viernes, 30 de marzo de 2018

¡Qué alivio!


Ayer, Jueves Santo, los pecadores como yo sentimos alivio: el infierno no existía. ¡Estoy salvado!, me dije, aunque no me gustó mucho la idea de que, para eso, desaparecería.
Eso es lo que los titulares de todos los diarios del mundo afirmaban. Y que el infierno no existía lo había dicho nada menos que el papa Francisco en una de las habituales entrevistas que concede al ateo fundador de La Republicca, Eugenio Scalfari. Sus palabras habrían sido:
No son castigadas [las almas de los malvados], aquellos que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y se evaden entre las filas que lo contemplan, pero aquellos que no se arrepienten no pueden entonces ser perdonados, desaparecen. No existe un infierno, existe la desaparición de las almas pecadoras.
Tamaño escándalo exigía algún comunicado aclaratorio por parte de la Santa Sede, no fuera cosa que se debiera cambiar el Credo de un día para otro. Y vino enseguida:
El Santo Padre Francisco recibió recientemente al fundador del diario La Repubblica en un encuentro privado con ocasión de la Pascua, pero sin dar una entrevista. Lo que fue referido por el autor en el artículo de hoy es fruto de una reconstrucción, en la que no han sido citadas las palabras textuales del Papa. Ningún entrecomillado del artículo debe ser considerado, por tanto, como un transcripción fiel de las palabras del Santo Padre.
Vayamos a algunas reflexiones sobre el hecho:

  1. A la mayoría de los católicos “comprometidos” todo este circo ya no nos causa asombro. Nos hemos acostumbrado, lamentablemente, a esta clase de desatinos que ya nos parecen cosa cotidiana. Y eso ya es grave. Pero más grave aún es el daño que se hace al mundo, o si se quiere a los católicos nominales, que se quedan con los titulares de los diarios. Aún hoy, veinticuatro horas después del hecho, la noticia que el infierno no existe encabeza el ranking de noticias más leídas en muchos de los periódicos más importantes del planeta. Por tanto, el lector “de la calle”, se ha formado ya un nuevo credo según el cual la Iglesia en salida del papa Francisco permite el divorcio, permite las relaciones homosexuales y decide que el infierno no existe.
  2. Yo no soy teólogo pero la verdad que no encuentro mucha tradición en la afirmación pontificia según la cual las almas de los pertinaces desaparecen porque el infierno existe. Podríamos pensar enseguida en la venerable herejía de la apokatástasis, que fue sostenida cuando aún la Iglesia no se definía sobre el tema, por grandes Padres como los tres capadocios, Orígenes, San Máximo el Confesor y muchos más. Pero en este caso, e interpretando de un modo particular algunos textos bíblicos, se consideraba que todos los seres racionales, incluidos los demonios, atravesarían diversos estadios (o mundos, o eones) de purificación hasta que, voluntariamente, se arrepentirían y purificados, entrarían en la gloria. En ese momento, toda la Creación retornaría a Dios tal como de Él había surgido. Los concilios y los doctores posteriores enseñaron que tal doctrina era contraria a la fe y se aceptó solo un estadio (o mundo, o eón) purificador después de esta vida, que es el purgatorio. Pero que las almas desaparezcan y que el infierno sencillamente no exista, mai sentito. Me suena, y los que saben más podrán abundar sobre el tema, que se trata de la idea de algunos teologillos modernistas que pulularon en los ’60 y que son los que constituyen el núcleo fundamental de la teología de Bergoglio. (Sobre la apokatástasis, hay un libro reciente de Ilaria Ramelli, The Christian Doctrine of Apokatastasis: A Critical Assessment from the New Testament to Eriugena, Brill, 2013, que, en 900 páginas traza una completísima historia de esta doctrina).
  3. Según indica el sitio Secretum meum mihi, se trata ésta de la tercera vez que el Santo Padre le afirma a Scalfari, en conversación privada que luego es publicada con comillas en La Repubblica, que el infierno no existe, entre otras muchas herejías. No hay que ser muy sagaz para caer en la cuenta que Francisco dice lo que dice a sabiendas de lo que ocurrirá más tarde. Si no fuera así, luego de la primera mentirita del periodista, nunca más habría tenido “conversaciones privadas” con él. Sería insensato para seguir insistiendo en dar entrevistas encubiertas a quien se sabe que luego distorsiona e inventa. Definitivamente, y por sólo sentido común, debemos aceptar que el papa Francisco dijo efectivamente que el infierno no existe y que las almas de los pertinaces desaparecen, y que positivamente quería que tal especie fuera publicada. Se trata de una gravísima herejía, sin vuelta que darle.
  4. La Sala de Prensa de la Santa Sede, dirigida por George Burke -numerario del Opus Dei-, trata de explicar la cosa diciendo que esas palabras, si es que fueron pronunciadas, no se dijeron en una entrevista sino en un “encuentro privado”, que es, palabra más, palabra menos, lo mismo que ha dicho en ocasiones anteriores. Yo estimo que tratándose de materia tan grave habrán consultado antes con el Santo Padre y probablemente éste haya sugerido la solución o al menos la aprobó. Y no resulta extraño pues es exactamente la misma excusa que ha utilizado en otras ocasiones. Cuando el caso del arzobispo Maccarone, que fue filmado teniendo sucios escarceos sexuales con su chofer, el entonces arzobispo de Buenos Aires afirmó que se trataba de cuestiones que pertenecían “a su vida privada”. Cuando, siendo ya pontífice, se conoció las refocilaciones amorosas de Mons. Battista Ricca con un oficial del ejército suizo en la nunciatura uruguaya, el papa Francisco dijo que se trataba de pecados de juventud, perteneciente por tanto a su vida privada. Pareciera entonces que, en la teología pontificia, lo que se hace o dice en privado no cuenta. 

31 comentarios:

Anónimo dijo...

La doctrina de la aniquilación de las almas tiene una historia en sectas protestantes adventistas. Entiendo que también algunas sectas anabaptistas la sostienen. Hubo en la primera mitad del S. XX "obispos" anglicanos que la sostuvieron, más o menos abiertamente. En las últimas décadas, por supuesto, ha sido resucitada por varios teólogos modernistas. En este oráculo hodierno se encuentra más información: https://en.wikipedia.org/wiki/Annihilationism

Anónimo dijo...

O sea,que nos salvamos todos, todos,todos...menos los que se desintegran.
Si que es un lío,sí.

Jack Tollers dijo...

Anónimo de las 12:46, piense usted de nuevo. Para "salvarnos" todos, necesitamos la existencia de un infierno (aunque esté vacío como quiere von Balthasar y otros). Porque de otro modo, ¿de qué nos salvamos?

Y Cristo vino a salvarnos... ¿de qué?

Si no hay infierno no hay salvación... ni nada.

(Ni siquiera Papa).

Anónimo dijo...

Gracias, señor Tollers. Tiene usted toda la razón .
Pero es que Su Santidad dijo un día eso de que " nos salvamos todos, todos, todos " y ahora dice que los malos desaparecen en la nada o algo así .
Intentaba casar una idea con otra. Y, ya ve...
Y creo en el infierno. Vaya que si creo.

Anónimo dijo...

Bergoglio va a comprobar que sí existe Infierno..... si sigue en ese camino.

Anónimo dijo...

Creo que este asunto queda bien resumido en un tweet de ayer del periodista inglés Damian Thompson:
"It’s not the liberalism of this pontificate that bothers me. It’s the dishonesty."

Anónimo dijo...

Me da la impresión de que el Papa Francisco ya destruyó a la Iglesia Católica institucional con su Amoris Laetitia. Si uno lee con detenimiento el punto 303 de AL, lo que hace allí el Papa es tentar al Hombre de la exacta misma manera en la que el Demonio tentó a Adán y Eva en el Edén. Reemplaza el 'coman del fruto del árbol del Bien y del Mal y serán como dioses' por 'lo que ustedes disciernan con su propia conciencia, estén seguros de que eso es lo que Dios quiere de ustedes en este momento de sus vidas'. O sea, sólo importa lo que Yo discierna. Lo que Yo decida. Dios pasa a estar subordinado a Mi conciencia. Tiene que allanarse a Mis conclusiones y quedarse mudo. Podría perfectamente no estar. Después de esto no hay Iglesia Católica posible.
Copio a continuación el 303 de AL:
303. A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio. Ciertamente, que hay que alentar la maduración de una conciencia iluminada, formada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del pastor, y proponer una confianza cada vez mayor en la gracia. Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo. De todos modos, recordemos que este discernimiento es dinámico y debe permanecer siempre abierto a nuevas etapas de crecimiento y a nuevas decisiones que permitan realizar el ideal de manera más plena.

Utz

Anónimo dijo...

Demencia senil?
Los que lo conocemos podemos afirmar que es cierto que con esa boquita nunca cerrada, escupía sandeces todo el tiempo. Aún desde joven.
En Buenos Aires hemos sufrido su pésimo carácter, su falta de urbanidad y mínima cortesía, y por supuesto los insultos, siempre los insultos...
Pero ahora parece que la cosa se hubiera agravado.
Don Camilo

Anónimo dijo...

Mi muy odiado Escrutopo:

Ahora sí que estamos en problemas, no fue nuestro tramposo Tío el que nos engañó. O quizás lo hizo de nuevo y nos mandó a buscar la captura de almas para llevarlas...¡¡¡a ningún lado!!!
¿¿No era que los hijos de las tinieblas éramos más vivos que los hijos de la luz??
Resulta que somos un par de tontos que trabajamos al puro humo, y para peor donde no hay humo ni chimenea siquiera.
El asunto se complica cuando leemos el Evangelio y nos encontramos en que somos seres reales. Que nos echaron de algunos mortales. Que teníamos como función llevar a casa a pobres ilusos que creyeran nuestros embustes.
No!!! Todo en vano.
Y encima desalojados sin poder volver a la caldera ni a las profundidades de los abismos.
Esto viene muy mal y va para peor.
Ahora, uno podía esperar estafas del familiar nuestro, pero que venga a contradecir al Evangelio el jefe de nuestro enemigo no es algo fácil de superar.
En fin, tendremos que buscar algún volcán en erupción o un lugar donde el calentamiento global nos de cobijo.
En fin. Lo último que hay que perder es el fuego de la búsqueda.
Olegario,tu primo que te detesta visceralmente.

SERGIO RAÚL CASTAÑO dijo...

El comunicado de "desmentida" niega dos cosas, ambas adjetivas, una de ellas incluso ridícula: que no fue una entrevista sino un encuentro ("incontro") -como si eso cambiara en algo el tenor del problema suscitado- Lo otro que niega es que se hayan citado las palabras textuales, por lo cual no eran válidas las comillas.
Como resulta obvio, eso último no desmiente el fondo del asunto,el motivo del escándalo (por el cual surge el comunicado): en efecto, no se desmiente que se haya negado la verdad de Fe. Porque es claro que la negación de la proposición de Fe puede hacerse con muchas palabras, en casi innúmeras combinaciones, con lo cual puede expresarse la formulación herética sin que reportar -o no- sus palabras exactas altere el sentido substantivo de lo dicho. Y es precisamente la negación de la existencia del infierno (expresada del modo que fuere) la que no ha sido desmentida. Esto es lo fundamental del comunicado -que, como dice Wanderer, no pudo no haber sido consensuado con el responsable de la herejía.

Anónimo dijo...

Tengo una propuesta para el Jueves Santo de 2019 ( si es que el Señor no los libra antes de esta calamidad):
Como un verdadero acto de humildad, y que tendría una repercusión mundial ciertamente espectacular, Su Grasitud podría lavar algunos otros pies para que todos admiren su declamada misericordia...
A que no se anima a lavarles los pies a Raymond Burke, Robert Sarah, Gerard Müller, Joseph Zen, Stefano Manelli, Matthew Festing, Thomas Weinandy, Donald Trump, Gabriel Ariza...?
Lamentablemente ya no se los podrá lavar a Rogelio Livieres, Carlos Cafarra, Joachim Meisner...

Anónimo dijo...

"Los réprobos no están ni vivos ni muertos, no están, no existen, son desaparecidos" - Jorge Rafael Bergoglio

El Pulpero de la Recoleta

Juan Jose Veciana dijo...

No sé a ustedes, pero a mí se me hace más difícil de entender la "aniquilación" de las almas, que la existencia del infierno.

Para mí el infierno siempre fue un "misterio", como tantos otros misterios de nuestra fe, que podemos entender solo en parte, tal vez en una pequeña parte. pero la aniquilación de las almas plantea muchos problemas. De entrada habría unas almas "mortales" y otras "inmortales"...

Por otra parte está el Credo cuando decimos "creo en la resurrección de la carne...", parece que con "las nuevas teorías" no todos resucitarán; o tal vez, solo resucitarán para el juicio (recordemos que "ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos") y luego "los malos" se desvanecerán.

Yo creo que lo que se está desvaneciendo es la Fe ("Cuando vuelva el Hijo de Dios ¿hallará fe sobre la tierra?").

Muy malos asesores tiene el papa cuando le salen con ese "comunicado".

El siracusano nómade dijo...

Lo sabía: Dios es responsable de la desaparición forzada de las almas. ¡Aparición con vida ya!¡Ni un solo compañero pecador desaparecido más! ¡Qué abran los archivos del más allá para saber adónde están nuestros gloriosos pecadores sin contrición!

Anónimo dijo...

Parafraseando a Dostoievsky, si el infierno no existe, todo está permitido.
Lo de Judas B. hay que tomarlo como de quien viene, un subnormal enfermo de vanidad que no resiste no ser tapa de los diarios por mas de una semana. Este ya está quemado. Los problemas en serio los tendrá el próximo.
Hilbert

Denisovic dijo...

Si la memoria no me falla, es la tercera vez que Francisco niega la existencia del infierno en los tres últimos tres años; por un lado, en dos ocasiones al periodista italiano Scalfari y, por otro lado, el año pasado en Fátima, donde también negó la existencia del infierno, desmintiendo la afirmación de Cristo en el evangelio. Personalmente no me supone ninguna sorpresa, sino simple continuación de lo que piensa. Desde hace tiempo niega la existencia del infierno. La diferencia radica en que no lo dice Ex-cátedra, sino como una opinión personal; de esta manera evita formalmente el cisma.

Estas opiniones, dichas de manera tan irresponsable por un Papa, va calando entre los fieles, haciéndoles ver que, el contenido doctrinal de la Iglesia, no hay que darle mucha importancia, que hay cosas más importantes en la vida que lo que dice el evangelio. De esta forma, se va creando un clima de falsa creencia entre los fieles, donde ya nada tiene importancia.

Con estas opiniones de Francisco, los fieles van comprendiendo que la Iglesia tiene que adaptarse a la forma de pensar del mundo. Esta forma tan "original" de opinar de este Papa, impide que le puedas reprochar lo que dice, ya que, al ser una simple "opinión", puede ser desmentida en cualquier momento. Dicho de otra forma, al no ser una "declaración formal", supone, por un lado, un trabajo sigiloso de confusión, pero al mismo tiempo, no deja de ser un método muy eficaz de progresivo desmantelamiento de la doctrina y de los dogmas.

Anónimo dijo...

Así es, y se lo ha dado en llamar magisterio (con minúscula) mediático. Tan perenne como el diario de esta mañana.
Hilbert

Pensador dijo...

Ese es el problema, la jerarquía, que debe custodiar la doctrina, hace décadas dejó de preocuparse por esos asuntos. Durante siglos los teólogos dieron su opinión y la iglesia se preocupaba de ello, y cuando estaban cerca de la herejía, los interrogaban para aclarar las dudas o pedían retractaciones. Incluso con Juan XXII se pidieron aclaraciones y se levantó revuelo, aunque no lo haya dicho ex cátedra.
Se nos está exigiendo a los católicos demasiado respeto por la investidura de personas que ni ellos mismos la respetan.

Anónimo dijo...

Para mí que esa sintonía tan profunda entre Scalfari y Bergoglio les viene de que ambos tienen ( por lo menos) el nivel treinta y tres.

Anónimo dijo...

Denisovic saca a colación un tema importante, que es el de las enseñanzas ex cathedra de un Pontífice. Según tengo entendido, es a esas enseñanzas a las que "cubre" la promesa de Cristo sobre la infalibilidad. Por tanto no es que sólo no dice estas cosas Francisco en declaraciones que no son ex cathedra porque así lo decide él, sino que al respecto Dios mismo aseguró que providencialmente no permitiría que tal cosa suceda.

Corrijame alguien que sepa del tema, si corresponde.

Saludos.

The perplexed one.

Anónimo dijo...

Esto es una idea de los protestantes más modernos.
Mi padre (nacido luterano, luego convertido en protestante evangelista pentecostal, secta yankee) me mencionó esto como una posibilidad hace como 10 años, no sé si porque lo predicaron en su congregación, o porque se le ocurrió a él mismo leyendo la biblia, a partir de cosas como "temed más bien a aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno"

Creo que a él la idea le resultaba reconfortante, cuando él pensaba en conocidos-parientes-ancestros que él pensaba no se habían salvado o no podían salvarse. Mejor que sean destruidos-aniquilados-pulverizados y dejen de existir, a que sean torturados por siempre.


https://en.wikipedia.org/wiki/Annihilationism

Kusiwakcha dijo...

El dolor que me provoca este "lío",toda esta perplejidad, toda esta tentación de desánimo, con el fuego nuevo prendiendo el Cirio Pascual, el Pregón, el canto del Gloria y del Aleluya, la proclamación de la Buena Nueva, la aspersión del agua regeneradora y, sobre todo, con la presencia real del Resucitado ofrecido en la Eucaristía, queda eclipsado hoy; pero seguirá doliendo. Señor, muerto por nuestros pecados, resucitado para nuestra salvación, derrama tu Espíritu, fortalece nuestra fe, permítenos vivir el misterio de tu Providencia en medio de la confusión y no permitas que desfallezcamos, que tu Caridad se derrame como fuego purificador para que nos mueva en nuestras acciones, especialmente en la diaconía de la verdad y la verdad en el amor misericordioso. Que maría, fiel al pie de la Cruz y dichosa en la resurrección de su Hijo nos acompañe y aliente en esta peregrinación, para que podamos gozar, después de esta vida, de los gozos eternos. Amén. Queridos hermanos santa y feliz Pascua de Resurrección.

Anónimo dijo...

almas detenidas-desaparecidas. Era un cura Procesita nomàs.

Anónimo dijo...

Wanderer, se destapó la olla con Gustavo Vera,
nunca me había cerrado este personaje, y son muy graves las acusaciones que se han hecho sobre el.
Saludos

WG dijo...

La aniquilación es peor que el infierno. Ser condenado es mejor que no ser

Anónimo dijo...

“CAVE, BERGÓGLIUM LÓQUITUR EST!” (

Anónimo dijo...

Se la regalo WG, ninguna de las dos cosas son mejores. Mejor el cielo.

Fred dijo...

Muy ingenioso. Apoyo la propuesta.

Anónimo dijo...

Wanderer, ¿nunca escuchó algo parecido a lo dicho sobre el infierno? Yo tengo un amigo de un movimiento neocón que me dijo que, según Von Balthasar, el infierno iba a estar vacío. No sé si efectivamente dijo eso (soy un hombre simple y no tengo tiempo para leer al teólogo), pero no es la primera vez que lo escucho.

Saludos.

Alberto López dijo...

Siendo mal pensados, lo que equivale a decir que seguimos la línea que al parecer ha tomado Francisco para dar a conocer sus ideas como quien no ve la cosa, esta "información errónea" no es más que un podrido largado a propósito, al mejor estilo de los politicastros, para ver qué efecto causa entre la gente (fieles, infieles, ignorantes y conocedores). Como sea, el debate ya está en las calles: "Sí, puede que haya infierno, pero ¿cómo es? A lo mejor es una especie de Paraíso caliente, como aparece en una película protagonizada por Vincent Price..." "En una de ésas, el Infierno sólo pasa por no ver nunca a Dios, que en sí ya es el mayor de los castigos", y así. Se instaló el debate sobre el Infierno, y Francisco y compañía lo seguirán complacidos, a ver en qué momento, ambiguamente, el ¿sucesor? de Benedicto da a entender que en realidad sí existe, pero que nadie ha caído en él...

Don Diego dijo...

Wanderer, esto de la inexistencia del infierno y la destrucción de las almas de los malos es, en el fondo, una gran concesión a los ateos: en ese caso, después de muertos a ellos no les pasaría nada, exactamente lo que ellos creen. Dios sería asi irrelevante para ellos.