
Pareciera que se están aprontando los detonadores de una nueva bomba. Mientras, según se reporta en sitios italianos, el papa Francisco se prepararía para suspender a divinis a Mons. Carlo Maria Viganò, por sugerencia del cardenal Coccopalmiero -uno de los denunciados por favorecer la mafia gay en la Curia-, Il fatto quotidiano comenzó ayer una serie de artículos que revelan profundidades aún más abisales de los protegidos y promovidos por Bergoglio. Aquí va una traducción:
Un dossier sobre el obispo Farrell. Nueva bomba en el Vaticano
4 de septiembre de 2018.
por Francesca Fagnani
Dentro de la Iglesia hay una guerra civil violentísima y sin precedentes, que involucra al Pontífice. El documento escrito por el arzobispo Carlo Maria Viganò, en el que el Papa Francisco es acusado de haber callado los abusos cometidos por el ex cardenal arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, ha dado la vuelta al mundo. Pero pronto podría explotar otra bomba. Según una fuente calificada cercana a la Congregación para la Doctrina de la Fe, existiría un dossier también sobre el obispo Kevin Joseph Farrell.
Nombrado por Bergoglio motu proprio en 2016 como jefe del nuevo dicasterio para los laicos, la familia y la vida, es de hecho el religioso americano con más alto grado en la Curia. Fue miembro de los Legionarios de Cristo y nombrado obispo auxiliar de Washington porque el mismo McCarrick lo quiso como su vice: los dos habría sido parte del “círculo mágico” del papa Francisco. Pero no sólo eso. También habrían vivido juntos durante años en el mismo departamento. ¿Cómo podía entonces, Farrell no conocer las prácticas sexuales de McCarrick? ¿Qué hay en este dossier sobre Farrell? El Papa y el Secretario de Estado, siempre en conocimiento de todos los expedientes abiertos por el Tribunal de la Congregación, ¿cómo es posible que no supieran nada? ¿Y el alto nombramiento de Farrell es posterior o anterior a la apertura de este expediente? El historiador Roberto De Mattei, uno de los máximos expertos en el Vaticano y conocido por sus posturas tradicionalistas, comenta: “La relación entre los dos prelados era conocida pero nunca fue clara. Detrás del silencio del Papa Francisco y del secretario Parolin podría esconderse otra cosa”. ¿Será verdad? “Conozco personalmente a Viganò, y es un hombre honesto y virtuoso. Estoy seguro que todo lo que dice es verdad. Probablemente sepa mucho más. Como es sabido, existe un famoso informe de tres cardenales (Herranz, Tomko, De Giorgi) sobre la corrupción moral, y no solamente ella, dentro de la Curia, que fue entregado al Papa Ratzinger antes de su renuncia. Este informe es conocido por Francisco y por un número limitado de personas. ¿Qué ocurriría si fuera publicado?”.
Susto en el Vaticano. Todos los nombres en la lista del lobby gay
5 de septiembre de 2018
por Francesca Fagnani
Además del tenaz silencio en los vértices del Vaticano en relación a lo denunciado por el ya famoso documento del arzobispo Carlo Maria Viganò, podría haber miedo de ser desmentidos por nuevos hechos a raíz de la “guerra atómica” a la cual ya hacen referencia voces internas de la Santa Sede.
Ayer les contamos el “caso Farrell” […] Contactamos a la Congregación para la Doctrina de la Fe para pedir un comentario, o eventualmente una desmentida, y la respuesta fue: “No habrá ninguna comunicación”. El Vaticano, por tanto, no desmiente a Il fatto quotidinao, sino que elige como con McCarrick, la estrategia del silencio. Y también porque las preocupaciones de la Santa Sede no se terminan aquí.
Las nubes en el horizonte se relacionan con las posibilidades concretas que surgen de los documentos contenidos en la investigación que los cardenales Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi entregaron a Benedicto XVI. El informe contiene un cuadro detallado e inquietante de la corrupción moral y material del clero, con nombre, apellido y circunstancias. Hemos tenido la oportunidad excepcional de ver un documento con membrete pontificio que forma parte de la la investigación, y del cual publicamos aquí una parte: se trata de una lista de prelados y laicos que pertenecerían al así llamado lobby gay, que a través de chantajes y secretos podrían condicionar, o haber condicionado posiciones y carreras.
No revelaremos los nombres que aparecen en la lista, pero podemos confirmar que entre ellos están presentes personas removidas por el Papa, otras que cambiaron de funciones y otras que aún hoy ocupan importantes cargos en el interior de los órganos estratégicos del Vaticano, como por ejemplo en Propaganda Fide e incluso en la Secretaría de Estado.
La investigación de los tres cardenales ha permanecido hasta ahora top secret. Un círculo muy estrecho pero no pequeño de personas tuvo ocasión de leerlo, y esto antes del Cóncalve, a fin de darle una mano al Espíritu Santo que llevó finalmente a Bergoglio al solio pontificio. Para redactar el dossier fueron interrogados decenas de sacerdotes y altos prelados, y acopiado documentos de todo tipo. Si la opinión pública llegara a saber el contenido del informe final sería una desastre para la imagen de la Iglesia, ya devastada en todo el mundo por los escándalos sexuales. Pero es justamente eso lo que podría ocurrir en esta etapa, visto el revoloteo de los cuervos es una práxis secular en el Vaticano que indica la lucha entre los bandos se hace más dura.
Esta vez la guerra es al mismo Papa. Bergoglio, por otra parte, no puede contar con la protección de la Curia por la relación complicada que entabló desde el comienzo por motivos de poder, personales y doctrinales.
Francisco no puede contar ni siquiera con algunos de sus más poderosos amigos y sostenedores, manchados ellos mismos por escándalos de abusos sexuales o por haber cubierto tales comportamientos: desde McCarrick a Farrell, del cardenal Roger Mahony al cardenal Godfried Daneels, de los prelados chilenos al poderoso cardenal George Pell, el número tres del Vaticano, actualmente en Australia bajo proceso por varios casos de encubrimiento.
Pedimos a través de estas páginas al Papa Bergoglio, al Secretario de Estado Parolín, de esclarecer los casos de McCarrick, Farrell y sobre la comisión de los tres cardenales, ya que estas cuestiones morales no pueden esconderse en el silencio. La reforma de la Iglesia pasa también por la verdad.
Traducción The Wanderer








