lunes, 1 de octubre de 2018

Stanno tutti bene I



El cine italiano es el mejor del mundo. Y una de sus películas más logradas es Stanno tutti bene, protagonizada por Marcelo Mastroianni. Narra la historia de Matteo Scuro, un anciano siciliano, viudo, que vive convencido que sus cinco, hijos que habitan en diferentes ciudades de la península, son personas honradas y exitosas en sus carreras. Emprende un viaje para visitarlos e intenta corroborar en cada una de esas visitas los datos que confirmen su convicción pero, poco a poco, en lo secreto de su interior, va apareciendo la realidad más cruel: sus hijos no son honrados ni exitosos; más bien, todo lo contrario. Fai finta di niente, papà, fai finta di niente. È meglio per tutti, le dicen los fantasmas de sus hijos pequeños. “Finge que no pasa nada, papá, finge que no pasa nada. Es mejor para todos”. Y así, a su regreso a Sicilia, Matteo se acerca a la tumba de su esposa a la que dice, refiriéndose a sus hijos: Stanno tutti bene

La película de Tornatore es una metáfora de lo que sucedió con la Iglesia en las últimas décadas, y nos deja, así como la situación actual que estamos viviendo, un regusto triste y desolado.
Se creyó que la Iglesia pasaba por sus mejores momentos y que vivíamos un reverdecimiento primaveral que auguraba frutos que caerían maduros a la vuelta del milenio. El Papa Juan Pablo II reunía millones y millones de personas en sus viajes alrededor del mundo y era un indiscutido líder planetario, y luego del breve y desangelado pontificado de Benedicto XVI, llegó la figura del Papa del fin del mundo, con sus promesas de aperturas y flexibilidad y su nuevo protagonismo en la escena pública mundial. Brillos y fuegos de artificio festejados cotidianamente por la prensa y por la mayoría de los católicos bobos. Lo cierto, sin embargo, era que la Iglesia se estaba pudriendo, y en estas últimas semanas estamos asistiendo al desvelamiento inicial del doloroso espectáculo de una miasma de pus, que se extiende por todas partes y que no sabemos aún hasta dónde llega. Stanno tutti bene, se empeñaban en decirnos los obispos y sacerdotes, algunos convencidos y otros con inocultable cinismo. Lo cierto, es que nos estábamos gangrenando, y que ha llegado la hora de tomar una decisión sobre el paciente.
De nada sirve negar la realidad recurriendo de un modo torpemente voluntarista a afirmar que todo es una invención de los medios. Y aunque puede que estemos en los umbrales de la Parusía y que el Evangelio nos aconseja estar atentos a los signos, lo cierto es que debemos seguir viviendo con lo que tenemos y por eso, creo yo, es necesario analizar una y otra vez la realidad, para entenderla y, en todo caso, para consolarnos, porque lo único cierto que yo puedo ver a mi alrededor más inmediato y en una gran cantidad de gente sencilla, simple, en esos “pobres de Dios” que son sus preferidos, es un enorme desconcierto y una profunda y lacerante tristeza. Creo que esa es la palabra que acompaña a los buenos católicos de hoy: tristeza, porque jamás, ni aún los más escépticos y críticos de la institución eclesial, hubiésemos esperado verla en este estado, reducida al escarnio y a la burla de los gentiles, y no por las obras impías de sus enemigos, sino por los pecados aberrantes de sus propios miembros.
Propongo aquí algunas reflexiones sobre la situación:

Origen
1. Más allá de la antipatía y las críticas que podamos hacer al desastroso pontificado del Papa Francisco, no podemos señalarlo como el culpable de la situación actual. Él recibió una situación explosiva y su responsabilidad reside en que no solamente no hizo nada para solucionarla, sino que promovió y continuó con el encubrimiento de los protagonistas y culpables. 
La situación viene de muy lejos, como bien lo revelan los informes tanto de Estados Unidos como de Alemania, de mucho antes incluso del Concilio Vaticano II, aunque claramente se multiplicó exponencialmente en las últimas décadas. Y, aunque sea doloroso y eclesialmente incorrecto, hay que admitir que si debemos encontrar un responsable más responsable que otros, debemos señalar a Juan Pablo II. Fue durante su larguísimo pontificado cuando se sucedieron la mayor parte de los abusos, cuando se extendió la mafia lavanda y cuando sus principales capitostes fueron exaltados a los más altos puestos del poder. Basta recordar el caso emblemático de Marcial Maciel y, últimamente, de McCarrick. Lo cierto es que durante el pontificado del papa polaco, la Roma católica se fue sodomizando en la Curia, en las universidades y en los colegios pontificios. Y esto ocurría bajo sus narices y a la vista de todos. Y no hizo nada. Sus prioridades fueron el ecumenismo, los pedidos de perdón, las Jornadas Mundial de Juventud y prohibir la liturgia tradicional. Creo que si queda historia, un próximo pontífice deberá revisar seriamente su canonización.
2. Si bien no podemos adjudicar al concilio Vaticano II la responsabilidad de la enorme crisis que vivimos, sí podemos en justa lógica afirmar que ese concilio no solamente no solucionó una situación que venía asomando sino que facilitó su exacerbación hasta la perversión más inaudita. No sé si fue el concilio o el espíritu del concilio, pero lo cierto es que se trató de un viento fétido que arruinó todo lo que encontró a su paso. Y no hablo solamente de la sodomía clerical. El espíritu del concilio, por ejemplo, acabó con la vida religiosa, flor privilegiada de la Iglesia católica. El blog de la Cigüeña de la Torre lleva un conteo de las comunidades religiosas que van desapareciendo semanalmente de España, y lo mismo podríamos hacer en todos los países del mundo. Creo que ya nadie con un mínimo de sinceridad puede defender al Concilio. No pido que se quemen sus documentos en la plaza pública, pero pido al menos la decencia de mencionarlo nunca más.

El piloto

Para enfrentar una situación tan crítica como la que vive la Iglesia sería necesario contar con un buen piloto, con un piloto santo. Tenemos el peor imaginable y por todos los ángulos que se lo mire. Me decía hace pocos días un obispo argentino: “Bergoglio es un ignorante, incapaz siquiera de terminar sus estudios universitarios. Su única cualidad es la astucia”. El sitio Infovaticana publicaba hace pocos días las palabras de otro obispo: “Francisco es un ignorante, pero es hombre muy astuto e inteligente en los objetivos que sospecho persigue; teológicamente, todos sabemos que es un analfabeto, ya que fue incapaz de finalizar los estudios teológicos y, en consecuencia, está haciendo un daño inmenso a la Iglesia. Es soberbio, pero lo esconde muy bien bajo una cierta apariencia de bondad que, a su vez, es una forma de esconder su tendencia patológica hacia el poder”. Y el reporte que publicó hace una semana Der Spiegel aparecen las declaraciones de una prelado de la Curia vaticana: “Es frío como el hielo, astuto, maquiavélico y, lo que es peor, miente”. ¿Hay que asombrarse? De ninguna manera. Todo eso lo habíamos dicho en estas páginas desde hace años. En agosto de 2013 publicábamos un post precaviendo a los lectores sobre lo que sucedería con el pontificado que acababa de inaugurarse. Comentamos sobre su deseo patológico de poder en octubre de 2015, y en enero y julio de 2016. En julio de 2014, Ludovicus propuso varias hipótesis para entender a Bergoglio, y una era la hipótesis Chauncy Gardiner, y que puede sintetizarse afirmando que Bergoglio no es más que lo que se ve: un simplón que por una serie de circunstancias desafortunadas y por un astucia política propia de su genes jesuitas, llegó donde llegó por el solo afán de poder. Sobre su frialdad y maquiavelismo, rayanos con la patología publicamos un post en enero de 2016. Y podríamos así seguir y seguir citando referencias en las que abundamos a lo largo de más de cinco años. ¿Nadie se dio cuenta antes? Hace pocas semanas, un blog americano traducía una entrada nuestra de 2013 sobre la expresión de Ludovicus “canibalismo institucional”, y se preguntaba cómo había sido posible que ningún periodista hubiese prestado atención antes a estas cautelas que desde este blog y desde mucho otros hacíamos sobre Bergoglio.

Si los que hacemos este blog, que somos apenas unos pelagatos, podíamos vislumbrar las características del personaje, ¿cómo no pudieron hacerlo los cardenales? ¿Cómo pudieron cometer el error garrafal y difícilmente perdonable de escribir su nombre en la papeleta del cónclave? El mal ya está hecho y hay que soportar la situación hasta que Dios disponga lo contrario. Pero lo cierto es que hoy nos encontramos en una situación diversa a la de hace algunas semanas: Bergoglio se quedó solo. Tal como todos los analistas interpretan, su elección fue digitada por la mafia de San Gallo, un club de cardenales progresistas sobre cuya existencia y maniobras habló uno de sus protagonistas, el cardenal Daneels, y le exigieron a cambio de los votos una serie de reformas a las que Bergoglio se comprometió a llevar a cabo, y ese fue el motivo por el que tenía el apoyo incondicional de la prensa secular. Pero, como dice Der Spiegel, después de cinco años, no se ve ninguna reforma y los escándalos de abusos saltan por doquier. Se acabó el trato; se acabó la protección. 
Escribía yo en este blog en mayo de 2017: “La resistencia que realmente le preocupa al papa es la resistencia progresista a la cual él, en el fondo, ha traicionado. Lo cierto es que Francisco se ha dedicado en estos cuatro años a lanzar continuos fuegos de artificios retóricos y metrallas de gestos vulgares pero los cambios propiamente han sido muy pocos. Los cardenales progresistas en serio esperaban que, luego de cuatro años, ya se hubiese eliminado el celibato sacerdotal, se estuviera discutiendo seriamente el sacerdocio femenino, se hubiera aceptado la sodomía y desmantelado la Curia romana. Bergoglio, que es un viejo zorro al que le importa un bledo la doctrina -sea conservadora o progresista-, jamás pondrá la firma en ninguno de estos cambios”. 
Como los Kirchner, Bergoglio pretendió blindarse por izquierda para conservarse en el poder que, como buen jesuita, es lo único que le importa. Rompió con los conservadores durante los ’90 y abrazó el progresismo, no por convicción sino porque le resultaba más útil para sus fines. Y llegó aupado por ese progresismo y por la prensa internacional -que es toda progresista- al pontificado. Y los defraudó. Era previsible que esto ocurriera. Como explicaba Ludovicus en noviembre de 2014, la progresía le dio un waiver a Bergoglio a fin de que destruyera a la Iglesia, y pareciera que se lo estar por quitar: el proceso destructor no fue lo eficiente y lo veloz que ellos esperaban.
El resultado es que el papa Francisco se quedó solo: sin el apoyo de la prensa, que paulatinamente irá retirándoselo, sin el apoyo de los obispos conservadores porque los defraudó, sin el apoyo de los obispos progresistas, porque también los defraudó y con el solo e inútil apoyo de los obispos argentinos. La Cigüeña publicaba hace pocos días una poesía que terminaba con estos versos: “Vete, Bergoglio impostor, / que pudres la hermosa Roma. / Ni sus colinas y lomas,/ Pagaron nunca a traidor. // Vete, si tienes decencia, / -aun un ápice-, al desierto. / Tu liderazgo está muerto. /¡Pide a Dios mucha clemencia!”. Esta triste cantinela, impensada hace unos pocos meses, la podrían cantar hoy en la plaza de San Pedro un muy nutrido grupo en el que se encontraría el cardenal Marx al alimón con el cardenal Burke; Rupert Murdoch y George Soros junto a Roberto de Mattei y Antonio Caponnetto. El compadrito jesuita de los bajos fondos porteños perdió la apuesta y está solo.


Nota bene: La ilustración del Papa Francisco que incluimos en esta entrada no es un fake. Aquí puede observa con qué admiración y gula observa el Sumo Pontífice cuando le fue presentada. 

35 comentarios:

Anónimo dijo...

GASTÓN: A mi juicio excelente análisis. Los nombramientos de Bergoglio -episcopal y cardenalicio- los firmó Juan Pablo II.

Hermenegildo dijo...

Lo peor es que, cuando se vaya Francisco, el panorama del cónclave no es nada alentador, ya que una mayoría de cardenales ha sido nombrada por él y son mediocres en el mejor de los casos. Y hay que unirlos a los cardenales malos que ya había (Maradiaga, Tagle, Schönborn, Marx, Ravasi...).

Anónimo dijo...

El enemigo o el adversario, también juega, piensa, actúa, promueve, obstruye, destruye, construye, confunde y, por sobre todo, calumnia, miente y desacredita.
Este hombre no llegó de casualidad al lugar más alto de la jerarquía eclesiástica ni dé pura casualidad ni por la imprevisión de cándidos electores.
No señor.
Ya en 2005 pudo haber sido elegido.
Y ya hacía mucho tiempo que venía actuando con la marca en el orillo de un inconfundible traidor.
Nada ni nadie se puede sorprender de lo que pasa y lo que no pasa. Lo más insólito es que nadie podrá decir que no fue avisado de todo lo que vendría junto con el personaje y sus adláteres.
La manía de negar la realidad e intentar desfigurarla al antojo del observador no es un vicio de un país en particular sino una característica de una humanidad floja que sólo quiere vivir sin mayores problemas ni preocupaciones.
Así pasan las cosas y así se está donde se está.
Cómodo Trepador, un ubicuo ocupante de los lugares principales y monopolizador
de todos los flashes y micrófonos que anden dando vueltas a su alrededor.

Falstaff dijo...

Exacto. El papado de Juan Pablo II no deja de ser un misterio envuelto en su carisma de gran actor, que lo era en el mejor sentido de la palabra, y la dejadez que permitió el avance continuo de la perversión y la herejía, cuando los que lo conocían afirmaban que tenía una profunda vida de oración. No tiene sentido tener una vida espiritual honda y actuar así.

EL card. Castrillón Hoyos dijo en una conferencia que Juan Pablo II le había felicitado por defender y encubrir a un cura pederasta. Si ya es grave el hecho en sí, fue desoladora la reacción del público: una ovación cerrada.

El supuesto Magno era ante todo un optimista patológico. No quería oír ni una noticia mala de ningún Obispo. Cuando le contaban los desastres de turno cortaba al interlocutor y le ordenaba que sólo le contara las noticias positivas. Pero resulta que los santos no son precisamente voluntaristas, ni optimistas. Son realistas.

Cuando su canonización turbo se puso en marcha tuve más de una discusión con el católico español medio que, como siempre, es más papista que el Papa. Todos afirmaban que Wojtila no sabía nada de los miles de casos de abuso en el clero. Con lo cual, estaban poco menos que diciendo que era un tonto de órdago. Pero Juan Pablo II no era precisamente tonto. De hecho, fue mucho mejor político que Bergoglio.

A nadie se le ocurrió al menos ralentizar su canonización hasta aclarar su papel en los casos encubiertos de pedofilia, en el protagonismo de Maciel y en tantos gestos heterodoxos que rebajaban la Fe del católico medio.

Eck dijo...

Comparto el análisis pero con importantes matices:
1) Creo que minusvaloramos a Francisco al calificarlo como simplón o ignorante. Lo es en cuestiones teológicas o litúrgicas pero es un consumado maestro cum laude en subir por la cucaña eclesiástica. Quien conoce los intrigulis de la politica eclesiástica un poco puede concordar en que alcanzar lo que ha alcanzado desde un puesto periférico es un gran merito en medio de tantas pirañas y tiburones renacentistas. Lo teológico y demás en estos juegos "parece" sobrar y Bergoglio, pragmático, lo dejo en un cajón. Era mejor estudiar y dotarse de una red de espias, influencias y favorecedores que leerse la Suma.
2)El gran problema de Francisco es que su pontificado está marcado por el signo de la contradicción y no es Benedicto... es que si realizaba en serio el programa de la mafia de San Gallen que le subió al solio pontificio se cargaba su propio poder. Por esto los fuegos artificiales para ir tirando e imponer una dictadura intracurial pero con Bergoglio se cumple la que yo llamo "Paradoja de Maquiavelo" y en la que tantos activos han caído por no ver la necesidad de la contemplación. Platón no estaba tan en las nubes como parece con los reyes filosofos....
3)Es que el poder por el poder no sirve para nada y al final, por ello se acaba perdiendo. Y es aquí donde a Francisco le ha traicionado su desdén por lo teológico y doctrinal. Sencillamente no sabe para qué gobierna la Iglesia y no tiene un plan de para el qué ejercer su poder. Manda pero no manda nada. Pragmático, no puede asumir el de los progresistas porque va contra si mismo pero tampoco puede asumir el contrario porque sería necesario una contemplación que no tiene (sería asumir una, al su parecer, utopia loca: el enfretarse a los modernistas y al mundo por cosas no terrenales). Por esto yo digo que es el anti-Inocencio III y la contrafigura de Benedicto XVI, que pecaba de contemplativo y que, encima, falló en elegir colaboradores activos.
4)No es el peor que nos pudiera haber caído en esta crisis sino el menos malo dentro de su campo. Ha permitido con sus fallos y contradicciones ver la mierda que se ocultaba debajo de la alfombra. Muchos tenían excusas Stanno tutti bene con JP II y Benedicto, elegidos por los conservadores pero de compromiso y muy débiles frente a los otros: impedían pero dejaban hacer. Con Francisco parecía que habían conseguido copar el solio (tras el fracaso de Rampolla y las dudas hamletianas de Montini) pero el pragmatismo y la sed de poder puro de Bergoglio les ha cerrado el paso y, lo que es peor, ha descubierto por ello sus miserias. Ahora imaginemos un modernista, que lo fuera de verdad y convencido, y con carisma,culto, simpático e inteligente. No tendríammos la imagen de la Iglesia que tenemos ahora pero la situación si que sería apocaliptica.
5)El peor mal de la Iglesia y la principal culpa no esta ni en el modernismo, ni el Concilio ni en los distintos papas sino en algo tan sencillo: ser lo que tenemos que ser aunque sea algo humilde. Nos hemos olvidado el ser esencial de las cosas. En los dos últimos siglos la Iglesia ha sido todo menos Iglesia (ONG, gendarmes, ministerio de asuntos divinos, etc). El papa (rey,capellan del NOM, oraculo divino), los obispos, clero (funcionarios, animadores sociales, agentes revolucionarios, etc) ordenes monásticas (de todo menos rezar y contemplar) y fieles (subditos, huchas, etc.) igual. Hemos tenido una teologia que ha sido de todo, desde un código a sociología, antes que la busqueda de la verdad divina y una liturgia que ha pasado de ser unos ritos casi mágicos hasta sesiones de animación antes que ser una acción de adoración a Dios. En esto hemos pecado todos según grados, incluidos nosotros los tradis: la tentación de Maurras está ahí siempre (me gusta la Iglesia porque es del Antiguo Regimen en vez de me gusta el Antiguo Regimen porque seguían las doctrinas de la Iglesia)

Anónimo normando dijo...

Brillante, Wanderer!!!

Andur Baldur dijo...

En la Argentina él fue liquidando lentamente a sus enemigos.

Pero no pudo suplantar las cátedras con sus esclavos en tantas diócesis como tiene el mundo.

Anónimo dijo...

Hace unos días un sacerdote amigo me dijo algo que me espanto (y me espantó porque lo vi muy probable): que Bergoglio se iba a suicidar.

Alfonso Jesús Vivar

Anónimo dijo...

y Benedicto XVI a quien tanto admiro, si renuncio sabiendo todo eso e hizo silencio, su actitud fue buena? tengo esas dolorosas dudas

Jaimito dijo...

Buenas a todos.

Me sorprende el nivel de condena hacia un Papa como es Juan Pablo II. Entiendo que se pueda criticar lo que hizo o dejo de hacer con razonamientos. Entiendo que se pueda decir que no atajó la crisis.

Pero una crítica ponderada debía indicar también su lucha por la vida, sobre la familia creando el Pontificio Juan Pablo II que tanto bien está haciendo, su clarificación doctrinal y práctica con la Teología de la Liberación, su papel en la caida del Muro y la libertad de los países del este de Europa y tantas otras cosas.

Es buena una crítica que señale errores del pasado para no volver a cometerlos pero una crítica sin ponderación puede hacer entender al que la lee un criterio ideológico o de sentimiento más que de verdad

Luis Fernando Pérez dijo...

Falstaff:
El card. Castrillón Hoyos dijo en una conferencia que Juan Pablo II le había felicitado por defender y encubrir a un cura pederasta. Si ya es grave el hecho en sí, fue desoladora la reacción del público: una ovación cerrada.


---

Yo fui testigo directo de algo muy parecido. Ocurrió en Ávila, en un congreso internacional, organizado por Miles Iesu, sobre conversos al catolicismo, en el que di testimonio público de mi regreso a la Iglesia tras casi un a década como protestante. Era el año 2002.
Vinieron al congreso tanto el cardenal Castrillón como el cardenal Trujillo, a quien Dios tenga en su gloria. Una de las charlas las dio el cardenal Castrillón. Entre otras cuestiones habló de la situación de los lefebvristas. Me acuerdo que comentó que les hacía la broma de recordarles que su obsesión con el latín no era normal, ya que ese era el idioma del enemigo (Imperio romano). Lo que ya no tuvo nada de broma fueron sus palabras finales sobre el escándalo de los abusos del clero. Dijo que la Iglesia tenía el deber de defender a sus sacerdotes y, ya caminando hacia la salida, afirmó en voz muy alta "una vez sacerdote, sacerdote para siempre". Bastante gente la aplaudió. Yo me quedé atónito. No me olvidaré jamás de su cara mientras decía eso. Si no es porque por entonces todavía tenía la "pasión" del converso, probablemente me habría vuelto a largar de la Iglesia en esos momentos.

Es la primera vez que digo esto en público.

Antonio Caponnetto dijo...

Don Wanderer:
Aunque lo meritorio y plausibe es el cuerpo de la sesuda nota, le agradezco su mención personal in fine. Por si sirviera de algo el dato, le cuento que empecé a publicar denuncias graves sobre Bergoglio en el 2004 y todo coronó en el 2010 con “La Iglesia traicionada”, tres años antes de que lo eligieran papa. Libro aquél que, para mi sorpresa de escritor ignoto con un número clauso y módico de lectores, anda dando vueltas por aquí y acullá.
No me siento vaticinador; porque vi el mal enorme de este sujeto pero no me imaginé que pudiera llegar tan alto. Ni me siento víctima por haberlo desenmascarado, porque tengo por tales a mis persecutores o difamadores: víctimas todos,sí,de la estulticia que los anima y de la papolatría que los atasca. Siguiendo con la comparanza cinematográfica que motiva su escrito, diría que todos ellos –Bergoglio y secuaces innúmeros- son “I Nuovi Mostri”, personajes lóbregos como los del recordado film de Monicelli.
Muchas veces en estos tiempos brumosos ha brotado la pregunta fatídica por el “qué hacer”. Y en el propio terreno de este caminante sitio han litigado otrora,al modo dolinesco, Los Vencedores del Apocalipsis Now contra Los Orinadores de Asados. Si se me permite aportar algún bálsamo a la querella, recuerdo el Sermo 340 del Hiponenese, en uno de cuyos fragmentos se lee: “Corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los pendencieros, moderar a los ambiciosos, animar a los desalentados, apaciguar a los contendientes, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos, tolerar a los malos y [¡pobre de mí!] amar a todos”.
Como siempre, los verdaderos cursos de acción no los ofrecen los activistas sino los contemplativos.
Gracias de nuevo.
Un abrazo
Antonio Caponnetto

Carlos Dufour dijo...

Un lejano parentesco no inhibe la maledicencia. Al contrario, a menudo la fomenta.

El parentesco suministra acceso a las anécdotas suculentas y los detalles picantes; la lejanía deja al crítico al abrigo de responsabilidades, reproches o desprestigios. Así la gente suele hablar pestes de los cuñados, que son coimeros, alcohólicos y tantas otras cosas. Más o menos impunemente.

Pero, y se trata de un pero decisivo, un Papa no es como un cuñado, impuesto por fatalidad o por capricho del azar. Al Papa lo elige un cónclave eclesiástico. Corolario: A un Papa berreta corresponde una Iglesia por lo menos tan berreta como él. O peor, porque cuatro ojos deberían ver más que dos y porque para algo estarán las instituciones.

Por eso resulta que lo del Wanderer, por mas fehaciente que sea, se mira con recelo, como una espada de doble filo, o que algunos reaccionan defendiendo aun más a Bergoglio, porque -- hombres de la Iglesia al fin, caramba -- piensan que sólo así defienden a la Iglesia.

El problema difícil es resolver el dilema dentro de la pautas del creyente, reacio al sedevacantismo y cosas rebuscadas. Entonces hay que pensar a fondo el dilema: o Bergoglio es un capo o es una estrepitosa reductio ad absurdum del catolicismo que implantó la infalibilidad pontificia hacia 1870 y todo lo que viene junto con ella.

Por cierto se puede alegar que infalibilidad no coincide con impecabilidad, pero una posibilidad lógica parece muy poco. Como dijera un filólogo peronista cuyo nombre no me atrevo a repetir, ante el caso de Menem y sus apologistas: "Los indios quisieran ver algunas señales de humo".

un pobre diablo dijo...

Tiene razón Carlos Dufour.
Los cuñados son la peor peste del mundo, peores que las suegras. Fueron ellos quienes hicieron público que vivo bebido y endeudado, a más de lefebvrista. Uno debería casarse sólo con hijas únicas.

Anónimo dijo...

Benedicto no hizo silencio..Lo dijo claramente en un viaje crucial pascual..El renunció porque sabía que para enfrentar toda la banda de delincuentes y criminales se necesitaba mucha fuerza y el sabia que ya no tenía esa fuerza..El no es culpable de lo q vino después. Esta es mi opinión. Saludos desde el oeste campero de bs as

Anónimo dijo...

Todos sabemos que el reinado de Pancho es un desastre.
Hay solamente dos opciones.
1) O es un inutil y la cosa se le fue de las manos.

2) El mal que hace lo hace adrede.

En cualquiera de ambos casos no califica para estar donde esta.

En definitiva termino siendo lo que es. Un peronista que por accion u omision hizo un desastre.

Lo grave es que las consecuencias de su mala praxis son de alcance global.

Benigno

Chestertoniano español dijo...

Francisco si quiere obtener algo y hacer el programa progre. Lo que pasa es que lo está haciendo de la única manera posible.. dejando que pasen cosas mientras con palabras y gestos les da apoyo y contradice la doctrina tradicional... sin cambiar nunca un punto del catecismo (bueno, un punto ya lo ha cambiado, pero bueno). Es simplemente hacer el catecismo, el dogma, etc irrelevantes, y dejar un maremagnum de magisterio difuso que parece implicar que lo que quieren los progres es lo correcto.
Claro para cosas como el sacerdocio femenino esta complicado, al menos por ahora. Por de pronto debería haber una primera fase en que se tolere "ad experimentum" sacerdotes casados y un ministerio, que no será el del diaconado pero informalmente se les llamara diaconisas y se hará una celebración parecida al orden diaconal (y se permitirá o se hará la vista gorda a los obispos que ordenen a la vez diaconos y "diaconisas"). Conforme una cosa y otra se normalicen; y se halla dado forma a eso de que las Conferencias episcopales tengan capacidad de hacer magisterio, pues será cuestión de tiempo que se curse lo del sacerdocio femenino. Por supuesto cada uno de los pasos que se den deberá ser tal que los conservadores puedan ver algo tranquilizados. Es como cocer una rana.
Por otro lado no termino de ver lo de que la prensa progre no apoye ya a Francisco. Si, algunos están saliendo rana. Pero en general lo tratan muy bien. Aquí en España cuanto mas progre es el periodico mejor trata a Francisco. Y todo este asunto, con excepciones como el reportaje de Der Spiegel ha sido tratado con guantes de terciopelo.

Anónimo dijo...

El anillo abandona cuando quiere. Isildur, Smeagol...

Anónimo dijo...

Yo creo que Benedicto renunció no por falta de fuerzas sino como estrategia para esconder el Papado y la Iglesia del ataque del enemigo, cuando ya era imposible resistirle en la superficie. De alguna manera, volvió a mandar a la Iglesia (la de Cristo, no la oficial) a las catacumbas....veremos.

Anónimo dijo...

Al converso de Ávila y por si le sirve de algo. Un servidor estuvo 2 veces, separadas por varios meses, con el Cardenal Castrillón en su despacho. La primera de ellas habló entre otras cosas de la Comunión en la mano para defenderla claramente. La segunda hablo también de ella para criticarla. Mi conclusión personal: Este señor es lo que sea el último que habló con él. Y desde entonces no le tomé en serio para nada.

Anónimo dijo...

Perdone Don W. pero olvidé mi seudónimo en el comentario anterior. ¿Puede hacer el favor de poner:GASTÓN?

Falstaff dijo...

Luis Fernando, el hecho que narra es el clásico ejemplo de como funciona el católico medio de hoy: por mera identificación. Igual que los autodenominados "identitarios" nacionalistas europeos, el católico de hoy lo es por identificación, lo que supone una especie de perversión de la jerarquía de los Mandamientos divinos, ya que el primero de todos es la Caridad.

En los casos de abusos sexuales ni Obispos ni laicos deberían reaccionar silenciando el hecho y encubriendo al criminal para "proteger" a la Iglesia. En primer lugar, el niño o adolescente abusado también es Iglesia. En segundo lugar, la Iglesia no es sólo la parte institucional; y en tercero, el primer deber es restaurar en orden a la Caridad el daño hecho a la víctima, lo que incluye la obligación de, por justicia, hacer pagar al criminal su culpa. Es tan sencillo que no entiendo las reacciones estólidas y viscerales de tantos católicos.

Yo también soy converso. Siempre me pregunté porqué mi conversión fue tan individual, ya que primero empecé a conocer a Dios a través del Evangelio y la oración (de forma incipiente y poco madura, claro). Después descubrí a la Iglesia, donde ya conocí a Dios íntegramente. Con el tiempo me explico que Dios me regaló una conversión así de particular porque si primero hubiera conocido a la Iglesia, tal como está, habría salido corriendo.

Aintzane dijo...

Sr. Wanderer: no le quito valor a su artículo. En gran parte, su análisis me parece certero e inteligente. Pero encuentro, desde mi humilde punto de vista, ciertas carencias.
Me parece muy arriesgado emitir con tanta contundencia su negativa opinión sobre los pontificados anteriores a Francisco. No tengo ni idea de la edad que tiene usted ni si vivió como adulto parte del pontificado de Pablo VI. Yo sí lo hice, y creo que puedo juzgar a JPII y a Benedicto XVI con la perspectiva que no tiene quien no conoció la época de Pablo VI. Pero eso no me parece lo más importante que quiero decirle. Yo soy, como ha dicho alguien aquí, una católica media española, aunque no afectada, gracias a Dios, del virus de la papolatría, actitud que merece un análisis aparte y muy interesante por cierto.
Lo más importante es que "a toro pasado" como decimos en España, es decir, conocidas las cosas a estas alturas de la película, no es ni justo ni riguroso enjuiciar actitudes de hace décadas. ¿Alguien podía vaticinar hace 30 años, incluso 20, que la Iglesia se encontraría en este estado de postración? ¿Conoce alguno de ustedes las variables que determinaban tanto el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI? ¿Cómo es posible juzgar de manera contundente, jugando a ser Dios, dos pontificados que quizá sólo podrán ser esclarecidos dentro tal vez de décadas? Eso por un lado.Si ni siquiera sabemos los verdaderos motivos de la renuncia de Benedicto XVI,sólo los intuimos, ¿qué podemos saber de muchas otras cosas?
En segundo lugar, pienso que los compatriotas de Bergoglio es lógico que se sientan heridos por alguien tan nefasto para la Iglesia y que es de su mismo país, y no dudo de que lo que dicen de él sea verdad. Pero quizá esto mismo les pueda llevar a una acritud o negatividad que les priva de objetivdad, en el sentido de que cargan sus críticas sobre hechos ciertos pero sin la suficiente moderación que les priva de un necesario contexto.
Por último, Sr. Wanderer, en su análisis sobre el "fracaso" de Bergoglio al no haber contentado a ninguno de los sectores de la Iglesia, permítame decirle que el origen de ese fracaso puede que sea el que apunta, pero su análisis no me parece completo,puesto que podría aplicarse en sus mismos términos a cualquier institución puramente humana; no me parece el propio de un católico que confía en el poder de las oraciones ni en la asistencia del Espíritu Santo. ¿Y qué me dice de Viganó? ¿Y de las múltiples webs, portales, blogs, que con esfuerzos denodados luchan por contener esta debacle? ¿Y de las horas y horas de oración y contemplación ante el Santísimo? ¿Y de los casos de sacerdotes y obispos que están dando la cara, arriesgando su puesto en la Iglesia?
En fin, no le quiero cansar, sólo decirle que es de justicia reconocer la fuerza de la oración y del testimonio de millones de católicos.
Y sepa que según las estadísticas, nunca jamás los cristianos fueron tan perseguidos en la historia de la iglesia ni murieron por su fe tantos miles y miles de ellos.

Anónimo dijo...

Excelente Wanderer. Hace mucho que contra viento y marea defiendo la causa anti Magno. Ya lo he dicho en comentarios anteriores, si vamos a revisar, revisemos todo, ya que es obvio que no toda la culpa es de Bergoglio, por mal que nos caiga. Estos lodos vienen de aquellos polvos. En cuanto a Francisco, si sus aliados le sueltan la mano, no le queda mucho hilo en el carretel. Da la impresión de que cada episcopado juega su propio partido, y saben que están solos. A los que tengan basura bajo la alfombra, el mundo se los llevará puestos. A los que no, también. Francisco seguirá haciendo la plancha, con un papado "de gestos", hasta que patee el balde. Mientras tanto en la Iglesia, la apostasía silenciosa, seguirá a los gritos. Cada vez menos bautismos, cada vez menos matrimonios (con cada vez menos hijos), cada vez menos sacerdotes (como dijo Michael Matt, ¿qué varón "derecho" va a entrar a un seminario en estos días?). Pero los católicos tontos, seguirán siendo tontos y optimistas. Así que sea o no el final de la película, ellos seguirán cantando, como antes coreaban el Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo, el Francisco Primero, te quiere el mundo entero...
Hilbert.

Unknown dijo...

Una dosis de buen humor: el estupefacto mitrado tímidamente asomando junto al Papa en la presentación del cuadro en su honor es Carlo María Viganó.

Anónimo dijo...

Terrible...

Por situaciones como estás, es que ahora parece ser el tiempo de los laicos...

Por situaciones como estás, es que la iniciativa de laicos de EU de elaborar un dossier de cada cardenal elector puede ser algo providencial.

Así, al menos, nadie podrá decirse engañado sobre a quién votará en el próximo Cónclave...

Isaac

Falstaff dijo...

"Lo más importante es que "a toro pasado" como decimos en España, es decir, conocidas las cosas a estas alturas de la película, no es ni justo ni riguroso enjuiciar actitudes de hace décadas. ¿Alguien podía vaticinar hace 30 años, incluso 20, que la Iglesia se encontraría en este estado de postración? ¿Conoce alguno de ustedes las variables que determinaban tanto el pontificado de Juan Pablo II y Benedicto XVI" (Anónima 12:02)


Dados los nombramientos de Juan Pablo II en el episcopado y en el colegio cardenalicio, sus actos de ecumenismo, como el de Asís, el mal trato a la FSSPX (que sólo pedía formar sacerdotes y celebrar los Sacramentos como antes del CVII) los casos de pederastia y de encubrimiento que fueron apareciendo para escándalo de propios y ajenos, las Misas rockeras masivas.... Pues hombre, algo sí se podía esperar.


¿Qué no se pueden conocer todas las circunstancias? Pues no, no se puede, pero los hechos hablan, gritan, por sí solos.

Anónimo dijo...

Atenti muchachos que las balas le están pegando cada vez más cerca a Francisco. Ahora una Asociación contra los abusos de los clérigos denuncia "otros cuatro casos Viganó" donde el papa actual parece haber cumplido el papel de encubridor. Y lo dicen en Italia. Esto va a terminar mal, muy mal.

Anónimo dijo...

El de la foto es Viganó! Es cierto.

Anónimo dijo...

GASTON: De lo que dice mi tan bien intencionada como ingenua compatriota AINTZANE rescato esto que me parece muy importante: "Y sepa que según las estadísticas, nunca jamás los cristianos fueron tan perseguidos en la historia de la iglesia ni murieron por su fe tantos miles y miles de ellos"
El problema -y no me queda más remedio que echar más leña al fuego- es que la preocupación primera de Bergoglio en su encíclica Laudato Si no eran esos cristianos perseguidos,que es el primero a quien le toca su defensa, sino los arrecifes coralíferos. ¿No es acaso este abandono de los miles de mártires la mayor vergüenza de este pontificado y de esta iglesia tantas veces volcada en defender la inmigración indiscriminada, afirmar el pacifismo -falsísimo- del Islam y no movilizarse en defender a sus mártires?
Y perdónenme un desahogo: Pocas veces he sentido tanto no ser millonario como al conocer la noticia de esos católicos useños empeñados en elaborar un pormenorizado dossier de los próximos cardenales electores. Para colaborar, claro.

Anónimo dijo...

Estimado don Wanderer:
Estoy leyendo estos días "Los jesuitas. La Compañía de Jesús y la traición a la Iglesia católica", obra muy difícil de encontrar, del exjesuita Malachi Martin.
Este autor hace un previsión lucidísima de lo que está pasando. Bergoglio no es, pues, un verso suelto, sino el encargado por la Compañía de acabar volarlo todo, de dejar a la Iglesia irreconocible y patas arriba. Y yo me huelo que a partir de ahora va a pisar fuerte el acelerador.
Este libro lo recomiendo a todos.

Eck dijo...

De los nombramientos y la situación bajo Juan Pablo II ya se sabía bajo el propio pontificado y se denunciaba. En mi biblioteca tengo el libro "Via col vento in Vaticano" traducido como "El Vaticano contra Dios" de Los Milenarios (de Luigi Marinelli y otros monseñores) donde se dan sabrosas anedotas, si no verdaderas si verosimiles, de como se la colaban a un Papa que no tenía ni idea de las mañas curiales y que conocían muy bien sus debilidades. De todos es conocido el hecho de cuando querían liar una gorda le montaban un viaje apostolico. Es de mucho interes actual los capitulos del libro sobre los homosexuales.
Luis Fernando, te entiendo muy bien. A mi me pasó en una charla de monseñor Sansebastián sobre la Iglesia española y su decadencia. En la práctica echó la culpa a que los católicos no hicieramos caso a sus anodinas cartitas y a sus señorías mitradas, tan puras y buenas como bebes recien bautizados. Esto ocurrió meses después de, te acordarás, los calditos de Añastro (Judas tuvo mejor gusto) con de la Vogue, digo, De la Vega, cuando las objeciones a la Educación para la Ciudadanía. Fue tan cínica que hasta hubo preguntas críticas de un movimiento conocido por su fidelidad perruna a los obispos.

Luis Fernando Pérez dijo...

Aintzane
¿Alguien podía vaticinar hace 30 años, incluso 20, que la Iglesia se encontraría en este estado de postración?

Me suena que cierto arzobispo francés vaticinó esto. Pero quizás son imaginaciones mías...

Anónimo dijo...

Luis Fernando Perez....varios, entre otros Castellani, Meinvielle y muchos mas....y no hace 30 años....hace mas de 50 años.

Anónimo dijo...

Y la Ememerick hace más tiempo, e Hildegarda de Bingen ni les cuento. Lo clavaron.