lunes, 22 de julio de 2013

El Juego de la Oca

Me crié en una familia en la que los juegos de mesa formaban parte casi diaria del entretenimiento. En casa de mis tíos se jugaba a los naipes invariablemente después de las comidas y antes del rosario que indicaba, definitivamente, el fin de la jornada. En casa de mis abuelos, en cambio, cuando los nietos la invadíamos en los veranos, se desplegaban otros tipos de juegos. Para los más chicos estaba el Juego de la Oca y, a medida que íbamos creciendo, transitábamos sucesivamente por el Ludo, el Estanciero y terminábamos, en la adolescencia, con el Teg. Yo llegué a gozar de algunas partidas de este último, pero luego me compraron una Atari, y con su llegada desapareció la infancia y el encantamiento del mundo, y comencé a sumergirme en el gris y aburrido mundo de la virtualidad.
Pero el juego que más ha quedado grabado en mi memoria es el de la Oca. Para mi imaginación infantil, transitar sus casilleros acompañando al ganso viajero, era una aventura tan apasionante como vivir por algún tiempo dentro de algunos de los cuentos de Beatrix Potter, en los que los animales hablan y llevan una vida similar a las de los humanos. Y la tensión se acrecentaba a medida que mi ficha se acercaba a las casillas más temidas: la del Laberinto, que me haría retroceder más de diez puestos, y la más terrible de todas, la Calavera, que me mandaba a la primera casilla y debía comenzar el juego nuevamente.
Un comentario que apareció en el último post me hizo acordar repentinamente a mi infancia y al Juego de la Oca, además de producirme un poco de temor. Se trata del Anónimo del 18 de julio a las 9:38 hs. que escribió:
Fumar es una defección, se puede haber salvado pero no es para ponerlo en los altares; No es por que (sic) eran perfeccionistas neuróticos que detenían un proceso de canonización, sino por la ley de la vida espiritual: Nolli proficere deficere est (el que no avanza retrocede)”.
La vida espiritual, según este lector, es como el Juego de la Oca: si caíste en la casilla del Fumador, retrocedés diez lugares, y no vayas a caer en otra más grave, porque es como si cayeras en la de la Calavera: volver a empezar. ¿Y esto por qué? Porque así lo disponen las leyes de la vida espiritual que, pareciera, están codificadas, y en latín.
A ver si podemos desarmar este disparate, aunque reconozco que hay numerosos lectores del blog con mucha más competencia que yo para hacerlo. Sus comentarios, por eso mismo, serán necesarios y bienvenidos.
En primer lugar, no puedo aceptar la existencia de “leyes” de la vida espiritual. Sin dudas, la vida espiritual tiene etapas. Todos los Padres y Santos Doctores indican que son tres y han recibido diferentes nombres: práctica, gnóstica y theológica, según los monjes del desierto egipcio, o purgativa, iluminativa y unitiva, según los místicos posteriores.
También es cierto que una persona que aspira a avanzar en la vida espiritual debe sujetarse a algún tipo de “leyes” -no de su “vida espiritual” sino de su “vida” a secas-, y así, a quienes optaron por la vida religiosa comunitaria, santos como Basilio, Benito, Agustín o Columbano, les redactaron “reglas” que ordenaran sus actividades cotidianas. Y los laicos, aunque no tengamos que sujetarnos a “reglas” escritas, deberemos tener algún tipo de ordenamiento que nos permita, por ejemplo, distribuir el tiempo de la jornada de modo tal que podamos dedicar tiempo a la oración y a la lectura, además, claro está, de las ocupaciones propias del estado y obligaciones de cada uno.
Pero todo esto no son propiamente “leyes de la vida espiritual”. Es que la expresión misma es contradictoria. Pretender “reglar” o “legislar” la vida espiritual es equivalente a pretender encerrar al viento. Y por una razón muy sencilla: la vida espiritual es la vida del Espíritu en el alma de cada uno.  La vida espiritual del cristiano no está dominada simplemente por la idea de que Dios es una persona, como podría ser para un judío, por ejemplo. La vida espiritual del cristiano fluye desde el hecho histórico de que Dios se reveló a sí mismo y que su Logos o Palabra, el Cristo, se hizo carne entre nosotros. Y es esta Palabra Encarnada la que nos envíe a su Espíritu que habita en nosotros y nos santifica.
Lo que nos santifica, es decir, lo que nos empuja en la vida espiritual es, justamente, el Espíritu, que es pneuma o ruah. Es soplo o viento. Y el viento no tiene reglas: sopla donde quiere, le dice Jesús a Nicodemo. Castellani escribe: “Cristo enseña que la salvación sólo empieza y acaba por el Espíritu de Dios y una transformación profunda, aunque invisible; que no se le ve el origen ni el final, aunque se puede oír su voz como al viento. La dificultad para nosotros de esta parábola es que en griego (y también en arameo) la palabra viento y la palabra espíritu son una misma: “Pneuma” en griego, de donde vienen los “hombres pneumáticos” (o espirituales) de que hablan los psicólogos... y los neumáticos de bicicleta, que adrede escribo sin “p”. Cristo usó de una misma palabra para establecer parabolismo entre el viento y el Espíritu Santo: naturalísimo”.
Pues bien, ese Espíritu que nos salva no puede tener “leyes”, porque el Viento no puede ser “encerrado”. Una vez más Castellani grafica: “Ahora mismo el viento está bramando fuera, estremeciendo mis ventanas, silbando como mil demonios, soliviantando el Río de la Plata e inundando a Concordia y a Tigre; y yo no sé de dónde viene ni adónde va. Anteayer no se movía una hoja en Parque Lezama y mañana mismo quizá amanecerá un día sereno sin un soplo. Vino, y se fue.” ¿Quién le dice al viento cuándo y cómo soplar? Nadie. ¿Quién puede ponerle coto y circunscribirlo a una zona o a un lugar determinado? Nadie tampoco. Y así sucede con el Espíritu. Nos santifica del modo en que Él quiere, y nuestro único deber es disponernos de manera tal que podamos dejarnos llevar por ese Soplo divino sin oponer resistencia, y sin oponer tampoco “leyes”, que no harían más que entorpecer la acción del Consolador en el alma.
Me parece a mí que parte del problema surge cuando se “cosifica” al autor de nuestra santificación. Y pongo como ejemplo otro comentario al post anterior. Es el caso de un lector que imagino joven, y que afirmaba que la pureza de San Luis Gonzaga era “gracia santificante” y no moralina como erróneamente había interpretado de la lectura de mi texto. Pero ¿qué es la “gracia santificante”? (No me vengan aquí con las definiciones y distinciones de Royo Marín, porque para esto no sirven de nada y terminan confundiendo). Pareciera, tal como lo dice el joven lector, que se trata de una “cosa” que Dios pone en el alma de quienes hicieron una buena confesión y están en “gracia”. Y sería esa “cosa” la encargada de hacer santo al hombre. Una “cosa” puede ciertamente tener “leyes” porque tiene propiedades que surgen de su naturaleza. La “cosa” naranja, por ejemplo, tiene como propiedades, o “leyes”, un color, un sabor, una textura determinadas, y a partir de su conocimiento puedo obtener constantes o “leyes” de su comportamiento. Y así, si trasladamos la estructura de la “cosa naranja” a la “cosa gracias santificante”, en buena lógica, esta última deberá también comportarse con arreglo a ciertas “leyes” y constantes.
Pero ocurre que la “gracias santificante” no es una “cosa”. Es el Espíritu Santo, o es el “Viento Santo”, y el viento no tiene reglas ni constantes como tiene la naranja: va y viene y sopla como quiere. Y es por eso que cada uno se santifica de un modo distinto, porque Dios lo ama de un modo distinto, y porque el Viento Santo sopla en él de un modo distinto al que sopla en el amigo del al lado.
Y vayamos ahora al axioma que el comentarista enuncia como una de las leyes de la vida espiritual: “Nolli proficere deficere est (el que no avanza retrocede)”, escribe. Es un dictum constantes en la manualística ascética y no sé quién es su autor y en qué sentido lo dijo quien lo dijo. De una cosa estoy seguro: dicho tal como lo dice el comentarista, es un disparate.
Esta ley reduciría la vida espiritual al Juego de la Oca. Deberíamos vivir en la ansiedad y temor constante de no caer en un casillero aciago que nos haga retroceder, perder algunos turnos en el tiro de dados o, peor aún, volver al punto de partida. Otro comentador del post -el Anónimo del 20 de julio de las 19:09 hs.-, decía:
“Su comentario sobre el fumar es sumamente ridículo y ya varios se encargaron de enrostrárselo. Pero lo de que en la vida espiritual si no se avanza se retrocede es peligrosísimo. ¿Sabe cuántos casos de frustraciones y depresiones ha causado, causa y causará tal disparate? Le pido que reflexione sobre lo que le digo”.
Las negritas son mías porque quiero destacar justamente el gran daño espiritual que se puede seguir cuando comentadores, directorcillos espirituales o Garrigou-Lagrange se dedican a repartir alegremente estas inapelables “leyes” de la vida espiritual. Pensemos, por ejemplo, en el jovencito que se esfuerza día a días y mes tras mes en llevar una vida cristiana coherente con el Evangelio tal como nosotros, los del palo, entendemos que debe llevarse, y que, un día, o de vez en cuando, comente algún pecadillo que la tablita de los manuales de casuística sindica como mortal. ¿Qué significaría según las leyes de la vida espiritual? Pues que cayó en el casillero de la Calavera: perdió todo lo que había hecho hasta ahora, y debe volver a empezar. Y si por una razón o por otra, pasó unos días sin rezar y, peor aún, sin hacer la meditación, es como si hubiese caído en la casilla del Laberinto: retrocede diez puestos. Así no hay quien aguante, y esto es desfigurar completamente lo que significa la vida espiritual y, en última instancia, la alegría y el desafío apasionante de ser cristianos.
Pero el disparate es mayor aún y tiene raíces antropológicas. La persona que tuvo un mal día y no “avanzó” en la vida espiritual sería, en términos psicológicos, la persona que un día no ejerció un acto correspondiente a una determinada virtud, o bien, que ejerció el acto contrario a ella. Según la “ley”, esta persona habría perdido en todo -si tiene que volver a la primera casilla-, o en parte -si retrocede algunos puestos-, la virtud que habría adquirido. Y esto no es posible, ya que la virtud es un hábito que se adquiere por la repetición constante de actos y que se pierde, consecuentemente, con la ejecución constante de actos contrarios. Es decir, un solo acto opuesto a la virtud, o dos o tres, no acaban con la virtud, porque si tal fuera el caso, esa virtud no existía previamente. “Una golondrina no hace verano”, decía Aristóteles. Podrán, quizás, debilitarla un poco, pero nunca acabar con ella. Para que esto último sucediera, sería necesaria la repetición constante y continua de actos contrarios ya que sería necesario desarraigar un hábito y arraigar el otro opuesto.

Escuché una vez a un curita decir que Dios podría tener preparada para algunos una santidad consistente en un continuo levantarse después de las caídas. Sería, en términos oquísticos, un caer continuo en la casilla de la Calavera. Al principio me pareció un poco exagerado, pero pensándolo bien, si el viento sopla donde quiere, ¿por qué no podría ser así? Dice Frank-Duquesne que Dios puede hacer desaparecer de un día para otro, como por milagro, ese vicio, ese pecado o esa imperfección que nos ha asolado, o nos ha hecho volver al punto de partida, durante décadas. En este caso -y esto lo digo yo-, la santidad de esa tal persona habría consistido en reconocer día a día su pecado como pecado, mantener la conciencia de pecado y levantarse, sin ceder a la tentación de conformarse o de enmascarar el pecado en excusas psicológicas o culturales.
En todo caso, si el afán positivista y cartesiano de mucho requiere leyes para la vida espiritual, yo afirmo que hay una sola: la ley del telos, es decir, la ley del fin perfeccionante y plenificante que nos atrae irresistiblemente y que es, al decir de los Padres del Desierto, como la piedra de Magnesia, que atrae a los metales sin que éstos se puedan resistir a su encanto. En otras palabras, la única ley de la vida espiritual, es la ley del continuo y permanente retorno a Cristo, nuestro origen y nuestro destino, el Alfa y la Omega. ¿El modo, el tiempo, las luchas de ese retorno? Cada uno tiene las suyas, tal como el Viento Santo  sople en su espíritu. 

97 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde luego, fumar no es malo y ni siquiera un plano inclinado hacia el mal; no es un vicio, aunque podría serlo si uno lo deja. Pío X, santo, fumaba charutos de un olor bastante fuerte, que divertían al cuerpo diplomático de su tiempo; todo el cual se marchó de Roma a su muerte, por aquello de San Agustín: "me voy para no sufrir la ausencia de tus ojos". "Tanto lío por un fumador", diría algún ecologista moderno.
A lo nuestro: El acto moral es, de por sí, absoluto, conlleva toda la fuerza sancionatoria del pecado o del delito; un solo delito y un hombre virtuoso sube al cadalso. Un solo pecado y...
Y aunque uno se incline a darle la razón, don Wander, es cierto que un solo pecado mortal lo pone directamente en el abismo y si uno se muere sin confesión, pillado queda (la temida "calavera" del juego de la Oca). Esto son doctrinas básicas -"leyes" si usté quiere- de nuestra santa religión.
El ejemplo del viento es excelente y muy poético, pero no oculta que el viento tiene su propia ley aunque yo no la conozca y sólo pueda mirar cómo corre y se va.
Así mismo parece ser la ley de la Gracia, que corre y se va si no me refresco mientras la tengo; por de pronto, he de saber que es medio y no fin. El fin de toda ley, de toda regla, es el bien; la de la Gracia es Dios mismo, el estado de la Caridad perfecta, así que la gracia es un medio, como lo es la ley. Algunos, bien provistos de razón, refieren que la Gracia es como una naturaleza agregada, de modo tal que el bautizado es como Cristo: una Persona y dos naturalezas -una la humana, la otra la sobrepuesta por la Gracia- pero a diferencia del Divino Salvador, la persona es humana en lugar de divina. Es tentador, muy tentador y aunque no explica todo, al menos serena la polémica.
¿La Moral es una ley? Sí que lo es, con un fin que prepondera sobre el medio que ella es. "La ley es para los hombres y no los hombres para la ley", les explica N. Señor a los fariseos que lo inquieren sobre la observancia del sábado, para terminar diciéndoles que toda le ley se reduce a amar a Dios con toda el alma y al prójimo como a sí mismo; pero ahora, al fin final de este tiempo o déstos tiempos, volvemos a no comprender esta sencilla sentencia que, aunada a la ley de la Caridad, encierra "toda la ley".
Será por eso que hay tantas leyes, eclesiásticas y civiles, sin que sea posible cumplir, como en tiempo de los judíos, casi con ninguna.
L.C.

Anónimo dijo...

Excelente. Sólo me permito agregar que lo que aquí se dice sí está en Garrigou y no las estupideces del Anónimo Kukú. El problema es que la mayoría de los que citan al famoso dominico no han leído más que la introducción de Las Tres Edades..., o --peor-- sólo han leído algún esquema, resumen o cuadro sinóptico. Y me consta no sólo por mi propia experiencia, sino también por los comentarios de los libreros que sólo logran vender el primer tomo, quedando el resto de clavo.

Anónimo dijo...

Lo felicito, Wanderer, por el post. Más allá de la polémica con el comentarista, creo que es mucho más edificante (imagino que la expresión no le caerá bien...) e interesante tratar estos temas que andar mirandole los calzoncillos al Papa.

Luego de varios posts, encuentro uno que vuelve a poner al blog a la altura en donde alguna vez estuvo...

saludos,

El Juglar

Wanderer dijo...

Don L.C.: Yo no hablé en ningún momento de ley moral, a la que usted dedica la mitad del comentario. No sé a qué viene, pero yo no la negué o cuestioné.
Otra aclaración: será cuestión de ver qué se entiende por pecado mortal. No me parece que para el caso sea suficiente con recurrir a la tablita de la casuística.
Y le hago una corrección, muy importante por cierto: quien muere en pecado mortal sin arrepentirse se condena, y no quien muere en pecado mortal sin confesarse, como usted escribe. Son cosas muy distintas. Y no niego yo la necesidad de la confesión sacramental; lo que afirmo es la centralidad del arrepentimiento que, insisto, es otra cosa.
Y le voy a ser sincero, por más que esto disguste a muchos: todas estas distinciones y razonamientos a los que usted recurre sobre la gracia, la caridad perfecta, la naturaleza -doble o única-, no constituye para mí, como sucede con usted según confiesa, tentación alguna. Al contrario, me aburren, y tengo por cierto que en nada aprovechan en la vida espiritual.

Wanderer dijo...

Y una cosa más don L.C. Usted dice: "El ejemplo del viento es excelente y muy poético, pero...", pero claro, estimado amigo, usted quiere aplicar las matemáticas y las certezas, las ideas claras y distintas de Descartes a la vida espiritual, o al Viento. Y eso es imposible, porque el viento se le escapa por entre los dedos.
"Eso es muy poético", dirá usted. Y por supuesto que lo es, porque el Viento Divino es el Poeta por antonomasia. Más aún, es el "mitopoeta" porque, en última instancia, toda nuestra fe no es más que un mito... verdadero. Y para eso está el excelente libro del Athonita, que muy bien le vendría leerlo.
La vida espiritual no es certezas; es vacío o novedad eternamente renovada.

Anónimo dijo...

Bueno.
Pero YO hablo de ley moral, porque está directamente vinculada con la crítica -explícita o implícita- que Ud. hace y que anda rondando el mismo problema de los fariseos.
A mi vez, le aclaro que no afirmo que quien muere en pecado mortal sin confesarse "se condena"; digo: "pillado queda", que es como decir "Queda agarrado". Vuelve al primer casillero... De eso hablábamos ¿no?
Precisamente porque mi intención es poner de resalto la "centralidad del arrepentimiento", como Ud. dice.
Pero es claro que nadie ha llegado a ese punto espontánea o automáticamente; lo hizo después de aburrirse razonando sobre la Gracia, es decir, después de ser católico mucho tiempo.
Pues bien: eso es un hábito y algo parecido a lo que queríamos demostrar.
¡Ah! Y ... ¿Cómo supone que no soy "doña" L. C.?
Saludos
L.C.

Anónimo dijo...

Estimado W, le agradezco su post. Era más que necesario viendo la (de)formación de algunos comentaristas. También le agradezco y me siento honrado de que haya incluido mi comentario en la entrada. Mucho tiempo me creí ese cuento de que si no se avanza se retrocede, luego la vida y algunas, a mi entender, “buenas” lecturas (entre ellas las del monje Jacques Philippe) me ayudaron a barrer con ese lema terrorífico. Asimismo, el estado en el que terminaron algunos amigos (sobre todo ex IVE) que se regían por dicho lema me terminó de persuadir de que el Espíritu Santo obra de otra manera. Y otro dictum muy difundido es “temo al Dios que pasa y no vuelve”.
Un abrazo,
Anónimo del 20 de julio de las 19:09 hs

Wanderer dijo...

Insisto en el debate con L.C. porque sus textos son la quintaesencia del racionalismo aplicado a la vida espiritual que tanto daño ha hecho, y sigue haciendo. Y empiezo por su último comentario donde dice textualmente: “…lo hizo después de aburrirse razonando sobre la Gracia, es decir, después de ser católico mucho tiempo”. La verdad que no entiendo mucho lo quiere decir, pero de estas palabras resulta clara una cosa: para L.C. la preposición “razonando sobre la Gracia” es equivalente (él pone “es decir”) a esta otra: “ser católico…”. Para L.C., como para muchos que comparten sus ideas, ser católicos es “razonar” sobre la gracia, sobre la Trinidad, sobre la Virgen o sobre la infalibilidad pontificia. Todo queda en eso: razonar y ejercitar la razón. Y por eso son incapaces de comprender las parábolas, porque las racionalizan, como le sucede a L.C. con la parábola del viento. Supongo yo que el viento “natural”, es decir, el Pampero, el Zonda o el Siroco, tienen sus leyes que conocerán los meteorólogos, pero hablar de Viento Santo es una parábola, no sé si se entiende… Es decir, no se trata de un viento físico. Si a la parábola se la racionaliza, se la destruye. Es como si L.C. dijera comentando la parábola del Sembrador: “Es verdad que las espinas ahogan a la semilla germinante, pero habría que ver de qué espinas se trata, porque hay espinas que dejan espacio para que crezca… etc.”.
Por eso, pareciera que para L.C. la fe se reduce a un dogma, a una proposición, a un razonamiento, a ideas claras y distintas, a certezas cartesianas. Y no es así. El primer acto de nuestra fe fue realizado, como nos enseña la Tradición y la liturgia, por “nuestro padre en la fe”, es decir, por Abraham, cuando todavía era Abrán. Cuenta el Génesis (15, 2-6) que Dios “lo sacó afuera y le mostró el firmamento y las estrellas”, y entonces “creyó Abrán en Yahvé”. El texto sagrado no ofrece dudas. Dios no le explicó a Abraham con razonamientos e ideas claras y distintas la multitud de su descendencia. Lo sacó afuera y le mostró las estrellas. Y pocas cosas hay más poéticas y mitológicas que las estrellas… Y Abraham creyó en esa poesía y en ese mito divino que se manifestaba ante sus ojos a través de la rutilante luz de las estrellas del desierto palestino.
Y así comenzó nuestra fe: en las estrellas que Dios le mostró a nuestro padre.

Anónimo dijo...

Wanderer:

Se lo digo cortito. No vale la pena discutir con L.C. -ni con los que piensan como él-. Suelen ser gente muy obtusa.

Hay que decirlo claro, es una cuestión histórica de poder espiritual de la Iglesia sobre la sociedad, desatada con la lucha de la contrarreforma contra el protestantismo. Y tiene su lógica.

Sí, es importante la idea (que no es verdadera) de que la gracia "solamente" actúa de modo eficaz por medio de los sacramentos. Nos guiamos por lo que es eficaz, reglado, previsible, "seguro". Al cielo se llega cumpliendo una serie de reglas. Esa gracia "en el aire", "que sopla en el viento" medio que no existe.

Si uno muere en pecado mortal y no se confesó, va al infierno. Si un niño inocente nació y no fue bautizado y resulta asesinado cruelmente, va al limbo por toda la eternidad. ¡Y a no discutir, so pena de ser acusado de la peor herejía contra la ortodoxia y recta doctrina!

Dios, que es la caridad, es autor de un orden donde niños inocentes no bautizados se debaten eternamente en el tedio, porque un sacerdote o cristiano no ejecutó un rito sobre su cabeza. Dios, que es la caridad, manda al infierno a quienes no anduvieron cerca de la muerte con el director espiritual colgado encima.

Me parece que Dios es algo más que un ritualista.

Para ciertos cerebros siempre tiene que haber una intermediación institucional desde Trento, aunque cuando uno lee la Biblia, a los Padres y (oh! oh!) las fuentes de la Tradición (con T mayúscula) parece otra cosa.

Saludos,

Anónimo dijo...

Excelente su entrada Wanderer; no hay nada como respirar aire fresco, puro y reconfortante. Muchas gracias, don.
Ah, y si una persona utiliza el término "poético" como insulto... mejor le valdría mutar en ateo o agnóstico.

Wanderer dijo...

Anónimo de las 23:26: se animó usted a sacar el tema del bendito limbo y el destino de los niños muertos sin bautizar. Un buen tema para discutir, y para que incendien el blog...
Ya nos animaremos. Tengo un amigo que conoce bien la cuestión pero procrastina permanentemente escribir algo. Habrá que convencerlo.

Anónimo dijo...

Estimados:

A la catarata de críticas desatadas -a las que adhiero- por el post anónimo citado por el amigo W. deseo agregar una apreciación gramatical. La presunta regla espiritual en cuestión es una frase latina errónea o carente de sentido. "Nolli proficere deficere est": "Nolli" en latín no existe; lo que existe es "noli" que literalmente significa "no quieras" y que junto a infinitivo termina significando una orden negativa, de modo que "noli proficere" vale por "no avances". Por tanto la formulación correcta de la frase sería "Non proficere deficere est". Y está por verse que "deficere" quiera decir retroceder; por lo pronto significa "decaer", "desfallecer" o algo por el estilo... Se me hace que algún curita medio pelo se le dio por travestir con latinazgos de cuarta sus cavilaciones ascéticas. Saludos.

Anarchochristianus

Raúl B dijo...

"la Biblia, a los Padres y (oh! oh!) las fuentes de la Tradición (con T mayúscula)", dice el anónimo del 22 de julio de 2013 23:26.

La Tradición escrita se encuentra en la S Escritura, la Tradición oral se encuentra en diversos monumentos o expresiones: la liturgia, los padres, etc.

No hay fuentes de la Tradición, la Tradición (escrita y oral) es fuente de la Revelación.

Ex-IVE dijo...

Victimas del IVE en USA crean paginas web para ayudar a las victimas y a los que están pensando en ingresar:
Servidoras: http://ssvmabuse.tumblr.com/

Rama masculina: http://www.iveinfo.org/

Jack Tollers dijo...

Estoy de acuerdo con el anónimo de las 23:26, no vale la pena, no se puede discutir con los que piensan (y escriben) como L.C. (varón, mujer, lo mismo da).

Se abre un abismo entre nosotros, tenemos una "forma mentis" enteramente distinta y opuesta. No hay tu tía, no se puede.

Y por cierto que su referencia un tanto irónica sobre la poesía no es sino la epifanía de lo que él piensa y representa.

Seguramente odiará el texto de Bruckberger que, con mucho gusto, estampo a continuación:

"Tanto y más que cualquier poeta, Jesús rompe las costumbres y los conformismos, lo hace aun
más en actos que en palabras. Desplaza los horizontes o los confunde a su gusto. Superpone los
órdenes, no se deja encerrar por ninguno. Es libre, y esa libertad soberana es el milagro de los
milagros. Nada anarquista, sin embargo, pues es para afirmar su orden propio, el de la caridad,
para lo que tanto se complace en transgredir todos los órdenes inferiores. Constantemente escapa
a todo determinismo y a toda ley, imprevisible y supremamente inteligente, sin cesar asombroso. Es
la antítesis de un orden mecánico, libre como su Espíritu, que viene de no se sabe dónde y sopla
donde quiere, cerniéndose sobre el caos, y el caos se ilumina y se organiza como un árbol en la
neblina de la mañana. Se comprende muy bien que los representantes del orden establecido, de la
ley inflexible, del tic tac determinista, lo hayan odiado, lo hayan derribado, lo hayan pisoteado. Y al
tercer dia, resucitó como había dicho. Él es quien tiene la última palabra. Pero esa última palabra, la
pronuncia tan bajo, como verdadero poeta, que sólo la oye quien tenga buenos oídos para oír."

Adrián Roberto Abeijón dijo...

Don W. y varios comentaristas: sorprende su libre examen en cuestiones tan importantes. Muy lindo lo del vientito, pero poco serio. Para hacer teología espiritual, a veces es necesario abandonar la imaginación y los ejemplos puros... "Bruckberger" merecería tener una cadena de locales de venta de hamburguesas... le iría seguramente mejor que como "pensador" "cristiano...
Don W: lo sigo hace mucho. Hable de aquello que sabe. Acá le pifió.

Pablo dijo...

Bueno, finalmente sucedió: Nuestro estimado caminante venció su trabazón ideológica con el Papa y pudo escribir un buen post sin destrozarlo gratuitamente. Mis sinceras felicitaciones.

Sólo apunto una cosa: Espero que cuando debatamos sobre la liturgia (ese mamarracho inventado con el Concilio II, sardónicamente hablando) recuerden este post y sus opiniones; como ésta: “Y le voy a ser sincero, por más que esto disguste a muchos: todas estas distinciones y razonamientos a los que usted recurre sobre la gracia, la caridad perfecta, la naturaleza -doble o única-, no constituye para mí, como sucede con usted según confiesa, tentación alguna. Al contrario, me aburren, y tengo por cierto que en nada aprovechan en la vida espiritual”.

A ver si se dan a la tarea de explicar en qué cuerno aprovecha a la vida espiritual la Misa en latín, de espaldas a los fieles, etc.

Saludos

PD: Aprovecho para solicitarle tanto a usted como a Jack Tollers que actualicen los links para descargar archivos. En Et-voila (no molesten con los acentos) algunos no funcionan.

Anónimo dijo...

Hola. Interesante el tema.

Ahora, me pongo en el lugar de un cristiano que quiere comenzar su peregrinación, que sabe poco y nada, que es puesto frente a los manuales de espiritualidad bien "encorcetados" como dicen y de sus defensores; y de pronto, me topo con este blog y sus comentaristas.

Surge la pregunta....¿Quién està en lo cierto?

Ellos, los "rígidos" citan manual tras manual y una interminable falange de santos o escritos de los mismos.

Desde la posición Wanderiana....¿Qué aval hay? OK, Castelani, y otros.....ninguno santo.

Que se entienda bien, no comparo en plan inquisidor, si no como digo, en el papel de un novato que es lógico pida "antecedes" del guía a seleccionar. De paso, que que sirva para explayar más su postura.

Saludos.

Wanderer dijo...

No entraré en polémica con el señor de Abeijón por sensato consejo de los amigos y, además, porque no ofrece argumentos para debatir. Solamente me dice que no sé nada sobre el tema y manda al gran dominico que fue Bruckberger a poner un local de hamburguesas. Tengo curiosidad por saber qué rama de la gastronomía le aconsejaría a Clemente de Alejandría, los dos Macarios, Evagrio Póntico, los Padres Capadocios y demás santos y doctores del primer milenio.
Don Pablo, celebro su interés por saber de qué aprovecha la Santa Misa rezada versus Oriente, tal como se la celebró desde siempre en la iglesia occidental hasta 1970 y como se sigue celebrando en todas las iglesias orientales. Y lo mismo vale acerca de celebrarla en una lengua sagrada.
Pero este no es un blog para párvulos. Sobre esas cuestiones elementales encontrará mucho material en la web.
Anónimo de los 11:37: También a usted le digo que este no es un blog para novatos. Y si quiere santos que avalan mis posturas, lea a los Padres Orientales, lea a Newman, lea a Bouyer, lea Lewis, lea a Bruckberger, y lea también a Castellani.

J dijo...

Dicen que para dejar de fumar hay que irse con los Adventistas...
En fin...a veces se entiende cuando dicen que somos aburridos. Voy a sacar un pasaje a Rio, que está buenísimo.

http://www.trilobitedisidente.blogspot.com.ar/2013/07/calvino-no-era-pescador.html

Ludovicus dijo...

Es como en esos casos policiales donde de tanto insistir en la víctima se habla poco del asesino. Y en que el asesino queda un poco victimizado.

Perdón por el símil policial, tan frecuentado en estos días, pero es que el antropismo termina por contagiar nuestras ideas teológicas.

La impresión es que, cuando se hace teología, así sea espiritual no se piensa suficientemente en Dios, en su naturaleza, en su omnisciencia y en su omnipotencia e incluso en la dificultad extrema de pensar en El. Sólo así se entiende que haya quienes digan que si una persona muere sin confesión "ha quedado pillada"; o que el Espíritu obedece a ciertas leyes; o que Dios te hace pasar, cual aduanero, por tres etapas de vida espiritual: o que cuando una persona recupera la gracia tiene que volver a "juntar" los méritos previos al pecado mortal, habiendo vuelto a fojas cero, o que sin el bautismo "no puede" salvar a los niños o, al contrario, que "tiene que" salvar a los niños, etcétera.

Habría que pensar más en Dios, en lo posible.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el resultado pero no con el camino. No veo expuestas las causas del problema como las entiendo.
Una vez más, recurro al maestro Calderón Bouchet, quien escribió tanto que no hay cosa de la que no haya hablado.
Cuando examina el proceso revolucionario griego, que es el mismo básicamente al de todos los tiempos y lugares, encuentra en primer lugar la defección religiosa de los de arriba. Luego se decanta al resto.
Y dice: “El escrúpulo religioso es a la fe y a la piedad, lo que el cadáver al cuerpo viviente. Las noblezas decadentes pagan con escrúpulos la falta de fe viva, y esos escrúpulos, esas delicadezas, son el peso que les impide actuar con toda la agilidad”…
Esta fe en reglas, cuadriculada de leyes y casuística, baja luego al pueblo llano, que también enfrió la fe. Luego viene la mera superstición y después el olvido completo de todo atisbo religioso.
El “reglado” está en el escalón de los escrupulosos. Si tiene fe viva no es tanta o está mixturada de miedos. Nadie es culpable de esto, como no se es culpable de haber nacido en la Posrevolución.
Esta misma “sequedad”, que no parece penetrada de los dones del Espíritu Santo, fundamentalmente los de Sabiduría, Temor y Piedad, son los mismos que se pueden ver cuando se mete el hombre moderno en teologías sin “temor y temblor”; en un discurso ortodoxo pero aséptico, frío, desapasionado; convertido en un acto de la razón humana donde se sabe manejar sin decir una sola herejía pero que no luce vivido.
Castellani fue lo opuesto a esta forma de hacer Teología, si hasta pedía teólogos con “imaginación”.
También se ve cuando grandes tomistas repiten sin cometer un solo error los principios del orden político, no negando, pero silenciando la gracia. “Una clase de política, que no sea un Catecismo –me decía un amigo el sábado- no es cristiana”; y es verdad, de algún modo es apenas un ejercicio filosofico.

Y el tema de la poesía, mientras no atore está bien. El “viento” de Wanderer o la cita de Tollers no parecen ningún exceso. La joda se pone fea cuando comienzan los hiperbóreos a lo Disandro o el pobre Rudoph Otto competiendo por quien encuentra más sinónimos o analogados a la palabra “misterio” (lo terrible, lo sagrado, beatitud, numen, lo numinoso, etc, etc) haciéndote leer un libro de 300 páginas con lo que se podía explicar en 5; y convirtiendo a los lectores que repiten en una cosa decadente de dudosa masculinidad. Por eso, la poesía en prosa y verso va, solo hay que evitar que te ponga tonto, como hoy mismo El Escipón Barbado, que me decía con voz cavernosa a cuento de la JMJ: "Heracles sometió a Troya en solo diez días, exterminó a los tiranos y colocó los mojones de la civilización, las Columnas de Hércules, límite de la Hélade que hoy arrazan los bárbaros".

El Carlista.

Anónimo dijo...

Diganme kuku kiki koko o lo que quieran y elucubren también sobre lo que leí o dejé de leer, pero es asi, en la vida espiritual el que no avanza retrocede.

Anónimo dijo...

Relacionado con esto, está la visión sobre el matrimonio que esta mentalidad predica: La familia termina siendo una fábrica de hijos, sin restricción alguna, y muchas veces sin la capacidad necesaria para criarlos. Cúantos esposos se sienten que están yendo contra Dios, al ver que con los medios que tienen no dan a basto para traer a otro hijo al mundo, y el cura les dice que son egoístas, que si no hay motivos realmente "graves", hay que estar abiertos a tener una familia grande.

Pancho Rizzo

Anónimo dijo...

"Ellos, los "rígidos" citan manual tras manual y una interminable falange de santos o escritos de los mismos..."

¡¡cuantos epíctetos...!!jaja al final resultó divertido ver como reaccionan por un pequeño párrafo que escribí. ¿Les gusta fumar?? fumen, problema de ustedes.
Además se ve que tienen varias toneladas de prejuicios encima, en fin sigan con sus exiquisitos silogismos y que lo que dije lo entienda quién pueda.

Anónimo dijo...

Don Pancho Rizzo soy quién escribió eso de G-Lagrange pero entiendo lo que usted dice, no me meta en esa bolsa. No todos tienen vocación para tener familia numerosa. Ven como juzgan sin saber.
Que batahola armé....jaja.

Anónimo dijo...

Carlista,

Walter Otto, Walter. Güalter para los amigos. Tendré que decirle que "Theophania, der Gesit der altgriechischen religion", donde "se mete" con lo que Ud. describe, es un librazo. Acá lo sacó EUDEBA si mal no recuerdo con una traducción bastante digna.

El Séptimo Rey Mago

Anónimo dijo...

San Josemaría Escrivá también fumaba hasta que Don Álvaro del Portillo le llamó la atención: "Don Josemaría, no es bueno que el fundador fume".

¿van a despotricar también contra Portillo?


Buescher refiere un hecho sucedido en Nápoles, cuando un sacerdote claramente adicto, tras comulgar, esnifó un poco de tabaco, que le provocó el vómito de la Sagrada Forma sobre el altar, ante una horrorizada
feligresía.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 18:10: ¿Despotricar contra Portillo? ¿Nosotros? Por favor, ni lo piense... ya nos hemos deglutido asado a las brasas durante varios años al Fundador Escriva...
Y la anécdota que cuenta, qué espanto que me produce. Cuentan que el Lobo de Caperucita también esnifó pero no pudo expulsar a la abuelita.

Anónimo dijo...

Gracias, amigo Wanderer. Lo que ha escrito es una maravilla. Un contraveneno.

Anónimo dijo...

7° Rey,
Si Walter además de copiarle a Rudolph, Rudolf o Rodolfo el apellido, le copió también el contenido de su Das Heilige. Uber das Irrationale in der Idee des Göttlichen und sein Verhältnis zum Rationalen, fue flor de plagiario.
No se pierde de nada. Es una obra que puede provocar una amariconada afectación.

El Carlista.

Anónimo dijo...

¿ley de la Gracia?
Littera occidit Sipirtus vivificat.
Tribunus.

LONELY RIDDER dijo...

Estimado Anónimo de las 17.09: … Entiendo que resulta indispensable puntualizar lo siguiente, en orden a iluminar y matizar mejor la manera notoriamente inapelable y categórica con que Usted esgrime en su post la tan manida sentencia de la “Regula Pastoralis” (Pars III Cap. 1 ML 77,51) de San Gregorio Magno que aquí nos ocupa… “In Via Dei stare retrocedere est”…
Santo Tomás la cita precisamente en una objeción cuando trata el fascinante tema del aumento de la Caridad en el alma como Amor infuso, cuyas leyes de crecimiento trascienden por completo la estimación y el control del hombre, en la cuestión 24 art 6° de la II-II (obj. 3)… Y allí aclara que el sujeto (aliquis) “in via Dei procedit… non solum dum actu caritas eius augetur, sed dum disponitur ad augmentum” … esta preclara doctrina se conjuga con el principio rector que sostiene el mismo Doctor Angélico según el cual el grado de caridad alcanzado en razón de cualquier acto que supera la intensidad alcanzada por el hábito infuso … adquiere una consistencia de arraigo tan sólida, que jamás podría ser “disminuido” por todos los pecados veniales e imperfecciones que se quiera inventariar s acaso… Así se presenta ante nosotros en todo su esplendor una espiritualidad alentadora y reconfortante, totalmente ajena a la “contabilidad” timorata y casuística… inmune a la pusilanimidad escrupulosa que conduce a la neurastenia… y siempre abierta a la acción vivificante del Espíritu Santo, que lleva el timón y compromete su empeño tenaz y su ingenio para “poner su luz en nuestro barro y sacar oro del lodo”… cualesquiera hayan sido nuestros posibles, traspiés y falencias… siempre que no desmientan la indeclinable disposición de custodiar –cueste lo que cueste- en el alma el inapreciable Tesoro de la Amistad con Dios… No en vano citaba a este respecto santa Teresita aquella exclamación exasperada del demonio en una sesión de exorcismo mayor, tal como se la narró uno de sus “directores espirituales”: ¡MALDITA PERRA DE “BUENA VOLUNTAD”… CON ELLA NO PUEDO !! … Con un cordial saludo en Xto. María Sma. … LONELY RIDER

Wanderer dijo...

Excelente Jinete Solitario!

Anónimo dijo...


De lo leído, me parece que el concepto teológico de "opción fundamental", no anda tan descaminada. No?.
T.

Anónimo dijo...

Pero no sucede que puedan convivir en una misma persona la "libertad del Espíritu" y la sujeción a leyes cuasimatemáticas?. Pienso en el jansenista Pascal que si podía afirmar que "el alma tiene razones que la razón no comprende", es el mismo que proponía a los incrédulos su "doble apuesta" (si creo y Dios existe, gané todo, soy salvo; si creo y Dios no existe, gané de todos modos porque la fe dio sentido a mi vida; si no creo y Dios existe, perdí todo, me condeno; si no creo y Dios no existe, perdí de todos modos, porque la fe habría dado sentido a mi vida. Ergo, conviene creer).

El tábano.

Wanderer dijo...

T.: Como en todas las cosas, yo respondería a su preguntar: Sí, pero no.

Miles Dei dijo...

Le entiendo perfectamente, Wanderer. Pero hay algo de fondo que sigue sin resolverse en la teología:

Si la gracia no es una cosa, pues efectivamente es Dios mismo amando en nosotros, necesariamente ha de inherir como cosa (criatura) en el alma si no queremos confundir la vía con la beatitud y hacer de nuestra inmanencia, que por muy redimida que esté sigue siendo nuestra inmanencia propia de una criatura, el principio rector del universo por encima del propio Dios que la santifica. Eso que yo sepa no ocurrió ni en esa psicología tremenda (tremanda por el misterio de dos voluntades operantes) como pudo ser la de Cristo.

A este problema de índole metafísica se añade otro de índole gnoseológica: ¿Cómo conozco a Dios mismo amando en mí? Mediante algún tipo de especie y la especie, por muy elevada (infusa) o baja (imagen sensible)) que sea, es una especie "dentro" de nuestro intelecto y por tanto sujeta siempre a cosificación, aunque sea inefable. Nuestra misma voluntad resulta así cosificada por el intelecto.

Que sí, que la experiencia mística afirma otra cosa en el orden de la voluntad, pero la inteligencia del misterio pide un sano equilibrio en este punto en la práctica de la vida cristiana para evitar patologías, que no son sólo por la cosificación, sino por la apropiación de Dios en nuestra propia voluntad.


A mi me ayuda mucho al equilibrio el tema de la memoria como asiento de la virtud de la esperanza. Ese paralelismo que la escuela mística ponía entre las tres potencias y las tres virtudes teologales es importante. Para una escuela mucho más intelectual la memoria no es potencia y se deja de lado fácilmente. Pero si algo ha enseñado Dios es que su pedagogía usa de la memoria y de la historia. La esperanza de que Dios que quiere salvarnos, logrará santificarnos es lo que prevalece cada vez que mi intelecto me presenta percepciones de mi voluntad en acto para bien o para mal. Esa es la parte que la matemática pierde en sus ecuaciones.

Anónimo dijo...

Don Wanderer, a partir de lo que usted comenta en este artículo ¿debo entender que la práctica tan carácterística del Movimiento de Schoenstatt conocido como "capital de gracia", que es una práctica netamente ascética, está reñida, se opone al modo de santificación que Ud. presenta, más libre y según la "misteriosa" voluntad de Dios? Le agradecería mucho una aclaración en este sentido.

Anónimo dijo...

El Espíritu sopla donde quiere... aunque haya humo proveniente de los pulmones de tal o cual fumador, sean estos ya Santos o no lo sean. Nadie pone límites a la Voluntad de Dios, ni el tabaco, ni el alcohol, ni los hombres con sus hábitos gustos o vicios. Y menos los hipócritas "limitadores" con sus prescripciones de manual. Gracias a Dios.

LONELY RIDER dijo...

Comparto plenamente las apreciaciones de Miles Christi respecto del tema puesto en el tapete… Sólo quisiera añadir que resulta insoslayable, en este preciso contexto, tener muy “a la vista” la señera distinción tomista entre “Gracia Increada” (rigurosamente imposible de cosificar… aunque sí es perfectamente posible deseable, loable, y fecundo, entrar con Ella en relación íntima, y cada vez más continua e intensa) -… es lo que “los manuales” suelen designar “técnicamente” como “Inhabitación Trinitaria” … “mis Tres y yo”, diría Sor Isabel de la Trinidad… allí se anuda de la manera más estrecha e inasible, en misteriosa amalgama de armonización dinámica la “Trascendencia” con la “inmanencia”, sin que Aquella le haga asco alguno a la primera haciendo presente toda su infinita consistencia ontológica… (valga acotar que esta impensable convivencia “familiar” del “Único Absoluto” con los “seres relativos, libres y pensantes”, fue aquello a lo cual dedicó todo su vigor intelectual -con mayor o menor acierto- el filosofo francés Brunschwig); la cual se contra-distingue de la “gracia creada” que usualmente llamamos “santificante”, la cual, como “hábito infuso entitativo” que radica en la esencia misma del alma, cumple respecto a la primera, una importante “función dispositiva, perfectiva y siempre instrumental”, por más que “valga más que la vida”… Esta última –por cierto- ha quedado expuesta en la Historia Eclesiástica a ser vendida y comprada con diversas monedas “de curso legal”, como si se tratara de una pizza en porciones… y por tanto ha sido copiosamente “” y cuantificada cosificada, en relación con un enjambre inextricable de “cumplimientos antojadizos” muchas veces “tirados de los pelos”, asociados ellos a incontables “ritualismos” y “legalismos” siempre romos, obtusos y prepotentes, que degradan al Catolicismo al nivel de una grotesca y vitanda “regresión judaica” la cual –en ciertos casos- entra de lleno en afinidad con lo peor de shariá islámica… y por tanto hace que la Religión Verdadera se vuelve estéril y despreciable, cuando no odiosa a los ojos de este mundo posmoderno poseído por los mil demonios… así de seguro jamás podremos “exorcizar” la atmósfera, como nos cuadra a todos los Cristianos… Padecemos con ello un lacerante “sarcasmo diabólico” de dimensiones colosales, llevado “a la rastra” como lastre maldito desde siglos atrás … del cual Dios se digne librarnos algún día por su Infinita Misericordia…
Cordialmente en Xto. María Sma. …. LONELY RIDER

Wanderer dijo...

Tiene razón don Miles. Es una línea muy estrecha y peligrosa de transitar. Hasta puede uno recibir condenaciones por la cabeza. Fíjese lo que le pasó al bueno de Meister Eckhart.
Anónimo de las 16:37: Eso de "capital de gracias" me parece un disparate. Y si no, pregúntele a Bergoglio qué le respondió a los Miles Christi que le habían ofrendado un capital de ese tipo.

Silvestre Ontherocks dijo...

“Nolli proficere deficere est (el que no avanza retrocede)”.

Para que un hombre pueda avanzar, primero tiene que retroceder. Sólo así se aprende sobre la vida y sobre Dios.

Silvestre Ontherocks dijo...

Es más, creo que Dios a veces permite que algunos hijos suyos caigan y permanezcan caídos un tiempo para que le conozcan de verdad, porque quizá cuando estaban en la casilla que, creían, les tocaba, no lo conocían.

Lo de fumar, me preocupa, si afecta a la vida moral voy camino de la condenación. Me conformaba con el asma, pero veo que es más grave.

Anónimo dijo...

Lo más trágico es cuando quienes acumulan "capital de gracias" viven también pensando en acumular su capital de guita.

El fariseo e hipócrita perfecto.

Anónimo dijo...

Excelente Wanderer. Alguien les tiene que decir estas cosas a los racionalistas. Son verdaderos recetaristas de la religión. Y por eso son los poseedores de todos los "metrones": el "salvómetro", el "condenómetro", el "santómetro", el "rosariómetro"... Es una religión hecha a la medida de la razón humana. En el fondo se parece a la magia porque se piensa que se puede anticipar o dirigir la acción divina en base a ciertas prácticas preestablecidas. Esto forma neuróticos, escrupulosos, antisociales y otras lacras más.
Alberto

Anónimo dijo...

"Bonum ex integra causa, malum ex quocumque deffectu" (De Divinis Nominibus, 4, 30). Desde el punto de vista de la perfección de la naturaleza original, estamos fritos porque defectos tenemos por todas partes y los seguiremos teniendo, por un lado o por otro.

La perfección de la gracia es otra cosa: es elección, predestinación, don de vida eterna (ya en esta vida), que es mucho más que alcanzar la armonía griega de la virtud. Por supuesto que la gracia genera virtud, pero una clase de virtud que el hombre no había conocido antes. La llamamos técnicamente "virtud sobrenatural", o también "virtud heroica", pero esto no aclara mucho si no se experimenta realmente en qué consiste: es la conversión, el cambio de vida que supone ser "cristiano" y que no se reduce a un voluntarismo, sino como Ud. bien dice a dejarse "soplar" por el viento del Espíritu.

Esto requiere dos momentos (que se repiten a lo largo de nuestra vida): la conversión ("amó mucho porque se le perdonó mucho") y la iluminación ("el Paráclito... les revelará la Verdad completa").
La perfección de la gracia, entonces, está más en aquel que temeroso y sin ninguna certeza humana sigue los caminos que el Señor le va mostrando, quizás despreciado también por eclesiásticos muy seguros de sí, que en aquel que cree haber logrado algo en la vida virtuosa, mirándose a sí mismo en el espejo, como si fuera un fisicoculturista en un gimnasio del alma.

"Mi alimento es cumplir la voluntad de mi Padre...". La fidelidad constante a esta consigna (que encierra muchas cosas) más que cualquier tablita, nos hace discípulos y amigos de Cristo. Teniendo en cuenta, sobre todo, que la verdadera Voluntad del Padre (que se ha dado a conocer) se ordena al hombre como Amor misericordioso, como Amor redentor. Se me viene la imagen de Pedro, consciente de su miseria: "Señor apártate de mí, que soy un pecador". Y la revelación del Señor, que lo convertirá en su Apóstol no haciéndolo una especie de ángel, sino convirtiéndolo en ministro de su Amor misericordioso: "A partir de ahora serás pescador de hombres".

Servus Dei

Anónimo dijo...

W, cuando haga otro post genial y se agreguen geniales comentarios y el tema se agote, ciérrelo a comentarios futuros. Para qué arruinarlo con comentarios como los últimos de hoy?

Anónimo dijo...

Aqui le hago la pregunta Wanderer, qupe opina de la Legion de Maria? Varias de sus practicas podrian caer bajo la critica que realiza.

Andres

Silvestre Ontherocks dijo...

De hecho, si algo tienen en común los tradi-racionalistas y los neocons voluntaristas (juanpablistas al frente) es que hacen hincapié en dos de las virtudes teologales: la Fe y la Esperanza, pero masticándolas y regurgitándolas teóricamente, a la vez que prescinden de la Caridad. Y ya sabemos lo que decía San Pablo de ésta última.

Anónimo dijo...

Qué susto por un momento me parecio estar en un blog relativista, al leer algunos comentarios. La casuística en ciertos estados del crecimiento espiritual ayuda y mucho ( siempre que no nos deje esclerotizados) Si el espiritu sopla donde quiere hay que admitir que puede querer que, por ejemplo, muriendo en pecado mortal sin confesión nos condenemos. Si exigimos humildad a los de la casuística habrá que aceptar la falibilidad de nuestros planteamientos posibilistas. Pues eso.
Salo

bombón asesino dijo...

Es la eterna cuestión de los "modos", mucho menos superficial de lo que a simple vista se supone.

Se puede creer en "el Flaco", llamándolo así o de otro modo, a lo modernista. Ese modo es una forma de idolatría, pues parte de la inmanencia que se inventa un dios a su manera, gustos y sensibilidad, aunque llame a las Tres Personas como lo hace la Iglesia. Es idolatría porque no trasciende a lo Absolutamente Otro, sino que procura lo que conmueve interiormente (vgr. los de la JMJ y la mayoría de los parroquianos de hoy). Estrictamente, adoran su propia invención espiritual, "la obra de sus manos", auqnue la llamen Cristo. Luego -porque es "luego"-, no pueden menos que quejarse del Derecho Natural y la moral como la enseña (enseñó) la Iglesia, pues si pudieron inventarse un dios, mucho más las conductas que su dios aceptaría.

Lo mismo sucede con las "cuentas" de oraciones. Puede estar bien o mal según el modo. El que lo haga creyendo que a más rosarios más puntos ante Dios, es un barroquín. Pero quien pida y mucho, fervientemente y se pase todo el día rezando como nuestra patrona Santa Rosa de Lima, si ha sumado esos rosarios piadosos por estar en comunión con otros fieles que imploran con fe auténtica a Dios por una cuestión en particular, no estaría mal. Es una forma de pedir y a la vez hacer penitencia según el objetivo que cada uno se haya puesto conforme a lo que le da el cuero: "rezo veinte rosarios". Bueno hay que contarlos, no queda otra.

Y ojo con esto que "hecer penitencia" algún trasnochado podría considerarlo también barroco, y esto también es cuestión de modos. Lo seguro es que la "no penitencia", (no solo hay que hacer la que nos impone el sacerdote en el confesionario) no es católica.

Hay que tener cuidado con el exceso de anti-barroquismo, que se te vuelan los patos, llegando al punto de algún sedevacantista ilustre que despotricaba contra el rosario por encontrarlo una repetición mecánica de Avemarías...

Hay que evitar tanto la judaización como el angelismo. Es cuestión de modos.

Lord Drinian dijo...

Gracias Wanderer por este post, verdaderamente aire fresco. Medrece ser incluido en la Antología Wanderiana

Wanderer dijo...

Salo, usted se equivoca muy groseramente. El Espíritu es que el sopla donde quiere. En cambio, el espíritu que quiere que muramos en pecado moral y nos condenemos se escribe con "e" minúscula. Y esos espíritu son los demonios. Tamaña confusión la suya...

Anónimo dijo...

Sí lo explique fatal, quería decir que incluso algunas de las rigideces de las de los manuales de ascética, pueden ser convenientes en ciertos momentos del crecimiento espiritual;y no creo que convenga descartar todo de un plumazo sólo por ser voluntarista, porque tal vez el Espiritu a veces sople en esos aires más cartesianos
Salo

J dijo...

Sobre los manuales de Moral quisiera decir, coincidiendo con el anónimo de aquí arriba que no me parecen mal. En definitiva, la regla moral, como cualquier otra legislación contempla el caso general y abstracto. Y las personas y sus conductas particulares son concretas. Los manuales pueden "descubrir" las reglas de las cosas, como "aliquali ratio iuris", pero la "ipsa res iusta" es la cosa misma, concreta, actual y en circunstancia. No se me acuse, por favor de Moral circunstancial, que es otra cosa.
Digo que no es posible construír el Cosmos desde un Manual de Moral, aunque puede dar guías, en el sentido arquitectónico de la palabra, como un plano no es una casa.

Este es un tema que (me parece a mí) nunca tuvieron perfectamente claro muchos juristas iusnaturalistas católicos, que empiezan hablando de la Ipsa res iusta y terminan haciendo casuística de las expresiones legales en la historia para demostrar la "cosa". Lo cual, es kantismo para mí.
Con los manuales de Moral pasa lo mismo.
La salvación o condena es particular y es concreta, es decir sentencial y decisoria aplicada al caso particular. Para decidir en conciencia, es decir racionalmente, los manuales ayudan y mucho. Muchísimo. Pero Cristo no será juez según ellos, sino según nuestra vida.
Espero no estar divagando a esta altura...
En fin, por eso trato de evitar hablar de Mons. Lefevbre, porque lo suyo tiene un cierto misterio escatológico; de la misma manera que evito opinar sobre, digamos, el Padre Pepe di Paola, porque he estado ahí. Ambos son más grandes que los Manuales de Moral. Dios sabrá.

Anónimo dijo...

Me habían hablado de este blog..., pero el post deja bastante que desear... No son muy clásicas ni "realistas" las nociones que maneja de vida y de ley... Quizá hay de presupuesto una Filosofía bastante errónea...

Anónimo dijo...

Excelente lo del Bombón Asesino.

Hay otra diferencia más según el modo: la de la piedad y la magia.

Se ve mucho con el escapulario.

Se lo puede llevar piadosamente y como un recuerdo a cuestas de Nuestra Señora, o como frío amuleto por si me pisa el tren.

Anónimo dijo...

Anónimo de las 15:46, ups... se nos pasó. Nos olvidamos de preguntarle a usted que nos indicara alguna filosofía bastante verdadera.

Anónimo dijo...

¿Wanderer, me podría aclarar su "Sí, pero no" del 23 de julio de 2013 22:45?. Gracias.

Anónimo dijo...

Hay cristianos que dicen "no puedo vivir sin este pecado, que Dios me tenga compasión"

Por ejemplo.
Matrimonia empieza a usar contraceptivos después del tercer o cuarto hijo. No dejan de ir a misa pero dejan de comulgar y de confesarse (no pueden hacerlo ya que no piensan dejar de cometer ese pecado en particular)

Pero la idea no es seguir así por siempre sino hasta la vejez.
Compasión en ese caso sería que no los atropelle un colectivo antes de llegar a viejos, dejar de tener relaciones, y así poder volver a confesarse y comulgar.

Lo que me incomoda de todo esto es que a los ortodoxos los consideramos cismáticos, no herejes, y ellos tienen todo este tema bastante resuelto, con el concepto de oikonomia (también en el tema de la gente divorciada), entonces, o estamos siendo laxos al llamarlos cismáticos y no herejes, o le estamos causando un sufrimiento innecesario a muchos católicos.

Nightshiftworker

Anónimo dijo...

Sr. Wanderer: usted escribe muchas boludeces, unas interesantes y otras, no. Pero me gustaría (si es que puede) haga algún tipo de comentario sobre esta nota del diario La Nacion ( http://www.lanacion.com.ar/1603882-la-sexualidad-y-una-iglesia-mas-cercana-los-cambios-que-mas-esperan-los-jovenes). Me pareció aberrante, pero no es la primera vez que escucho semejante idiotez. ¿Usted que opina? se vienen tiempos de aceptación a estas barbaridades? Que debemos hacer como Católicos si así fuera? Disculpe no estar al nivel suyo, aun soy joven y quiero aprender.

Mary Lennox dijo...

No mucho más que agregar. Los manuales ciegan la vista, como las costras de San Pablo. Sirven, sí como sirve el manual de los electrodomésticos, el que lo sabe usar jamás lo leyó.
Al que solicito filosofía clásica he aquí San Agustín: "Diligue et quod vis fact" Regla desprendida de la frase evangélica Donde está tu corazón está tu tesoro. Sí cumplimos el primer mandamiento lo de más se sigue solo. Como dice Buscad el Reino lo demás viene por añadidura. El problema es que se busca tanto las estructuras, el poder estar seguros en nuestro cómodo agujero Hobbit que nos olvidamos que la vida es una paradoja donde no todo es seguro. Donde no siempre a es b. La ley mata el espíritu dice San Pablo, lo hace porque lo encadena. Quien quiere silogismos para la vida termina loco porque frente a la paradoja no hay silogismo que valga. El Cristianismo no es una ética con imperativos categóricos, puramente formales, es un camino detras de las huellas de quién nos amó tanto que se entregó por nosotros. Y para seguir un camino he de tener los ojos bien abiertos porque si sólo miramos el mapa sin mirar la ruta nos vamos a chocar o a perder el camino. Por eso es que los manuales llenos de anatemas no sirven, se quedan cortos antes las paradojas de la vida. Como dijo Chesterton la vida no es del todo ilógica pero es una trampa para lógicos.
Mis saludos y gracias
Mary Lennox

El Profesor de Worms dijo...

Estimados:

Justamente, hace un par de días, leía lo que dijo el Aquinate acerca del Juicio Final. Allí aclara que no todos serán juzgados. Los que carecen de Fe no serán juzgados porque ya están condenados.

Pero también hay quienes entrarán en el Reino sin ser juzgados. Ellos son los pobres de espíritu. Y, si hemos de seguir la autoridad de San Agustín, ellos serían los "indigentes" de Dios, es decir, aquellos que se saben (como bien apuntaba Servus Dei) malos por estar llenos de imperfecciones (muchas de las cuales ni siquiera pasan por el tamiz de su conciencia).

Creo profundamente que por allí pasa la santidad. Me cuesta imaginar algún santo que se haya tomado verdaderamente en serio examinar cada noche su conciencia para ver si creció un poquito más en paciencia, o en castidad, o en obediencia. Puede que tal práctica sirva para superar aquellos vicios que son más característicos en nuestra personalidad y que son fácilmente detectables. Pero la santidad no pasa sólo por ahí.

Como contraparte de tal práctica está el riesgo latente, marcado por Servus Dei (y que alguna vez le escuché nombrar al Athonita), del "fisicoculturismo espiritual" que nos lleva a mirarnos a nosotros mismos y a dejar de mirar a Dios. De ese modo, lo único que logramos es construir un "Dios a nuestra medida" (excelente bombón asesino) que podrá ser más o menos exigente, pero que no será auténtico.

Por otro lado, lo que siempre debe estar presente en cualquiera que aspire a la santidad es la "pobreza espiritual": saberse indigno de Dios e incapaz de hacer algo "meritorio" para la Vida Eterna. En definitiva, saber que Dios no es premio ni salario sino Don libérrimo. Por eso el Señor nos manda pedir: "Panem nostrum cotidianum da nobis hodie", o, como traduce Mons. Straubinger "danos hoy nuestro pan suprasustancial". Porque eso somos, indigentes que debemos mendigar cada día el alimento. Nada tenemos, todo es Don.

Saludos,

El Profesor de Worms

Wanderer dijo...

Al que pregunta, la verdad que no podría explicar lo del "sí, pero no"... por ahora.
Nightshiftworker, yo no los llamo ni herejes ni cismáticos. Me parece que soy muy laxo.
Joven anónimo de las 01:27: ¿Usted es o se hace? Es decir, o es demasiado joven y desconoce el peso de las palabras, o se hace el joven. En cualquiera de los casos, sin pregunta sin ofender y con respeto, podríamos discutir ese tema.
Mary Lennox, muy bueno lo suyo. Es notable la evolución de su agudeza. Cada vez está más parecida a la gran Simone... y no solamente físicamente.
Profesor de Worm, a usted lo van a agarrar los del Opus Dei por todo esto que anda diciendo contra el examen de la noche y del medio día. Después no chille.

Pablo dijo...

Estimado Wanderer: Yo en su lugar, ya me habría planteado seriamente hacerme ortodoxo. Piénselo, porque vivir diciéndose católico y al mismo tiempo discordar con casi todo lo que la Iglesia a la que dice pertenecer hace, dice, no hace o no dice debe ser complicado, por no decir insoportable.

Pero si decide quedarse, por favor, sonría más y déjese invadir por la alegría de la Fe en Cristo.

PD: Estuve investigando tal como me lo pidió. Sin embargo aún no veo la relación entre la crisis actual de la Iglesia y los cambios litúrgicos. Le estaré agradecido si me recomienda algún texto que me aclare dicha problemática.

Saludos.

Wanderer dijo...

Pablo, es un poco obvio lo que voy a decir, pero no veo yo que discorde con casi todo lo que la Iglesia católica sostiene. Mi iglesia es católica también en el tiempo. Sostengo todo lo que la Iglesia sostuve durante siglos y siglos. Las últimas décadas son apenas un detalle de su larga historia.
Y, por lo que dice, los ortodoxos no pueden experimentar la alegría de la Fe de Cristo... está bien. Creo que es mejor que no lea más el blog. No lo estoy echando, pero le conviene comenzar con algo un poco más elemental.

Anónimo dijo...

Dice Wanderer ( de la Iglesia ) : " Las últimas décadas son apenas un detalle de su larga historia."

...y somos los protagonistas de ese detalle ....y no de otro ...

Ludovicus dijo...

No porque el yeso le sirva al quebrado
Vamos a andar todos enyesados.

Mary Lennox dijo...

Estimado Pablo:
Recomiendo "Relatos de un peregrino Ruso" . No todo Rusia es Dostoievsky y aún el Príncipe Mishnkin sonrreía de vez en cuando. Seriamente ¿ha escuchado, sentido o vivido la liturgia de Pascua en Oriente? Muy recomendable. Empiece por ahí y empezará a ver por qué la crisis se relaciona con la liturgia.
Al menos mi pequeña opinión, de un pequeño cúmulo de experiencia.
Mary Lennox desde el Jardín de Oriente
P.S.:Wanderer, Muchas gracias aunque a Simone no le llego ni a los talones, pero sí al aumento de los anteojos.

Anónimo dijo...

Carlista, dio en el punto.
J H Newman llamó a esa degeneración de la Teología sistematización, fantasmagoría, dogmatismo, mojigatería, sectarismo, sofistería y delación. (Oxford University Sermons 4, 1/6/1841)

Juana dijo...

Estimado Wanderer, en primer lugar, su post me parece acertadísimo, también adhiero a las palabras de Mary Lennox, profundamente verdaderas.
Luego, creo que en la concepción que quiere "organizar" la experiencia creyente -sinónimo de vida espiritual- según modelos hiper voluntaristas o hiper racionalistas, dejando un margen casi inexistente para el don, hay un fondo idolátrico latente en algunos casos, y manifiesto en otros. Cierto cura aragonés, de cuyo nombre no quiero acordarme, decía: "hijos míos, seréis santos si me cumplís las normas". Se entiende que las "normas" eran una serie de prácticas devocionales.
Esas "normas" estaban muy bien, en casi todos los casos, nombro algunas, el santo Rosario, la oración mental, la lectura espiritual...etc. El problema es que, al menos en la enseñanza del supramentado, a esas normas les sobraba sentido del deber y del cumplimiento escrupuloso, pero había poco de espíritu, con minúscula y con mayúscula.
El gran problema es que, finalmente, esas prácticas que pueden ayudar el crecimiento espiritual, también pueden transformarse en cárceles, con barrotes de diverso tipo, la soberbia, el automatismo, el desánimo, la indiferencia, la tristeza. En cualquier caso esos frutos dibujan los contornos de un ídolo, de una imagen falsa de Dios, que exige tributos, "sacrificios humeantes", y no conversión verdadera, no un corazón contrito. Me refiero a lo que significa el don de lágrimas de los padres, que es la puerta de la caridad, pues cuando nos compadecemos de nosotros, y también de Dios, nos compadecemos de nuestros hermanos/as y de la creación entera. El camino de la compunción, el camino de la humildad, de la atención diligente, népsis.
Es quizás por eso que algunos de sus lectores se escandalizan cuando ud. trae a la letra a los santos padres y doctores, en cuyas palabras el Espíritu está presente con la amorosa libertad de la gracia. Porque en definitiva, como también acontece con la cuestión litúrgica en su modo, lo que está en discusión cuando oramos es el Dios de nuestras oraciones.
Sabios fueron los autores de las primeras reglas monásticas, por ejemplo, san Benito. La regla estaba para regular, para modular esta vida en la "carrera" hacia la vida en Cristo, no para introducir el "celo amargo", ni para imponer "cargas onerosas" a los hermanos. De allí el discernimiento, que puede distinguir lo que viene de Dios y lo que viene del malo. En palabras de Agustín, "bene curris, sed extra viam".
En fin, un cordial saludo, gracias por sus contribuciones tan valiosas.
Juana.

Anónimo dijo...

Wanderer, me saco el sombrero y lo aplaudo de pie.

Mary Lennox dijo...

Para iluminar un poco más, a los escándalizados:
Diálogo Neocon basado en hechos de la vida real:
-¿Rezas la liturgia de las horas?
-Sí, ¿nunca se las enseñaron en el candidatado?
- Sólo algunos himnos que tenemos en el manual de oraciones. Pero me gustaría rezarla.
-Bueno ahora cuando terminemos de estudiar vamos a la capilla y rezamos Vísperas.
Luego en la capilla, una termina la liturgia agradece y se levanta silenciosamente a esparar a su amiga afuera. 5 min después se abre la puerta de la capilla:
-¿No vas a volver?
-no
-Pero todavía no termina la media hora de oración. Quedán cinco minutos. ¡Vamos Jesús te está esperando!
-...
No sé ustedes pero creo que ilustra bastante bien el problema de reglar la vida espiritual para todos y todas.
¿Qué era más importante el reloj o la oración? ¿Debe el Kairós convertirse en Cronos Por que "Jesús te está esperando"?Creo que esto Como dice Juana crea un ídolo, un Jesús que mira a cada uno y no mide por la caridad sino por la cantidad y forma cumplida.
Mary Lennox

Anónimo dijo...

Lamento que no se haya seguido en los comentarios la reflexión del artículo de Wanderer, que da mucho para pensar y comentar, para la edificación de todos nosotros. El rigorismo y el laxismo moral son, creo, dos caras de la misma moneda: esta ansiedad de encontrar la regla fija de perfección. Una sana lectura de santo Tomás de Aquino debería ayudarnos mucho en esto, para entender bien la relación gracia-conciencia-libertad. Saludos

Andres P. dijo...

Tal vez el problema de la cantidad y forma cumplida es el mismo dilema de las formas liturgicas, o las formas en general, privadas de sentido o de vision metafisica y espiritual, es decir, sirven para...., llevan a...., son actos vacuos y contrarios incluso a la vida espiritual plena, pero guiados y con espiritu de caridad, devocion y piedad, empujan al alma desordenada por el vicio hacia Dios, la encaminan. El mal del siglo seria haber perdido la capacidad de transmitir espiritualidad mas alla de las formas, causa por la que estas, tan fructuosas en la antiguedad (claro que eran parte de una Tradicion Viva, en el correcto sentido de la palabra)hoy son la muestra patente y universalizada del fariseismo al que enfrento Cristo. Hasta tal punto, que la gracia y la redencion muchas veces dieron nueva vida a las formas y leyes opresoras del alma judía, al reencontrar la Alianza perdida por siglos de oscuridad espiritual e intelectual..

Anónimo dijo...

Muy bien Mary, pero reconozcamoslo, la pereza humana es casi infinita, y es por eso que hasta que no alcancemos una libertad auténtica, no pretendida, es más que probable que dejemos las visperas 5 minutos antes para poder liberarnos de la sequedad ( tedio) que a veces produce la oración. Talvez Él esté buscando nuestra constancia y perseverancia. Así que hasta llegar al desposorio místico tal vez sea mejor no aplicar la libertad espiritual, no vaya a ser que fallemos a la fidelidad en nombre de una libertad todavía no alcanzada (o arrebatada).
Es un ejemplo, pero el punto es que yo particularmene todavía me siento en el grupo de los quebrados que necesitan yeso. Sorry.
Salo.

Anónimo dijo...

D. Wanderer

Gracias, porque nos volvió a recordar cual es el fundamento de nuestra Esperanza: Dios que nos atrae irresistiblemente hacia El, a través de ese Viento que sopla donde y sobre quién quiere, justo o injusto.

Nos ha refrescado la verdad de que nuestro espíritu es de "hijos" en la Fe y no de "esclavos" de la Ley, aunque sean "leyes de la vida espiritual".

No se sí su post contribuya a salvar muchas, pocas o ni una sola alma. Pero le aseguró que al menos habrá levantado alguna del hoyo en que fue postrada por el moralismo puritano al que tantos parecen idolatrar.

CeG





Garro dijo...

Don Wanderer a usted que le gustan las coreografías esto le va a facinar

http://www.youtube.com/watch?v=zo_1_WZ5DmA#at=20

Anónimo dijo...

¿Renovación o destrucción?
http://www.youtube.com/watch?v=zo_1_WZ5DmA

Católico Perplejo

Wanderer dijo...

Después de ver las coreografías episcopales que han agregado una nota más al carnaval carioca presidido por un nuevo rey Momo, me pregunto seriamente quién es católico. O ellos, o yo. Parece ya claro que no compartimos la misma fe.

Odysseus dijo...

El arzobispo de Buenos Aires hace unos años decía: "El seminarista no baila".
Miren si no hay gracia de estado en la sede romana.



Wanderer dijo...

El seminarista no baila; el obispo sí.
Es cuestión de jerarquías.

marcos dijo...

Wanderer :acabo de ver la coreografia de los obispos en las JMJ y realmente estoy desconcertado.Yo no puedo profundizar en temas teologicos porque no estoy preparado para hacerlo,pero ,seria usted tan amable en decirme si esa cara de viejos pelotudos que ponian los obispos era improvisada o estaba en el libreto ???

saludos

criollo y andaluz

Anónimo dijo...

Creo que hay que darse cuenta que el Espíritu Santo va proveyendo en momentos claves de la historia algunos personajes que dan vuelta el tablero. Hoy los más alejados de la fe están escuchando asombrados a un papa que les ha hecho volver nuevamente la mirada con asombro a la Iglesia de Cristo. No ha habido cambios en la misma y única doctrina de Cristo, pero sí un modo de hacerla llegar que impacta en los más alejados. Esto no significa caer en un triunfalismo, porque las pruebas vendrán sin duda. Pero hay que aprender a discernir, que es lo más difícil.

Ludovicus dijo...

El enorme Romano Amerio y la efebolatría, Wanderer.

Anónimo dijo...

Wanderer no prenda la television! Se va a encontrar con la Misa de Clausura de las jonadas de la juventud y creame, es para pegarse un tiro.

Anónimo dijo...

W y cñia, no balconiemos la vida y juguémosla para adelante. Franciscus dixit.

Anónimo dijo...

Agradezco a Wanderer su honestidad cuando dice “
Parece ya claro que no compartimos la misma fe. “

Pero,…..bueno , espero que sea por poco tiempo …..

Dummy dijo...

Precioso comentario Mary Lennox! Estoy de acuerdo que la "lógica" de la espiritualidad cartesiana se hace añicos (muchas veces junto al psiquismo del "ejercitante") contra la Fe, que no deja de ser nuestro don paradojal.
Y mi estimado W, no digo que usted lo haga, pero me hizo recordar lo del querido cura loco: "que el médico no saque una muleta si no está seguro de poder devolver el caminar".
Los escándalos planteados por su post con la espiritualidad tradicional y rica de siempre, son frutos de nosotros, bebés, que queremos digerir de un tirón un asado con cuero.
Amigos escandalizados: antes de chillar, tengan paciencia, sigan leyendo en silencio, que allí se maceran todas estas cosas.
Dummy.

Anónimo dijo...

Por cierto. En la FSSPX sus miembros tienen prohibido el fumar. ¿Veleidades jansenistas?

El cura loco español.

Anónimo dijo...

PAPA FRANCISCO É A CONTRARREVOLUÇÃO MODERNA Elevado ao trono de Pedro, religioso portenho reanima a mais importante instituição mundial do conservadorismo.

leer más en
http://operamundi.uol.com.br/conteudo/opiniao/30199/papa+francisco+e+a+contrarrevolucao+moderna.shtml

Anónimo dijo...

Anónimo del 26 de julio de 2013 19:06 el libro de G-LAGRANGE- no es para nada rigorismo, por el amor de Dios! como se nota que no lo leyeron!... ay, si que es cierto eso que dicen algunos que la ignorancia es atrevida.

Anónimo dijo...


Profesor de Worms en la liturgia se nombra a los POBRES DE SÍ MISMOS, que son los que no le ponen obstáculos a la gracia y que tienen la buena disposición para escuchar la palabra y ponerla en práctica, dando asi frutos para la vida eterna; lo que se llama docilidad al Espíritu Santo.

Es la buena tierra de la parábola del sembrador. Que da un treinta, sesenta o cien; cada uno da lo que tiene y ustedes no están obligados a dar ese cien de un San Luis Gonzaga.
Y asi se van perfeccionando, que por lo que veo es un concepto que a ustedes les da un poquitín de alergia.


NSJC nos va pidiendo siempre algo más, que subamos un poco más y eso es lo que no entendieron y por eso me atacaron tanto.



En fin, veo que en muchos han aflorado todos sus prejuicios cual borbotones de agua...



Anónimo dijo...

La ley mata.... y si pregúntenle sino a San Juan Bautista que perdió la cabeza por defender la ley, no por defender los mas de 600 preceptos inventados sino por defender la ley.

La letra sin el Espíritu (que vivifica)en todo caso mata.

Cumplir con los mandamientos lleva a la vida, por supuesto siempre desde el amor. Aunque dicen los que saben que el camino (al principio es) estrecho luego al ensancharse el alma y llenarse de caridad (el camino también) se ensancha; en cambio para los que van por el sendero ancho luego por el pecado que ESCLAVIZA se hace cada día mas estrecho.

No sé si lo expliqué bien, igual espero que me hayan entendido.

PdWorms a Santa Faustina NSJ le había pedido que hiciera el examen diario. Ya ve que si Dios lo pide es bueno obedecer, quién tenga director espiritual y este se lo aconseje debe hacerlo.

Un manual explica como son las cosas luego cada uno reacciona a su medida.

No se metan en esas lides quienes no tienen el impulso, la inspiración o la disposición.
Lo que si todos deberían leer es
el gran medio de la oracion de San Alfonso María de Ligorio.


http://www.corazones.org/oraciones/sobre_oracion/gran_medio_oracion.htm

Anónimo dijo...

" Hay que progresar, jamás retroceder en la vida espiritual, si no, nos acaece como la nave que, en vez de adelantar, se para.
El viento se encargará de hacerla retroceder..." San Pío de Pietrelcina.

Musa Hispano dijo...

Me gustaría saber cuál es la obra de Frank-Duquesne a la que se hace referencia. Desde ya muchas gracias.

Musa Hispano