ejemplo el demencial opúsculo de Lucrecia Rego de Planas, sectaria de la Legión, directora de catholic net y autoproclamada "la otra hija de Marcial Maciel", intitulado "¿Cuáles son tus graves razones?", un aberrante disparate ético que inspira a estos neosectarios, que son Legión. Hay otros, por supuesto.

Anónimo dijo...

Ludovicus dijo,

Por si a alguien le interesa ver cómo se puede desvariar en la materia:

http://es.catholic.net/sexualidadybioetica/338/1369/articulo.php?id=10785


Eso sí, después, con análogo subjetivismo, justificamos a un pederasta. Como decía Castellani, en moral se erra por carta de màs y por carta de menos. Que lo diga sino San Agustín.

Anónimo dijo...

MORALISMO. MORALISMO. MORALISMO.
¿y la imagen cristiana del hombre?¿Dónde quedó?¿Es que estamos rodeados de cátaros y albigenses?
Por si las moscas, recurro a un dominico:
"Las personas no deben pensar tanto lo que han de hacer como lo que deben ser"

Maister Eckhart.

Anónimo dijo...

Anónimo de 9:33.

En principio "espaciar los embarazos" no es pecado (si esa es la intención al momento de la abstención). De todos modos, cada caso puntal debe ser consultado con un buen sacerdote.

Atte.

Anónimo de 14:16.

Anónimo dijo...

Anónimo 14:16: No entiendo. ¿Por qué consultado con un buen sacerdote? ¿Es que MI juicio prudencial no vale nada? ¿Es que la decisión no es mía, porque la libertad es mía y no del cura, por más bueno que sea?
Por favor, basta de clericalismo estúpido visto, además, los curas que tenemos.
Anti-clerical del palo

Anónimo dijo...

Wanderer, a estas alturas me parece que lo de la castidad matrimonial merece un nuevo post...

Anónimo dijo...

Carlista,
Excelente lo tuyo. Bien dicho.
Y te agrego algo Nico.
Desde lo puramente natural, si la mina estuvo con otros flacos y tuvo relaciones, pensalo asi: El pesado pisado, si está con vos, te la ganaste. Ahora es tuya, de nadie más.

Tito

Pablo dijo...

Trubunus Plebis: en efecto, Royo Marín, insospechable de laxitud, dice lo que Ud. mencionó.

Caro Ludovicus: las variaciones terminológicas del magisterio han dado lugar a esta curiosa forma de rigorismo teleologista. Lo mejor sería que hablaran siempre de “motivos serios” o de “causa proporcionada”.

Del trabajo de la mujer esa que riega plantas, leí la introducción y ya me bastó... para cerrar la ventana del navegador.

Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

"Si creemos que todo eso son palabras lindas pero en la realidad las evitamos, creo que hay un problema serio."

Bien dicho, Tito!

Anónimo dijo...

Wanderer, adhiero al pedido del anónimo de hoy a las 12.11.
Anónimo de las 9.33

Anónimo dijo...

Anti-clerical del palo.
Le aconsejé al Anónimo de 9:33 que lo hable con un buen sacerdote, porque luego de esto tendrá despejadas todas las dudas que por sí sólo no se pespeje. Le dará tranquilidad hacerlo, pero coincido con usted en que es un tema bastante evidente y se puede dar cuenta solo que hay un motivo suficientemente serio.

Anónimo de 9:33.
Porqué tanto sufrir? Pruebe con los días infértiles de su señora. En su caso es moralmente aceptable (perdón! háblelo antes con un sacerdote).

Atte.

Anónimo de 14:16.

Anónimo dijo...

¡Má' sí!

¡Con toda esta pindonga llegamos a 50 comentarios de pura cháchara!

Como me dijo no hace mucho un amigo mendocino y hombre de a caballo, de allí su léxico: ¡a las mujeres hay que tenerlas servidas o paridas!

¡Qué ganas de boludear! Ja, 50 comentarios y ni uno sólo mencionando que cada uno debe cargar su cruz, y los hijos lo son en inmensa medida... al menos uno de los míos nos tiene sin dormir ya hizo ahorita poco más de un año.

El Carlista.

Anónimo dijo...

Se puede ser tan salame de firmar como "Anónimo"??

Anónimo

Anónimo dijo...

Che, un post de los mejores (Psique y Eros dixit), y ahora no paran con la casuística sobre la castidad matrimonial, por utilizar los términos del anónimo de las 12:11!

A mí, personalmente, me parece un plomo ese tema, pero bueh..., cada quien está en su derecho de pedir lo que le interesa. Habrá que ver que decide el Caminante.

Aburrido

Anónimo dijo...

Bueno, lo admito, lo de tres semanas fue una exageración, pero se hacen largos los días fértiles, no me diga que no.
Anónimo de las 9.33

Anónimo dijo...

Anónimo, no es tan difícil. Yo me la banqué dos meses. No me costó tanto, porque de soltero me portaba bien ;)

Tito

Anónimo dijo...

Matías.

No le pida a J.T. una opinión sobre este tema, que es de esos sacerdotes que no saben nada de niños y mucho menos en cantidad.

Gavilán Pollero.

jack tollers dijo...

Matías, ¿sabe qué pienso?

Lo que decía Belloc, que de sexo no hablar en público.

A menos que sea para reírse.

J. T.

Violinista Despistado dijo...

Wander, le acabo de mandar un comentario al viejo post del KKK, pero como se dará cuenta era en realidad para este post, ¿me lo publicaría aquí o cómo hacemos? (si lo tira a la basura también está bien).

Gracias!

Anónimo dijo...

Estimado Wander: quisiera dejar asentado mi agradecimiento por sus palabras sobre el let it be. Me parece muy católico lo que dice, entre otras cosas porque lleva a algo mejor, como una consolación (“llamo consolación a cualquier aumento de...”). Y yo creo que sus palabras llevan al “aumento de” paz, de libertad y de confianza en la Providencia de Dios, entre otras cosas. No me parece que se lo pueda acusar de: “ah, pero así entonces dejemos que cada uno haga lo que se le cante!” No me parece que sea eso lo que usted dice, no se sigue. Es más, me parece que ya lo dijo el Señor, antes que usted y los Beatles en Juan XXI,20, mire lo que le digo. Con tres palabras (como en "let-it-be"!) amonestó a Pedro y a todos los combonianos de la historia, con perdón de los Combonianos.

Conste que no estoy en pedo.

Violinista