martes, 12 de mayo de 2015

Cuando el Río Cuarto desembocó en el Tíber

Promediaba mayo de 2007 y, en uno de los pasillos del enorme Santuario de Aparecida, donde se desarrollaba el encuentro de los obispos de CELAM, un sacerdote argentino, delgado y calvo, le espetó con dureza al cardenal de la Curia Romana que estaba a cargo de los estatutos formativos para los Seminarios: “A ver cuándo logramos que los seminarios formen curas seculares, curas insertos en el mundo y dejen de apostarle a una ficticia formación monástica”. El sacerdote impertinente era el ahora arzobispo Víctor Tucho Fernández, y en esa expresión desafiante se escondía el núcleo de su intuición teológica, desarrollada en su abundante producción bibliográfica de autoayuda, de la cual bebe cual fuente de agua viva el Papa Francisco.
Cuando, siendo adolescente, comencé a involucrarme en actividades apostólicas, había un libro que necesariamente debía leer, como lo habían también leído y discutido todos mis compañeros: era El alma de todo apostolado, de Dom Chautard. Lo que este precioso libro decía, en resumidas cuentas, es lo que la Iglesia siempre ha enseñado: todo apostolado debe estar fundado en la oración del apóstol. Dicho en término populares: “Nadie da lo que no tiene” y, en términos tomistas, “Contemplare, et contemplata aliis tradere”. 
Es un principio de sentido común cristiano que conocía San Agustín, San Ignacio de Loyola y las señoras de la Legión de María: para poder hacer un apostolado fructífero, primero hay que tener en el corazón aquello que se quiere transmitir. Y el único modo que tenemos los cristianos de tener a Cristo en el corazón es a través de la oración y los sacramentos. Si así no fuera, el apostolado sería equiparable a una campaña de ventas de cosméticos: agentes de comercio que han aprendido muy bien un versito y algunas técnicas de marketing y, con ese bagaje, se dedican a promocionar sus productos. 
El teólogo Tucho, arzobispo de Tiburnia, considera que afirmar una espiritualidad basada en estos dos polos complementarios -oración y apostolado- responde a una conducta esquizoide. Textualmente, quienes pretenden primero rezar para después entregar a los demás aquello que han recibido en la oración, presentan rasgos similares a los de un equizofrénico o a los de un bipolar. Para Su Excelencia, el buen misionero hace de la misión misma su oración o discipulado. No hace falta, entonces, dedicar cada día algún tiempo a rezar o a estar a solas con Jesús; lo importante es hacer cosas apostólicas. En otras palabras, lo importante es la actividad porque la actividad misma es oración. Y muy orondo con su genialidad teológica, propone un patético ejemplo ajustado a su cultura y fineza de espíritu: la dínamo de la bicicleta. Para que el farol de una bicicleta alumbre, no debe estar mucho tiempo guardada en el garage. Es necesario que se mueva: sólo andando se activa el foquito. 
No hacen falta demasiados conocimientos teológicos para darse cuenta que lo que este hombre propone, es un disparate que no tiene asidero alguno, ni en la teología sistemática ni en la Tradición de la Iglesia. Pero lo más notable, y lamentable, del caso es que a esta teoría teológico-espiritual-pastoral la compraron muchos curas argentinos que, como no podía ser de otro modo, quedaron aboyados para todo el viaje.
La gran batalla por imponer esta insensatez se libró en Aparecida. El Papa Benedicto había puesto como lema del encuentro  “Discípulos Y misioneros de Jesucristo…”.  Para Trucho era crucial instalar la fusión de ambos conceptos. Primero fue la intentona por evitar el “y” casi como un error tipográfico, que pasara inadvertida su desaparición, pero la trata no dio resultado. Luego buscó adjetivar, armando mil veces el sujeto: "El disicípulo misionero ha de procurar esto y aquello". Y su máximo descaro fue el intento por instalar en los documentos directamente el neologismo "discípulomisionero" como la versión más feliz de la identidad cristiana. 
Destaquemos que detrás de todas estas intentonas del actual teólogo pontificio, estaba la figura e influencia del entonces cardenal Jorge Bergoglio. Sin embargo, ni Bergoglio ni Fernández ganaron la contienda en Aparecida, pero con su astucia característica lograron que todo el post-Aparecida -al mejor estilo posconcilio- comprara el viraje y fusionara los tópicos. Como decía Jacques Maritain en su Campesino del Garona “antes no se rezaba de hecho mas no de derecho; ahora el no-rezar ha cruzado esa molesta situación y se ejerce de derecho”. El apóstol no reza pues para eso es apóstol y no monje. 
Cual caballero de una nueva cruzada, el ordinario riocuartino de Tiburnia ha gastado sus últimos diez años en esta batalla. Suyo es, de hecho, el neologismo -muy extendido en la jerga clerical argentina- de desmonastificar al cura diocesano, que no debe imitar al monje en sus largas horas de oración, ni tan siquiera tratar de acercarse a ello, sino que está desafiado no a rezar más sino a ungir de plegaria sus cuantiosas labores.

Bien le vendría a este teólogo de pacotilla leer un poco más lo que los Padres y maestros de nuestra fe nos enseñaron. Y me permito recomendarle un librito que resume luminosamente la cuestión: El sentido de la vida monástica, de Louis Bouyer, en el que muestra de un modo incontestable que todo cristiano debe ser un monje, más allá de que algunos estén llamados a a ejercer de un modo más estricto esta vocación. 
E insisto en algo que he repetido varias veces últimamente: no sería demasiado preocupante que Víctor Fernández tuviera estas extravagancias teológicas y las esparciera en charlitas y cursillos a lo largo de poblados perdidos de la pampa argentina. Lo pavoroso es que el personaje es nada menos que el asesor teológico del Sumo Pontífice y el redactor de varios de sus documentos. Definitivamente, el Río Cuarto desembocó en el Tíber.  


Nota bene: Parece que el Papa Francisco lee a Sandro Magister o lee al Wanderer, o lee a los dos, a juzgar por su alusión al amor de telenovelas. 

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Wander... hasta donde tengo conocimiento, las opiniones de Sandro Magister son casi siempre aceptables. En este video que cito abajo, habla de Francisco y la "religión de baja intensidad" (minuto 1:50 en adelante)... creo que interpreta bien lo que está pasando.

https://www.youtube.com/watch?v=EcdtH76HQ7s

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Anónimo dijo...

En el artículo que cito abajo (está en italiano) Sandro Magister le da con un caño al Tucho. "Y éste sería el teólogo de confianza del Papa?"

ver

http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2015/05/11/e-questo-sarebbe-il-teologo-di-fiducia-del-papa/

Anónimo dijo...

Estimado Wanderer,

¿Tiene idea si se consigue el libro de Louis Bouyer?

Muy bueno, muy sensato el artículo.

Gracias

Atentamente

Anónimo dijo...

Así como el ombú es el yuyo que se cree árbol el río Cuarto es un arroyo medio grande que se cree río. Además, de ser un curso de agua de llanura, o sea, muy sucio y lleno de barro. Solo eso.

Anónimo dijo...

Recuerdo que en su primer año, o el segundo, se mandó una diatriba contra el monje que se encierra, o algo por el estilo.

No la pude encontrar en la web, pero no importa, en el sermón que cita Wanderer lo vuelve a decir, y es exactamente la trucha imagen del dínamo de la bicicleta. Vean si no:

“No hay amor sin comunicación, no existe el amor aislado. Pero alguno de vosotros puede preguntarme: ‘Pero Padre, los monjes y las monjas de clausura se han aislado’. Pero comunican y mucho: con el Señor, también con los que van a buscar una Palabra de Dios… el verdadero amor no puede aislarse. Si se aísla no es amor. Es una forma espiritualista de egoísmo, de permanecer encerrado en sí mismo, buscando su propio provecho… Es egoísmo”.

Por tanto, afirma Papa Francisco, “permanecer en el amor de Jesús significa hacer” y “capacidad de comunicarse, de diálogo, sea con el Señor sea con nuestros hermanos”.

Elí, Elí...

W.

Anónimo dijo...

La sabia idea que aquí he aprendido de que los fieles no debemos andar demasiado pendientes ni dependientes del clero (muy matizada por los grandes puntos de doctrina católica sobre sacerdocio y sacramentos, y sin caer en la herejía cruda de los Bezpopovtsy, ni en la donatista, ni en ciertas supersticiones clericales, ni en otras herejías y cismas contra la unidad de régimen de la Iglesia, su constitución jerárquica o la Comunión de los Santos...) Esa idea, con todas las matizaciones necesarias, habría que trasladarla a los sacerdotes en el sentido de que se despreocupen de su grey. No como ya lo hacen tantos curas a quienes tiene sin cuidado la salvación de las almas, sino entendiendo que su ministerio, su munus, no es ante todo un servicio al pueblo (como dice la publicidad de la misma Iglesia) sino una consagración a Dios. Que el sacerdote se ordena para celebrar la Santa Misa, cantar el Oficio Divino, adorar, propiciar, expiar y dar gracias a Dios continuamente en nombre de los fieles que no podemos hacerlo con total dedicación ni de manera tan grata a Dios mismo. También tienen que confesarnos y administrar otros sacramentos y predicar, ciertamente, y gobernar las parroquias. Pero los apostolados, la cura de almas, no son lo primero. Nosotros los fieles no debemos ser el objeto prioritario de su solicitud. Me temo que esta idea tan esencial sobre el sacerdocio es justamente lo contrario de lo que piensan el Tucho y su ilustre asesorado.

Anónimo dijo...

Les sugiero ver esta foto tan elocuente que salió en otro blog (una selfie del Che y un guardia suizo)

http://1.bp.blogspot.com/-bHL-bUbLuIg/VVKVymH6riI/AAAAAAAAH4g/LFMZE6ihzOY/s1600/il%2Bmanifesto_10%2Bmaggio%2B2015__n.png


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Anónimo dijo...

El Rio Cuarto desemboca en el Tiber ? Les recuerdo que el Tucho es Arzobispo de TIBURNIA, o sea... estaba predestinado.

Anónimo dijo...

En este video de abajo Francisco dice que la vida cristiana es muy simple, y consiste en escuchar la palabra de Dios y ponerla enpractica, nada más. Pero nosotros la complicamos con explicaciones que nadie entiende.

Típico lenguaje ambiguo y reduccionista que induce a muchos errores, como el "quién soy yo para juzgar". Porque parece echar por la borda toda la teología de los grandes doctores, que durante siglos se esforzaron por comprender la Biblia. Ahora resulta que Francisco dice esta huevada ! Y después el Cardenal Müller debe salir a encontrarle UN MARCO o "estructuración teológica" a lo que dice Bergoglio con su lenguaje anodino que encanta a Raúl Castro el comunista y a Al Gore el ecologista.

https://www.youtube.com/watch?v=TFaPPdp3ixQ

Anónimo dijo...

QUILOMBO EN PUERTAS

La embajada de Chile en el Vaticano vive horas de gran tensión. Los cables diplomáticos van y vienen desde Santiago hasta Roma sin descanso. Se debe a que en el Palacio de la Moneda la preocupación por la visita del papa Francisco a Bolivia crece a diario. Cada uno de los informes que reciben desde su sede diplomática no hace más que alimentar sus sospechas: el Pontífice dará un mensaje de fuerte apoyo al reclamo de salida al mar de Bolivia. Será en julio, cuando visite la tierra de Evo Morales en su gira por América Latina en julio próximo.

Fuente: infobae

Anónimo dijo...

A lo que hemos llegado! Que las mujeres de la Legión de María no hacen lo que ud. dice sino que, a pesar de rezar mucho, se la pasan defendiendo a Bergoglio, a los sacerdotes amancebados y a la misericordina! Por lo menos las de mi diócesis.

Hace poco escuché una homilía en la que el sacerdote decía "el verdadero cristiano es el que escucha la voz de Dios"....

¿Y no es en la oración cuando más cercana y clara se escucha esa voz?

Hombre ribereño dijo...

Sépase que el río Cuarto, antes de confluir con el Tercero en el Carcarañá, atraviesa unas condenadas salinas que vuelven salobre todo el curso de este último río. Y aunque Lugones asegurara que «para aquerenciar a un pago / no hay como el agua salobre», mejor fuera que el Cuarto no fuese tan dañino. Que por colmo, corriente abajo, envuelto en salitre nos lo mandó al Tucho.

Anónimo dijo...

Un tipo que a los 50 está pendiente de que lo aludan en una telenovela sentimental para adolescentes, es UN GIL.

Lectores no argentinos: un "gil" es una persona básicamente desorientada, algo melancólica por la constatación de su cortedad, que comete errores por una falta de sentido de contexto, con algo de quien es un tonto en medio de circunstancias que exigen rapidez e inteligencia.

Tan gil es este tucho, con su dificultad para sostener los párpados, como el Tucho que en 2012 presentó a Fernando Henrique Cardozo cuando una conferencia en la Universidad Católica de Buenos Aires, recordándole los excesos que el ex-presidente de una potencia había escrito en su juventud, cuando todavía no había gobernado, y gobernado reescribiendo sus libros.

"No, yo nunca dije eso", respondió cortesmente Cardoso, alejándose del clima de progresismo sesentista que tiene a la Argentina estancada, y que Cardozo supo dejar atrás. El aire se cortaba con un cuchillo, y Tucho, hablando con acento provinciano, quedó como un gil al que el auditorio le quedaba chico.

Nada peor: recibir al orador pasando por alto el mayor mérito que mostró a lo largo de su liderazgo político.

Un tipo que se pone "contetito" como un adolescente, y que además lo publica en Féisbuc, no puede presentar a un ex-presidente.

Y no puede ser arzobispo.

Peronismo: giles que rodean un inteligente que dice algo pero otra cosa hace.

Anónimo dijo...

Esta semana se lanzó el sitio web de la nueva traducción bíblica para toda hispanoamérica, auspiciada por la CELAM. Y allí me encuentro con este curioso título:
Discípulos misioneros

Junípero dijo...

La reforma del Breviario de 1971 partió, esencialmente, del mismo principio contrario a la contemplación religiosa que Ud. declara; ya estaba desarrollado en Bergson y presente en Gabriel Marcel, de modo que faltaba ponerlo en acto. Marcel llega a afirmar que el objeto de la contemplación NO es -acaso signifique "no debería ser"- el Ser. Suprema memez.
No debería sorprendernos entonces nada que proviniese del inane cordobés arzotrucho, víctima él también de 200 añitos de mala educación filosófica y teológica en la Argentina -y el orbe mundo.
Pero el Poeta lo dijo mejor y definitivamente bien en tres líneas:
Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado
.
Feliz fiesta de la Ascención del Señor.