viernes, 23 de marzo de 2018

"Un psicólogo a la derecha"


Se presentó anoche en Madrid el libro Política y sociedad, que reúne conversaciones entre el Papa Francisco y el sociólogo francés Dominique Wolton. El libro fue presentado, entre otros, por Carlos Osoro, cardenal arzobispo de la capital española. 
Tal como puede apreciarse por la detallada noticia que se da del acto y del escrito, nos encontramos frente a un nuevo y preocupante panaché de impiedades que podrán degustar leyendo la noticia periodística. 
Por mi parte, comentaré aquello más ha llamado comprensiblemente la atención de la prensa, y es lo que el Santo Padre afirma en la página 232 del libro:  la 'unión civil' de los homosexuales es posible, y lo explica con estas palabras “El matrimonio es la unión de un hombre con una mujer. Ése es el término preciso. Llamemos a las uniones del mismo sexo 'unión civil’”. Y varios datos hacen sospechar que este tema se encuentra en la agenda del pontífice, pues le habrían dedicado bastante tiempo de la conversación. Afirma Wolton que “"Francisco no ha puesto ninguna condición, no me hizo ninguna censura. Sólo me pidió omitir el nombre de una pareja de homosexuales argentinos para que no se les conociera”. 
Lo que a mi entender es más preocupante es esta afirmación que trae el libro: “¿Cuál es el principal pecado?, le pregunté -escribe Wolton-. Y su respuesta fue 'Todo lo que está debajo de la cintura es lo de menos, y si un sacerdote os pregunta ¿por qué?, ¿con quién?, o ¿cómo?... que se lleven a ese sacerdote a un psicólogo’”. Claro que concedemos que los pecados que provienen de lo que está “debajo de la cintura” son menos graves que muchos otros, tales como la soberbia, la herejía o la injusticia, pero eso no significa que no sean graves y merecedores de las penas del infierno, como nos enseña el catecismo. Pero es inconcebible que el Santo Padre mande al psicólogo al sacerdote que, en confesión, pregunta ¿por qué?, ¿con quién?, o ¿cómo? Cualquier cristiano que conozca los rudimentos de la teología moral sabe que las modalidades de los actos cometidos contra el sexto mandamiento, aumentan o disminuyen su gravedad. No es lo mismo fornicar con una mujer soltera que con una casada, tampoco es lo mismo hacerlo con una persona del otro sexo que del mismo, y tampoco son lo mismo muchos otros detalles que por modestia mejor nos ahorramos de detallar. Y esto no es ocurrencia de un curita obsesionado con el sexo; esto es teología católica elemental, porque si ese curita al que el papa Francisco presenta como perturbado mental tiene que ir a hacer terapia al psicólogo, deberán entonces acompañarlo,  entre muchísimos otros, Santo Tomás de Aquino y San Alfonso María de Ligorio que son muy claros y precisos sobre estos temas en sus obras.
En síntesis, el papa Francisco está mandando al psicólogo a una buena cantidad de doctores de la Iglesia y maestros de nuestra fe. La verdad es que da para sospechar acerca de quién es el que efectivamente precisa un psicólogo. O le podríamos pedir al finado Dr. Alfonsín que, como en su campaña electoral de 1983, mandé un psicólogo a su derecha, o a su izquierda.

11 comentarios:

Man With No Name dijo...

lo preocupante aquí es la aprobación de bergoglio de las uniones homosexuales, lo que pone a bergoglio mismo en contra del magisterio de la iglesia. gravísima la cosa.

Anónimo dijo...

Que obsesión con los psicólogos, no será que de psicólogo está él. Más pamplinadas y contrasentidos de lo que dijo cuando aparece confesándose. Cuándo sabemos que es el verdadero pensamiento de Bergoglio. Está claro, en las entrevistas con el mundo mundano, los medios de comunicación y los viajes papales, allí está su verdadero pensamiento vulgar y desacralizador, allí con los Scalfaris de turno se ve su teología tan profunda y su estima por todo lo que la Iglesia propugna (ojo digo la Iglesia porque la Iglesia no es el Papa sólamente). Y por sus hechos los conoceréis y en este caso por los hechos y los resultados.

senador Organa dijo...

La cabra siempre tira al monte, y el modernista eclesial concentra todo sun esfuerzo en minimizar los pecados sexuales, a los que considera de poca monta y como mucho, merecedores de un tirón de orejas. Sin embargo, la Virgen dijo en Fátima que son la causa más frecuente de condenación

Anónimo dijo...

Del tiempo como superior al espacio, o al revés que ya no me acuerdo bien, se pasa a la ley de gravedad, poniendo el centro en la atracción que ejerce la tierra más que en la gravedad del pecado.
O sea, más que considerar las acciones y sus consecuencias, el foco habrá que ponerlo en la proporción de la altura del pecador.
Casi que más que un confesor se necesita un compás, una escuadra y un centímetro.
Decididamente se está perdiendo el norte para situarnos en la necesidad de un GPS espiritual.
Podríamos decir que, de la cintura para arriba, pues gravitan los pecados de la estupidez. Y de la cintura para abajo, los de la pelodurez. Aunque por la materia abarcada, hay que sondear el dorso de la cintura.
En suma, vamos llegando a una teología y una catequesis que parece urdida en los cuarteles de Control, bajo la atenta mirada del agente 86 y el jefe.
Eso sí, no descuiden a Sigfrid que los alemanes del Tíber deben haber metido mano también.
Un turco perdido en la neblina.

Eck dijo...

En verdad, es mucho más terrorifico de lo que padece: es un sintoma de que muchos en la Iglesia y, entre ellos, el Papa no creen en la encarnación de N.S. Jesucristo, la gran herejia gnostica, el enemigo más terrible, el primero y la raíz de la modernidad. Por eso les importa un bledo los pecados de la carne, el cambio de sexo, la homosexualidad y todos los flagelos de nuestros días. Conciben al cuerpo como una envoltura, una envoltura de la Voluntad de cada diosecillo particular que es uno mismo. Tenemos con el gnosticismo una pequeña y gran confusión. Este no se basa en el conocimento puro, gratuito, generoso: la contemplación, sino en un conocimiento que dé poder divino, es decir, lo contrario-semejante a la mistica. Se puede ver en el relato de la Caida: fruto del arbol del conocimiento del bien y del mal-sereis como dioses, rompiendo la jerarquía de las tres potencias y negando la corporeidad del hombre, por eso se avergonzaron de estar desnudos. Nos olvidamos que en el hombre de las tres potencias del alma solo la voluntad no esta sujeta al cuerpo ni depende de lo real como le ocurre al entendimiento. Derrocado este de su primacia, como el auriga del mito platónico, el alma va a la perdición pues la unica reina es la Voluntad soberana y el mundo es su campo de acción. Todas las filosofias de la contemplacion: Platon y Plotino así como las reales: Aristoteles, Estoicos, Epicureos.. son antignósticas mientras que son gnosticas el idealismo, el budismo, el nihilismo que resultan ser las más extendidas y las de más infección en la actual iglesia con el nombre de modernismo y, como muy bien vio Castellani, su consecuencia: el fariseismo (el actual judaismo es de origen fariseo y es, para quien lo conoce a fondo, un gnosticismo casi puro. La encarnacion de Jesucristo rompe con todo esto y une el mundo fracturado desde la Caida. La Iglesia no tiene remedio hasta que el Entendimiento, que uno lo corporal (memoria) y lo espiritual (la voluntad) vuelva a reinar, es decir, hasta que no vuelva a creer con fe firme en la Encarnacion de Dios.(perdón por la parrafada pero son las reflexiones que me produjo esa afirmación papal)

Anónimo dijo...

Pregunto: ningún medio de prensa relaciona esta "reflexión" con su supuesta cruzada contra los supuestos y/o reales abusos dentro de la iglesia? No se preguntan como es que para él, es lo mismo dos novios adolescentes (heterosexuales) que caen en tentación en un sofá, que un cura, obispo o cardenal indigno, presionando a un mozalbete que intenta acercarse a la Fe? La incoherencia revela al lobo, pero evidentemente es claro solo para quienes conocen al Cordero.

Anónimo dijo...

No me parece que esto sea más grave que Amoris Laetitia. En AL el Papa arrasó -de un plumazo, y en un documento oficial- con los Sacramentos del Matrimonio, de la Confesión, y de la Comunión. Dudo que pueda superarse y hacer algo más grave que eso. Ahora hace esto (que no es peor, pero sí es espantoso). Y sin embargo, todos los católicos -de Cardenal para abajo- seguimos meditando sobre si realmente existen indicios suficientes para configurar herejía y apostasía. Y ponderamos cada palabra al respecto, para no dar escándalo. A este ritmo, un día Francisco hará sacrificios humanos a Baal en el altar de San Pedro, y nosotros seguiremos entregados a profundas cavilaciones sobre la insuficiencia de los indicios, a la espera de que se pronuncien los teólogos.
Utz

Anónimo dijo...

Que alegría ver este blog nuevamente con actividad.
Sea para Gloria de Dios y salvación de las Almas.
Viva Cristo Rey!

Bruno dijo...

Me temo que es más grave. El tal Wolton afirmó en la rueda de prensa que el Papa le había dicho "extraoficialmente" que en el futuro habrá mujeres sacerdote.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=31886

G_Lino dijo...

"Los pecados de la carne son los que más almas llevan al infierno. Vendrán ciertas modas que ofenderán mucho a Dios..." predijo la Virgen a los pastorcillos de Fátima en 1917

G. S. Myngrown dijo...

No es la primera vez que Nuestro Amado Romano Pontífice demuestra su idea de que el catolicismo auténtico es propio de gente con problemas psicológicos. Recordemos sus comentarios sobre pequeños monstruitos y similares. De hecho, solía echar del seminario a todo joven excesivamente católico, por ese motivo. Los ve como una especie de "freakies". Es lo que piensa, por cierto, la mayoría de la gente. Solo que él es el Papa. Cosas vederes...