lunes, 11 de enero de 2021

El problema del “Novus Ordo” (aun cuando es celebrado con reverencia)

 


por Boniface


Durante la mayor parte de mi vida como católico asistí a lo que muchos llamarían un ritual Novus Ordo celebrado reverentemente. Para muchos católicos que nunca han asistido a una misa N.O. que no fuera un show de payasos, el concepto mismo de una misa Novus Ordo celebrado con reverencia puede parecerles sorprendente; sin embargo, os aseguro que tal cosa existe, por mucho que sea un fenómeno poco común. 

Pero por otra parte ¿a qué se parece una misa celebrada reverentemente según el Novus Ordo? En mi experiencia, incluye todos o algunos de los rasgos que enuncio a continuación:

  • El ordinario de la misa dicho o cantado en latín. 
  • Uso exclusive del Canon Romano (Plegaria Eucarística I). 
  • La mayor parte de las mujeres usan mantilla. 
  • Un introito en latín.
  • Un ritual de asperges.
  • Vestimentas litúrgicas decorosas.
  • Recepción prácticamente sin excepción de la comunión en la boca.
  • El tabernáculo ocupando un lugar central en el templo. 
  • La comunión de rodillas. 
  • Un altar sólido, con aspecto sacrificial (por oposición a una mesa de aspecto endeble).
  • Una prédica de catequesis ortodoxa.
  • Monaguillos vestidos de forma tradicional. 
  • El culto de una espiritualidad mariana y eucarística. 
  • Una congregación vestida apropiadamente.
  • Una misa que finaliza con la oración a San Miguel Arcángel.  

Durante muchos años he mantenido consistentemente mi opinión de que la misa Novus Ordo no es (ni tiene por qué ser) intrísecamente irreverente. Sabemos que, estadísticamente consideradas, una mayoría de las celebraciones según el Novus Ordo resultan, en el mejor de los casos, en una liturgia plebeya cuando no ejercicios irreverentes y cuasi-blasfemos, y aun así, la Nueva Misa teóricamente podría ser celebrada de una manera conforme a la dignidad que la liturgia exige. Tal vez Vd. esté en desacuerdo con esto que digo, pero no importa. No es a lo que apunto en este ensayo. Y desde luego, el rito de la misa tradicional en latín resulta indiscutiblemente superior en cualquiera de sus aspectos. 


Ahora bien, aquí quiero detenerme en el siguiente punto: que resulta possible celebrar según el Novus Ordo de manera digna y reverente, y que para muchos católicos una liturgia así constituye una fuente real y positiva de alimento de la vida spiritual a la vez que ofrece una verdadera, aunque que imperfecta, conexión con la tradición católica. 

Con todo, aun cuando todo esto sea cierto… constituye una defensa horrible del Novus Ordo: resulta que hay un argumento contundente como un elefante en una habitación que nadie puede negar—el hecho de que incluso la celebración de la mejor de las liturgias según el Novus Ordo depende enteramente de las preferencias personales del celebrante. 

Ciertamente, las rúbricas del Novus Ordo permiten una celebración reverente. Pero aquí la palabra “permiten” constituye el punto crucial del asunto que nos ocupa. Permite las opciones más reverentes siempre y cuando el celebrante elija observarlas. Y las mismas rúbricas que permiten esa reverencia de igual modo permiten opciones banales, torpes e irreverentes si al celebrante así se le antoja. El Novus Ordo es litúrgicamente libertario. Eleva el principio de la elección por la elección misma como el principio determinante de la liturgia. Esto asegura que la calidad de una determinada experiencia litúrgica resulta determinada no por la estructura del rito en sí mismo, sino por los antojos del celebrante. Incluso cuando el celebrante se inclina por las opciones más reverentes —lo que puede resultar en una celebración digna en aquel caso— sin embargo, continuamos en una situación muy mala puesto que la estabilidad de un Novus Ordo celebrado con reverencia siempre estará sujeta a vaivenes. Para ponerlo de manera brutal, esto significa que solo una persona resuelve entre una celebración reverente y una liturgia completamente subversiva. Unos poco ejemplos extraídos de mi propia experiencia:
Durante más de una década, mi parroquia contó con un párroco tradicional. Celebraba reverente según el Novus Ordo y, (después de la promulgación de la Summorum Pontificum) también comenzó a celebrar la misa tradicional en latín. Todas sus liturgias en ambas formas usaban un altar neo-gótico. La parroquia tenía un altar tipo mesa, pero el pastor la había guardado en un depósito. ¿Y qué pasó? Pasó que eventualmente el párroco nos dejó por otro destino y nos fue asignado un administrador parroquial temporario hasta que fuera designado un párroco definitivo. El tipo que estaba interinamente rescató la mesa del depósito para volver a usarlo como altar. Ambos clérigos podrían haber citado documentos en favor de sus respectivas decisiones: el párroco original acertó al destacar que el texto del Missale Romanum presume que el celebrante se posiciona ad orientam y de allí presume la existencia de un altar fijado a una pared, no una mesa haciendo las veces de altar. Pero el administrador interino podía citar a su favor el Instructivo General del Misal Romano que específicamente dice que el altar será construído “separado de la pared, de tal modo que resulte possible desplazarse a su alrededor con facilidad y que resulte posible celebrar la misa de cara al pueblo” (IGMR nº 299). Todo dependía de la personalidad y preferencias de cada celebrante, por qué documentos quería regirse, y cómo interpretaba aquellos documentos. Cuando finalmente llegó el nuevo párroco, resolvió remover (nuevamente) la mesa tipo altar. Si alguna vez nos deja, un nuevo párroco puede con toda facilidad restablecerlo de nuevo. 

Otra historia: unos años antes, cuando regresé a la Iglesia, asistía a una misa en la que entonces era la parroquia más tradicional de la región en la que vivía. El párroco celebraba según el Novus Ordo y todo, a excepción de las lecturas y la homilía, era en latín. Me encantó. Fue mi primera exposición a algo que siquiera se aproximara la liturgia católica tradicional. Pues bien, eventualemente aquel párroco resultó removido y nos tocó en suerte otro, un cura de muy poco carácter, tipo “no hagan olas”. Materia prima para un Obispo. Como fuere, una vez que asumió su rol, adivinen ustedes qué es lo primero que desapareció. Desde entonces no creo que en esa parroquia se haya oído una sola palabra en latín.

Mi argumento es el siguiente: incluso cuando el Novus Ordo se celebra con reverencia, constituye un ejercicio del gusto personal de un párroco en particular —y la elevación de semejante preferencia por sobre cualquier otra consideración posiblemente constituya el pecado original del Novus Ordoísmo. En el mejor de los casos, aún celebrado con reverencia, el Novus Ordo sigue siendo un ejemplo de lo peor que tiene. Qué ironía más bizarra. 

¡Qué diferencia con la misa tradicional en latín en la que el celebrante se convierte en un personaje irrelevante! La reverencia la la misa tradicional en latín no resulta de ninguna preferencia subjetiva, sino que es un constitutivo de la estructura misma del ritual. La misa tradicional no incluye una posibilidad, una reverencia contingente que se “permitiría”; es, sencillamente, reverente. La reverencia no es el resultado de haber tenido la suerte de contar con el párroco adecuado, aquel que construyó una congregación saludable durante años, tomando las decisiones correctas en medio de un mar de diferentes opciones. La reverencia de la misa tradicional en latín no es un fin a alcanzar, sino el fundamento mismo que se da por sentado y sobre el cual se construye. Es por donde empezamos, no por donde terminamos. 

Una liturgia reverente no es algo que los católicos deberían luchar por obtener y mucho menos dejarlo a merced de los antojos de un hombre en particular. Debería constituir un derecho inalienable de todos los hijos e hijas de la Iglesia.

Traducción: Jack Tollers

Fuente: Unam Sanctam

53 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente. Hace tiempo decidí no pisar más el Novus Ordo, incluso aunque suponga quedarme sin misa algún domingo.
Hilbert

Anónimo dijo...

Es interesante, sin dudas, el argumento. Es uno de los más contundentes, comparto. El hecho de que un rito "se pueda" celebrar bien o mal o más o menos, es una aberración. También fui, durante muchos años, a misa Novus Ordo; buscando, por supuesto, las parroquias en dónde la liturgia era más reverente. Después de muchos años en el rito tradicional no tengo motivos para volver a asistir a una misa N.O. por más reverente que sea. No es por cabeza dura, obtuso, cerrado o fundamentalista (aunque algo de todo esto puede haber, nadie es perfecto), sino porque la diferencia que se experimenta y que se entiende (cuando se estudia un poco) es abismal. No es posible tener opciones para rendir culto al Dios de los Ejércitos: uno digno y reverente y otro improvisado en pocos años en escritorio, que puede llegar a celebrarse dignamente, aunque nunca transmitiendo de modo óptimo la doctrina de siempre y la tradición, para citar a Boniface. Y no es el único argumento, desde ya. No quiero aburrir a los lectores con lo que ya sabemos de años, las plegarias eucarísticas, el ofertorio (el famoso suscipe Sancte Pater, que según algunos pastores protestantes resumía el carácter sacrificial de la misa católica, fue abolido deliberadamente) e via dicendo. La teología interna de la misa N.O. es defectuosa.
En fin, me uno a la moción del doctor Peter Kwasniewski o de monseñor Viganó, entre tantos, que luego de estar por años participando en misa N. O. y luego de descubrir la misa de siempre, abrazarla y amarla, estuvieron otros tantos años intentando procesar o rescatar el N.O., y queriendo salvar aquello que tiene de bueno, declinaron tal empresa por considerarla inútil. Me uno, entonces a su conclusión- proposición: restaurar el rito romano tradicional, la misa de siempre y olvidar el experimento llamado Novus Ordo, por más difícil e impracticable que parezca.
Muchas gracias por el artículo. Muy interesante.
Suyo
A.G.

Guillermo Alfano dijo...

Es interesante lo que escribe Unam Sanctam, ahora y yendo a que lo de la formalidad es del párroco o sacerdote encargado de la capilla, también ocurre en algunos lugares donde se celebra la misa tradicional en Argentina. Como depende de la voluntad del párroco y este no esta "asociado" a alguna comunidad que celebre misa tradicional (IBP, ICRSS, FSSP, etc), difícilmente, el nuevo sacerdote tenga primero ganas y segundo aptitud para celebrarla. Si el presbitero es enviado a otro lugar desaparece la misa, salvo en casos que conozco que la forma de misa depende mas de los fieles que de quien la celebre e inclusive en estos nuevos casos el sacerdote si no sabe aprenderá o buscara a alguien que sepa celebrarla.

Anónimo dijo...

"¡Qué diferencia con la misa tradicional en latín en la que el celebrante se convierte en un personaje irrelevante!" Muy poco feliz y peligrosa esta afirmación.
Por otro lado, me parece que si bien el argumento que se presenta podría ser uno más para mostrar la malicia del Novus Ordo, deja la puerta abierta a "excepciones" en las que podría haber celebraciones "reverentes" del N.O., que consideradas en sí mismas, no tendrían ningún problema (sin perjuicio del argumento utilizado sobre la subjetividad del rito).
Hay montones de buenos libros que explican los problemas de la reforma litúrgica. Los interesados en comprender este tema (que deberían ser todos), deberían acudir a dichos ensayos.

Tomas

Don Benja dijo...

Excelente. Por eso digo que si algo nos robaron, fue la misa tridentina.Pero...
feliz culpa si hoy se la desea con ansias.

Anónimo dijo...

Es increíble. Probablemente ninguno asistió o acolitó en misa antes de la reforma litúrgica. Si no tendrían que recordar las misas dichas o rezadas (sólo por el ex opere operato celebradas) a velocidades meteóricas. Velocidades que sólo el latín permite (v.gr. El Rosario). Aún admitiendo nuestras respuestas de monaguillos montadas en el fárrago indistinguible. Gente joven que habla de lo que no conoció.

Anónimo dijo...

"Recepción prácticamente sin excepción de la comunión en la boca." Según el rito es sin excepción. Lo de prácticamente debe de ser por curas que quizás crecieron con el Novus?

Valveno dijo...

Muy de acuerdo. Es la terrible experiencia parroquial actual: al haber tanta diversidad entre un cura y otro (no sólo a nivel litúrgico, sino en todo aspecto del ministerio sacerdotal), cualquier cambio de sacerdote puede hacer que uno pase del amor al odio.
Al final, para mantener la cordura, casi que uno o tiene que o ir detrás de algún buen sacerdote, o elegir alguna congregación (las cuales suelen ser más parejas en este tipo de experiencia).

Anónimo dijo...

Que tristeza, cuanta desorientacion diabolica hay en este mundo.
La Novus Ordo Missae jamas podra celebrarse con reverencia.
En la Misa Tradicional en Latin, el Sacerdote NO ES un personaje irrelevante, es el mismisimo Alter Christus que ofrece el Santo Sacrificio de la MIsa In Persona Christi.

El paseador de perros dijo...

Y ahora se vienen las lectoras y acólitas “instituidas”, paso necesario para las diaconisas.

Anónimo dijo...

Sería -y seguramente es- muy necesario contar con bibliografía para poder entender las diferencias objetivas -y no tanto- entre el Vetus y el Novus Ordo Missae.
Podría alguien autorizado recomendar algún escrito, en el idioma que fuere, que permitiera a los neófitos -y no tanto- poder profundizar sobre esas cuestiones?
Muchos lo agradeceríamos.

Anónimo dijo...

Además la subjetividad del celebrante conduce a la subjetividad del creyente y empiezan los argumentos de las Misas aburridas versus las divertidas, las que me gustan y las que no, las largas y las cortas. Pasamos a pensar que las Misas son para nosotros y no para Dios, y a veces los tradis caemos en lo mismo.

Anónimo dijo...

A mí lo que me sorprende de la Misa nueva es que haya alguien capaz de concentrarse en lo que ocurre entre tanta subida y bajada del presbiterio de fieles que hacen las lecturas, respuestas constantes al sacerdote y cambios de postura ( hay quien hasta se arrodilla ).
Cuando voy ( que es lo menos que puedo) siempre hay un momento en el que me gustaría pedir, humilde pero sinceramente, si habría alguna posibilidad de que se estuviesen callados y quietos un rato.


Unknown dijo...

EL PODER Y LA TRASCENDENCIA DEL SACRIFICIO REDENTOR DE LA SANTA MISA RADICA EN LAS PALABRAS DE LA CONSAGRACION, ESO ES LO SUBLIME, LO DIVINO, LO SOBRENATURAL; YO CELEBRO CON LOS DOR ORDOS Y ESE MOMENTO ES UNICO....

Anónimo dijo...

Es inevitable que se cambie al cura de cada parroquia tan seguido?

Anónimo dijo...

Además hay subjetividades encontradas; por ejemplo: en mi parroquia un cura me niega, hasta con violentas reprensiones en voz alta, la comunión en la boca. Y en en la misma Misa otro cura me la da sin objeciones.

Unknown dijo...

El drama litúrgico, es un buen libro, de Augusto del Rio. Compara ambos ritos de manera clara y objetiva.

Anónimo dijo...

El problema del NO es que le quitaron la oblata para el SACRIFICIO.

Jack Tollers dijo...

Anónimo de las 13:44, por supuesto que no le falta razón al recordar las misas en latín que antes del Concilio se celebraban "a velocidades meteóricas", lo que constituye una frivolidad, una banalización del rito, una falta de gravitas y, en algunos casos, una irreverencia.

Y era, ciertamente, lo recuerdo bien, una cosa bastante común.

Ahora, la reforma litúrgica fue llevada a cabo por una cantidad de tipos que seguramente celebrarían así y les importaría un belín la liturgia, empezando por Pablo VI, claro está. Sino, no habrían hecho la barbaridad que hicieron. La "barbaridad" se colige clarísimamente de las memorias de Bugnini (por más que estudió sobre eso toda la vida). Sus "experimentos" delante de Paulo VI y algunos cardenales antes de quedar en el ritual que se fijó, desafían la imaginación (y el que quedó, también).

Pero, claro, una cosa no quita la otra y eso no me impide coincidir con usted: las misas celebradas a velocidades meteóricas constituían una pésima costumbre que debiera haber sido erradicada.

No fue así. En cambio, hicieron otra cosa, que es suprimir el latín (y unas cuantas cosas más, ¿para qué enumerarlas aquí?).

Pero hay irreverencias e irreverencias, y que las de las misas "happy clappy" son incomparablemente peores, tampoco se puede discutir. Algunas irreverentes y otras sencillamente blasfemas, como nos ha tocado en suerte ver... muchas veces (cosa que no puedo decir de las celebradas según el V.O.).

Atentamente,

J.T.

Davidpm dijo...

Creo que el librito de La Misa maltratada o atropellada de San Alfonso María de Ligorio da fundamento a lo que usted está diciendo (buscar en apostolado Mariano).

Si, con el testimonio de un Doctor de la Iglesia, también es posible una misa tridentina irreverente y atropellada.

Federico Greco dijo...

Esa "gente joven" es la que hoy en día está volcándose a la tradición porque se desencantó de este bastardo experimento. Si usted utiliza el argumento de la "velocidad meteórica" para justificar la reforma litúrgica tal como fue llevada a cabo, es que el árbol le está tapando el bosque. Además hay un error teológico grave en su afirmación porque aún un sacerdote celebrando "a toda máquina" y con poca piedad, pero respetando las rúbricas ofrece el de forma apropiada el Santo Sacrificio y el Rito sigue siendo dignamente celebrado. Quizá no alcance a ayudar a los fieles ni al propio sacerdote en lo SENSIBLE para adentrarse en el Sagrado Misterio allí contenido pero no por eso deja de ser el digno culto tradicional de origen apostólico de la Santa Iglesia Católica. Por algo los sacerdotes modernistas pre reforma querían a toda costa que se borrara de un plumazo ese "corset asfixiante", ese rito tan ortodoxo que daba tan pocas "libertades" al celebrante.

Federico Greco dijo...

Justamente en el Rito Tradicional es irrelevante el padre "fulano" por lo mismo que usted señala. No se habla de la persona Sacerdotal "Es preciso que El crezca y yo disminuya"

El pampeano dijo...

Al anónimo de 13:44. Coincido con UD. Este Boniface cree que descubrió la pólvora. Lamentablemente siempre dependemos de la buena voluntad del celebrate para la reverencia necesaria a la que se refiere el autor.

Federico Greco dijo...

"El drama litúrgico" de Augusto del Río. Es breve y al va al grano. "El tesoro escondido de la Santa Misa" (recopilación de textos, sermones, conferencias de Mons Lefebvre). Y si no le agrada leer algo que huela a Fsspx "Vueltos hacia el Señor", "La reforma de la Liturgia Romana" ambos de Klaus Gamber. Eso para empezar.

Adolfo Jesús Astinza dijo...

Al anónimo de 11 de enero de 2021, 14:50
“Podría alguien autorizado recomendar algún escrito, en el idioma que fuere, que permitiera a los neófitos -y no tanto- poder profundizar sobre esas cuestiones?”
Yo no soy alguien autorizado, pero los autores del: “Breve examen crítico del nuevo ordo de la Misa”, Alfredo Cardenal Ottaviani y Antonio Cardenal Bacci, si lo son.
Y para comenzar, adjunto: https://www.catolicosalerta.com.ar/misa/breve-examen.html

Carlo Demartini dijo...

Para conocer la diferencia litúrgica y doctrinal abismal entre la Misa tradicional y la Misa nueva luterana, bastaría con leer el informe que presentó el Cardenal Ottaviani a Pablo VI, a propósito del Novus Ordo.

Anónimo dijo...

El anónimo de las 16:13 no debería asistir nunca a una liturgia oriental entonces, se distraería aún mas jajaja.
Por lo demás, no es que solo las palabras de la consagración sean lo único importante. Todo el rito es importante, y precisamente por ese momento culmen es que todo lo anterior y posterior en el rito debe ser acorde a ese sublime misterio. No basta con que las palabras de la consagración se digan bien y con reverencia (o se canten).

Tano u' Greco

Anónimo dijo...

Tal vez no fui claro. No digo que lo importante sea que celebre fulano o mengano. Lo que digo que es que EL Celebrante, EL SACERDOTE,
-considerado como "otro Cristo"-, es muy importante en la liturgia.
Tomas

Don Benja dijo...

No entendió la frase,no sea simple pues. Cuabdo se dice "irrelevante" se refiere a que no importa si celebra mengano,fulano o quien sea. La Misa va a ser digna igual sólo variará la calidad del sermón. Se da por descontado que el sacerdote actúa in persona Christi. Pero en la misa nueva eso no sucede porque de pronto la celebra uno como si fuera un ermitaño y acto seguido viene uno que parece animador de circo. Y ponen y quitan y agregan y sacan a gusto i piacere, de manera que el susodicho cura cobra una importancia exagerada y el Santo Sacrificio pasa a segundo plano.

Don Benja dijo...

Bien dicho, sí señor.

Anónimo dijo...

Al que dice que no asiste dominicalmente a misa si no tiene forma extraordinaria.
La Iglesia es indefectible, la iglesia califica como pecado mortal no asistir dominicalmente a misa (si no hay causa objetiva grave que lo impida).
El novus ordo es válido. Que usted se haya hecho incapaz no le exime de sus obligaciones.
Si no cree que sea pecado mortal faltar a misa el domingo, pásese a la Iglesia ortodoxa, si quiere busque algún rincón donde tengan rito occidental.

Dicho esto, creo que hay que hay elementos que se ponen como esenciales que no creo que lo sean tanto.
Primero sobre el latín. Fue un tema ampliamente tratado en los comentarios del artículo anterior. Creo que es adecuada cierta flexibilidad, algo que las iglesias ortodoxas, por ejemplo tienen. ¿La situación ideal para participar activamente en la liturgia es una asamblea entera mirando cada uno su librito? No lo creo así, y hay partes de la misa variables en que sería inevitable perderse, oraciones que son en voz alta, no son privadas del sacerdote, a los cuales convendría unirse entendiendo lo que se dice.
Nosotros, además, pertenecemos a paises latinos, por lo que el acceso al latín es más o menos fácil y forma parte de nuestra herencia cultural. Pero al llevar la misa a lugares como China o así, la herencia cultural es distinta y el latín impenetrable; en su momento, hubo gente que propuso traducir la misa al chino antiguo. Me parecería adecuado. Si a cuestión de inmovilidad nos referimos, seguiríamos celebrando en occidente la misa en griego, que en lo personal preferiría al latín, la verdad sea dicha. Si se quiere volver al latín, en una iglesia devastada, creo que tendría que ser algo progresivo.
Sobre el canon Romano, me parece correcto. Sin embargo, los demás cánones me parecen teológicamente correctos, tienen sus referencias a la realidad sacrificial y algunos tienen sus raíces antiguas (y, antes de que alguien diga nada, sí, conozco la anécdota de Louis Bouyer y el café). Sí como "defecto" del rito romano es talvez la insistencia en santos locales romanos. En España, en el rito hispánico, se mencionaban a santos hispanos.
Sobre la oración a San Miguel, no entiendo la "obsesión". Es una oración que no forma en si parte de la misa, tampoco de la tradicional, que fue puesta de forma temporal para unos 100 años que ya terminaron.

Don Pelayo dijo...

Consideraciones teológicas y morales del Novus Ordo Missae, de Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira, fue editado en francés, "La nouvelle messe de Paul VI, qu'en penser?" Creo que lo mejor que hay.
de Rama Coomaraswamy "Les problemes de la nouvelle messe" en francés. (sedevacantita, el libro es buenísimo)
"On ne prie plus comme autrefois" del p. Anthony Cekada (es sedevacantista, el libro es buenísimo)
Los ya dichos de Mons. Gamber, el de Madiran. Los de la FSSPX son más elementales, incluido el de "El problema de la reforma litúrgica", pero ese libro es un resumen de artículos del P. Calderón, que salieron en Cuadernos de la Reja; y esos artículos sí valen la pena.
El Breve Examen es un poco elemental también.
Finalmente, como comentario mío y para tirar a la basura si quieren: es llamativo que una misa NO se juague buena o muy buena, según su proximidad con la Misa tradicional. Queda claro cuál es el analogante (o analogado principal) y cual el analogado secundario.
Si tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas, con toda nuestra mente, alma, etc, ¿por qué darle menos y no más?
En cuanto a entender la lengua: "entender" es analógico (ya que estamos con el tema); se entiende de muchas maneras y grados. El silencio, las ropas del celebrante, el idioma, el incienso, el canto, los movimientos, todos ellos son signos que nos dan a entender el misterio que allí está ocurriendo. Son visibilia Dei que nos conducen a los invisibilia Dei

Federico Greco dijo...

Tomás, usted fue totalmente claro. Mi apreciación simplemente es que en el texto no se hace menoscabo de el sacerdote en cuanto al alter Christus sino muy por el contrario se exalta la figura del celebrante en cuanto a su carácter sacerdotal y al mismo tiempo su persona queda en el anonimato y expresamente se busca que sea casi imperseptible. En otras palabras el celebrante entrega su cuerpo y su alma para que sea Dios quien obre por su medio. Y eso es lo que el artículo quiere dar a entender. Saludos en Cristo!

Federico Greco dijo...

El libro del padre cekada "work of human hands" he leído referencias y algunas partes y es simplemente BRILLANTE! Quisiera saber si usted sabe si existe alguna traducción al español. Es un libro que vale la pena difundir porque no solamente hace referencia a el cambio drástico en el ordinario de la Misa sino hace un análisis en profundidad de como el propio fue también retocado y hasta suprimido, el calendario litúrgico, etc.

Unknown dijo...

Estimado Jacks Tollers, dos preguntas tengo, que usted quizás puede responder. Que rito rezaba el p.Castellani? Y que opinión tenia acerca de la FSSPX?

Un Nostálgico Lector dijo...

El Novus Ordo Missae, o más bien, la reforma litúrgica en general es un rito que se autodestruye.
¿Cuántas opciones de plegaria eucarística tiene el Misal Nuevo? Y todavía hay gente que lo llama el inamovible Rito Romano ¡JA!

Anónimo dijo...

Usted dirá esto mismo del misal de Solesmes? O del ordo y misal cartujano incluso en lengua franca? Y qué del ordinario cantado de la Misa Luba? Y bueh...

Anónimo dijo...

Federico Greco, Adolfo Jesús Astinza, Don Pelayo y Carlo De Martini :
!Muchas gracias por las indicaciones bibliográficas!
Saludos
Anónimo del 11 de enero de 2021, 14:50

Anónimo dijo...

A quienes piden bibliografía sobre los cambios del vetus ordo al novus, recomiendo vivamente la obra de Davies «El rito romano destruido». Está en Scribd, subida por don Martín Ellingham, buen amigo de todos nosotros. Y también en Yumpu.

Don Benja dijo...

Desconocido en inglés. .. Busque la entrevista de Bracelli a Castellani y verá la opinión do re la fsppx.

Don Pelayo dijo...

En castellano de él no conozco nada. En inglés y en francés.
Ciertamente era inteligentísimo.

Don Pelayo dijo...

Me olvidé! Michel Davies, la trilogía de él. Muy buena

Anónimo dijo...

Esta fue la posición de Monseñor Lefebvre y la FSSPX desde el comienzo. Yo nunca vi una misa NO celebrada de la forma que dice el autor( en Argentina). Uno de mis argumentos en los 80 con las personas que asistian al NO era esencialmente lo que dice el autor. Pensemos en el que iba a una misa NO de la parroquia. Acá en Argentina todos los grupos llamados " linea media" en los 80 iban a la misa del Padre Fulanito o Menganito pero no a la otras, y nunca tenían respuesta a esa conducta si el NO era bueno en si. Y bueno, pasaron casi 40 años y mucha agua bajo el puente...Dios tiene sus caminos y sus tiempos.

Anónimo dijo...

Anónimo de no sé qué hora, seguramente trasnochada, déjese de atribuir pecados mortales, la iglesia indefectiblemente ha suprimido el precepto dominical por un bichito que anda dando vueltas...y encima hasta el derecho canónico conoce la figura justificante del grave incómodo (material o moral). Nadie, ni siquiera la Iglesia indefectible, puede obligarme a participar de una misa irreverente, así que médico, cúrate a ti mismo.
Hilbert

Unknown dijo...

En la Argentina, mucha gente de buena voluntad y mejor formación, se quedó con la misa NO convencida de sus bondades por influencia de algunos curas, como el RP Alfredo Sáenz y su sobrino, el Padre Ramiro. Ambos de buena doctrina y excelente moral, pero vaya a saber por qué ( obediencia, error, temor) no pudieron ver en el Concilio Vaticano II y en el Novus Ordo los errores que sí vieron con claridad en otros lugares. Con verdadero celo por las almas formaron cientos de jóvenes ( me consta, yo era uno de ellos) pero los dejaron pegados al NO y al CVII. Yo no vi por mí mismo la bondad de la misa de siempre. Alguien me lo hizo ver, pero me costó sobre manera despegarme del NO al que asistía diariamente.
Ahora que puedo verlo, cólico: el NO es una falsificación terrible, peligrosa y, en muchos casos, blasfema.

Anónimo dijo...

Buena inventada la del "grave incomodo" aplicada a su gusto personal, Hilbert.

Si no cree ud. que sea puro gusto personal, tráigame textos heréticos del misal de Pablo VI.

Anónimo dijo...

Doy por sentado que usted conoce los cuatro fines de la Santa Misa. (Latreutico, Eucarístico, propiciatorio e impetratorio.) Entonces cabe preguntarse. Cómo puede ser un Ordo integramente católico si quienes lo diseñaron suprimieron intencionalmente el ofrecimiento de la víctima (Oblatas) reemplazándolo por el ofrecimiento de "pan y vino fruto de la tierra y el trabajo del hombre". No hay allí un peligro enorme de hipertrofia del fin Eucarístico o de banquete? Por qué no hablar más de "...esta hostia inmaculada que YO indigno servidor tuyo TE OFREZCO por mis innumerables pecados ofensas y negligencias..."? Porqué ya no es el celebrante quien ofrece sino la congregación de fieles y el en conjunto? "Bendito seas Señor Dios del universo por este pan fruto de la tierra y el trabajo del hombre Que recibimos de tu generosidad y ahora te PRESENTAMOS. El será para nosotros pan de vida."

Claramente no estamos hablando de gustos sino de una Fé adulterada. Ya no se ofrece el cordero inmaculado, ya no es el Sacerdote el alter Christus quien el y SOLO el ofrece las Oblatas sino toda la asamblea con el en conjunto. Etc, etc. Hay mucho más para leer y estudiar del tema si se tiene la suficiente honestidad intelectual para hacerlo. No de por supuesto que quienes no asistimos al N.O somos unos ignorantes paleontólogos litúrgicos o unos caprichosos que si no tenemos "nuestra" Misa en latín pataleamos. Dios le conceda la gracia de poder comprender que la Misa Católica es una y no eso de formas ordinarias y extraordinarias de un mismo rito.

Anónimo dijo...

Cuál fue el origen de la guitarra acústica en misa?
Las canciones de campamento/fogón cristianas existían antes del NO y fueron agregadas a éste tras su creación?

Anónimo dijo...

Las doctrina de los Padres Alfredo Sáenz y Ramiro Sáenz está en plena consonancia con el Novus Ordo. En el caso del P. Ramiro Sáenz, sólo ve el progresismo en su periferia.

Anónimo dijo...

En defensa de la tradición en youtobe de los chilenos de convicción radio. Muuyyyy buenos.

Anónimo dijo...

Estimado Jack, me sorprende de usted que valore digno de su Blog el argumento de Boniface. Este hombre reduce la historia de la Liturgia a sus anécdotas parroquiales. Pregunte a alguien que sepa como es el Padre Gabriel Diaz Patri anécdotas de aberraciones Litúrgicas a lo largo de la historia como cuando en el siglo 19 compositores de non sanctas operas componían también Misas que obispos bon vivant permitían ejecutar en la Missa. Nos guste o no, el Santo Sacrificio del Altar nos fue dado dentro del frágil recipiente de la Liturgia que lo expone a a que los Judas de turno lo maltraten en su Liturgia, es decir en los aspectos exteriores. La pregunta más de fondo sería si la abreviación y cambios que pidió el Concilio Vaticano II (y que un tal Mons Lefebvre dio su voto positivo) y que Pablo VI llevo a cabo sigue siendo el Santo Sacrificio del Altar instituido por Cristo. Los milagros Eucarísticos son una prueba de que sí. Entonces, Forma Ordinaria y Forma Extraordinaria deben coexistir, celebradas dignamente en su Liturgia y más aun en las disposiciones interiores del celebrante. In Domino.

Anónimo dijo...

P.D: Vale decir que esas composiciones musicales "Misas" no eran para Liturgia y estos obispos bon vivant las hacían ejecutar dentro de la Misa reduciendo el Santo Sacrificio a un espectáculo de los mismos asistentes de las operas non sanctas.

Cristián Yáñez Durán dijo...

Ya el hablar de forma extraordinaria implica la pretensión lingüistica progre de "crear realidad con el lenguaje".
Es tan manifiesto que el NOM y el rito tradicional son cosas distintas, que cuesta encontrar argumentos, como sucede con todo lo evidente. Porque el argumento más fuerte es lo evidente. Y no vale la justificación relamida de que lo son esencialmente. Si es por eso, no es objetable la misa negra, que también cumple esencialmente los cuatro fines de la misa.